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10 Av 5778 | domingo julio 22, 2018
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SHVII SHEL PESAJ-SHEMINI 5778


En el octavo día luego de los “siete días de inauguración” Aarón y sus hijos comienzan a oficiar como Cohanim (sacerdotes); un fuego Divino aparece para consumir las ofrendas del Altar y la Presencia Divina viene a morar en el Santuario.

Los dos hijos mayores de Aarón, Nadav y Avihú ofrecen “un fuego extraño frente a Di-s, que Él no les ordenó” y mueren en el Santuario. Aarón permanece en silencio frente a la tragedia. Moshé y Aarón están en desacuerdo al respecto de un punto específico de una ley de las ofrendas, pero Moshé da la razón a Aarón.

Di-s entrega las leyes de cashrut – comida cuyo consumo está permitido, identificando las especies de animales que pueden ser consumidas y aquellas que no. Los animales terrestres están permitidos sólo si tienen las pezuñas partidas y son rumiantes; los peces deben tener escamas y aletas; una lista de aves no casher es dada, y una lista de insectos casher (cuatro tipos de langostas).

También son dadas algunas leyes de pureza ritual, incluyendo el poder de purificación de la mikve (una pileta de agua con características especiales) y de los manantiales. Con lo cual el pueblo judío recibe el mandamiento de “diferenciar entre lo impuro y lo puro.”

 

LA HIGIENE NO TIENE NADA QUE VER

Hay muchas razones que dan nuestros Sabios con respecto al cashrut, pero voy a dar la más simple. Si consultamos con un veterinario, veremos que uno de los animales que menos enfermedades sufre es la liebre, mientras que la vaca es propensa a contraer toda suerte de enfermedades, muchas de ellas contagiosas para el ser humano. Si las leyes de cashrut fueran por higiene, la vaca estaría prohibida y la liebre permitida. Sin embargo vemos que no es así. ¿Entonces a qué se debe que determinados animales estén permitidos y otros prohibidos? Una de las explicaciones que dan nuestros sabios es que nosotros somos lo que comemos. Si analizamos los rasgos principales de carácter de los animales prohibidos y de los animales permitidos veremos el por qué de las leyes. Tomemos dos ejemplos de animales prohibidos: el cerdo y la liebre. El cerdo es un animal cruel que llega a devorar sus propias crías. Se han dado muchos casos de cerdos que han devorado criaturas. La liebre es un animal que entra a los campos sembrados y devora todo lo que encuentra a su paso, robando a los agricultores su cosecha. Y ahora tomemos dos animales permitidos: la vaca y el ciervo. La vaca es un animal manso que pasta donde su dueño quiere que paste y el ciervo es un animal tímido que vive en los bosques (tierra sin dueño) y come de las plantas silvestres. Creo que para explicación de las leyes de cashrut es suficiente.

 

Seudat Mashíaj, El Banquete Final

El último día de Pesaj, llamado Ajaron Shel Pesaj, se relaciona con la llegada del Mashiaj y se caracteriza por una comida especial con matzá y cuatro copas de vino. Esta comida se llama seudat Mashíaj y se celebra con el propósito de traducir nuestro conocimiento intelectual de uno de los trece principios de fe del Rambam de “Ani ma’amin… b’viat haMashiaj” (creo… en la llegada del Mashíaj) en una acción física, para traer un concepto espiritual al mundo físico. Esta costumbre de celebrar Seudat Mashíaj, fue creada por el Baal Shem Tov, fundador de Jasidut. Sin embargo, la conexión entre Ajaron Shel Pesaj y Mashíaj es establecida por el tercer Rebe de Lubavitch, el Tzemaj Tzedek. Él explica que “el último día de Pesaj es la conclusión de lo que comenzó en la primera noche de Pesaj. La primera noche de Pesaj conmemora nuestra redención de Egipto por Hashem. Fue la primera, llevada a cabo a través de Moshé Rabenu, el primer redentor, ese fue el principio. El último día de Pesaj, es la fiesta que conmemora la redención final, cuando Hashem nos redimirá del último exilio a través de Mashíaj, que será el redentor final. El primer día de Pesaj es el festival de Moshé Rabenu, el último día de Pésaj es la festividad de Mashíaj”.

Esta explicación del Tzemaj Tzedek no es la única razón por la cual seudat Mashíaj se celebra el último día de Pesaj. Según jasidut, el último en una secuencia no sólo es importante por su orden numérico, tiene su propia función. La tribu de Dan, descrita en la Torá como “ma’asaf l’jol hamajanot”(recolectores de todos los campamentos), fue el último grupo en la procesión de judíos que salieron de Egipto. Rashi explica que esto significa que “la tribu de Dan… Sería la última en desplazarse, y si a alguien se le perdía algo, se lo devolverían.”

Nuestro servicio de Di-s se compone de muchos viajes, y la conclusión del servicio asegura que está completo, que no le falta nada, al igual que Dan, el “recolector de todos los campamentos”. Así como lo explicó el Tzemaj Tzedek, Pesaj es el Iom tov de la redención y nuestro servicio a Di-os está enfocado en traer la redención final, la gueulá Shlema. En el caso que faltara algo de nuestro servicio a Hashem en los primeros siete días de Pesaj (ocho en la diáspora), el día final, Ajaron Shel Pesaj, sirve como el recolector “de todos los campamentos” para corregir nuestro servicio y recuperar lo que pudimos haber perdido u omitido espiritualmente, durante la festividad. Por lo tanto, seudat Mashíaj, es la celebración de la inminente gueulá shleimá, es la culminación del servicio de Pesaj, la fiesta de la redención. El concepto de “recolectores de todos los campamentos” no sólo se aplica a nuestro servicio divino individual, sino también al colectivo, a klal Israel como grupo. Cuando los judíos vagaban en el desierto, después de salir de Egipto y antes de llegar a Eretz Israel, realizaron cuarenta y dos viajes, cada uno de los cuales les permitió salir de los cuarenta y dos niveles de esclavitud que sufrieron en Egipto. Todo este período alude a nuestro exilio actual. Así como los judíos que salieron de Egipto viajaron en el exilio hasta que llegaron a Eretz Israel, nosotros estamos en la diáspora, en el galut hasta la llegada de Mashíaj. Nuestra generación, la generación de los pasos del Mashíaj, la última antes de la redención final, es la del “recolector de todos los campamentos” para todo el pueblo de Israel. Tenemos el poder para rectificar cualquier parte faltante de nuestro servicio divino colectivo y llevar a cabo las mitzvot necesarias para traer a Mashíaj, muy pronto en nuestro tiempo. (www.es.chabad.org)

 

Estudio y Comprensión sin Ego

En nuestra parashá, la Torá nos cuenta sobre la muerte de dos hijos de Aarón, Nadav y Avihú: “Y salió un fuego de Di-s, los consumió, y murieron”. ¿Cuál fue su pecado? Rashi (1040 – 1105) – el padre de los comentaristas de la Torá – trae dos opiniones: “Rabí Eliézer dice: los hijos de Aarón murieron por haber dictado leyes frente a su maestro Moshe. Rabí Ishmael dice: entraron al Templo borrachos de vino”.

El nivel espiritual de Nadav y Avihú era muy elevado. La Torá misma los alaba en las palabras de Moshe a Aarón: “Esto es lo que dijo Di-s, en aquellos cerca de mí Me santificaré” (que se refiere a Nadav y Avihú, que estaban “cerca de Di-s”). Moshe aún le dijo a Aarón que ahora, luego de la muerte de Nadav y Avihú se reveló que “ellos son más grandes que tú y yo”. Sin embargo, murieron porque les faltaba el comportamiento adecuado para tan alto nivel.

¿Cómo vemos este concepto en las palabras de Rashi?

Rabí Eliézer nos enseña cuán elevada debe ser la anulación que una persona debe tener frente a su maestro. Uno podría pensar: yo soy un sabio y conocedor de la Torá, ¿cómo voy a esperar a mi maestro hasta que me diga la halajá – ley de la Torá? Lo mismo se aplica al servicio a Di-s: ¿por qué voy a esperar las enseñanzas del rabino al respecto del camino de servicio a Di-s si yo puedo guiarme a mí mismo?

A esto respondemos: ¿quiénes más elevados que Nadav y Avihú?, y sin embargo se les consideró pecado capital haber “dictado leyes frente a su maestro Moshe”, hasta el punto que no solo ellos mismos fueron afectado por su falta, sino que el resto del pueblo también sufrió al haberse retirado la Presencia Divina del Santuario.

De aquí vemos que un judío debe estar totalmente anulado a su maestro. Por otro lado, se requiere del judío que estudie Torá y la entienda con su intelecto, hasta el punto de estar “lleno” de entendimiento de Torá. En otras palabras, se requiere del judío que esté “borracho”, lleno del “vino de la Torá”.

Aquí viene Rabí Ishmael y enfatiza que, efectivamente, hay que “beber vino”, estudiar Torá con entendimiento y comprensión, pero “lleno de vino” no se ingresa al Templo. Cuando una persona está frente a su Creador, tanto en el Templo literalmente hablando como en el servicio de la tefilá – el rezo, que es como estar en el Templo, uno debe estar en un estado de anulación absoluta, como un sirviente frente a su amo.

Más aún, es la anulación total de la persona durante la tefilá la que da la fuerza para que, más tarde, cuando esté estudiando Torá, pueda llegar a la comprensión correcta de los conceptos estudiados.

¿Cómo se pueden combinar estos dos opuestos – por un lado la anulación total y por el otro entender, que es la expresión más profunda del ser? Esta fuerza surge de Di-s. Dado que los judíos son “una porción de Di-s en lo alto realmente”, Di-s les da la capacidad de unir estos dos opuestos. Más aún, el objetivo general de toda la Creación es unir el mundo físico con la santidad Divina que trasciende al mundo, como será revelado con la pronta venida del Mashíaj. (www.es.chabad.org)

 

 

 
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