Por Israel
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| lunes septiembre 21, 2020
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Discrepando con el canciller


Canciller-Luis-Almagro

Probablemente sea difícil para aquellos que no conocen a fondo la realidad de Oriente Medio, comprender por qué cuando los palestinos anuncian dramáticamente que lograron un acuerdo de unidad y reconciliación entre Al Fatah y Hamas, hay quienes-especialmente en Israel- lo critican, condenan, se molestan y hasta reaccionan airados. ¿Qué mejor que la unidad de un pueblo para que lidie exitosamente con sus problemas?, podrán plantearse sorprendidos quienes leen u oyen las críticas a dicho acuerdo.

Pues a nivel casi filosófico, el lema de la unidad, como opuesto a la división y a la guerra, claro que es deseable.

El problema es cuando la unión incluye a terroristas cuya razón de ser es el conflicto, la violencia y el extremismo. Y, cuando nada en el terreno indica que quienes se dijeron a favor de lograr una paz negociada con Israel, sean los que vayan a influir sobre la otra parte, Hamas, para que cambie de rumbo y comience, por ejemplo, reconociendo el derecho de Israel a existir.

Y no es una cuestión ideológica la que planteamos aquí, sino un análisis basado en hechos que conocemos de primera mano. De aquí la desconfianza y el escepticismo, que tanto quisiéramos no tuvieran razón de ser.

Son numerosas las declaraciones de líderes y figuras diversas de Hamas que tenemos en nuestro archivo de grabaciones, diciendo claramente que no reconocerán jamás a Israel. Que no negociarán. Son numerosas las entrevistas a figuras de la organización que gobierna la Franja de Gaza y que quisiera por cierto gobernar también Cisjordania, en las que resulta evidente el intento de esquivar una respuesta directa a preguntas sobre si tal o cual concesión israelí pondría fin al conflicto y sería el fin de las reivindicaciones palestinas.

“Llegaremos al puente y allí veremos cómo cruzarlo”, nos dijo de diferentes formas hace pocos meses, en una oficina en Ramallah, el Sheikh Hassan Youssuf, jefe de Hamas en Cisjordania, liberado de la prisión israelí pocos días antes, cada vez que le planteábamos una pregunta directa sobre la visión de futuro, sobre qué conseguiría Israel si se retira de la totalidad de los territorios en disputa, si hasta cede Jerusalem oriental, libera todos los presos y cumple otras exigencias palestinas. En ningún momento recibimos una respuesta tajante: “eso sería el fin del conflicto, el comienzo de la paz”. Nunca.

Y cuando Hassan Youssuf hablaba, recordábamos lo que vivimos personalmente en agosto y setiembre del 2005, cuando Israel se estaba retirando de Gush Katif en la Franja de Gaza. Y cuando entrevistábamos palestinos armados y a nuestro lado veíamos la sinagoga de Kfar Darom ardiendo. Y los invernaderos modernos que los israelíes habían dejado, y que podrían haber servido como fuente de trabajo, destruidos ..Y nos preguntábamos para qué..¿No era lógico que los palestinos comiencen un futuro mejor, sin ver soldados israelíes, ya el primer día después de la retirada?

Realmente lo hubiéramos querido, por el bien de la gente, de tantos palestinos en cuyas casas habíamos estado, a cuyos hijos habíamos conocido, y para los que hubiéramos querido una vida mejor. Para Omar y Soheir en Dir el Balah en cuya casa comimos por primera vez una deliciosa “maqlube”, para Muhammad Sharif en la ciudad de Gaza que nos hablaba en un lindo español con acento singular aprendido de sus familiares en Latinoamérica, para nuestro colega Ahmed quien había compartido con nosotros su historia personal sobre lo que le dolía no haber podido traer hijos al mundo…para tantos más.

Pero ya en ese primer día después de la retirada, sentimos que el escenario no sería tan paradisíaco como podíamos esperar…y la confirmación no se demoró en llegar. La retirada israelí no fue tomada por los palestinos como comienzo de una nueva era de florecimiento, sino como una buena oportunidad para intensificar el conflicto. El lanzamiento de cohetes desde Gaza hacia el sur de Israel no sólo que no desapareció sino que se intensificó.

Lo vivimos personalmente, sintiendo la sangre helarse cuando circulábamos por las ciudades o kibutzim del sur y oíamos la alarma, sabiendo que en 15 segundos el cohete que estaba en camino, impactaría en algún punto…y sin poder saber si no sería a nuestro lado…y si alcanzaríamos a correr a resguardarnos.

Por eso y por mucho más, nos sorprendieron las declaraciones del Canciller Luis Almagro diciendo que “Palestina dio el paso de su unidad, y está hoy en mejores condiciones que nunca para impulsar ese diálogo de paz que es fundamental en toda la región».

Que el diálogo de paz es fundamental en toda la región, es cierto. Tiene toda la razón el Canciller. Lo que nos parece extraño es la imposibilidad de conectar ese ideal, con la realidad en el terreno, con lo dicho por ejemplo por el vice Canciller en el gobierno de Hamas en Gaza, Ghazi Hamad, el mismo día del anuncio en Gaza, afirmando que “las negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina no han servido de nada” y que ese no es el camino.

Nosotros también esperamos que “el diálogo reencuentre su camino”, por usar las mismas palabras que el Canciller. Pero es más que prematuro estimar que ese será el resultado de la unión entre Fatah y Hamas.

Hablando de cosas prematuras, también creemos que había sido mejor que Israel no suspenda las negociaciones con la ANP hasta nuevo aviso ya ahora, sino que esperara a ver si los anuncios palestinos se traducían realmente en un gobierno de unidad nacional con Hamas, o si terminan sin resultados concretos, como ya sucedió en intentos anteriores de reconciliación.

Pero esto no significa que la división palestina fuera un argumento -o un pretexto- contra la negociación política, como dio a entender el Canciller Almagro. Israel estaba negociando y de hecho esperaba que la ANP accediera a seguir haciéndolo más allá del 29 de abril, lo cual el Presidente Abbas no garantizaba, pero era más que lógico el argumento de la problemática de llegar a un acuerdo que representara solamente a la ANP y no a Hamas en Gaza, que podría arruinarlo todo y continuar la guerra. En este sentido, la unidad sería clave, claro que sí, pero no una unidad bajo la línea que sigue manifestando Hamas, sino unidad en pro de la negociación, la solución en paz, el diálogo, el reconocimiento.

Nos sorprendió también leer que si se resuelve la negociación entre Palestina e Israel, “se resuelve prácticamente el 80 por ciento de los problemas de todo el Medio Oriente y del norte de África”.

Habrá que preguntarle a los sirios que se están desgarrando hace más de 3 años en una lucha interna, qué piensan al respecto. Y a los egipcios que derribaron a Mubarak, luego a Mursi y que no pueden vaticinar aún cuándo solucionarán sus numerosos problemas internos. Y a tantos árabes más, entre los cuales hubo en los últimos años varios analistas valientes que reconocieron que durante décadas los envenenaron culpando a Israel de todos sus males, mientras que las revueltas de los últimos años dejaron en claro que sus problemas principales están en su propia casa, en la falta de democracia, en el autoritarismo, en la falta de respeto a los derechos humanos y la necesidad de libertad de los pueblos árabes en sus propios países, males con los que Israel nada tiene que ver.

Esas son las principales “violaciones de los derechos humanos que se sufren en este lugar”….frase que usó Almagro, pero que debería ser utilizada en primer término, como crítica al mundo árabe por cómo trata a sus propios hijos.

Y claro que “existe un país, (según) la resolución de Naciones Unidas del año (19)48, que todavía no ha encontrado su camino para consolidarse como estado», como dijo el Canciller. El pequeño detalle no mencionado, es que podría haberse consolidado como Estado ya el 29 de noviembre de 1947, fecha de aprobación de aquella histórica resolución 181 de la Asamblea General en la que se recomendaba “la partición de Palestina en un Estado judío y otro árabe”, si los Estados árabes no hubiesen optado por lanzarse a la guerra contra el entonces naciente Israel.

Claro que habría sido mejor que ya en ese momento hubiese nacido, en paz, ese otro Estado árabe, que hoy llamaríamos estado palestino…y que de no ser por aquella actitud del mundo árabe, dentro de pocos días estaría cumpliendo 66 años de independencia, junto al Estado de Israel.

 
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