Por Israel
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24 Kislev 5778 | martes diciembre 12, 2017
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VAETJANAN-NAJAMU


B’H

Moshé le cuenta al Pueblo Judío cómo le imploró a Di-s que le permita ingresar a la Tierra de Israel. Di-s se negó, pero le indicó que ascienda una montaña para ver la Tierra Prometida.

Continuando con su “repaso de la Torá”, Moshé describe el Éxodo desde Egipto y la Entrega de la Torá, declarándolos eventos sin precedentes en la historia de la humanidad. “¿Alguna vez ocurrió este gran evento, o algo similar alguna vez se oyó? ¿Alguna vez un pueblo escuchó la voz de Di-s hablando desde el fuego…y vivió? … Tú viste, para saber, que Di-s es Di-s y no hay otro excepto Él”.

Moshé predice que, en generaciones futuras, la gente se alejará de Di-s, adorará ídolos, será exiliada de su tierra y esparcida por las naciones del mundo; pero allí ellos buscarán a Di-s y retornarán a observar sus preceptos.

Nuestra parashá también incluye una repetición de los Diez Mandamientos, y los versos del Shemá que declaran los fundamentos de la fe judía: la unicidad de Di-s (“Escucha Israel, Di-s es nuestro Di-s, Di-s es uno”); los preceptos de amor a Di-s, estudiar su Torá y “atar” estas palabras como Tefilín en nuestro brazo y cabeza, e inscribirlas en las Mezuzot fijadas en las jambas de nuestras puertas.

 

SHABAT NAJAMU (SHABAT DEL CONSUELO)

 

Hace sólo una semana ayunamos, lloramos por lo que perdimos, nos sentimos acongojados. Y este Shabat llega el consuelo, la alegría, la certeza de que, así como después de la tormenta sale el sol, del mismo modo todo aquello que nos sumió en duelo pasará, y ese día será uno de alegría. Y este es el mensaje de Shabat Najamu (Shabat del Consuelo). Si, es cierto, los dos Templos fueron destruidos, pero serán reconstruidos. Si, es cierto, aun hay hermanos nuestros exiliados, pero ya nos reuniremos. Di-s mismo lo promete, pues fue Él quien por boca del profeta Isaías dijo: “NAJAMU, NAJAMU AMI…”, “CONSUELATE, CONSUELATE PUEBLO MIO…”

 

¿Por que celebramos Tu B’Av?

Acontecimientos ocurridos en esta fecha

Por Yanki Tauber

 

Dijo Rabi  Shimon ben Gamliel: No hubieron  mayores festivales para Israel que el 15 de Av y Iom Kipur (Talmud, Taanit 26b)

En los días en que el pueblo de Israel habitaba en su tierra, antes de la destrucción del Beit Hamikdash, este día, era un día de festejo, regocijo, y alegría.

El 15 de Av las doncellas salían a los campos y a los viñedos. ¿Y que decían? “¡Joven, levanta tus ojos y fíjate lo que escoges! No te fijes en la belleza externa, fíjate en el interior. El encanto es engaño y la belleza no vale nada; una mujer temerosa de Di-s es la que debe ser alabada.”

El Talmud enumera varios acontecimientos alegres que ocurrieron en el 15 de Av:

1) Cesó el fallecimiento de la generación del Éxodo. Varios meses después de que liberaran al pueblo de Israel de la esclavitud egipcia, el incidente de los “espías” demostró la falta de preparación para la conquista de la tierra de Canaan y de desarrollarla como la “tierra santa.” Di-s decretó que la generación entera moriría en el desierto, y sus hijos entrarían a la tierra en su lugar (Números 13 y 14). Después de 40 años de vagar a través del desierto, finalmente terminaron de morir, y la nueva generación de judíos estaba lista para entrar en la Tierra Santa. Era el 15 de Av del año 2487 de la Creación (1274 AEC).

2) Las tribus de Israel fueron autorizadas a casarse entre si. Para asegurar la división ordenada de la Tierra Santa entre las doce tribus de Israel, ciertas restricciones habían sido impuestas a los matrimonios entre los miembros de dos diversas tribus. Una mujer que había heredado tierras tribales de su padre tenía prohibido casarse fuera de su tribu, para que sus hijos — miembros de la tribu de su padre – no hereden una tierra que originalmente pertenecía a otra tribu (Números 36). Esta ordenanza fue impuesta a la generación que conquistó y colonizo la tierra santa; cuando la restricción fue abolida, el 15 de Av, el acontecimiento fue considerado una causa de celebración y festividad.

3) Se permitió a la tribu de Benjamín retornar a la comunidad. El 15 de Av fue también el día en el que la tribu de Benjamín, que fue excomulgada por su comportamiento en el incidente de la “Concubina en Giba“, fue readmitida en la comunidad de Israel (Jueces 19-21; esto ocurrió durante el gobierno de Otniel ben Kenaz, que condujo al pueblo de Israel en los años 2533-2573 de la Creación (1228-1188 BCE)).

4) Hosea ben Eilah abre  los caminos a  Jerusalén. Después de la división de la tierra santa en dos reinos luego de la muerte de rey Salomón en el año 2964 de la Creación (797 BCE), Jeroboam ben Nebat, Rey del disidente reino norteño de Israel, instala barricadas para evitar que sus ciudadanos hagan el peregrinaje trianual al Santo Templo en Jerusalén, capital del reino meridional de Judea. Éstos finalmente fueron quitados 200 años más tarde por Hosea ben Eilah, el rey del reino norteño, en el 15 de Av, 3187 (574 BCE).

5) Se permitió enterrar a los muertos de Betar. La fortaleza de Betar era el último eslabón de la rebelión de Bar Kojba. Cuando Betar cayó el 9 de Av, de 3893 (el EC 133), mataron a Bar Kojba y a millares de judíos; los Romanos masacraron a los sobrevivientes de la batalla con gran crueldad e incluso no les permitirían enterraran a sus muertos. Cuando finalmente dieron entierro a los muertos de Betar el 15 de Av de 3908 (el CE 148), una bendición adicional (HaTov VehaMeitiv) fue agregada a la “bendición de después de  las comidas ” en conmemoración.

6) “El día de romperse el hacha.” Cuando el Santo Templo estaba en pie en Jerusalén, el corte anual de la leña para el altar era concluido el 15 de Av. Este acontecimiento era celebrado con banquetes y festejos (como es costumbre en la conclusión de una obra santa) e incluía la quiebra ceremonial de las hachas que dieron a  este día su nombre. (www.es.chabad.org)

 

La codicia, el agua y la ausencia de límites

“Y no codiciarás la mujer de tu prójimo, no desearás la casa de tu prójimo, su campo, su esclavo, su sirvienta, su buey, su asno, ni nada que le pertenezca a tu prójimo” (Devarim 5:18).

En esta parashá, Moshé les recuerda a los hijos de Israel la entrega de la Torá en el Monte Sinaí y los 10 Mandamientos. En la versión que aparece en Shemot, el versículo señala “Lo tajmod…”, que normalmente se traduce al español como ‘no codiciarás’. En los versículos de esta parashá, está escrito “Lo tajmod…” y también aparece “Lo titavé…”, que normalmente se traduce como ‘no desearás’. El deseo y la codicia son una constante en la personalidad humana y en las relaciones interpersonales. Vale la pena analizar de dónde proviene el impulso humano de desear y codiciar.

Rav Jaim Vital escribe una idea extremadamente útil para identificar los rasgos que poseemos. La idea es la siguiente: todas las midot (atributos de personalidad) tienen su origen espiritual en alguno de los cuatro elementos primordiales: agua, fuego, tierra o aire. Estos cuatro elementos son, por así decir, el origen de todos los atributos de personalidad y, por lo tanto, cada uno de los atributos pertenece a alguna de estas categorías generales, de modo tal que los demás atributos que pertenezcan al agua, por ejemplo, tendrán relación con todos aquellos atributos que también pertenezcan al agua. Así, cuando una persona identifica el elemento que da origen a algún rasgo de su personalidad, muy probablemente también identificará otro rasgo que pertenece a la misma familia.

Siguiendo con el ejemplo del agua, tanto el deseo como la codicia comparten su origen en el elemento del agua, y la razón es la siguiente: el agua no posee límites propios, pues adquiere los límites del recipiente que la contiene. Si uno vierte un litro de agua en un recipiente redondo, el agua se acoplará a ese recipiente redondo; si uno lo vierte en un recipiente rectangular, el agua también se acoplará a ese recipiente rectangular. El agua carece de límites propios. Así también, la persona que posee como rasgo distintivo ir detrás de sus placeres, también carece de límites propios: se le dificulta ejercer control sobre sí mismo y corre detrás del objeto de sus deseos, ya sea la comida, las personas del sexo opuesto o el dinero. En este sentido, el agua es el elemento base de la búsqueda de placeres físicos, de la codicia para lograr esos placeres, de las debilidades en su atracción hacia personas del otro sexo y de la envidia.

La prohibición del deseo y de la codicia de los bienes ajenos nace de la falta de conciencia de la persona de reconocer sus propios límites. Aquél que es incapaz de auto-controlarse, no sólo violará estas dos prohibiciones, sino que muy probablemente también sufrirá de envidia, deseos prohibidos hacia personas del sexo opuesto y debilidad al intentar controlar cualquier tipo de deseo. (www.aishlatino.com)

 

 

 
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