Por Israel
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8 Tevet 5779 | domingo diciembre 16, 2018
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PESAJ 5778


Resumen de la Salida de Egipto

La opresión

La historia del pueblo judío empieza con nuestro patriarca Abraham y el pacto entre las piezas que Di-s hizo con él. En dicho pacto Di-s le informa que elegirá a sus descendientes como su pueblo y que iban a pasar siglos de esclavitud, al final de lo cual saldrán beneficiados y heredarán la tierra prometida. Efectivamente llegamos a ser esclavos del faraón durante 210 años. Nos oprimió duramente, pero siempre manteníamos fuertes nuestra identidad y fe en la inminente redención.

 

La revolución

Había llegado el día anhelado. Di-s le habló a Moisés desde la zarza ardiente y le dijo, dile al faraón: “¡deja salir a mi pueblo y me servirán!” pero el faraón no estaba dispuesto a dejar que una deidad suprema y exclusiva le haga perder su autoridad. Ese era su imperio y ningún “Di-s de los hebreos” iba a derribar sus pirámides.

 

Los milagros

El faraón estaba por recibir una sorpresa. Hasta ese momento, la gente creía que éste era un mundo bastante fiable. En general, la naturaleza parecía marchar muy bien como otro de los grandes proyectos del faraón y sus pirámides. Pero, todo iba a cambiar. Moisés derrumbó esa confiable maquina de levantar pirámides. Con un milagro tras otro (en total diez), demostró que detrás de la fachada de las leyes de la naturaleza hay un deliberado propósito divino. Existe un Di-s quién escucha el llanto del oprimido, quién exige la justicia y ama a aquellos que hacen el bien.

 

La liberación

Finalmente, el testarudo faraón se rindió. En aquel día, más de 600.000 familias judías comenzaron su éxodo de Egipto hacia la tierra prometida con sus cabezas erguidas y alegres canciones en sus labios. El punto más alto de esta travesía fue su parada al pie del monte Sinaí para escuchar una transmisión pública de la sabiduría y voluntad divina de Di-s mismo, documentada en la “Torá”. Es esta sabiduría divina la que nos mantuvo unidos como una nación a pesar de todos los sucesos vividos a lo largo de los siglos. Y es esta sabiduría y experiencia la que transmitimos al mundo entero. Hoy cada vez más pueblos reconocen los derechos de cada ser humano, hecho “a semejanza e imagen de Di-s”. (www.es.chabad.org)

EL QUINTO HIJO

En Pesaj salimos de Egipto, en hebreo, Mitzraim, que comparte la raíz con la palabra metzarim, estrecheces, limitaciones.

En la Hagadá de Pesaj se habla de cuatro hijos: el sabio, el malvado, el simple y el que no sabe preguntar. Pero los cuatro tienen algo en común: ESTÁN EN LA MESA DEL SEDER. Pero el Rebe hablaba de un quinto hijo, el que ni siquiera sabe que es Pesaj y que hay un Seder.

Él está todavía en Mitzraim, en sus metzarim. Debemos ayudarlo a salir de ellas y liberarse de la esclavitud en que está sumido. Pues mientras uno de nuestros hermanos sea todavía esclavo, nosotros no vamos a poder ser libres.

 

 

La Quinta Pregunta

Por Yanki Tauber

 

¿Mah nishtaná halaila hazé? ¿Por qué esta noche es diferente de todas las noches?, nos preguntan nuestros hijos en el Séder de Pésaj. Y les contestamos: porque fuimos esclavos del faraón en Egipto y D-os nos liberó.

¿Nos liberó? ¿Tú eres libre?

¿Puede considerarse libre una persona que contrajo una hipoteca? ¿Puede considerarse libre una persona que tiene suegra? ¿Puede considerarse libre una persona que es un empleado? ¿Puede considerarse libre una persona que no tiene trabajo?

¡Libertad! ¿Existe algo más anhelado pero al mismo tiempo más difícil de alcanzar? ¿Es que hay alguna necesidad que sea más básica para nuestras almas y que esté tan lejos de nuestro alcance? ¿Cómo es que podemos llegar a ser libres de las exigencias, preocupaciones y cargas de la vida diaria?

Ahora bien, mira a tu hijo. Obsérvalo mientras juega o está absorto en la lectura, durmiendo y sonriendo en sus sueños. El niño es libre en la seguridad que su padre y madre lo alimentarán, protegerán y velarán por todo aquello que sea necesario ocuparse.  Libre de deleitarse en su yo interior, con libertad para crecer y desarrollarse, abierto a las alegrías y posibilidades de la vida.

Es por esto que Pésaj, la fiesta de la libertad, es una festividad que tiene tan presente a los niños. Es el niño quien evoca en nosotros la comprensión que también nosotros somos hijos de D-os, y que, por lo tanto, somos intrínseca y eternamente libres. Es el niño quien nos abre los ojos a la esencia del significado de Pésaj: que, al habernos sacado de Egipto y convertido en su pueblo elegido, D-os nos ha liberado de toda esclavitud y dominación para siempre.

El niño es el participante central del Séder de Pésaj. Todo el Séder ha sido estructurado teniendo como objetivo envolver al niño en el misterio, estimular su curiosidad, llevarlo a que pregunte: ¿por qué esta noche es diferente de todas las noches?

El niño pregunta y nosotros contestamos. Pero tiene lugar otro diálogo, un diálogo en el cual nosotros preguntamos y el niño explica.

En este Séder observa bien a tu hijo. Míralo con atención, trata de entrar en su mente, observa la realidad desde su perspectiva. ¿De qué otra manera podríamos llegar a saborear la libertad? (www.es.chabad.org)

 

¡JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ!

 

 

 

 
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