Por Israel
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| domingo abril 5, 2020
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Francia: mucho culo al aire y poco seso


antisemi-europa

Por lo que se ve y oye, gradualmente Francia ve mermada su población judía ante un antisemitismo creciente y desproporcionado, cuyo fuego lo atizan los musulmanes genuflexos o laicos, tanto da. Si a eso agregamos la gradual islamización de muchas zonas del país, la profecía sobre Eurabia pronunciada hace años por Oriana Fallaci se cumple a pie juntillas. En el fondo, el odio a Israel y sus éxitos se traduce, en los pobres banlieux franceses, en un resquemor y un odio contra todo lo judío, empujando a muchos jóvenes hebreos precisamente hacia el único país judío del mundo, el único en el que se puede ser plenamente lo que se es sin que a uno lo insulten en la calle o lo amenacen. Por lo menos, el único en el que uno se puede defender como el cielo manda.

Así la cosas, y al igual que en la Alemania filonazi anterior a la guerra, el éxodo judío se lleva consigo técnica, sabiduría y un alto nivel de cerebro gris, dejando que Francia se quede con miles, millones de culos hacia arriba en los embotellados viernes de plegarias. El tema es más serio de lo que parece porque no sólo el medio millón de judíos franceses corre peligro de dispersarse y atomizarse en países más tibios y tolerantes-difíciles de encontrar hoy en Europa-, sino también porque la pobreza cultural, la mentalidad simplista de los creyentes en el Unico amenaza casi todas las conquistas del pluralismo político y social que, mal que mal, la Revolución Francesa trajo a nuestra realidad comunitaria. Eso, más el auge del populismo de derechas, no augura nada bueno a la EU. La mancha negra en la frente de los musulmanes, que de tanto agacharse y tocar el suelo los deja marcados para siempre, se parece a la marea negra de los desastres petroleros: tarde o temprano habrá que limpiarla para bien del mar y sus habitantes, que después de todo nos dan de comer. Sería ingenuo pensar que acabará por aclararse sola, que todos esos seres insatisfechos e incapaces de sacar adelante sus propios países-Argelina, Marruecos, Libia, Egipto-harán carrera en Francia para después ´´mejorar´´ el destino de sus correligionarios. Eso no ha ocurrido hasta ahora y es difícil que vaya a pasar.

Escribo esto con un sentimiento a la par que triste, mechado de rabia. Rabia por la incapacidad del mundo occidental para defenderse a sí mismo y hacer respetar sus valores, y triste porque nosotros los judíos tenemos una larga historia desprecios y martirios que creíamos terminada y vemos reaparecer aquí y allá.

Por fortuna tenemos la cabeza bien alta y el culo en su sitio. No nos inclinamos con falsa humildad para después actuar con un odio irresponsable. Qué duda cabe: Israel se verá enriquecida por la creciente ola de judíos franceses que llegan a sus costas, y quien habrá perdido será Francia y sus habitantes. También los musulmanes que allí habitan, también los cínicos y los tibios, los ultras de todo color y estirpe.

 
Comentarios

Francia cosechará lo que está sembrando…..

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