Por Israel
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| martes febrero 11, 2020
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Los tres muros del Papa Francisco

Paralelamente a los elogios que recibe el Sumo Pontífice por su sencillez,por la humildad que irradia y las actitudes que ha tenido desde que entró en funciones hace ya algo más de un año-elogios que comparte la opinión pública en Israel- , paralelamente a lo positivo de oírle llamando insistentemente al logro de la paz entre los hombres, su viaje, peregrinación, visita, también ha sido fuente de ciertas polémicas, por haber dejado la impresión en algunos, de que fue “demasiado político”.


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Quizás esta sea la gran tragedia…que cuando se llama explícitamente a poner fin al conflicto entre Israel y los palestinos, se interprete de inmediato tal o cual palabra como crítica de un lado o del otro.

El Papa es ante todo, una figura religiosa…y consideramos que aún siendo también jefe de Estado, del Vaticano, su motivación es espiritual al llamar a una oración por el fin del sufrimiento, los conflictos y la violencia.

Su  invitación concreta al Presidente de Israel Shimon Peres y al palestino Mahmud Abbas a orar juntos por la paz «en mi casa, el Vaticano», causó impacto.Fue una actitud sin precedentes de parte de un Papa y casi una manifestación de preocupación…de que hay que hacer algo distinto, para cambiar el ambiente.

El Papa sabe que eso no traerá la paz…y sabe que ni Peres es relevante al respecto (en el sentido que no es el jefe de gobierno y de todos modos termina pronto su período como Presidente de Israel) , ni es así que se solucionará el complejo mosaico de problemas que envuelven a las partes. Pero intenta, al parecer, infundir un nuevo espíritu de esperanza, muy poco después del declarado fracaso de las negociaciones de paz.

Para nosotros, la visita del Papa quedará registrada como la visita de los tres muros.

El gran impacto lo causó el domingo de mañana, al detenerse inesperadamente frente al muro separatorio construido por Israel entre Belén y Jerusalem, tocarlo , persignarse y orar en silencio. Los palestinos no podían esperar mejor imagen. El Primer Ministro de Israel se encargó rápidamente, apenas estuvo con el Papa, de aclararle que fue el terrorismo suicida el que obligó a Israel la construcción de ese muro. El Papa también allí se salió del programa original y aceptó visitar el memorial de las víctimas del terrorismo, apoyándose también en ese muro…y orando por la paz.

E inevitablemente, aunque hace años ya que nos acostumbramos a la iglesia posterior al Concilio Vaticano II y a la Nostra Aetate , no deja de resultarnos significativo ver al Papa junto al Muro de los Lamentos. Llegó allí tras visitar el Domo de la Roca, construido por el Islam sobre las ruinas del sagrado Templo judío de Jerusalem. Del Mufti de Jerusalem oyó un discurso de odio hacia Israel, de mentiras y difamaciones, que nada tenían que ver con el común denominador que Francisco buscaba en los tres credos Abrahámicos.

Las autoridades islámicas, también aquellas con las que el Papa se reunió, no reconocen la historia judía en Jerusalem, las raíces judías en su tierra…Le hablaron de un gobierno israelí que intenta «judaizar» Jerusalem…Pues a Jerusalem no hay que «judaizarla»…ya es judía..siempre lo fue…y cuando la guerra empujó a los judíos hacia afuera y las restricciones le prohibieron acercarse inclusive a sus santuarios, Jerusalem siguió en el corazón de los judíos.

Y el Muro de los Lamentos es un símbolo clave..ese muro que el Mufti alega es musulmán y no judío..fue el tocado por Francisco mientras oró por la paz, habiendo pedido ya antes seguridad y paz también para Israel, no sólo una patria soberana para los palestinos.

Cada uno de los muros significa algo y tiene su importancia. No tienen por qué ser excluyentes.Al muro de seguridad construido por Israel se le podrá derribar-ojalá- cuando no haya riesgo de más atentados. Al muro recordatorio de las víctimas del terrorismo no se lo podrá quitar, porque sería una herejía para con su memoria.Y al Muro de los Lamentos nadie lo podrá borrar, no sólo de los corazones judíos, sino de la verdad histórica sobre la presencia judía en Jerusalem.

Ayer Israel celebró un nuevo Día de Jerusalem, señalándose un nuevo aniversario de la Unificación de Jerusalem. Lo que los palestinos presentan como ocupación de la parte oriental, para Israel fue la liberación de la Ciudad Vieja y el Muro mismo al que los judíos no podían acceder desde la ocupación jordana, entre 1948 y 1967.

Claro que es justificado polemizar acerca de cuan unida está realmente Jerusalem…Lo más sano para todos sería que los barrios árabes fuesen parte de un estado palestino independiente, dado que nada tienen que ver con el legado judío.La coexistencia, en este sentido, es fuente de roce y preocupación..No hay amor de por medio.

A pesar de las polémicas al respecto, sí es un día de liberación…ya que las escenas tan claras de hoy, de fieles de todos los credos, circulando por la Ciudad Vieja de Jerusalem , no era lo normal cuando Jerusalem no estaba bajo gobierno de Israel.

El Papa Francisco no se habría podido abrazar con el Rabino Abraham Skorka  junto al Muro de los Lamentos, si hubiera venido antes del 67.

Y eso, ya es un motivo para celebrar la realidad de hoy.

 
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