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29 Tishri 5778 | jueves octubre 19, 2017
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Nuevas pistas ayudan a médicos a buscar respuestas a misterios científicos


Centro para la medicina personalizada en Israel ofrece avanzados métodos de investigación.

¿Por qué cierto tipo de cáncer es más mortal en pacientes obesos, y otro lo es más en ancianos? ¿Por qué tantos niños beduinos padecen de una grave enfermedad ocular?

Doctores e investigadores en Israel buscan respuestas a misterios médicos como esos en el Centro Nacional Nancy & Stephen Grand de Israel para la Medicina Personalizada (G-INCPM, por sus siglas en inglés), el cual es parte del Instituto Weizmann e Ciencia, en Rehovot, en el centro del país.

G-INCPM comenzó actividades en octubre de 2012 como una pequeña entidad que tenía laboratorios en distintas partes del Instituto. A mediados de 2015 se instaló permanentemente en un edificio renovado con equipos de tecnología avanzada.

“Hasta diciembre de 2016 habíamos trabajado con 230 científicos y académicos de todo Israel y de todas las universidades en 900 proyectos, y con 30 médicos de centros clínicos en 67 proyectos”, dijo la directora y fundadora, Berta Strulovici.

 

Buscando en las proteínas

Aunque la medicina personalizada está ganando en popularidad en centros médicos de renombre en todo el mundo, G-INCPM se distingue de los demás porque no ofrece atención médica a pacientes.

Su objetivo es ayudar a los profesionales médicos a que adquieran conocimientos profundos sobre el cuerpo humano que puedan facilitar la creación de tratamientos adecuados al caso de cada paciente.

Estos conocimientos pueden obtenerse mediante el estudio genético del ADN (ácido desoxiribonucleico) de un tejido o una célula en particular. Una vez activado un gen, la información que contiene se usa para producir la proteína que codifica. Muchas enfermedades son el producto de genes que no se activan o desactivan como es debido, por lo que las proteínas clave no funcionan adecuadamente o desaparecen por completo.

Los análisis genéticos y proteómicos normalmente requieren mucho tiempo y de varios y sofisticados laboratorios y muestras.

Para agilizar el proceso, G-INCPM se apoya en la experiencia de 43 especialistas en genómica, bioinformática, perfiles de proteínas, desarrollo de medicamentos y tecnología informática. Este enfoque de equipo, que es poco común, genera más conocimientos e ideas, y más rápidamente, a partir de una sola muestra.

La doctora Berta Strulovici, directora y fundadora del Centro. Cortesía.

“Aquí podemos hacer todo al mismo tiempo”, dijo Strulovici. “Hasta donde yo sé, no hay ninguna otra institución que tenga todas estas disciplinas física y administrativamente en un mismo lugar, lo que es esencial para la innovación, el intercambio de ideas, una mayor eficacia en la integración de información, y para reducir del tiempo de espera entre el laboratorio y la cama del paciente”.

Strulovici obtuvo su doctorado en el Instituto en 1982 y trabajo durante 30 años en Estados Unidos, donde se desempeñó como vicepresidenta de investigación en Merck Worldwide y directora tecnológica y fundadora de la compañía de biotecnología iPierian, en San Francisco, Calif. Volvió a Israel en abril de 2012 para poner en marcha el centro, equiparlo y reclutar el personal.

Tres casos de estudio

La investigación de G-INCPM sobre la leucemia mieloide aguda se hizo con la participación del Hospital Assuta, de Tel Aviv, y de un científico israelí ansioso por descubrir por qué los niños que sufren esa enfermedad generalmente sobreviven, mientras que sólo un 5% de ancianos con la misma dolencia la superan.

Muestras de linfocitos de la sangre de 40 pacientes ancianos se examinaron para buscar diferencias en las respuestas a determinados agentes. “Si descubrimos que un paciente responde bien al tratamiento, realizamos análisis proteómicos y genómicos”, explicó Strulovici.

La doctora Strulovici y su equipo. Cortesía.

Un doctor del Centro Médico Sourasky, en Tel Aviv, inició un proyecto con tejidos blandos de sarcoma al comprobar que las personas obesas que sufrían de este cáncer, que es poco común, tenían peores resultados en el tratamiento.

“Nuestros especialistas en proteómica trabajaron con el doctor para evaluar si las células adiposas adheridas al tumor pueden secretar algún componente o componentes —o al revés— e influir la una en la otra negativamente. Encontramos un conjunto de 800 proteínas, de las que 230 fueron secretadas por las células. Muchas de ellas se asocian con la proliferación del tumor y la metástasis”, dijo Strulovici.

Si esos datos, que son preliminares, se verifican con un grupo de pacientes más grande, podría desarrollarse un biomarcador para identificar si alguien es más propenso a sufrir la enfermedad y si puede esperarse un desenlace más grave.

El Centro colaboró con un genetista de la Universidad Ben-Gurion que quería investigar por qué muchos niños beduinos con padres relacionados por sangre desarrollan retinitis pigmentaria, una enfermedad degenerativa ocular que es hereditaria. Análisis bioinformáticos revelan la existencia de un gen que ha mutado en dos lugares, cada uno de los cuales aumenta el riesgo de sufrir la enfermedad.

Para recibir, analizar y almacenar el enorme volumen de datos producidos en la investigación, los técnicos informáticos de G-INCPM trabajaron con IBM Global Technology Services y Schneider Electric para diseñar y construir el primer centro de datos modular prefabricado de Israel.

 
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