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| martes octubre 29, 2019
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Abbas y el Holocausto


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El reconocimiento del Holocausto por parte del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, fue noticia porque fue un hecho inusual.

Por ello, la práctica totalidad de los medios de comunicación en español se aprestaron a informar sobre las palabras de Abbas. El problema es que no explicaban por qué era noticia que Abás reconociera el Holocausto de los judíos a manos de los nazis; qué tenía de sorprendente la constatación de un hecho evidente y aberrante de la Historia de la Humanidad.

Así, por ejemplo, el diario mexicano El Economista informaba el 27 de abril de 2014 que

“El presidente palestino, Mahmoud Abbas, denunció públicamente el Holocausto como “el crimen más atroz que se ha producido en contra de la humanidad en la era moderna”.

En un enérgico comunicado a los medios de comunicación, Abbas ‘expresa su solidaridad con las familias de las víctimas y de muchas otras personas inocentes que fueron asesinados por los nazis’”.

Y añadía:

“El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sin embargo, dijo que Abbas estaba simplemente haciendo declaraciones ‘diseñadas para aplacar a la opinión pública mundial’”.

¿Por qué decía eso Netanyahu? A los lectores del Economista no se lo informaron.
En Venezuela, El Universal señalaba:

“La matanza masiva de judíos en el Holocausto fue ‘el crimen más atroz’ contra la Humanidad de la era moderna, dijo hoy el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, en sus afirmaciones más enérgicas sobre el genocidio nazi.

La declaración, difundida a través de un comunicado, tiene lugar en un momento delicado para los esfuerzos de paz patrocinados por Estados Unidos, informó AFP”.

Y les explicaba a sus lectores que:

“Abbas ya condenó el Holocausto en el pasado.

Sin embargo, algunos dirigentes del Hamás -que ha prometido la destrucción del Estado de Israel- han negado o manifestado dudas sobre la magnitud de ese genocidio.

Cuando recibió a periodistas judíos el 1 de julio de 2010 en Ramala (Cisjordania), el presidente palestino recordó que envió a sus representantes a las ceremonias conmemorativas, incluso a Auschwitz. ‘¿Cómo pueden acusarnos de negar el Holocausto?’, dijo”.

Pero la organización Palestinian Media Watch apuntaba que en 2012 el consejero de Abbas, Ziad Al-Bandak visitó Auschwitz en lo que, el diario oficial de la Autoridad Palestina (Al-Hayat Al-Jadida, 28 de julio de 2012) reportó como una vista “de naturaleza privada” y en la que “Al-Bandak no emitió ninguna declaración oficial”.

En tanto que Caracol radio de Colombia elegía para su portal de internet un escueto texto en el que se limitaba a señalar que:

“El presidente palestino, Mahmoud Abbas, describió al Holocausto como el crimen más atroz que se ha producido contra la humanidad en la historia moderna”.

Aunque, en su caso, sí agregaba que:

“El raro reconocimiento de Abbas de la matanza de seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial se produce poco antes de que Israel recuerde a partir de esta noche el Día del Holocausto”.

¿Por qué raro? ¿Porque sí, de manera abstracta, o porque existe una cronología de hechos que los lleva a traducir el comentario de Abbass de dicha manera? ¿Por qué, entonces, no mencionar algunos de esos hechos?

La agencia de noticias Europa Press reproducía casi exactamente la crónica de la agencia de noticias oficial de la Autoridad Palestina, Wafa; en tanto que no perdía la oportunidad de volcar culpas sobre Israel – mientras mostraba a un Abbas conciliador:

Las palabras de Abbas se producen después de que el jueves Israel anunciara su decisión de suspender las conversaciones de paz con los palestinos a raíz del acuerdo de reconciliación alcanzado un día antes entre la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que lidera Abbas, y Hamás, organización islamista que no reconoce el Estado de Israel”.

En definitiva, lo que los medios olvidaban era, vaya novedad, el contexto. Daban una noticia pero no explicaban por qué se trataba, justamente, de una noticia: ¿qué novedad tenían las declaraciones de Abbas sobre lo obvio?

El diario argentino Clarín sí iba un paso más allá y ofrecía a sus lectores los hechos dentro de su contexto histórico:

“‘La negación del Holocausto está lamentablemente extendida en el mundo árabe y también entre los palestinos’, explicó una portavoz del museo [del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén]. ‘Ahora se espera que las palabras de Abbas puedan suponer un cambio de tendencia yque se refleje también en las páginas web de las autoridades palestinas, en sus planes de estudio y en sus discursos públicos‘, se agregó en un comunicado”.

Es decir, que no se trate de una mera declaración surgida de la necesidad de pragmatismo circunstancial.

El medio argentino explicaba, a su vez, que:

“Abbas había escandalizado a muchos israelíes en 1982, cuando en su tesis doctoral, presentada en una universidad rusa, restó importancia al Holocausto acusando al movimiento sionista de haber colaborado con los nazis”.

En 1983, tal y como exponía George Michael un artículo publicado por el Middle East Quarterly (2007), Mahmoud Abbas publicó su tesis doctoral en un libro titulado ‘El otro lado: La secreta relación entre el nazismo y el movimiento sionista’, que afirmaba que muchos menos que seis millones de judíos murieron en el Holocausto.

A su vez, un artículo del diario español El País (2011) indicaba que:

Su tesis doctoral, en una universidad soviética, versaba sobre las relaciones entre el sionismo y el nazismo y definía el Holocausto como ‘una fantasía sionista, una fantástica mentira’”.

Con esta información a mano, el lector fácilmente podría haberse preguntado: ¿se puede cambiar tanto de opinión? ¿O es que encontró nuevos documentos históricos que no había leído con anterioridad? ¿O es esta declaración una mera herramienta política?

Otro punto que prácticamente todos los medios ignoraron fue, ni más ni menos, una parte de la declaración de Abbas, según dio cuenta la agencia Wafa:

“El mundo debe hacer cuanto esté a su alcance para combatir el racismo y la injusticia para llevar la justicia y la igualdad a los pueblos oprimidos donde quiera que se encuentren. El pueblo palestino, que sufre la injusticia, la opresión y la negación de la libertad y la paz, es el primero en demandar que se suprimir la injusticia y el racismo que sufrieron otros pueblos sometidos a este tipo de delitos”.

¿Equiparaba los crímenes del nazismo con la “ocupación israelí”? ¿Eso es un reconocimiento del Holocausto? ¿O es una utilización de Holocausto como arma arrojadiza?
Algunos hechos (que los medios en español obvian)

Jibril Rajoub – Secretario General Adjunto del Comité Central de Fatah, jefe del Comité Olímpico Palestino y ex director de la Fuerza de Seguridad Preventiva en Cisjordania – se refirió recientemente (televisión oficial de la AP, 26/02/2014) Israel como a “esta ocupación criminal, fascista y nazi” y, más adelante (ídem; 4/04/2014), declaró que Hitler “podría haber aprendido de Israel sobre los campos de concentración y de exterminio”.

En tanto, el 12 de abril de 2014, el Washington Post publicaba que:

“El Profesor Mohammed S. Dajani llevó a 27 estudiantes universitarios palestinos a visitar el antiguo campo de concentración nazi de Auschwitz en Polonia hace unas semanas como parte de un proyecto destinado a enseñar la empatía y la tolerancia. A su regreso, su universidad repudió el viaje, sus colegas palestinos lo tacharon de traidor y los amigos le recomiendaron unas rápidas vacaciones en el extranjero.
…entre los críticos del viaje había columnistas de periódicos, analistas de televisión y colegas investigadores en Cisjordania”.

Respecto de este mismo tema, el periodista Khaled Abu Toameh decía que incluso la Universidad Al Quds emitió un comunicado diciendo que la visita del profesor y los estudiantes a Auschwitz había sido una cuestión privada y que “no representan a la Universidad”. Y acalraba que el “profesor Dajani está de licencia y no le fue confiado por parte de la Universidad [concertar la visita]”.
Las crónicas publicadas por los medios en español, y provenientes de Medio Oriente – más precisamente, aquellas relacionadas con el conflicto palestino-israelí – adolecen crónicamente de contextualización, como si explicar el cuadro arruinara una pincelada en particular que los medios quieren resaltar, hasta el punto de convertirla en el propio cuadro (más el lienzo, a pesar de los esfuerzos de los cronistas, permanece inalterado).
 
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