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| martes octubre 20, 2020
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Ante demandas estadounidenses de desarmar a Hezbolá y compromisos en los conflictos fronterizos Líbano-Israel, el Secretario de Estado estadounidense Tillerson es insultado durante visita al Líbano y sus reuniones no generan resultados


Tillerson espera por el Presidente Aoun, sin bandera estadounidense (Fuente: Al-Akhbar, Líbano, 16 de febrero, 2018).

El 15 de febrero, 2018 el Secretario de Estado de los Estados Unidos Rex Tillerson arribó al Líbano realizando una escala de una hora, como parte de su gira por el Medio Oriente que incluyó los países de Turquía, Jordania, el Líbano, Kuwait y Egipto. Durante su visita, se reunió con el Presidente libanés Michel ‘Aoun, el Primer Ministro Sa’d Al-Hariri, el Canciller Gebran Bassil y el portavoz del parlamento Nabih Berri. El trato de Tillerson en el Líbano fue de insultos; fue recibido en el aeropuerto por el director de ceremonias de la cancillería y no por el Canciller Bassil y, después de llegar al palacio presidencial para su reunión con el Presidente ‘Aoun y el Ministro Bassil, se le hizo esperar durante varios minutos hasta que estos llegaran y en la sala de reuniones la bandera estadounidense no fue desplegaba junto a la bandera libanesa.

El propósito de la recepción de Tillerson puede que tuvo conexión a las demandas estadounidenses que este trajo consigo al tema del desarme de Hezbolá y el tema de la disputa Líbano-Israel sobre los derechos de perforación de gas en el Mediterráneo. Estas demandas habían sido planteadas con los libaneses varios días antes por el Subsecretario Interino estadounidense de la Oficina de Asuntos del Cercano Oriente David Satterfield.

A lo largo de su gira por el Medio Oriente, Tillerson expresó posturas contradictorias en relación a Hezbolá. El día antes de su visita al Líbano dijo en una conferencia de prensa en Amman, Jordania, que se debería reconocer la realidad de Hezbolá como parte del proceso político en el Líbano. Sin embargo, al día siguiente, al concluir su visita al Líbano, este aclaró que Estados Unidos ve a Hezbolá como una organización terrorista y no diferencia entre sus alas políticas y militares.

Este informe analizará la visita de Tillerson al Líbano, las declaraciones que este realizo, las exigencias que presentó y el cómo fue recibido por los líderes libaneses.

Tillerson en Amman, antes de su llegada al Líbano: Debemos reconocer el hecho que Hezbolá es un poder político en el Líbano

En una conferencia de prensa celebrada el 14 de febrero, 2018 en Amman, Jordania junto a su homólogo jordano Ayman Al-Safadi, Tillerson discutió sobre el tema Hezbolá y su participación en la vida política libanesa. En respuesta a una pregunta sobre la inquietud por la creciente influencia de Hezbolá en el Líbano, dijo: “Apoyamos un Líbano libre y democrático, libre de influencia de otros y sabemos que el Hezbolá libanés está influenciado por Irán. Esta es una influencia que creemos es inútil en un futuro a largo plazo en el Líbano. También tenemos que reconocer la realidad de que ellos también son parte del proceso político en el Líbano. Pienso que el Líbano está dando pasos positivos con su ley sobre el tema de la des-asociación[1] la cual fue aprobada el año pasado con el propósito de enviarles una señal a su manera, de que ellos no quieren ver al Hezbolá libanés involucrado en conflictos extranjeros y han pedido que traigan a toda su gente de vuelta del conflicto en Yemen.

Así que creo es un proceso largo… Apoyamos el fortalecimiento de las FAL, las Fuerzas Armadas Libanesas, para que haya una fuerza de seguridad legítima bajo el control total del Gobierno del Líbano…”[2]

La declaración de Tillerson de que la realidad de Hezbolá como parte del proceso político en el Líbano debe ser reconocida provocó la ira de varios escritores árabes y libaneses, quienes vieron en ello un reblandecimiento de la postura estadounidense hacia Hezbolá, que los Estados Unidos designo con la calificación de organización terrorista en 1990.

Por ejemplo, el periodista chiita libanés Nadim Koteich, conocido de ser opositor a Hezbolá, escribió en el diario londinense Al-Sharq Al-Awsat: “Antes de llegar a Beirut, el Secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson, anunció que ‘Hezbolá es parte del proceso político en el Líbano. Esta declaración es formalmente correcta. La milicia de Hezbolá es una facción parlamentaria y sus ministros están en el gobierno y tiene funcionarios en el gobierno, alcaldes y demás. Sin embargo, lo que a Tillerson y a otros les falta es el hecho de que esta milicia no es una fuerza política de la arena política sino una fuerza de seguridad y militar dentro de la arena política. Al menos desde el 2005, desde el asesinato del [ex] primer ministro Rafiq Al-Hariri, Hezbolá ha ido aprovechando su seguridad y capacidades militares para lograr ganancias políticas… con el objetivo de tomar el control del país, sus instituciones, su discurso y su política y con el fin de aprovechar este control para el gran plan de Irán. La verdad es que es más preciso [decir que] la milicia de Hezbolá está afiliada al plan iraní que afiliada a las actividades políticas libanesas, tal como dijo Tillerson…”[3]

Diario libanés Al-Akhbar afiliado a Hezbolá: Tillerson tuvo que esperar cinco minutos por el presidente y el primer ministro libanés deliberadamente le dio la espalda

Aunque Tillerson pareció haber suavizado su tono frente a Hezbolá, fue humillado por los funcionarios libaneses de mayor rango durante su visita del 15 de febrero. Primero, tal como fue reseñado, este no fue recibido en el aeropuerto por el Canciller Bassil, sino por el director de ceremonias de la cancillería; este último también lo despidió en el aeropuerto al finalizar su visita. El punto más bajo fue cuando arribó al palacio presidencial para reunirse con el Presidente Aoun y el Canciller Bassil y se vio obligado a esperar varios minutos hasta que estos llegaron. Durante la reunión con ellos, faltó la bandera estadounidense. Más tarde, el portavoz presidencial explicó que el presidente no había llegado tarde, sino que Tillerson llegó temprano.[4]

El diario Al-Akhbar, afiliado a Hezbolá, publicó un artículo que promovía el trato insultante de Tillerson durante su breve visita al Líbano y afirmaba que esto sentaba un precedente en las relaciones Estados Unidos-Líbano, ya que el Líbano no estaba dispuesto a someterse a los dictámenes de los Estados Unidos. Este afirmó:

“[A su llegada al aeropuerto de Beirut], el Secretario de Estado estadounidense no encontró a ningún jefe de estado, ministro o director general del ministerio que le recibiera. Este llegó ayer a la mañana alrededor de las 9:50 a.m. y se encontró en la pista de aterrizaje en el aeropuerto de Beirut, junto a los escalones del avión privado estadounidense, al director de ceremonias de la cancillería Assaf Dhomat y a la embajadora estadounidense Elizabeth Richard, quienes acompañaron a su huésped en la caravana de la embajada estadounidense, que se dirigió directamente al palacio presidencial en Baabda. Junto a la puerta exterior del palacio, Tillerson y su delegación se encontraron con el director de ceremonias del palacio presidencial Dr. Nabil Shadid, quien le saludó. El invitado estadounidense entró en el palacio, bajo los lentes de los medios de comunicación, algunos de los cuales transmitieron esta ‘recepción’ en vivo.

“Tillerson ingresó al salón de los embajadores y le dio la mano a las personas que se encontraban allí para recibirlo, es decir, los miembros de la delegación libanesa que participaron en las conversaciones oficiales [con él]: el director general de la oficina presidencial Dr. Antoine Shaqir, el secretario general de seguridad general Abbas Ibrahim, los asesores [presidenciales] Mireille ‘Aoun Al-Hashem, Paul Matar y Charbel Wahba, el director de la oficina del canciller Hadi Hashem y el portavoz de la presidencia Rafiq Shalala.

“[Pero] ¿dónde están el presidente del país, Michel ‘Aoun y el Canciller Gebran Bassil? Esa es la pregunta que los compañeros de Tillerson se hicieron en silencio una y otra vez, mientras [Tillerson] estuvo de pie frente a la silla acomodada para él, mirando a la derecha e izquierda mientras esperaba a ‘Aoun o Bassil. Ambas partes se sintieron apenadas. De repente, Tillerson decidió sentarse. Sacó un montón de papeles del bolsillo de su chaqueta, los leyó, los volvió a colocar, sonrió a su alrededor y a las cámaras y a aquellos presentes y esperaron. La espera se hizo aun más pesada. Luego de cinco minutos su homólogo libanés, Gebran Bassil, entró rápidamente por la puerta principal, con la chaqueta desabotonada y le estrechó la mano. Unos segundos más tarde, ‘Aoun entró por la puerta lateral que separaba su oficina de la sala de embajadores y le dio la mano a Tillerson, pero era evidente que no le dio la mano a los miembros de la delegación estadounidense… Las puertas del salón se cerraron y las conversaciones comenzaron. Media hora más tarde, el invitado estadounidense se marchó, después de escribir algunas palabras en el libro de visitas. Luego de reunirse con su homólogo [Tillerson], Gebran Bassil le dio la espalda deliberadamente y se fue a bromear con los periodistas. Y una vez más, el director de ceremonias Nabil Shadid, estuvo a cargo de [llevar] al invitado estadounidense a la puerta exterior del palacio y despedirlo.

“Luego que la delegación estadounidense abandonó Beirut, hubo un alboroto mediático. Algunos reprendieron al embajador estadounidense por coordinar mal [la visita] con el director de [ceremonias] libanés. La embajada respondió que lo sucedido [con Tillerson] en el palacio presidencial fue solo un pequeño ejemplo de lo que sucede en la cancillería [libanesa] a diario con la mayoría de los invitados y embajadores [extranjeros] y que las cosas están tan [malas] que la Embajadora Elizabeth Richard decidió recientemente no visitar la cancillería a menos que sea convocada oficialmente o despachada allí por su país.

“[Entonces] ¿cuál fue el motivo del comportamiento del presidente? Uno de sus asesores dice que, durante su visita a Nueva York para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado año, ‘Aoun expresó su descontento por las’ dificultades ‘que acompañaron la recepción celebrada por el presidente estadounidense para los presidentes [extranjeros] que asisten a la Asamblea General. ‘Aoun no asistió a la recepción, [citando] ‘una reunión con miembros de la comunidad libanesa en Nueva York’. Otros alegaron que su comportamiento pretendía protestar por el hecho de que los estadounidenses no le habían otorgado una invitación oficial para visitar Estados Unidos. En cuanto a las fuentes oficiales, estas trataron el asunto como rutina, explicando que ‘Tillerson [simplemente] llegó más temprano al palacio. El Canciller Gebran Bassil, quedó atrapado en una tranca de autos en la ciudad y el presidente entró en la sala justo cuando tenía pautado hacerlo’.

“A pesar de esto, el incidente constituye un precedente en las relaciones entre el Líbano y Estados Unidos. [La de Tillerson] fue la primera visita de un secretario de Estado estadounidense al Líbano en cuatro años. El último [secretario de estado] en visitar fue John Kerry, que vino durante el período en que el Líbano no tenía presidente. Durante el mandato del [ex-presidente] Michel Suleiman, las relaciones fueron normales. Y durante el mandato del [ex presidente] Emile Lahoud, los estadounidenses se horrorizaron cuando este le colgó el teléfono a la [entonces secretaria de estado estadounidense] Madeleine Albright. En su biografía, Lahoud escribió que, en mayo, 2000 en vísperas de la liberación [es decir, la retirada de Israel del sur del Líbano], su llamada telefónica diaria con la secretaria de estado norteamericana duró cinco horas; fue su última conversación telefónica. Ella lo llamó esa noche y cuando la discusión entre ellos tomó fueros, ella le dijo: “¿Se da cuenta usted con quién está hablando? Usted está hablando con la Secretaria de Estado de los Estados Unidos. ¿Sabe usted qué significa eso, Señor Lahoud? Lahoud escribe que respondió de inmediato: “Significa que son las cinco de la mañana. Tengo sueño y quiero irme a dormir” y le colgó el teléfono”.[5]

Funcionarios libaneses rechazan las demandas de Tillerson

Según la prensa libanesa, en sus reuniones con altos funcionarios libaneses, Tillerson discutió varios asuntos y presentó una serie de demandas, que ya habían sido presentadas a estos funcionarios por su asistente David Satterfield, quien preparó la visita. El tema principal discutido fue una propuesta para resolver las disputas con Israel sobre las fronteras terrestres y marítimas compartidas entre los dos países; El desarme y el retiro de Hezbolá de Siria junto al agotamiento de las fuentes de financiación de esta organización; la preservación de la calma en la frontera israelí y la continuación de la ayuda estadounidense para el ejército libanés.[6]

La prensa libanesa informó que los funcionarios rechazaron todas las demandas de Tillerson. En el tema de las fronteras marítimas con Israel, Tillerson reiteró la propuesta que ya le había presentado a los libaneses por el diplomático estadounidense Fredric Hof: de dividir el Bloque 9 (el área offshore-mar adentro en disputa) entre los dos países para que el Líbano reciba el 60% del territorio e Israel el 40%, pero los libaneses rechazaron nuevamente la propuesta. Según el diario Al-Akhbar, el Canciller Bassil le dijo a Tillerson que esta propuesta era “inaceptable para el Líbano”.[7]

Los informes afirmaron además que los funcionarios libaneses también rechazaron las demandas de Tillerson de desarmar a Hezbolá y poner fin a su participación militar en Siria. ‘Aoun le dijo que “el papel de las armas de la resistencia terminará cuando prevalezca una paz justa e integral [con Israel] y todos los refugiados regresen a sus hogares”. En cuanto a la implicación de Hezbolá en Siria, dijo que era parte de la guerra contra el terrorismo, que trasciende los muy escuetos intereses del Líbano, y agregó: “Mientras más avancen los esfuerzos de paz en el frente sirio y en la región, mejor será la situación en el Líbano y la zona y [eventualmente] ya no habrá necesidad de armas y estas serán reemplazadas por el lenguaje del diálogo”.[8]

Según Al-Akhbar, el presidente del parlamento Nabih Berri, dijo que Tillerson le había hablado extensamente sobre Hezbolá y este respondió que Israel era un enemigo que ocupaba tierras libanesas y esto justificaba la resistencia popular en su contra. Berri también le dijo a Tillerson: “No podemos permanecer en silencio ante los ataques de Israel en contra nuestra. Es por eso que la resistencia tomó las armas para defender nuestro suelo”.[9]

El Secretario General de Hezbolá Hassan Nasrallah también rechazó las sugerencias presentadas por Tillerson y su asistente Satterfield, sobre la base de que los estadounidenses trataban de salvaguardar los intereses de Israel a expensas de los del Líbano. Este dijo: “Debemos darnos cuenta de que la disputa principal [con Israel] hoy no es sobre las fronteras terrestres. Ese tema es fácil de resolver. [La disputa principal es sobre] la frontera marítima y las aguas económicas. Los estadounidenses y otros quieren darnos [la tierra] a la que nosotros tenemos derecho… en las áreas disputadas a lo largo de la frontera terrestre, y a cambio privarnos de nuestros derechos… en el mar, [los derechos que pertenecen] al petróleo y debemos estar alerta a esto”. Es muy importante, agregó, “que el estado, y con él el pueblo libanés, aborden este tema desde una postura de fortaleza y no de debilidad. Si los libaneses se consideran a sí mismos débiles, comenzarán a debilitarse y nosotros perderemos la batalla… Debemos negociar [desde una postura de] fuerza… La única fuerza que poseen los libaneses en esta batalla por el gas y el petróleo [en el mar] es la resistencia [es decir, Hezbolá y sus armas], porque a los militares libaneses no se les permite poseer misiles tierra-tierra, tierra-aire o tierra-mar… porque los estadounidenses lo prohíben… [Pero, gracias a Hezbolá], hoy el Líbano y todos los libaneses pueden decirle [a Israel]: de ninguna manera! Esperen! Si quieren privarnos [de nuestro petróleo y gas], evitaremos que [los tengan]. Si nos bombardean, les bombardearemos. Si nos atacan, les atacaremos… Esperamos que el estado y sus poderosos [líderes] tomen la decisión y nosotros [Hezbolá] lo implementaremos… Se los prometo, [si] el Consejo Supremo de Defensa estadounidense decide oficialmente que las plataformas de gas y petróleo en el mar palestino, ocupado por Israel, deben dejar de funcionar, unas horas más tarde dejarán de funcionar…”

Nasrallah declaró además: “Los Estados Unidos no es un mediador justo y ustedes [los funcionarios libaneses] deben tratar a los mediadores estadounidenses como a los abogados de Israel. No existen tres [partidos] aquí. El Líbano está negociando con Israel, representado por Tillerson o Satterfield… Esa es la verdad, por lo que no se puede confiar en esta mediación. Los estadounidenses no están interesados ​​en el bien del Líbano, están interesados ​​en el bien de los sionistas… Vinieron a dar órdenes, a imponernos [términos] y amenazarnos de que si el Líbano no está de acuerdo con esto o aquello, nos [castigarán] y no entraré en detalles”.[10]

Tillerson concluyendo su visita al Líbano: Hezbolá es una organización terrorista, sin distinción entre sus alas políticas y militares

Luego de su reunión con el Presidente ‘Aoun, el Vocero parlamentario Berri y el Canciller Bassil, Tillerson se reunió con el Primer Ministro Hariri. En una conferencia de prensa conjunta con Hariri tras la reunión, este denunció duramente a Hezbolá y declaró inequívocamente que Estados Unidos lo considera una organización terrorista. Posiblemente, este fue un intento de corregir la impresión que causaron sus declaraciones en vísperas de su visita, en las que reconoció a Hezbolá como parte del proceso político libanés.

Este dijo: “Es imposible hablar de estabilidad, soberanía y seguridad en el Líbano sin señalar a Hezbolá. Estados Unidos ha calificado al grupo Hezbolá como una organización terrorista durante más de dos décadas. Nosotros ni vemos ni aceptamos distinción alguna entre su política y sus armas militares. Es inaceptable que una milicia tal como Hezbolá opere fuera de la autoridad del gobierno libanés. El único defensor legítimo del estado libanés son las Fuerzas Armadas Libanesas. Hezbolá no es solo una preocupación de los Estados Unidos. El pueblo libanes también debería estar preocupado por el cómo las acciones realizadas por Hezbolá y su creciente arsenal traen consigo un análisis no deseado e inútil al Líbano. El que Hezbolá se enrede en los conflictos regionales amenaza la seguridad del Líbano y tiene efectos desestabilizadores en la región. Su presencia en Siria ha perpetuado el derramamiento de sangre, ha desplazado a inocentes y ha apuntalado al brutal régimen de Assad. Su presencia en Irak y Yemen también ha alimentado la violencia y las consecuencias de su participación en estos conflictos lejanos, que no tienen nada que ver con el Líbano, se sienten aquí en casa.

Es por eso que instamos a todos los líderes libaneses durante mi visita a mantener el compromiso del gobierno del Líbano de desvincularse de los conflictos extranjeros. La comunidad internacional espera que todas las partes en el Líbano cumplan este compromiso, incluyendo Hezbolá, que debería cesar sus actividades en el exterior para ayudar a reducir tensiones en la región”.[11]


[1] Esta fue en realidad una decisión del gobierno, aprobada el 5 de diciembre, 2017.

[2] State.gov, 14 de febrero, 2018.

[3] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 16 de febrero, 2018.

[4] Al-Jumhouriyya (Líbano), 15 de febrero, 2018; Al-AkhbarAl-Liwa (Líbano), 16 de febrero, 2018.

[5] Al-Akhbar (Líbano), 16 de febrero, 2018.

[6] Al-AkhbarAl-Liwa (Líbano), 16 de febrero, 2018; Al-Mudun (Líbano), 17 de febrero, 2018.

[7] Al-Akhbar (Líbano), 16 y 17 de febrero, 2018.

[8] Al-Akhbar (Líbano), 16 y 17 de febrero, 2018.

[9] Al-Akhbar (Líbano), 16 y 17 de febrero, 2018.

[10] Alahednews.com.lb, 16 de febrero, 2018.

[11] State.gov, 15 de febrero, 2018.

 
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