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| domingo octubre 13, 2019
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El Acuerdo Fatah-Hamas


Es el fracaso criminal de la comunidad internacional, como cómplice antes del hecho, por no hacer ningún esfuerzo significativo para evitar las interminables salvas de ataques terroristas con cohetes contra civiles israelíes durante más de nueve años.

Como vimos con el envío de armas iraníes a bordo del Klos-C del mes pasado, el patrocinio de Irán al terrorismo no ha disminuido – aun cuando la comunidad internacional está rehabilitando su régimen extremista.

Trescientos treinta y dos ataques con aviones no tripulados contra Al Qaida y objetivos talibanes en territorio paquistaní desde 2005, demuestran la firme determinación del Presidente de EE.UU., Barack Obama, contra los terroristas que amenazan a Estados Unidos. Sólo la semana pasada, la última oleada de ataques aéreos lanzados o posibilitados por su gobierno contra las redes de Al Qaeda en Yemen mataron a 55 presuntos extremistas, posiblemente incluyendo al maestro fabricante de bombas Ibrahim al- Asiri.

Por supuesto, nadie espera que EE.UU. envíe aviones no tripulados en respuesta a la noticia de que la Autoridad Palestina [AP], a la que le ha prodigado miles de millones de dólares y miles de horas de la diplomacia, iba a entrar en negocios con Hamas, al que Estados Unidos ha catalogado como una organización terrorista.

Pero se podría esperar de Washington algo más contundente que la débil y vacilante respuesta de la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, en el que intentó quitar el peso de encima de Hamas y la Autoridad Palestina haciéndole una crítica gratuita a Israel. «A lo largo de este proceso ha habido, de ambos lados, pasos que no han ayudado», dijo.

Si la respuesta de EE.UU. fue débil, la de la UE fue traicionera.

Al igual que Estados Unidos y varios otros países, la UE califica a Hamas como una organización terrorista. Sin embargo, el portavoz de Catherine Ashton, jefa de asuntos exteriores de la UE, en realidad dio la bienvenida a la propuesta de incluir a Hamas en la Autoridad Palestina.

Aunque vergonzoso, esto está lejos de ser sorprendente. Es parte de un largo patrón de estímulo, voluntario o involuntario, de la UE al terrorismo de Medio Oriente.

La UE ha contribuido con dinero de sus contribuyentes para pagar los sueldos de terroristas palestinos condenados, a través de donaciones incondicionales a la Autoridad Palestina, por valor de miles de millones de dólares desde 1994. Parte de este dinero también se ha gastado en libros de texto, programas de televisión y otra propaganda de la AP que incitan el odio y el terrorismo contra Israel.

Ashton y la UE han pedido reiteradamente que se ponga fin a la operación de seguridad israelí-egipcia, en tierra y mar, en torno a Gaza. La operación está diseñada para evitar que las municiones y material para el terrorismo, predominantemente suministradas por Irán, entren en la Franja de Gaza, y para detener a los terroristas de Gaza y las armas en movimiento para atacar objetivos israelíes o egipcios.

Al mismo tiempo, la UE, igual que la ONU, se ha mantenido generalmente muda ante la descarga tras descarga de ataques, apoyados por Irán, con cohetes desde Gaza contra la población civil de Israel. Estos cohetes son disparados principalmente por Hamas y sus aliados terroristas, la Jihad Islámica Palestina. El silencio y la inacción de organismos internacionales importantes tales como la ONU y la UE deben, en estas circunstancias por lo menos, sumar un grado de culpabilidad.

Robert Serry, Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz, parece haberse tragado la sugerencia que le hizo Abbas de que la reconciliación con Hamas será sobre la base del «reconocimiento de Israel, la no violencia y la adhesión a los acuerdos previos». Sobre ese «entendimiento», la ONU, al igual que la UE, al parecer da la bienvenida e incluso apoya la perspectiva de la incorporación de un grupo terrorista en la AP.

Si Hamas efectivamente se comprometiera – verosímilmente – a tales empresas, entonces Israel podría continuar, por supuesto, las negociaciones de paz y la cooperación con la AP en los términos actuales. Pero fuera de las palabras de Abbas a Serry, no hay ninguna indicación de ello y, en el mundo real, no es probable que Hamas siquiera considere tales condiciones.

Por lo tanto, el Primer Ministro Netanyahu no tuvo otra opción que suspender el proceso de paz. Esta era su obligación con el pueblo de Israel y con la comunidad internacional. ¿Cómo podría seguir negociando con una entidad que, a su vez, negocia con un grupo terrorista violento, asesino e implacable empeñado en la destrucción de Israel y fuera de la ley en todo el mundo?

Por supuesto, Abbas sabía muy bien, cuando accedió a la unidad con Hamas, que esto terminaría con las negociaciones de paz. Pero este es sólo el último de una serie de pasos que Abbas ha tomado para sabotear el proceso de paz. El mes pasado rechazó los principios marco del Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry; se ha negado en repetidas ocasiones a discutir el reconocimiento de la AP de Israel como el hogar nacional del pueblo judío; y a finales de marzo inició una movida para unirse a 15 organizaciones internacionales, contraviniendo un acuerdo de no hacer movidas unilaterales en el ámbito internacional durante el período de las negociaciones de paz.

Uno de los mayores desafíos en el proceso de paz, si se reanudara en algún momento, es resolver los problemas de seguridad de Israel en la Margen Occidental. Desde que las Fuerzas de Defensa de Israel se retiraron de Gaza en 2005, los palestinos han disparado contra Israel más de 8.000 cohetes, matando a 44 israelíes e hiriendo a más de 1.600.

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Un edificio de viviendas dañado en Ashdod, después de un impacto directo de un cohete disparado desde Gaza en noviembre de 2012 (Fuente de la imagen: FDI)

Además, los terroristas de Gaza han aprovechado todas las oportunidades disponibles para otras formas de ataque contra soldados y civiles israelíes, incluyendo secuestros, tiroteos, bombas suicidas, misiles antitanque y artefactos explosivos improvisados ​​[AEI].

Irán, que ha jurado la destrucción de Israel, al igual que sus representantes con sede en Gaza, ha financiado, armado, vigorizado y dirigido tanto a Hamas como a la Jihad Islámica Palestina. Como vimos con la interdicción israelí del cargamento de armas iraníes a bordo del Klos-C el mes pasado, el patrocinio de Irán al terrorismo no ha disminuido – aún cuando la comunidad internacional está rehabilitando su régimen extremista.

Especialmente en una región y entre vecinos que se están volviendo aún más inestables, violentos e impredecibles, Israel debe garantizar que, en caso de que alguna vez fructifique un estado palestino, la Margen Occidental no se convierta en una segunda Gaza. Las sangrientas consecuencias de eso, para el pueblo de Israel, serían mucho mayores que el de cualquier cosa que Hamas podría arrojar desde la Franja.

Kerry ha propuesto tropas internacionales para proporcionar seguridad contra ataques a Israel desde la Margen Occidental. Pocos israelíes creen que podrían confiar en una fuerza como esa para protegerlos. Existen los precedentes históricos del fracaso de las fuerzas de mantenimiento de la paz en la región y en otras partes, sobre todo cuando las cosas se ponen difíciles. Y en la Margen Occidental, las cosas se pondrían muy duras muy pronto y muy a menudo.

Es el fracaso criminal de la comunidad internacional, como cómplice antes del hecho, por no hacer ningún esfuerzo significativo para evitar las interminables salvas de ataques terroristas con cohetes contra civiles israelíes durante más de nueve años.

Peor aún, cuando Israel se ha visto obligado a responder para proteger a sus ciudadanos, ha sido apuñalado por la espalda por la comunidad internacional, que lo ha acusado de crímenes de guerra.

El mal concebido y profundamente defectuoso Informe Goldstone de 2009 de la ONU, por ejemplo, sirvió nada menos que a la incitación al terrorismo.

Y luego está el espectáculo que hemos presenciado en los últimos días, de la respuesta internacional, pusilánime y equívoca, a los planes de un grupo terrorista activo y violento de unirse a la AP.

Confrontado por los líderes del mundo que carecen de la valentía moral para enfrentarse a los terroristas a los que, incluso ellos mismos, han catalogado como tales, Israel tiene toda la razón en suponer que, cuando se trata de seguridad, sólo puede depender de su propia fuerza moral y de sus propias fuerzas armadas.

El coronel Richard Kemp pasó la mayor parte de su carrera de 30 años en el ejército británico luchando contra el terrorismo y la insurgencia, incluyendo Irak, los Balcanes, Asia del Sur e Irlanda del Norte. Fue comandante de las fuerzas británicas en Afganistán en 2003. También estuvo involucrado en la dirección de la política nacional al más alto nivel, trabajando en el Comité de Inteligencia Conjunta y como miembro de COBRA, el comité de crisis nacional del RU. Escribe regularmente para The Times y habla en todo el mundo contra el terrorismo, seguridad internacional y otros temas.

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld
http://www.gatestoneinstitute.org/4292/hamas-fatah-agreement

 
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