Por Israel
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8 Tevet 5779 | domingo diciembre 16, 2018
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Objetivo Seis Millones


En los últimos días hay rumores sobre un cambio de actitud en la política exterior estadounidense que, oficialmente hasta ahora, aceptaba sin revisar los datos sobre la cantidad de refugiados palestinos que proporcionaba la agencia UNRWA. Los cerca de 700 mil de 1948 se han convertido en estos 70 años, según esta organización, en 5,5 millones. Todos los otros refugiados de los cientos de guerras, persecuciones y masacres que se han dado en este mundo en estas siete décadas (incluidos un número mayor de desplazados sólo en la actual guerra interna siria) son tratados según otras reglas por la agencia ACNUR, que procura protegerlos y, en caso de prolongarse su estancia, que reciban la ciudadanía en los países de acogida. Sin duda el mejor ejemplo, aquel que ni siquiera contó con protección de agencia internacional alguna, fueron los 850 mil refugiados judíos que generó el mismo conflicto de 1948 tras la proclamación de la independencia de Israel, que se vieron obligados a huir de países árabes en los que llevaban viviendo siglos, y que se asentaron e incorporaron a la ciudadanía en el recién nacido estado judío.

La UNRWA considera refugiado no sólo al desplazado o sus hijos, sino también a sus nietos, bisnietos y hasta donde la proyección exponencial alcance. Y ello combinado con una política de hacer nada por mejorar su condición legal en los países de acogida que los someten a un régimen de apartheid, limitando sus derechos (siendo estos “refugiados” nativos, hijos de nativos y probablemente hasta nietos o bisnietos de gente nacida en el país). Esta situación es campo abonado para una corrupción a escala internacional, con fondos de ayuda (donde las de los países árabes son casi nulas) que se eternizan sin revisiones que no sean al alza y de los que se nutre desde hace mucho tiempo una casta de funcionarios, cuya agenda real es la perpetuación del desamparo en Jordania, Egipto, Siria, Líbano e incluso en los territorios administrados por los propios palestinos en Israel.

Es como una masa madre que sigue levando con un objetivo propagandístico y que pronto podrá lucir una cifra mágica: Seis Millones. Una cantidad que, en el empeño de manipular la realidad y la historia de informadores militantes y políticos, pretenderá equipararse moralmente a la de los judíos asesinados durante el nazismo. Sólo que estos millones están vivos y protegidos por un organismo internacional ampliamente financiado, y que este anti-genocidio ha llevado a la población a multiplicarse, no a menguar por exterminio. Da igual la diferencia: importa el impacto conceptual de una cifra trucada, como las fotos de otras guerras para acusar a los israelíes de brutalidad, como la falsedad histórica de la existencia en algún momento de un estado palestino y tantas otras mentiras que el mundo digiere mucho mejor que la cruda realidad. No sea que descubramos que nuestro afán de justicia universal ha sido malversado para que la promesa escrita en el muro de un campo de concentración se transforme del “Nunca más” en “Como siempre”. Para transmutar la víctima en victimario, y viceversa

 
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