Por Israel
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| sábado junio 20, 2020
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Apartheid según Kerry


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Qué situación más complicada. Encontraron una grabación de una intervención de John Kerry en una reunión de la Comisión Trilateral en la que el secretario de Estado norteamericano utilizó las palabras «Israel» y «apartheid» en la misma frase.

«Si el conflicto entre israelíes y palestinos no acaba en un acuerdo que permita la existencia de dos Estados, Israel se arriesga a convertirse en un Estado de apartheid», afirmó.

«Una solución de dos Estados sería claramente la única alternativa real», agregó Kerry en esa reunión. «Porque un Estado binacional acabaría siendo un Estado de apartheid con ciudadanos de segunda clase, o sería un Estado que destruiría la realidad de Israel como Estado judío».

Sonó espectacular porque provino del jefe de la diplomacia norteamericana. Pero no fue algo muy diferente a lo que, con otras palabras, dijeron varios líderes israelíes en la última década.

Israel sólo podría sobrevivir como Estado judío si se basara en la transgresión permanente de los derechos políticos de los palestinos, en su sometimiento como ciudadanos de segunda clase, por utilizar las palabras de Kerry, aunque hay que estirar hasta lo inimaginable el concepto jurídico de ciudadano para definir a los habitantes palestinos de Cisjordania y Jerusalén Oriental.

Tras la polémica, la inevitable negación. En un comunicado, Kerry negó haber dicho esa palabra maldita: «Israel es una democracia vibrante y no creo, ni nunca dije, en público ni en privado, que Israel es un Estado de apartheid o que pretenda convertirse en uno».

Kerry afirmó que lo que dijo fue que a largo plazo un Estado binacional «no puede ser el Estado judío democrático que Israel merece ni el Estado próspero con todos los derechos que el pueblo palestino debe obtener».

«Eso fue lo que dije y eso mismo fue lo que dijo Netanyahu», añadió.

No obstante, tanto la ministra de Justicia, Tzipi Livni, como los ex primeros ministros, Ehud Barak y Ehud Olmert, invocaron el fantasma del apartheid para subrayar los peligros de un Estado binacional en el futuro.

En síntesis: «Apartheid» es una palabra que conviene dejarla fuera del diccionario en Israel y Estados Unidos. Mejor digamos desigualdad, discriminación, disparidad o diferenciación, pero nunca usemos ese vocablo que en estos días de florecimiento en plena primavera, aumenta considerablemente nuestras alergias.

Y aprovechando que hablamos de términos «antirreglamentarios», convendría recomendarle a Kerry no utilizar tampoco las palabras «ocupación» y «conquista». Mejor decir «liberación» y, en todo caso, «reconquista», si no quiere volver a disculparse.

«¿Nosotros conquistadores?», me reclamó hace poco un viejo amigo y excelente educador. «Que no te queden dudas, nosotros retornamos a las raíces de nuestra milenaria historia», trató de convencerme sin explicarme por qué entonces nos retiramos de todo el Sinaí. Yo estaba seguro de que allí recibimos la Torá y que, como dijeron nuestros antepasados de bendita memoria refiriéndose a las generaciones venideras, «todos estuvimos presentes en el acto del Monte Sinaí».

Cuando trato sobre la relevancia de las palabras, siempre vuelvo al Dr. Manuel Boitano, mi brillante profesor de literatura en 2° de secundaria. Cierta vez, en medio de una acalorada discución acerca de la influencia de Cervantes, un compañero de clase le dijo: «No lo tome así profe; es sólo cuestión de semántica».

Y Boitano reaccionó como tocado por un rayo: «¿Semántica? ¡Semántica es casi toda mi vida!»

 
Comentarios

como se atreve este senor a hablar de apartheid cuando en su pais lo practicaron durante siglos vendiendo y comprando seres humanos como esclavos y no dandoles ningun derecho

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