Por Israel
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12 Kislev 5779 | martes noviembre 20, 2018
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Sharp power y la evolución del ejercicio del poder


El geopolitólogo estadounidense, Joseph Nye, uno de los promotores de las teorías del poder (soft, hard y Smart) destaca en un artículo en Foreign Policy (FP) el pasado 24 de enero, que además de tener un dominio militar es importante tener el poderío desde el punto de vista cultural, muy asociado con su teoría del poder inteligente.

Pero también Nye incorpora el concepto de “Poder punzante” (Sharp power) que va dirigido como estrategia del poder duro, ya que conlleva la manipulación de ideas, el chantaje a través de la desinformación (Fake News), y no necesariamente información falsa sino el uso de los laboratorios de ideas (Think Tanks) para desde la academia respaldar lobbies políticos o ideas infundadas, lo que no quiere decir que todo lo que hagan desde un Think Tank sea falso, sino que deja claro que hay una línea de pensamiento que es la que tiene predominio por encima de otras, y además que se da el uso de la herramienta para intercalar elementos solapados de dominio ideológico, misma práctica que se le podría atribuir a la prensa que está manifiestamente al margen del gobierno.

En el mismo artículo de FP, el autor deja en claro que la razón por la que ciertos imperios persistieron a través del tiempo fue debido a una estrategia combinada, destacando el Imperio Romano y sus siglos de importancia militar y cultural; incluyendo la religión que sería de los últimos vestigios romanos que heredamos hasta hoy. Por supuesto que en ese contexto no se le podría denominar “Sharp power” por tratarse de un concepto moderno, pero como ejemplo se podría utilizar para ejemplificarlo de manera más “gráfica”.

El Sharp power podría considerarse una “mutación pasivo – agresiva” de lo que hasta hace algunos años considerábamos poder suave (softpower), y tiende a transformarse en una variable híbrida de poder duro (hardpower), muy lejos de la idea del poder inteligente que combina los dos, el caso del poder punzante comienza con una línea suave pero su objetivo es persuasorio agresivo.

El poder inteligente por su parte, es la aplicación combinada del poder blando y el duro en combinación, poniéndolo en un concepto de administración simplista se podría considerar como estrategia de la zanahoria y el garrote (superado en las nuevas doctrinas de manejo empresarial), donde a través de elementos que parecen “premios” o “beneficios” (softpower) se evitan los “castigos” (hardpower) que implicaría no hacer lo que el detentor del poder (en este caso) estaría ejecutando, esta ha sido la práctica de algunos países poderosos a lo largo de las últimas décadas, al estilo ruso por ejemplo que no tiene reparos en utilizar las estrategias de la diplomacia cuando lo amerita (y procura darle énfasis a este método), pero no duda tampoco en la disuasión militar; casos de Siria, Ucrania, Georgia, entre otros.

Por su parte, se puede asociar el Sharp power con una “rana de oro”, que para quienes no están familiarizados con este animal exótico de las regiones centroamericanas, es sumamente atractivo, pero el contacto con su piel, transmitirá una potente toxina que podría acabar con la vida de un ser humano. El poder punzante es así, se presenta como material informativo que llega a diversos públicos; consumidores de noticias, académicos, etc. pero cuando la información es consumida provoca un efecto destructivo desde el aspecto ideológico que puede llevar a una población a causar estragos ya sea a nivel interno como externo ya desde un punto de vista militar.

Ciertamente en la parte externa, el esquema de manipulación que posee el poder punzante también tiene como objetivo “asustar” a posibles detractores militares o competidores en regiones en específico, de ahí que se utilice en artículos sobre la temática el abordaje del poderío militar ruso que expone la cadena RT (Russia Today) o el Instituto Confucio (China) sobre los avances de la diplomacia china y sus logros económicos a nivel global.

Pero este aspecto se podría ampliar a otros medios de comunicación no solamente entre regímenes “no democráticos” sino en cualquier parte del mundo, incluyendo países occidentales, como Estados Unidos a través de cadenas al estilo de Fox News y la propia CNN como herramienta de distribución de material considerado Sharp power. El uso de las herramientas de algunos medios de comunicación afines al gobierno estadounidense funciona como esa herramienta disuasoria, o el uso por supuesto de fábricas de ideas (Think Tanks) para exaltar el poderío estadounidense o las desgracias de regímenes competidores.

Las fábricas de ideas, se convierten en una forma elegante de hacer lobby sobre un aspecto determinado, o en algunos casos para compartir información relevante que no se ve en medios de comunicación regulares, desde una perspectiva basada en una línea editorial; siempre por supuesto hay un peligro de sesgo que es evidente como en todas las áreas del pensamiento humano, y en muchos casos están creadas para destacar los aspectos que se busca resaltar de un elemento ideológico, por eso son por lo general especializadas en un área del pensamiento y dirigidas a un público debidamente establecido (nicho de mercado).

En una publicación de la página El Orden Mundial señala a los Estados Unidos como el principal creador de este tipo de centros de influencia académica con casi 2.000 según Global Go To Think Tank Index Report del 2017, seguido por China y el Reino Unido como los tres primeros países en utilizar esta estrategia, que desarrolla programas relacionados con defensa, economía, o temas específicos sobre regiones (Eurasia, Medio Oriente, América Latina, etc.). Cada elemento que se desarrolla desde el ámbito académico finalmente será la herramienta de justificación de alguna doctrina o pensamiento político actual.

Es impactante como terminando la segunda década del siglo XXI los cambios que se están dando en cuanto a ciertos paradigmas de las Relaciones Internacionales, están alcanzando ámbitos muy interesantes y una evolución particular. En este caso expuesto, las doctrinas relacionadas con el ejercicio del poder, parecía que iban a conservar la línea durante muchos años más sin una ruptura del concepto, sin embargo los propios autores de los principios iniciales se toman el atrevimiento positivo de ir un paso más allá y ajustarse a los cambios temporales para transformar los conceptos a la realidad moderna.

En una época donde los híbridos aún en el pensamiento social tienen preponderancia, no se puede mantener cual dogmatismo principios relacionados con elementos como la guerra, dejando en manifiesto que ya se habla de guerras híbridas superando el elemento de la guerra convencional o también etiquetar solo entre los conceptos de derecha e izquierda en un espectro político poco versátil y de forma sesgada cualquier pensamiento político para hacer un análisis simplista de los contextos modernos.

Finalmente, hoy se habla de los efectos del “poder punzante” en la era moderna, pero al galope que va la evolución de los conceptos, se tendrá que ir mencionando otros ámbitos donde los cambios y rupturas de paradigmas se van haciendo cada vez más dominantes, por lo que probablemente en próximas columnas deba obligatoriamente desarrollar las variaciones hacia otros principios que hasta ahora parecían no sufrir mayores modificaciones cuasi dogmáticas.

 

 
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