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Activista francesa Henda Ayari habla sobre su pasado salafista, su supuesta violación por Tariq Ramadan y su lucha para ayudar a las mujeres que cayeron presas de los extremistas


La activista francesa de los derechos de las mujeres Henda Ayari, musulmana convertida en salafista, acusó al pensador suizo musulmán Tariq Ramadan de violarla en un hotel de París en el 2012. En una entrevista en el canal de televisión egipcia Dream TV el 7 de abril, Ayari, quien fundó una ONG para ayudar, entre otras cosas, a las mujeres sometidas por extremistas islámicos, contó su historia de vida y relató lo sucedido cuando Ramadán presuntamente la atrajo hacia una habitación de un hotel y la violó. Ayari, que se describe a sí misma como una “feminista secular que defiende los derechos de la mujer”, dijo que escribió su libro, “J’ai Choisi D’être Libre”, que describe su camino del salafismo al liberalismo, luego del ataque terrorista de Bataclan 2015, cuando se dio cuenta del inherente peligro en el Islam político y de los salafistas. El libro incluyo un capítulo sobre “Zubair”, a quien ella luego identificó como Ramadán. Ella lo admiraba y confiaba en él “como un hermano mayor o un imam”, dijo, describiendo el supuesto encuentro. “De repente, su comportamiento cambió. Se volvió muy violento conmigo”. Ayari luego dijo: “Pensé que iba a morir esa noche porque me asfixió y me abofeteó”, alegando que Ramadan le dijo: “Esto es lo que estás pidiendo porque no utilizas el hijab”. Actualmente, Ramadán está detenido en Francia acusado de violar a dos mujeres. Varias otras mujeres han hecho acusaciones similares en su contra.

 Para ver el video de Henda Ayari en MEMRI TV, pulse aquí 

 

“Escribí que solía ser una mujer presa y oprimida, hoy soy una mujer libre”

Henda Ayari: “Decidí escribir mi libro después del ataque terrorista de Bataclan en el [2015]. Me sorprendió ver a las víctimas, los asesinatos y la sangre en televisión. Me di cuenta de que el Islam político y los salafistas constituyen un gran peligro. Fui forzada a casarme cuando tenía 20 años. Fui a Túnez de vacaciones y en menos de un día salí casada con un hombre salafista que yo no conocía.

“Durante los siguientes 10 años, viví como prisionera de ese hombre. Di a luz a tres hijos y utilice el niqab. Viajamos a Arabia Saudita, donde él quería que nos estableciéramos. Solía ​​golpearme y no me respetaba. Un día, decidí escaparme con mis tres hijos.

“Cuando sucedió el ataque en Bataclan, decidí contar mi historia en mi página Facebook. Publiqué mis fotos antes y después, a los 20 años, utilizando una bata y a los 38 años, sin siquiera un hijab puesto. Escribí que solía ser una mujer oprimida y encarcelada. Hoy, soy una mujer libre. Siguiendo mi publicación en Facebook, fui contactada por los editores de Flammarion. Me sugirieron que escribiera un libro y contara mi historia para ayudar a otras mujeres. También fundé una ONG para ayudar a mujeres. En ese libro, en un capítulo que titulé ‘Zubair’, escribí sobre lo que me había sucedido. Un hombre que había admirado me violó. Ese hombre es Tariq Ramadan.

[…]

“Hay mujeres francesas que se convirtieron al Islam y que, entre los 17 y los 18 años, tienen dos o tres hijos. Se casaron muy jóvenes. Algunas chicas de 16 años fueron contactadas por islamistas salafistas a través de Facebook y luego tuvieron un matrimonio religioso a través de Skype. Se de una chica que fue contactada por un hombre. Este firmó un contrato religioso con ella a través de Skype. Por la noche, tuvo relaciones sexuales con ella y quedó embarazada. Luego la abandonó. En Francia, muchas chicas que se convirtieron al Islam son miserables, porque son abandonadas, olvidadas y desoladas, con hijos.

“Ellas no reciben ayuda ni tienen apoyo. Usan el hijab y no están seguras de sí mantenerlo o quitárselo. Viven miserablemente.

“Fui contactada por gente ya de edad, franceses cuyos hijos se convirtieron al Islam. No saben qué hacer y me contactan para pedirme consejo, porque sus hijos no quieren tener nada que ver con ellos. Un hombre me dijo que su hija se niega a hablar con él, desde que se convirtió al Islam. Ella tuvo un matrimonio religioso con un hombre salafista. Creo que hay un problema muy real. ¿Por qué los franceses le temen al Islam? Por esos islamistas que utilizan el Islam para controlar y encarcelar a la mujer y lograr objetivos políticos.

“Yo denuncio esto. Sigo siendo musulmana y estoy orgullosa de mi Islam. Soy una feminista secular que defiende los derechos de la mujer. Hoy exhorto a los políticos franceses a ayudar a las ONG como la mía, para que estas ONG puedan ayudar a las mujeres”.

[…]

“Un hombre al que admire me violó: ese hombre es Tariq Ramadan”

“También hay chicas que fueron reclutadas en Facebook e Internet para ir a Siria. Conozco a chicas que intentaron viajar a Siria después de comunicarse con un individuo en Facebook. Luego, este individuo proponía que la chica fuese a Siria. Yo conozco a un tipo que viajó allí. Le dijeron que trabajaría para una organización humanitaria, pero, de hecho, estos tipos son utilizados como carne de cañón. Estos muchachos están siendo sacrificados en la guerra, creyendo que esto es el Islam. Las mujeres son usadas como prostitutas o esclavas cautivas para engendrar hijos.

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“En el 2012, publiqué en Facebook una foto mía sin un hijab. Ese día, Tariq Ramadan me escribió: ‘Assalaam alaykum, hermana Henda. ¿Cómo estás? Lo que estás haciendo no es nada bueno’.

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“Dijo que estaba atrayendo la mirada de los hombres y que esto no es bueno. Pensé que realmente no podía ser Tariq Ramadan. Tariq Ramadan no me hubiese enviado tal mensaje. Le contesté: ‘Tariq Ramadan no tendría tiempo para ello. Te estás haciendo pasar por otra persona. Él escribió: ‘Realmente soy Tariq Ramadan. Si no me crees, te lo demostraré’. Sugirió que nos moviéramos a Skype. Acepté y encendió la cámara y vi el verdadero Tariq Ramadan frente a mí. Me sorprendió. Fue increíble. No esperaba esto – Tariq Ramadan hablando conmigo, interesándose por mí, apareciendo ante mí. Me sorprendió un poco. Luego dijo que podía llamarme si quería. Me pidió mi número de teléfono y me sugirió que nos reuniéramos el sábado siguiente.

[…]

“Yo lo consideraba como un hermano mayor o un imam. Tenía muchas preguntas sobre el Islam que quería hacerle y además, tuve la oportunidad de conocer a alguien a quien admiraba. Confiaba en él. No pensé que se iba a volverse contra mí”.

“Hizo lo que quería, fue muy violento… Me dijo: ‘Esto es lo que pides porque no te colocas el hiyab‘” 

[…]

“Él dijo: ‘Deberías venir a la habitación de mi hotel, porque hay muchas personas que pudieran reconocerme. Es mejor si hablamos en mi habitación, donde será todo más tranquilo’. Ya que yo lo veía como un hermano y un imam, confiaba en él por completo. Lo admiraba y pensé que era el modelo de hombre musulmán.

[…]

“[Cuando llegué], fue a lavarse las manos. Luego me estrechó la mano y me dio un beso de bienvenida. No esperaba esto, pero admito que dejé que lo hiciera. Luego su comportamiento cambió. Se volvió muy violento conmigo, me empujó a la cama y eso fue todo. Hizo lo que hizo.

[…]

“Cuando él me empujó sobre la cama, le dije que no. Le dije que estas cosas podían salirse de control. Esto solo lo enojó más, e hizo lo que quería. Fue muy violento. Pensé que iba a morir esa noche porque me sofocó y me abofeteó. Me dijo: ‘Esto es lo que estás pidiendo porque no utilizas el hijab‘”.

 
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