Por Israel
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| jueves octubre 17, 2019
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Erdogan, o con Alá o con el diablo


No hay medias tintas. El salafismo y el yihadismo siguen el principio islamista de Al-Wala wal-Bara. Al Wala significa la lealtad es sólo para Alá y los creyentes. Su negación -Al Bara- significa odio hacia los infieles, no imitarlos, no ayudarlos ni ser compasivos con ellos.

Estado Islámico ha recibido ayuda de todo tipo por parte de Turquía, le ha vendido al país otomano petróleo de contrabando, algodón y mujeres yazidíes como esclavas sexuales, a cambio de dinero, armas, apoyo logístico, frontera permeable y porosa y total facilidad de paso a los yihadistas que procedían de Europa para engrosar las filas del Estado Islámico, información militar, y cobertura médico sanitaria en tierras de Turquía a los yihadistas heridos en combate y ha atacado a los kurdos que mantenían a raya a los yihadistas.

La fuerza aérea turca derribó el martes 24 de noviembre de 2015 un avión de combate ruso Su-24 que, según el Gobierno de Ankara, había violado su espacio aéreo pese a recibir repetidas advertencias. El Kremlin negó que su aparato hubiese cruzado la línea fronteriza. El presidente Vladímir Putin calificó el derribo de «ataque a traición».

Turquía apoya a Estado Islámico, Rusia, Bashar al Assad, enemigos de Turquía y de Estado Islámico.

Turquía alegó que el Su-24 presuntamente había violado su espacio aéreo, en un incidente que se produjo en medio de una escalada de tensión con constantes advertencias del Gobierno de Ankara a que los aviones rusos y las fuerzas del régimen sirio de Bashar al Assad para que detuvieran sus ataques a la región turcomana siria de Bayirbucak, en poder de las fuerzas de Estado Islámico.

No tardaron en darse las represalias rusas contra Turquía con ataques aéreos rusos a los convoyes turcos en territorio sirio, que transportaban petróleo de contrabando hacia Turquía, y en una serie de fuerte y duras sanciones económicas a Ankara. Así mismo las presiones de la OTAN al haberse visto arrastrados a defender a su aliado (turco) de doble comportamiento, de apoyo teórico a la OTAN, pero apoyo real a Estado Islámico, consiguieron que las autoridades turcas detuvieran el jueves 31 de marzo de 2016 a Alparslan Celik en Izmir junto con otros 13 yihadistas turcomanos, aliados del Estado Islámico que habían huido a Turquía donde encontraron refugio. Alparslan Celik era el turcomano que asesinó a sangre fría a Oleg Peshkov, el piloto ruso del Su-24.

Erdogan se muestra cada vez más como un Sultán dictatorial que pide el encarcelamiento de aquellos ciudadanos alemanes y europeos que lo critican, y ve como su imagen se deteriora progresivamente en la Unión Europea y la OTAN al irse manifestando a la opinión pública el doble juego que hace y el chantaje que somete a la Unión Europea de enviar más migrantes hacia Europa a cambio de dinero y otras prebendas, así como el libre movimiento para los turcos porla Unión y el real apoyo a Estado Islámico que comete atentados contra ciudadanos en Paris, Bruselas y diversas ciudades europeas.

Para disminuir esta presión, Erdogan quiere hacer las paces con Putín, pidiendo perdón por el derribo del caza ruso. El lunes 27 de noviembre de 2016 Recep Tayyip Erdogan ha expresado a Rusia sus condolencias por la muerte del piloto del Su-24 ruso derribado por Turquía en noviembre pasado y ha pedido perdón por ello. Erdogan ha enviado una misiva al presidente ruso, Vladimir Putin, según informó el Kremlin. Ambos países comienzan a cerrar así uno de los periodos más amargos en cuanto a sus relaciones bilaterales. Las visitas de turistas rusos (3,5 millones al año) a Turquía han caído en picado y los supermercados rusos se han cerrado a los productos turcos, que habían encontrado un jugoso hueco gracias a la guerra de sanciones que mantienen Rusia y la Unión Europea. El texto de la misiva, publicado en la web del Kremlin, dice que Ankara «percibe a la familia del piloto ruso como la de Turquía». Y apunto que ya está en marcha una investigación contra un ciudadano turco, al que se considera implicado en la muerte del piloto del Su-24. Erdogan va más allá y destaca que «Rusia es un amigo y socio estratégico para Turquía, y que las autoridades turcas no deseaban que las relaciones se deteriorasen».

Al cabo de unas horas, la respuesta del Estado Islámico que se puede sintetizar en el concepto de «Erdogan, o con Alá o con el diablo», en forma de atentado contra turistas extranjeros en el aeropuerto de Estambul. Alrededor de las 22.00 horas de la noche del martes 28 de noviembre de 2016, yihadistas del Estado Islámico golpean mortalmente el aeropuerto internacional Atatürk, uno de los más transitados del mundo. El objetivo era asesinar únicamente turistas extranjeros pero un policía turco desbarató este objetivo y los tres islamikazes se explosionaron asesinando a 41 personas e hiriendo a 239, 109 de las cuales ya han recibido el alta hospitalaria.

Hace medio año, el martes 12 de enero de 2016 Estado Islámico asestó un golpe mortal contra diez turistas alemanes que murieron en un ataque llevado a cabo por un islamikaze sirio de Estado Islámico en la plaza del Sultán Ahmet de Estambul, en Turquía. Quince más resultaron heridas. Pocas semanas antes, a finales del 2015 la Unión Europea negociaba con Turquía en Bruselas convocada por el presidente del Consejo, Donald Tusk, para lidiar con la crisis de los refugiados. Durante el encuentro, los Veintiocho se comprometían 3.000 millones de euros en apoyo a los refugiados de los campos turcos, y aceptarán agilizar la liberalización de visados y el proceso de adhesión del país a cambio de que Ankara contenga la llegada de refugiados. Estado Islámico es partidario de no contener el flujo de migrantes musulmanes, porque piensa que en futuro serán salafistas y yihadistas y también porque entre aquellos puede enviar yihadistas a la Unión Europea. Estado Islámico golpeó una de las fuentes económicas de Turquía, el turismo, dando a entender que si Erdogan se movía por el dinero, este podía desaparecer al frenar los yihadistas el turismo cometiendo atentados contra los turistas.

El sábado 19 de marzo de 2016 un islamikaze explosionó en la calle Istiklal, la arteria comercial de la Estambul y una de las calles más transitadas. El yihadista siguió a un grupo de turistas israelíes y se explosionó entre ellos, asesinando a cuatro israelíes, un iraní e hiriendo a más de 36 personas, la mayoría extranjeros. Días antes Erdogan entablaba negociaciones con Israel para restaurar las relaciones bilaterales.

Estado Islámico golpea a Turquía porque considera que su gobierno islamista navega entre dos aguas, por un lado quiere hacer avanzar el islamismo, el yihadismo, apoya a Estado Islámico, y por otro lado, se alía económicamente con la Unión Europea y hace las paces con el más mortal enemigo del Estado Islámico, la Rusia de Putín, que junto con la República Islámica de Irán y Hisbulá apoya al eterno enemigo de Bashar al Assad.

Los yihadistas han golpeado los intereses económicos de Turquía, porque este país los prima antes que apoyar totalmente a Estado Islámico. Parecen decir:Erdogan, o con Alá o con el diablo. Estar con Alá es estar con Estado Islámico, y aliarse con Rusia es estar con el diablo, para los islamistas.

Es de esperar que cuanto más quiera acercarse Turquía a Occidente, recibirá el zarpazo mortal y chantajista de los yihadistas de Estado Islámico. Erdogan ha querido ser aprendiz de brujo y la escoba de la bruja le golpea en la cabeza.

 

 

 
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