Por Israel
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| martes febrero 25, 2020
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Proporciones: Los Desafíos Cristianos En Tierra Santa


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El mundo libre quedó conmocionado recientemente con el secuestro de 300 niñas en Nigeria, por parte del grupo terrorista islámico Boko Haram, que según un video publicado poco después, las obligó a convertirse al Islam.

Es ilustrativo escuchar lo que su líder Abu Bakr Shekau, declaró poco después del secuestro, ya que si bien es una postura especialmente extrema, es una clara muestra de lo que son capaces de hacer los fanáticos que alegan hablar en nombre de Alá. El problema, va mucho más allá del caso concreto y terrible de las 300 niñas.

«Si nos topamos con infieles a Alá, no hay lo que hablar con ellos sino golpearlos en el cuello», decía Abu Bakr .»Espero que ustedes, elegidos de Alá, me estén oyendo..Esta es una instrucción de Alá, no una interpretación distorsionada, sino de Alá mismo, con el mensaje de que hay que doblegar a los infieles, a quienes practican la democracia y el constitucionalismo…».

Y dejando en claro que el secuestro era sólo una pieza en su plan, agregó:

«Estoy vendiendo a las niñas tal cual indicó Alá, hasta que ahoguemos el suelo de Nigeria con la sangre de los infieles y de los así llamados musulmanes, que contradicen al Islam. Y tras haber matado, matado, matado y nos cansemos pensando qué hacer con el hedor de sus cuerpos, el hedor de Obama, Bush, Putin y Jonathan (Presidente de Nigeria), abriremos la prisión y encarcelaremos al resto. Los infieles no tienen valor…Nada nos detendrá hasta que ustedes se conviertan. Si se dirigen al Islam, estarán a salvo….».

El mensaje es directo y tajante, contra los cristianos.

«Somos anti cristianos y aquellos desviados del Islam…A los pueblos del mundo, que todos sepan su situación: están con los Mujahidin (luchadores en la guerra santa) o con los Cristianos…Esta es jihad, guerra santa, contra los cristianos y el Cristianismo. Es una guerra contra la educación occidental, la democracia y la constitución».

Lejos está de esa terrible tragedia, la situación de los cristianos a los que el Papa Francisco visitará directa o indirectamente en su viaje. Eso no quita, sin embargo, que sientan que son diversos los problemas con los que tienen que lidiar. No viven en la cruenta realidad de Siria, Egipto o Irak, pero son conscientes del desafío que supone ser una pequeña minoría, en sitios en los que aunque la política oficial sea de respeto hacia ellos, existen grupos radicales con actitudes hostiles.

El mayor problema en este sentido lo vive la muy pequeña comunidad cristiana de la Franja de Gaza, donde los cristianos ya son menos de 2.000 y hay quienes hablan de poco más de la mitad de ese número. El gobierno del grupo fundamentalista islámico Hamas no los hostiga ni persigue, pero su vida no es fácil , bajo la constante presión de extremistas que presionan e intimidan.

«El problema es que Hamas los tiene de adorno, para mostrar qué bien que supuestamente están…y así no se trata a ciudadanos», dice Wadie Abu Nassar, de Nazaret, uno de los coordinadores de la visita del Papa ante los medios, de parte de la Iglesia católica.

Los cristianos se sienten limitados en Gaza, viven en una zona conservadora islámica en la que no pueden ir con cruces al cuello y en la que no se pueden sentir plenamente libres de profesar su fe.

En más de una oportunidad, palestinos cristianos que recibieron permisos de Israel para salir de Gaza a través de territorio israelí, para ir a Belén en Pascua o Navidad, optaron por no volver a la Franja y pidieron asilo, logrando quedarse en Cisjordania aunque ello significó separación de la familia en Gaza.

Uno de ellos, hace pocos años, fue Yusuf, un joven estudiante al que conocimos en el Instituto Bíblico de Belén. En su momento pidió no publicar su nombre completo ni su rostro, por temor por su familia que había quedado en la Franja. Esta semana hemos vuelto a hablar con él. Dice que le cambió la vida al haber conseguir el permiso fijo para residir en forma permanente en Belén. Pero dado que sus padres y hermanos aún están en Gaza, es renuente a entrar en detalles y se limita comentar que «aquí estoy mucho más libre, me siento mucho mejor».

En su caso, el permiso que consiguió de Israel, le cambió la vida. Pero por otra parte, la postura oficial que la Autoridad Palestina deja sentada de cara a la llegada del Papa, al explicar sobre la situación de los palestinos cristianos, es de «rechazo a la política de los permisos». Al tener que esperar recibir permisos especiales de Israel para salir de Belén a Jerusalem, los palestinos cristianos se sienten limitados.

«Esta situación atenta contra nuestra libertad de movimiento y no puede ser que no podamos acceder libremente a nuestros lugares sagrados», se queda el Padre Jamal Khader, Director del Seminario del Patriarcado Latino en Bet Jallah y portavoz de la visita del papa Francisco a Belén.

Las autoridades israelíes explican que las consideraciones son de seguridad y que el pasaje a Jerusalem implica entrar a territorio israelí, recalcando sin embargo que el enfoque es tratar de ser lo más abierto posible y autorizar numerosos permisos especiales. Ello se concreta en efecto en las fiestas, pero los palestinos cristianos y las autoridades de la ANP en general, sostienen que no es suficiente y que no tendría que haber restricción alguna al movimiento. Con el muro construido por Israel alrededor de gran parte de Belén-que para los israelíes es por seguridad y los palestinos ven como discriminatorio- la problemática se ha agudizado.

Los cristianos son algo menos de 50.000 en Cisjordania, la mayoría de ellos en el triángulo Belen-Bet Jallah-Bet Sahour.En Belén, de ser mayoría hace muchos años, pasaron a ser no más del 20% de la población. El resto están más que nada en la zona de Ramallah y Jenin. Son en su mayoría ortodoxos griegos.

Pero los problemas de los palestinos cristianos de Belén y los alrededores, que son los mismos que los de sus connacionales musulmanes en cuanto a restricciones de movimiento hacia territorio israelí, son sólo parte de la ecuación. La dinámica interna, precisamente con los vecinos musulmanes, es compleja. Por un lado, hay buena vecindad y todos se sienten parte del pueblo palestino. Por otro, hay quejas, que no siempre aceptan transmitir ante el micrófono.

«No es fácil ser cristiano en Belén», dice a este diario Hannah, dueño de un negocio de recuerdos cristianos, cerca de la Plaza del Pesebre. «A los musulmanes no les gustan los cristianos..Eso lo tenemos claro. Puede estar todo muy bien, pero de fondo, siempre hay alguna tensión».

Del lado israelí -donde los cristianos constituyen el 2% de la población, alrededor de 150 mil almas, la situación también tiene su complejidad.

La libertad de culto es plena y los cristianos la tienen desde siempre. Peregrinos cristianos cargando enormes cruces, se cruzaban esta semana -como siempre-en la Ciudad Vieja de Jerusalén, con judíos religiosos y una variedad de israelíes de diferentes sectores, movilizándose todos con total normalidad.

Pero en los últimos tiempos, han comenzado a registrarse incidentes conocidos como «etiqueta de precio»-presentados aquí como «crímenes de odio», en los que jóvenes radicales judíos, en general extremistas de derecha nacionalistas, escriben frases insultantes, grafitti ofensivos, en paredes de monasterios e iglesias. Si bien el fenómeno tiene como blanco más que nada a palestinos musulmanes, mezquitas y propiedades palestinas, ha ido en aumento el número de ataques contra santuarios cristianos. En realidad, el porcentaje de este tipo de ataques contra sitios cristianos, supera en mucho el pequeño porcentaje de los cristianos en la población en general.

El Padre Nikodemus Schnabel, portavoz de la Abadía de la Dormición en el Monte Sion, junto al Cenáculo, sostiene que radicales los han molestado insistentemente y que la policía no atiende debidamente las denuncias que han presentado. La policía asegura que monta guardia constante..Pero el problema va en aumento.

El ya citado vocero Wadie Abu Nassar, considera que esto sucede porque de fondo «hay una actitud discriminatoria hacia los cristianos, ya que al igual que al resto de los árabes, Israel los ve como un enemigo potencial». Por su parte, el Arzobispo Aris Shirvanian, de la Iglesia Armenia, recalca que «me siento libre como cristiano aquí», exhortando de todos modos a las autoridades israelíes a tomar medidas estrictas contra los responsables de los grafittis ofensivos que alteran la sensación de seguridad.

«Este fenómeno es preocupante, condenable y repudiable totalmente», dice el Custodio de Tierra Santa, el Padre Franciscano Pierbattista Pizzabala. Al mismo tiempo, aclara: «Los cristianos en Israel tienen sus desafíos, pero su vida no corre peligro, como en otros países de la región. Aquí hay grafittis…en Siria, corren peligro de muerte».

 
Comentarios
Julio Espinoza Vega

Hay fanáticos en todos los países, religiones, partidos políticos, clubes deportivos, razas y géneros en el mundo.

Pero hay una realidad distinta en el islamismo: El extremismo criminal se predica y acepta y está en el corán.

Hoy vi en TV la visita del Papa Francisco a Tierra Santa. En especial su visita a Israel fue iluminadora. Lo que más me llamó la atención fue ver a un soldado israelí acercarse y besar la mano de Francisco. Entonces, la no-discriminación en Israel y ahora con evidencia en sus Fuerzas Armadas, es muy gratificante para nosotros los cristianos.

Cristianos, amemos a Jesús, su Santísima madre, sus Apóstoles y también amemos a Israel donde Él vivió y predicó.

Saludos, JEV

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