Por Israel
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27 Av 5777 | Sábado Agosto 19, 2017
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EKEV


B’H

 

Moshé continúa su discurso final a los Hijos de Israel, prometiéndoles que si cumplen los preceptos de la Torá, van a ser prósperos en la tierra que están a punto de conquistar y de establecerse, cumpliendo así la promesa de Di-s a sus Patriarcas. Moshé también los reprende por los fallos en su primera generación como pueblo, recordando la idolatría del Becerro de Oro, la rebelión de Koraj, el pecado de los espías, su desafío a Di-s en Taveeirá, Masá y Kivrot Hataavá; “Tú has sido rebelde contra Di-s” les dice, “desde el día en que te conocí”. Sin embargo, también habla del perdón Divino y de las Segundas Tablas de la ley que Di-s escribió y les dio luego de haberse arrepentido. Los 40 años en el desierto, les dice Moshé, durante los cuales Di-s los alimentó con el diario maná del cielo, fueron para enseñarles que “el hombre no vive solo de pan, sino de la palabra de Di-s vive el hombre”. Moshé describe la tierra a la que van a ingresar como una tierra que “fluye leche y miel”, una tierra bendecida por las siete especies (trigo, cebada, uva, higo, granada, aceite de oliva y dátiles), como el lugar que es el foco de la Providencia Divina en el universo. Les ordena destruir los ídolos de los habitantes anteriores de la tierra, y ser cuidadosos de no volverse soberbios y pensar que “mi poder y la fuerza de mi mano me dieron esta riqueza”. Un pasaje clave de esta sección es el segundo capítulo del Shemá, que repite los preceptos fundamentales enumerados en el primer capitulo del Shemá y describe la recompensa por observar los preceptos de Di-s y el resultado adverso (hambruna y exilio) por no cumplirlos. También es la fuente del precepto de orar e incluye una referencia a la resurrección de los muertos en la Era Mesiánica.

 

DESPERTAR DE ARRIBA, DEPERTAR DE ABAJO

“Pues esta tierra no es como la tierra de Egipto donde arrojaban la semilla y sacaban agua con el pie, como un jardín… sino que bebe agua de la lluvia del cielo” (11:10-11)

La lluvia representa la relación recíproca entre la tierra y el cielo “Un vapor se elevaba de la tierra” y el cielo lo devuelve como lluvia “que empapaba la tierra” (Génesis 2:6). Esto representa la verdad espiritual de que “un despertar desde abajo provoca un despertar desde arriba” —o sea que Di-s responde los hechos, plegarias y anhelos con nutrición de lo Alto. Esta es la doctrina del riego por la lluvia. La tierra de Egipto no se nutría de las lluvias que caían, sino por las inundaciones periódicas del Nilo. El “Egipcio” espiritual no reconoce la fuente Celestial de las bendiciones de la vida. Cree que todo es generado desde abajo —todo lo que tiene y ha logrado es por su propio trabajo. El pueblo de Israel estuvo sujeto a la mentalidad egipcia durante cuatro generaciones. Por lo tanto tuvieron que pasar 40 años en el desierto, durante los cuales estuvieron sujetos a circunstancias diametralmente opuestas, en las que el pan diario descendía del cielo y los esfuerzos que uno realizara no tenían efecto en el resultado. Luego que aprendieran esta lección acerca de la verdad de la vida, ellos pudieron entrar a la Tierra de Israel, que “bebe agua de la lluvia de los cielos” —donde los esfuerzos del hombre son cruciales y significativos, aunque están permeados con el reconocimiento y la dependencia de la verdadera Fuente de Todo.

 

Nuestro Lema

Por Eliezer Shemtov

Cada grupo humano tiene un lema que expresa su razón de ser y su valor máximo. ¿Cuál es el lema del judaísmo?

Creo que es indiscutible que la expresión máxima y más ubicua de la fe judía es un versículo que aparece en la lectura bíblica de Vaetjanan: Shema Israel, Ado-nai E-loheinu, A-donai Ejad, Oye Israel, Di-s es nuestro poder y energía, Di-s es Uno. El judío tiene la obligación de pronunciarlo por lo menos dos veces cada día, una vez en la mañana y la segunda vez en la noche. Dicha proclamación está escrita en las Mezuzot que fijamos en los marcos de nuestras puertas y está escrita en los Tefilin que colocamos en nuestro brazo y cabeza. Está entre las últimas palabras que uno pronuncia antes de dormir cada noche como también antes de irse de este mundo. Veamos qué quiere decir y por qué es tan significativa.

La Carta Fundacional del pueblo judío, la Torá, se basa precisamente en este valor: reconocer a Di-s como Creador del mundo y vivir en consonancia con Su voluntad.

Vivimos hoy en una sociedad que ve la fe en Di-s con ojos bastante cínicos. Lo ven más como un escape de la realidad que como una percepción más profunda de la realidad. “¡Mirá cuánto daño se ha hecho en nombre de Di-s!” dicen. Creer en Di-s o invocar un valor bíblico no es muy “políticamente correcto” hoy en día que digamos. No “vende”. Este desafío lo tuvimos que enfrentar desde que nuestro patriarca Avraham apareció en escena en Ur de las Caldeas hace unos 3.800 años. Sus ideas fueron muy políticamente incorrectas. Es por esa razón que se llamaba Avraham Haivrí, el “hebreo”, ya que “éiver” quiere decir “orilla” y mientras todo el mundo estaba de un lado, el del politeísmo, Avraham estaba solo del otro lado, el del Monoteísmo. No ser políticamente correcto parece ser parte de nuestra herencia milenaria. ¿Qué es lo que el “Shema Israel” realmente proclama y por qué es tan importante? Lejos de ser una superstición de los debiluchos o de los “intelectualmente desafiados”, la proclamación de la existencia de un D-os único es una afirmación de una realidad que cada vez se va afirmando más por medio de la propia ciencia. La esencia de la proclamación del Shemá Israel no es simplemente que hay un único D-os, sino que, en realidad, hay una sola existencia. Todo lo que vemos es nada más que una manifestación visible y limitada de una y la misma energía infinita (que denominamos “Di-s

Es por eso que la proclamación no dice que Di-s es “único”, sino que es “uno”; todo lo que parece existir es nada más que una manifestación de ese mismo “uno” todo abarcador.

A medida que la ciencia va avanzando va descubriendo que la realidad es más profunda, complicada y unida de lo que parece. Con el descubrimiento de los átomos y partículas subatómicas, por ejemplo, aprendimos que el mundo por más que parece sólido al tacto, en realidad consiste mayoritariamente de campos de energía invisibles. Con la teoría de la mecánica cuántica, logramos una percepción de unión universal que parece ser más una cuestión de fe que de ciencia. No soy experto en el tema, pero de lo poco que he leído al respecto, me da la sensación de que la ciencia va en dirección de afirmar lo que proclamamos durante milenios en el Shemá Israel: que todo es parte del mismo “Uno”.

Uno de los preceptos más emblemáticos del judaísmo es el de los Tefilín. De hecho, el judío celebra la transición de su niñez a su adultez, colocándose los Tefilín por primera vez y a partir de ahí, diariamente.

Los Tefilín contienen cuatro párrafos de la Torá que hablan de la unidad de D-os, su Providencia y nuestro deber de servirLo. Uno de los cuatro párrafos que los Tefilín contienen es justamente el que comienza con el versículo de Shemá Israel. En dichos párrafos dice que debemos atarlos como señal sobre el brazo y sobre la cabeza. Todos los días (menos Shabat y días festivos) colocamos los Tefilín en el brazo y sobre la cabeza. Se acostumbra colocar los Tefilín y tenerlos puestos durante la plegaria de la mañana. Si por alguna razón uno no llegó a colocarlos de mañana, puede colocarlos durante cualquier momento del día, hasta la puesta del sol. El motivo por el cual los colocamos sobre el brazo – a la altura del corazón – y la cabeza es para ayudarnos a canalizar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones hacia el servicio de D-os. Colocamos los Tefilín primero sobre el brazo y luego sobre la cabeza para reafirmar la proclamación histórica que hicimos cuando D-os nos ofreció la Torá: Naasé Venishmá, “Haremos y entenderemos”, o sea asumimos el compromiso de cumplir con los mandatos Divinos aun antes de entenderlos. Según el Talmud colocarse los Tefilín tiene el poder especial de imponer terror en los enemigos de Israel. Es por esto que previo a la Guerra de los Seis Días, el Rebe inició su famosa Campaña de Tefilín, llamando a todos los hombres judíos a colocarse los Tefilín para así fortificar las defensas de nuestro pueblo en todas partes, especialmente las de nuestros hermanos y hermanas que viven en nuestra querida Tierra de Israel. ¿Qué tiene que ver la colocación de Tefilín en cualquier lugar del mundo con la protección de nuestros hermanos en Israel? Todo el pueblo judío compone un organismo espiritual. Estamos todos entrelazados e interdependientes. Somos como órganos de un mismo cuerpo. Cuando se inyecta un medicamento en una parte del cuerpo afecta a todo el cuerpo y ayuda a la parte que más lo necesita.

Otro de los preceptos muy visibles del judaísmo, la Mezuzá, también tiene su origen en la lectura, Eikev, y Vaetjanan. La Torá nos encomienda que escribamos dos párrafos de la Torá, y que los coloquemos en los marcos de nuestras puertas. En dichos párrafos habla de la unidad de D-os (El Shemá Israel), de nuestro deber de servirlo y de sus consecuencias. Nuestros sabios explican que la Mezuzá tiene la propiedad de proteger a los habitantes de la casa, tanto mientras estén adentro como afuera de ella. La Mezuzá no funciona como un amuleto; es el mérito del cumplimiento del precepto Divino lo que genera dicha protección. Para que la Mezuzá funcione tiene que ser “Kasher” o sea en óptimas condiciones. Tiene que cumplir con las normas halájicas referentes a su elaboración y detalles de su escritura. Consulte con su rabino por más detalles.

En estos momentos tan especiales para nuestro pueblo es oportuno revisar y optimizar nuestro cumplimiento de dichos preceptos. (www.es.chabad.org)

 
Comentarios

Ese Unicidad de D- a la que aqui se alude, y no pongo desde luego en duda, no socáva a mi juicio el principio segun el cual, D- “Está” en todas las cosas, y Se Manifiesta sin cesar a traves de ellas …lo cual no debe inducirnos a considerarlas “divinas” ni a caer en una suerte de panteismo improcedente y contrario a Su Voluntad …
Por referirme a la teologia cristiana, que consagra la “Trinidad” de D-, cabe señalar que ésta no “fracciona” a D- en tres partes, sino que entiende, que D- “Se Manifiesta” en Primera Persona, a traves del Hijo y del Espiritu Santo, lo cual es a mi juicio, substancialmente distinto …
D- nuestro D- Es Uno “Ejad” asi viene revelado, asi es preciso percibirlo en nosotros …

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