Por Israel
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24 Sivan 5779 | jueves junio 27, 2019
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A pesar del voto de la ONU, el terror palestino sigue siendo una estrategia perdedora


Los enemigos de Israel obtuvieron una victoria táctica en Nueva York, pero su defensa del terrorismo los está marginando, no al estado judío.

La Asamblea General de la ONU rechazó por poco una resolución, el jueves pasado, que habría condenado a Hamás por su campaña terrorista contra Israel. Tres días después, un hombre armado palestino abrió fuego contra un grupo de judíos que esperaban en una parada de autobuses cerca de la comunidad judía de Ofra, en Cisjordania, hiriendo a siete personas, incluyendo a una mujer embarazada cuya vida y la de su bebé están en peligro a causa del asalto.

En conjunto, los dos eventos pintaron un panorama sombrío de la indiferencia internacional hacia el terrorismo dirigido contra israelíes y judíos. Luego que la votación sobre Hamás fracasara, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que condenaba los asentamientos israelíes con una votación de 156-5 siendo que solo Israel, Estados Unidos, Australia, Liberia y las Islas Marshall votando en contra.

Tanto Hamás como la Autoridad Palestina (que se opusieron a una medida dirigida hacia los rivales amargos de la Autoridad Palestina y el partido Fatah del líder Mahmoud Abbas), declararon “victoria” (ante el fracaso de la votación). Hamás, más tarde, apoyó el ataque del domingo. Ahora bienen caso que se encuentre al culpable de los disparos en el cruce, la supuestamente moderada Autoridad Palestina, que se encuentra en las Naciones Unidas bajo un estatus de observador no miembro, les pagará a ellos y a sus familias pensiones regulares para recompensarlos por el derramamiento de sangre judía.

Pero en lugar de considerar estos eventos como una prueba que los críticos a Israel tienen razón, ellos piensan que el tiempo se le está acabando a Israel, antes que la indignación por sus políticas las sitúe en un completo aislamiento. La verdad es todo lo contrario. La votación realmente ilustró que el mundo está perdiendo la paciencia hacia los palestinos.

Hasta hace poco tiempo, ni Estados Unidos ni Israel se habrían molestado en intentar aprobar algo que condenara al terrorismo palestino en la ONU. Sin embargo, 87 naciones votaron para condenar los ataques con cohetes palestinos hacia ciudades y pueblos israelíes, así como su uso de infraestructura civil para enmascarar su capacidad para cometer tales crímenes de guerra. Fue solo debido a una votación de último minuto, que requería una mayoría de dos tercios para su aprobación, que tal condena fracasó. La mayoría de las naciones votaron que sí, con 57 países que votaron no y 33 abstenciones.

Entonces, mientras que medios como The New York Times intentaron describir el resultado como una derrota para la Embajadora de los Estados Unidos Nikki Haley antes que abandone su oficina a finales de año, las cifras deberían preocupar a los líderes palestinos y a sus seguidores explotados.

A pesar del apoyo automático para los palestinos en tales entornos, la mayor parte del mundo ha perdido interés en su guerra de un siglo contra el sionismo.

Parte del crédito para explicar este cambio debe otorgársele tanto a Haley como a la administración de Trump. Hace un año, Haley prometió que en el futuro, los Estados Unidos se darían cuenta de qué naciones eran las que se oponían a Washington en los votos clave, diciendo que estarían “tomando notas”. Trump dejó en claro que considerarían recortar la ayuda de los Estados Unidos para aquellos que se burlaban de los estadounidenses. Hasta cierto punto, se trataba de una amenaza hueca. Pero la exitosa combinación de retórica dura y diplomacia privada de Haley dio sus frutos, y los 87 votos en contra de Hamás muestran que no es imposible que Estados Unidos avance en un organismo mundial conocido por sus medidas contra Israel.

También demuestra que a pesar de las predicciones que la decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de trasladar a la embajada de los Estados Unidos a Jerusalén aislaría aún más a Estados Unidos e Israel, ha ocurrido lo contrario.

Sin embargo, Abbas y Hamás también saben que incluso muchas de las naciones árabes que votaron junto a ellos en las Naciones Unidas están contentas de seguir prestando servicios a los palestinos en Nueva York, mientras tratan y apoyan a Israel en privado. Egipto, Jordania, Arabia Saudita y muchas otras naciones sunitas tienen que seguir votando en contra de Israel en esos foros porque hacerlo de otra manera provocaría indignación entre sus poblaciones, en gran parte antisemitas. Pero en la práctica, estos mismos gobiernos ven a Israel como un aliado estratégico tanto contra Irán como contra movimientos islámicos radicales como ISIS, Hezbollah y Hamás.

Esas naciones están muy felices a la hora de aislar al estado terrorista en Gaza que está bloqueado tanto por Israel como por Egipto. También temen que un estado palestino independiente en Cisjordania pronto sera gobernado por islamistas que representan una gran amenaza para El Cairo, Amman y Riyadh como lo sería para Jerusalén.

Si todo el mundo musulmán estuviera realmente unido en su apoyo a los palestinos, no sería posible para Israel hacer nuevos amigos en África y Asia, o continuar integrándose en la economía global como lo ha hecho en los últimos años.

Si los palestinos fueran serios acerca de la paz, este podría no ser el caso. Pero aunque los izquierdistas estadounidenses que respaldan al BDS ignoran voluntariamente los últimos 25 años de historia, la mayor parte del mundo sabe que son los palestinos los que han rechazado repetidamente la paz y se aferran al terrorismo.

Si bien muchos pensaron que el “estatus quo” anómalo y desagradable en Cisjordania no podía durar, este continúa debido a incidentes como el último ataque terrorista y por las descargas periódicas de cohetes desde Gaza.

Los israelíes entienden que ni Abbas ni Hamás son capaces de hacer la paz. Cada cohete lanzado y cada gota de sangre judía derramada simplemente refuerzan el apoyo a la negativa del gobierno israelí a hacer más concesiones territoriales hasta que los palestinos demuestren que han abandonado su larga guerra y el terror brutal que engendran.

Es dolorosamente obvio que el plan de paz de Trump, elaborado por su yerno y asesor principal, Jared Kushner, que se lanzará en 2019, no llegará a ninguna parte porque los palestinos están, como lo estaban cuando rechazaron las propuestas de paz anteriores, simplemente incapaces de hacerloreconociendo la legitimidad de un estado judío. Pocos, incluso en el mundo musulmán, se preocuparán mucho después que los palestinos queden atrapados en el mismo callejón sin salida ideológico donde se han permitido permanecer durante 70 años.

El mundo ficticio de las Naciones Unidas a veces puede producir resultados simbólicos que animan a los enemigos de Israel. Mientras tanto, Israel continuará haciéndose más fuerte, militar, económica y diplomáticamente, y su aislamiento continuará aliviándose. Si Hamás piensa que es una victoria, me gustaría ver a lo que llaman una derrota.

 

Jonathan S. Tobin es editor en jefe de JNS – Jewish News Syndicate. Síguelo en Twitter en: @jonathans_tobin.

Traducido por Hatzad Hasheni

 
Comentarios

Los que estaban en la parada eran civiles. No importa su religión. Terrorismo es atacar civiles

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