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| jueves febrero 27, 2020
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Los Premios Nobel y la emoción de Israel


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Esta semana, escuchando boletines de noticias, pensamos varias veces qué bueno es vivir esos días en los que la expectativa al encender la radio es si ya habrán anunciado a los físicos, químicos, matemáticos elegidos para recibir el Premio Nobel en sus respectivas áreas. Seguramente, pensamos, no entenderemos rápidamente las explicaciones de la Real Academia de Ciencias de Suecia al argumentar por qué este investigador o aquel experto, merece la distinción, tras años de estudio y esfuerzo. A  menudo son numerosos los términos científicos complejos que deben ser utilizados precisamente para anunciar  a los elegidos en cada disciplina para el máximo galardón.

 Pero más allá de la confirmación acerca de cuánta razón tenía Sócrates cuando le dijo a Platón “yo sólo sé que no sé nada”-dado que cuanto más se aprende, más conciencia debe tomar el ser humano sobre el universo aún por explorar y aprender-pensamos estos días en un aspecto puntual relacionado a este tema. En realidad, fue ayer miércoles, al anunciarse los galardonados con el Premio Nobel de Química: el investigador austríaco Martin Karplus, y los “medio” israelíes Michael Levitt y Arieh Warshel.

Medio, decíamos, ya que Warshel, nacido en el Kibutz Sde Najum, reside hace 40 años en Estados Unidos y Levitt, nacido en Sudáfrica y radicado a los 15 años en Gran Bretaña, hizo su Doctorado en Israel y hasta ahora divide su tiempo entre Estados Unidos e Israel.

Karplus., Levitt y Warshel recibieron el Nobel de Química , según informó la Real Academia de las Ciencias de Suecia, por  «el desarrollo de modelos multiescala para sistemas químicos complejos».

Warshel explicó tanto en una rueda de prensa a través de la propia Real Academia, como en una conversación con la periodista israelí Yael Dan de la emisora Galei Tzahal, que su investigación hizo posible comprender el funcionamiento de ciertas proteínas, lo cual es clave para predecir procesos químicos determinados.

Es singular captar la emoción que despiertan estos temas en Israel. “Claro que me siento en parte israelí, voy a Israel, mis hijas hablan en hebreo”, contó Warshel desde Estados Unidos. Pero hace 40 años que no vive en el país, pero ello no fue impedimento para que el  propio Presidente del Estado lo llame a felicitarlo, preguntándole cómo se siente un kibutznik al recibir el Premio Nobel de Química.

Provincialismo, lo llamarán algunos…y puede que haya algo de eso..Pero también está esa otra dimensión, ese orgullo por lo que debe ser el máximo reconocimiento a quien dedica su vida a la investigación y la búsqueda del saber.

También, cuando toca “de costado”, como con el caso del físico belga François Englert , que junto al británico Peter Higgs , fue galardonado con  el Nobel de Física por haber postulado la existencia de la partícula subatómica conocida como bosón de Higgs. “De costado”, decíamos, porque la Universidad de Tel Aviv comunicó que mantiene hace años una estrecha relación con Englert, quien ha brindado y continúa brindado conferencias ante sus estudiantes. En la más reciente, en abril, habló precisamente del tema que ahora lo ha hecho acreedor del Nobel.

Y no podemos dejar de notar la cantidad de nombres judíos entre los privilegiados, que ante todo, lo ganaron por su propio esfuerzo, y al parecer, en parte, por ese legado de querer avanzar, de aprender, de mejorar. Está el propio Englert con Física y  los estadounidenses James E. Rothman y Randy W. Schekman en medicina (junto al  alemán Thomas C. Südhof, por descubrir «la maquinaria que regula el tráfico vesicular, un sistema de transporte esencial en nuestra células»), además de los “medio israelíes” ya mencionados antes, con Química.

Según datos publicados por agencias a raíz de los nuevos anuncios, el 20% de los galardonados con Premios Nobel hasta la actualidad, han sido judíos, aunque los judíos constituyen una pequeñísima parte de la población mundial, aproximadamente el 0.2%. Y lo destacamos porque es índice de dedicación, de estudio, y a menudo, de lucha contra la adversidad.

No conocemos la historia personal del físico belga Englert, pero se ha publicado que es sobreviviente del Holocausto..y nos atrevemos a imaginar algunos de los pensamientos que pasarán hoy por su mente, al saber de su galardón.

No podemos dejar de destacar la impresionante participación de israelíes en la lista de los Nobel..Un país de tan solo 65 años, que ya está en la lista con tantos investigadores reconocidos al máximo nivel. En total, sin incluir los de este año, son diez.

Quisiéramos que esas fueran siempre las noticias, en todos los boletines, en primer lugar.

 
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