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Grandes mentiras. Parte 2

Demoliendo los Mitos de la Guerra de Propaganda en contra de Israel


CONTEXTO HISTÓRICO

Sionismo Temprano

De la mitad del siglo 19 en adelante, pioneros sionistas se unieron a las comunidades locales judías en la reconstrucción de un hogar judío en lo que era entonces el Imperio Turco, usando para ello la compra de tierra a manos de la Corona Turca y de los propietarios árabes ( effendi ). No hubo invasión, ni conquista, y ningún robo de tierra árabe –y ciertamente no de una tierra de Palestina, pues los árabes que vivían en la región habían sido súbditos turcos por 400 años. Desarmados y sin poseer milicia alguna, los judíos compraron tanta tierra de los árabes que en 1892 un grupo de effendi envió una carta al Sultán turco, solicitando que convirtiera en ilegal para sus súbditos la venta de tierra a los judíos. Sus sucesores hicieron lo mismo, vía telegrama, en 1915. Evidentemente, la sola presencia de los judíos poseyendo tierra en el Medio Oriente –aunque adquirida legalmente – era ofensiva para algunos.

Es indiscutible que no hubo robo, pues nadie se quejó de ello. Ningún árabe fue sacado de su casa. De hecho, como lo demuestra un estudio demográfico publicado por la Universidad de Columbia [5] , la población árabe del área creció tremendamente durante ese período, debido esto en parte al desarrollo económico que los judíos ayudaron a generar. Entre 1514 d.C. y 1850, la población árabe de esta región del Imperio Turco se mantuvo más o menos estática alrededor de los 340,000. Súbitamente comenzó a crecer alrededor de 1855 y, para 1947, la población árabe ascendió a alrededor de 1, 300,000 –casi cuadruplicándose en menos de 100 años. Las causas exactas de este aumento de población están más allá del enfoque de este ensayo, pero la casual correlación entre este fenómeno independientemente documentado y la empresa sionista está más allá de argumentos racionales.

Lejos de echar a cualquier árabe, robar su tierra o arruinar su economía, el trabajo de los pioneros judíos en el Siglo 19 y principios del Siglo 20 de hecho permitió a la población árabe cuadruplicarse, que la economía entrara a la era moderna, y que la sociedad se sacudiera los vestigios de servidumbre que caracterizaban la relación effendi-fellah(propietario/sirviente) de la era Otomana. Un árabe trabajando en una fábrica judía o en una comunidad granjera podía llegar a ganar en un mes lo que su padre ganaba en un año rasguñando un sustento como granjero de subsistencia y utilizando tecnología medieval. La tasa de mortalidad infantil decreció y la longevidad se incrementó conforme los judíos compartieron su moderna tecnología médica con sus vecinos árabes.

Mucha de la tierra que los sionistas adquirieron era desierto y pantano, inhabitado y tachado de inhabitable por los árabes. Las modernas técnicas agrarias instituidas por los judíos, así como la sangre y sudor de miles de sionistas idealistas, reclamaron la tierra y la convirtieron en bien raíz de primera calidad con florecientes granjas y comunidades de rápido crecimiento con tecnología moderna y una saludable economía de mercado. Como resultado, los inmigrantes árabes se derramaron sobre la región desde los Estados colindantes, con cientos de miles buscando una mejor vida y mayor oportunidad económica. Basado en lo anterior, es justo sugerir que una significativa pluralidad, si no es que una mayoría de árabes viviendo hoy en Israel, deben su mera existencia al esfuerzo sionista.

La validación de esta historia, la cual varía de la propaganda árabe estándar, proviene de una fuente sorprendente. El Sheik Yousuf al-Qaradhawi, terrorista internacional árabe y teniente de Osama Bin Laden, en un discurso televisado en mayo de 2005 [14] , azuzó a sus seguidores con las siguientes palabras: “Desafortunadamente, nosotros [los árabes] no nos distinguimos ni en industrias militares ni civiles. Importamos todo, desde agujas hasta misiles… ¿Cómo la pandilla sionista ha logrado ser superior a nosotros, a pesar de ser tan pocos? Se ha convertido en superior a través del conocimiento, a través de la tecnología, y a través de la fuerza. Se ha convertido en superior a nosotros a través del trabajo. Nosotros teníamos el desierto ante nuestros ojos pero no hicimos nada con él. Cuando ellos lo tomaron, lo convirtieron en un verde oasis . ¿Cómo puede progresar una nación que no trabaja?, ¿cómo puede crecer?” [15] (Énfasis adicionado)

Fue precisamente este éxito del esfuerzo sionista lo que excitó el miedo y la ira de los líderes árabes. El progreso, tecnología y economía sionista, así como la voluntad judía de compartir esta tecnología con sus vecinos árabes, amenazó el bastión medieval de los effendi sobre los fellahin (campesinos). Los métodos turcos de asegurar tranquilidad bajo el mando del Sultán eran más bien draconianos. Consecuentemente, como parte del Imperio Turco, los árabes en la región no deseaban arriesgarse al disturbio civil y, por ende, mantenían un estoico sufrimiento ante la presencia judía que algunos interpretaron como tolerancia. Sin embargo el mandato británico que siguió a la Primera Guerra Mundial no fue tan severo. Cuando la Gran Bretaña tomó control del Dominio Palestino Británico (hoy los Estados de Israel y Jordania), los líderes árabes descubrieron que tenían mucha más mano libre. Apilando odio religioso y aireando las flamas del resentimiento fellah con mentiras acerca del intento judío de destruir el Islam, representantes de los líderes familiares effendi , dirigidos por Hajj Amin el-Husseini, comenzaron una jihad islámica abarcando una serie de pogromos contra los judíos.

El Plan de Partición de Peel

De 1919 a 1936, la violencia árabe contra judíos se expandió en miras y creció en brutalidad. Los británicos casi no hicieron cosa alguna para cortar esto e inclusive, en algunas ocasiones, lo alimentaron. El Lord Earl Peel dirigió una comisión de averiguación en 1936 con el objetivo de encontrar una solución a la aparentemente inacabable violencia. Su sugerencia fue la partición. Dejen que los judíos tener su Estado con el 15% de las tierras que han adquirido y redimido. Dejen que los árabes tengan lo suyo con el remanente 85%. En otras palabras, la sola idea de partición se convirtió en un plan político porque los árabes no podían vivir en paz junto a los judíos.

En 1922 la Gran Bretaña cedió todo el Mandato Palestino al este del Río Jordán al Emir Abdullah. Esto se convirtió en el Reino Hachemita de Jordania, con una población mayoritariamente palestina, que por ley no permitía entrada a ningún judío. Cuando les ofrecieron su propio Estado en 1937, en casi el 85% del Mandato Palestino Británico, al oeste del Río Jordán, los líderes árabes escogieron la guerra y el terrorismo. Esta fue la “Gran Revuelta Árabe” de 1937-1939. Con la Segunda Guerra Mundial en ciernes, la Gran Bretaña no perdió tiempo en aplastar brutalmente el levantamiento.

Mientras tanto, los esfuerzos de los pioneros sionistas continuaron con la adquisición de más tierra a manos de la corona británica. Es importante hacer notar que de acuerdo al derecho internacional, lo que había sido legalmente tierra de la corona bajo el Imperio Turco era ahora legalmente tierra de la corona bajo el mandato británico. La disposición de esa tierra a través de compras legales estaba dentro de los derechos de los británicos. Asimismo, se encontraba dentro de los parámetros del derecho internacional. Cuando el occidente emergió victorioso de la Segunda Guerra Mundial, las organizaciones sionistas eran propietarias de cerca de 28% de lo que es hoy Israel, y la propiedad privada árabe o la corona británica conformaban el resto.

Con el fin de la guerra, el liderazgo árabe promovió la violencia y el terrorismo contra los asentamientos judíos y contra los británicos. La mayoría de los líderes judíos predicaban la contención y practicaban la exploración de soluciones políticas por la vía de la recientemente formada ONU. Una minoría practicaba el terrorismo contra los británicos y represalias violentas contra los árabes.

El Plan de Partición de la ONU

Cansados de la violencia y afrontando una crisis política a partir de problemas económicos derivados de la Segunda Guerra Mundial, los británicos abandonaron la mayoría de su imperio y decidieron poner la “Cuestión Palestina” en manos de la ONU. En 1947 varias misiones de exploración de la ONU llegaron a la conclusión de Lord Peel de una década atrás. El 29 de noviembre de 1947, la ONU declaró la existencia de dos Estados: Un Estado para los árabes con cerca del 45% de la tierra, y el Estado de Israel para los judíos con cerca del 55%. Pero más de la mitad de la porción judía (60%) era el desierto del Neguev, tierra de la corona en su mayoría deshabitada y considerada sin valor. El Plan de Partición de la ONU (Resolución No. 181 de la ONU ) creaba infranqueables fronteras entre los dos nacientes Estados, basado en la propiedad de la tierra y la densidad de población de los dos grupos.

Los Estados árabes eran miembros de la ONU. Su membresía presumiblemente implicaba una voluntad de cumplir con la mayoría de las decisiones del órgano mundial de reciente formación. Pero no lo hicieron.

En abierto desafío del plan de partición de la ONU , los árabes lanzaron una guerra de agresión la cual, por su propia retórica pública, pretendía ser una guerra de aniquilación. Su intención no era corregir cierta disputa de fronteras o reclamar algo perdido en alguna batalla anterior. Su intención era destruir el recién creado Estado de Israel, y despachar por cualquier medio necesario a sus 650,000 judíos.

Para su eterna mohína, los Estados árabes perdieron su guerra de agresión. Al perder, además, perdieron mucho del territorio que la ONU había designado para el Estado de Palestina. Sin embargo, inclusive este recordatorio de lo que habría sido Palestina (Cisjordania y la franja de Gaza) fue borrado –por sus dos Estados árabes vecinos. Egipto mantuvo la ocupación ilegal de la franja de Gaza y Jordania ilegalmente anexó Cisjordania. Ambas acciones eran un alto desafío del derecho internacional y de las resoluciones 181 y 194 de la ONU. No hubo protesta árabe o palestina sobre esto. ¿Por qué? La única conclusión que puede obtenerse es que en 1949 los palestinos no se consideraban a sí mismos “palestinos” sino árabes, y de hecho el término “palestino” era universalmente usado para referirse al Estado judío.

Para alimentar más la vergüenza de los árabes, Israel les ofreció en 1949 un tratado de paz formal a cambio del cual Israel restituiría mucha de la tierra conquistada en la guerra y permitiría la repatriación de una parte substancial de los refugiados árabes creada por la guerra (las pláticas del Armisticio de Rodas, febrero – julio, 1949). De haber tenido las naciones árabes la voluntad de aceptar el plan de partición de la ONU , o de haber tenido voluntad de aceptar la oferta de paz de Israel, no solamente habría existido un Estado de Palestina desde 1949 sino que jamás habría existido un problema de refugiados árabes.

Sin embargo, la respuesta árabe fue: No hay paz. Los refugiados podrían regresar a sus casas solamente cuando pudieran ondear la bandera de Palestina sobre los cadáveres de los judíos. Mejor se pudrirían los palestinos en escuálidos campos a que los árabes reconocieran un Estado no musulmán en su región. Como en 1937, los líderes árabes rechazaron la posibilidad de un Estado palestino a favor de continuar la agresión contra Israel. No fue la creación del Estado de Israel lo que causó a los refugiados y otros problemas subsecuentes; fue la guerra de aniquilación llevada por los Estados árabes lo que creó a los refugiados y rechazó la segunda oportunidad para la creación de un Estado palestino.

Terrorismo contra Israel previo a 1967

De 1949 a 1956 Egipto llevó una guerra de terror contra Israel, lanzando cerca de 9,000 ataques desde células terroristas asentadas en los campos de refugiados de la franja de Gaza. La “Campaña Sinaí” de 1956, en la cual Israel derrotó al ejército egipcio, terminó la guerra de terror de éstos, aunque los Estados Unidos forzaron a Israel a revolver el Sinaí a Egipto sin un tratado de paz. Pero el terror continuó en otros frentes.

En 1964 fue creada la Organización para la Liberación de Palestina, no para liberar a los palestinos del yugo de Jordania y Egipto sino para iniciar una campaña de terror de 40 años contra Israel, con la meta jurada de “empujar a los judíos al mar.” Patrocinado primero por Kuwait, luego por Arabia Saudita, Egipto, Irak, Irán y otros, los líderes de la OLP declararon una guerra sin fin contra Israel hasta que todos los “palestinos” fueran liberados, redimidos en “fuego y sangre”.

De 1949 a 1967 no hubo asentamientos judíos en Cisjordania o en Gaza. La “Palestina” que Arafat buscó “redimir” no era Cisjordania o Gaza, donde los palestinos estaban sujetos a autoridad jordana y egipcia, sino a todo el Estado de Israel dentro de sus fronteras de la “línea verde” de 1949. Es instructivo leer la versión original de 1964 del Pacto de la OLP en su artículo 24. “Esta organización ( la OLP ) no ejerce ninguna soberanía regional sobre Cisjordania en el Reino Hachemita de Jordania, en la franja de Gaza o en el área de Himmah.”

Dado que el Pacto original de la OLP explícitamente reconocía Judea, Samaria, la porción este de Jerusalén, y la franja de Gaza como pertenencia a otros Estados árabes, la única “patria” que buscaba “liberar” en 1964 era el Estado que pertenecía a los judíos. Tres años después en 1967, cinco Estados árabes –incluyendo Jordania- atacaron a Israel. Como resultado de su victoria en la guerra, ahora Israel ocupaba Cisjordania habiendo derrotado al agresor jordano, el cual ilegalmente había anexado Cisjordania 18 años atrás. La respuesta de la OLP a estos eventos fue revisar su Pacto, lo cual hizo el 17 de julio de 1968. Removió el lenguaje operativo del Artículo 24, aseverando por lo tanto por vez primera un reclamo “palestino” de soberanía sobre Cisjordania y la franja de Gaza. En otras palabras, el reclamo de los palestinos sólo es contra los judíos.

La ocupación jordana de Cisjordania y el control egipcio sobre la franja de Gaza fueron tipificados como brutal represión totalitaria. En palabras del mismo Arafat, en 1948 los egipcios empujaron a los palestinos en campos de refugiados, los mantuvieron detrás de alambre de púas, enviaron espías para asesinar a los líderes palestinos, y ejecutaron a aquellos que trataron de huir [8] . No había protestas palestinas por esta opresión o en nombre de cualquier autodeterminación que sintieran que les había sido negada.

Tardío Nacionalismo Palestino

La razón por la cual no había agitación entre los palestinos por su propia identidad nacional previamente a 1967 está perfectamente claro. El concepto de Palestina como una nación y los palestinos como un pueblo aparte no existía entre los árabes de las provincias turcas, las cuales se convirtieron en el Mandato Palestino Británico después de la Primera Guerra Mundial. A pesar de las torcidas, forzadas, y controvertidas narraciones de los apologistas de la guerra palestina contra Israel, como las de Rashid Khalidi, Baruch Kimmerling, y otros, nunca existió un Estado llamado Palestino, ningún país habitado por “palestinos”, y antes de 1967 no hubo concepto alguno de una entidad separada política, cultural o lingüísticamente, representando un grupo definido que pudiera ser identificado con semejante apelativo.

De hecho, el caso es el contrario. Las respuestas árabes a las averiguaciones de la ONU en 1947 argumentaron que nunca hubo ni debería haber una Palestina. El área bajo discusión que reclamaban era históricamente parte del sur de Siria, y por siglos fue conocida como ” balad esh-sham ” (el país de Damasco). De hecho, en ese tiempo, el término “palestinos” era aplicado solamente a los judíos viviendo bajo en Mandato Palestino. Los árabes de la región eran conocidos como “árabes”.

En una entrevista de fecha 31 de marzo de 1977 con el periódico asentado en Ámsterdam Dagblad de Verdieping Trouw , el miembro del comité ejecutivo de la OLP Zahir Mushe’in dijo: “El pueblo palestino no existe. La creación de un Estado palestino es sólo una forma de continuar nuestra lucha contra el Estado de Israel para nuestra unidad árabe. En realidad, hoy en día no hay diferencia entre jordanos, palestinos, sirios y libaneses. Solamente por razones políticas o tácticas hablamos actualmente acerca de la existencia de un pueblo palestino, desde que los intereses nacionales árabes demandan que sostengamos la existencia de un “pueblo palestino” para oponernos al sionismo. Por razones tácticas, Jordania, el cual es un Estado soberano con fronteras definidas, no puede reclamar Haifa y Jaffa, mientras como palestino yo indudablemente puedo demandar Haifa, Jaffa, Beer-Sheva y Jerusalén. Sin embargo, el momento en el que reclamemos nuestro derecho sobre toda Palestina, no esperaremos ni un momento para unir Palestina y Jordania.”

Inclusive hoy, los libros de texto de 5º grado sirios muestran una “Gran Siria” como Siria, Líbano, Jordania e Israel. No hay nación alguna llamada Palestina. El concepto de “palestinos” como árabes viviendo milenariamente en la “Palestina histórica” es una ficción creada para los propósitos políticos y militares descritos por Zahir Muhse’in. La reciente locura de agitaciones palestinas por la autodeterminación nacional es simplemente un falso manto de respetabilidad, detrás del cual el genocidio terrorista árabe puede perpetrarse contra Israel con el apoyo de los bienhechores internacionales e “idealistas”. Después del Holocausto, los liberales occidentales no pueden ver amablemente el genocidio terrorista; pero pueden abrazar cándida y entusiastamente los profundos y sentimentales reclamos de un pueblo oprimido luchando por ser libre. Por ende, los propagandistas terroristas de Arafat necesitaron inventan las mentiras de una Identidad Nacional Palestina, así como de la ocupación y opresión israelí.

La Guerra de los Seis Días de 1967

Contrario a la actual propaganda árabe, pero congruente con todas las noticias contemporáneas a los eventos, Israel fue la víctima de la agresión genocida árabe de la guerra de 1967. El 15 de mayo de ese año, Egipto demandó que las fuerzas de paz de la ONU , asentadas en la Campaña Sinaí, evacuaran al instante. El Secretario General de la ONU , U-Thant, por razones nunca clarificadas, cumplió la demanda al instante. Entonces, Egipto cerró las Líneas de Tirana, bloqueando para embarque el puerto israelí de Eilat y moviendo dos batallones de tanques y una tropa de 150,000 a la frontera occidental de Israel. Un pacto militar con Siria y Jordania, así como una invasión ilegal del espacio aéreo de Israel para vuelos de vigilancia del reactor atómico israelí en Dimona, redondearon las amenazas. Estos fueron cinco casus belli : acciones definidas en derecho internacional como amenazas a la soberanía de un Estado que a su vez crea una causa legítima para respuesta militar defensiva. De haber respondido Israel con fuerza letal después de cualquiera de estos cinco sucesos, su acción militar habría sido completamente legal para el derecho internacional, como legítima respuesta defensiva a la existencia de amenazas por parte de un agresor.

Sin embargo, Israel no respondió inmediatamente; primero trató negociaciones políticas, pero sus quejas a la ONU no fueron respondidas. Sus recordatorios al Presidente Johnson sobre la garantía dada por EE.UU. en 1957 de que intervendría si las Líneas de Tirana fueran cerradas alguna vez, o si Egipto volviera a militarizar el Sinaí, cayeron en oídos sordos. El Presidente Johnson estaba demasiado envuelto en la guerra de Vietnam para considerar acción militar norteamericana en cualquier otro lado, a pesar de que el Presidente Eisenhower, cuando forzó al Primer Ministro Ben Gurión a retirarse del Sinaí después de la fenomenalmente exitosa Campaña Sinaí de 1956, había prometido la eterna vigilancia norteamericana para que Israel no volviera a sufrir una amenaza militar de Egipto.

Después de tres semanas de ver cómo crecían en tamaño y poderío las fuerzas egipcias – sirias – jordanas en sus fronteras, Israel trató una última acción diplomática. A través del comandante de la ONU de las fuerzas de paz en Jerusalén, el Coronel Od Bul (un noruego), el gobierno de Israel envió un mensaje escrito al Rey Hussein de Jordania: Si no invades Israel, Israel no invadirá Cisjordania. El Rey de Jordania ostensiblemente arrojó la nota de vuelta al Coronel Od Bul y se alejó.

El lunes 5 de junio de 1967, después de recibir inteligencia militar de que Egipto estaba a unas cuantas horas de lanzar una invasión a través de la franja de Gaza, Israel lanzó su ataque defensivo preventivo, un ataque aéreo que destruyó las fuerzas aéreas de Egipto, Jordania y Siria mientras aún estaban en tierra firme. Con el control de los cielos firmemente en manos de Israel, su armada e infantería pusieron a huir a las fuerzas egipcias, alcanzando el Canal de Suez en dos días.

A pesar de la advertencia de Israel, el Rey Hussein de Jordania comenzó un bombardeo de artillería de Jerusalén y otras ciudades israelíes a lo largo de la Línea Verde. Después de más de un día de bombardeo, con israelíes muertos, cientos de heridos y millones de dólares en daños, Israel envió un segundo mensaje al rey Hachemita: si detiene ahora mismo el bombardeo, lo consideraríamos su “salvo de honor” políticamente necesario y no tomaremos represalias. Este mensaje fue enviado a través de la Embajada de Rumania, desde su Embajador (Israelí) del Occidente de Jerusalén a su Embajador (Jordano) del Oriente de Jerusalén. El Rey Hussein ignoró la advertencia y lanzó una invasión de infantería sobre la Jerusalén judía. Fue sólo entonces que Israel respondió con su propia invasión de Cisjordania.

Después de casi una semana de constante bombardeo de artillería por parte de Siria sobre pueblos y villas israelíes en Galilea, Israel conquistó los Altos de Golán, destruyó la artillería de Siria, y echó atrás al ejército sirio dentro de 40 kilómetros de Damasco.

Israel no invadió Egipto más allá del Canal de Suez, a pesar de que sus fuerzas podrían haber avanzado casi sin oposición hasta Cairo. No cruzó el Río Jordán a pesar que la legión jordana estaba desmantelada, toda vez que algunas tropas habían arrojado sus botas y rifles para nadar más fácilmente hacia la orilla este. Y tampoco continuó su avance desde los Altos de Golán hasta Damasco, lo cual pudo fácilmente hacer ante un aterrorizado y diezmado ejército sirio. Israel detuvo su avance en los tres frentes después de haber alcanzado sus objetivos militares: la destrucción de los ejércitos que amenazaban su existencia, y el establecimiento de fronteras defensivas.

Derecho Internacional y Soberanía Israelí

Inclusive uno de los más críticos historiadores de Israel, el profesor Avi Schlaim, acepta que Israel fue la víctima de la agresión árabe en la Guerra de los Seis Días. Este es un punto crucial respecto al asunto de los asentamientos israelíes y la soberanía sobre Cisjordania y la franja de Gaza. El derecho internacional es muy claro. De haber sido Israel el agresor, su ocupación de Cisjordania y la franja de Gaza sería ilegal, así como lo sería toda futura expansión de la población israelí dentro de estos territorios.

Sin embargo, como víctima de la agresión, la posición legal de Israel es exactamente la opuesta. La disposición legal de territorios conquistados en una guerra defensiva puede ser determinada sólo por un tratado de paz entre los beligerantes. Si dicho tratado de paz es inexistente, la soberanía continuada y las actividades económicas de la víctima de la agresión sobre sus territorios ganados son completamente legales en tanto dicha actividad no perjudique a los habitantes nativos. De hecho, la soberanía de Israel sobre Cisjordania y la franja de Gaza fue benéfica, como todos lo vemos, hasta que la administración fue turnada a la Autoridad Palestina bajo los Acuerdos de Oslo.

Inmediatamente después de la guerra, Israel ofreció retornar territorio conquistado a cambio de una paz formal; las naciones árabes rechazaron esta oferta, tal como rechazaron ofertas similares en las guerras iniciadas por ellos mismos. Israel pudo legalmente anexar todos los nuevos territorios ganados, pero escogió no hacerlo porque esperaba que eventualmente las naciones agresoras recobraran la cordura y quisieran su tierra de vuelta, y entonces Israel entregaría dicha tierra a sus ocupantes previos a cambio de paz.

Israel hizo exactamente esto con Egipto, regresando todo el Sinaí con los Acuerdos de Campo David I en 1979. En estos acuerdos, el líder egipcio Anwar es-Sadar rehusó aceptar de vuelta la franja de Gaza, prefiriendo que los palestinos que vivían ahí permanecieran bajo soberanía israelí. Cuando Jordania aceptó un tratado de paz en 1994, el Rey Hussein explícitamente excluyó Cisjordania de consideración alguna, porque para entonces el 96% de los palestinos en el área estaban bajo el gobierno de la Autoridad Palestina , y Hussein concedió que él no poseía autoridad sobre el área o sobre su población árabe.

En suma, Israel es el único país conocido en toda la historia en existir por la vía de benéfico y legal desarrollo de tierra (opuesto al método casi universal de conquista). La victoria de Israel en la guerra de 1948 y en la guerra de 1967, en las cuales fue la víctima de una agresión genocida, y el rechazo de las naciones árabes a unirse a negociaciones de paz, dan a Israel el derecho de mantener su soberanía sobre sus territorios ganados, así como para desarrollar esos territorios en una manera que no sea perjudicial para el bienestar de los civiles nativos. De haber sido abiertos a la paz con Israel los líderes árabes, pudo haber existido un Estado palestino en 1937, y nuevamente en 1947, y nuevamente en 1949; y nunca habría existido el problema de los refugiados árabes. De haber sido abiertos a la paz con Israel los líderes árabes, nuevamente en 1967 y en el 2000, nunca habría existido una soberanía israelí continuada sobre los territorios en disputa de Cisjordania y Gaza.

Con este marco histórico, uno puede entender los asuntos que realmente están detrás de la controversia sobre asentamientos israelíes en Cisjordania y la franja de Gaza, así como la situación legal de los asentamientos.

LOS ASENTAMIENTOS

Hay cinco tipos de asentamientos: A. Asentamientos agrarios para propósitos militares, manejados en su mayoría por soldados; B. Asentamientos de judíos retornando a sitios ocupados por judíos previamente a 1948 (Hebron, Gush Etzion, el cuadrante judío de Jerusalén del Este); C. Suburbios en expansión de ciudades israelíes sobre o cerca de la “Línea Verde”; D. Asentamientos no relacionados con los anteriores; E. Asentamientos ilegales.

A. Asentamientos para Propósitos Militares

Los asentamientos agrarios manejados por soldados de la IDF fueron establecidos después de finalizar la guerra, ubicados a lo largo de lo que el IDF consideró corredores cruciales de defensa, especialmente a lo largo del río Jordán, cerca de la “Línea Verde”, en los Altos del Golán, y cerca de Gaza. Dado que Egipto, Siria y Jordania permanecieron como Estados beligerantes durante décadas después de la guerra, y debido a que la OLP estaba activa tratando de desarrollar bases para terrorismo en los territorios conquistados, y debido a que Israel había sido invadido a través de estos países, estos asentamientos fueron en primer lugar pensados para servir con propósitos de defensa militar estratégica.

El plan Alon, desarrollado por el General Yigal Alon poco después de la guerra, avizoró una serie de estos asentamientos agrario-militares (conocidos como “nahal” en hebreo) protegiendo áreas estratégicas a lo largo del río Jordán (es importante recordar que el reino Hachemita de Jordania estuvo en estado de guerra de iure con Israel hasta 1994) y a través de partes de Cisjordania, lugares donde la vigilancia y el potencial para rápido establecimiento militar se estimaba esencial por propósitos de seguridad.

En muchos casos donde los granjeros palestinos utilizaron el sistema israelí de cortes, con el fin de interponer quejas acerca de que el ejército estaba innecesariamente tomando tierra sin propósito militar, la Suprema Corte de Justicia Israelí decidió a favor de los demandantes. El sitio militar en Beth El (cerca de Ramallah) es el caso más conocido, y probablemente uno de los pocos casos en la historia mundial donde el sistema legal del país victorioso decide a favor del derrotado, contrario a las demandas de seguridad del ejército. La IDF fue forzada a mover su base cerca de diez kilómetros más al oeste, para acomodarse a las quejas de tierra de los palestinos locales.

B. Asentamientos de Judíos Retornando a sus Casas Pre-1948

El asentamiento de civiles israelíes en Cisjordania comenzó poco después de la guerra de 1967, con un pequeño grupo de judíos ortodoxos asentando unas pocas casas en la antigua sección judía de Hebrón, seguido de un más grande reasentamiento de judíos en el rápidamente reconstruido Cuadrante Judío de Jerusalén del Este. Los judíos habían vivido en Hebrón casi ininterrumpidamente desde los días de Josué, 3100 años atrás, y fueron expulsados solamente durante los horrendos pogromos árabes de 1929 en los cuales cientos fueron masacrados. La presencia judía en Jerusalén tiene una similar historia de milenios, terminando dicha presencia sólo con la guerra de 1948 y la masacre de caso la mitad de la población del Cuadrante judío.

Más tarde, los judíos se reasentaron en las aldeas del área de Kfar Etzion (también conocida como Gush Etzion) al suroeste de Bethlehem. Ya que esta área había sido extensamente poblada y desarrollada en los comienzos del siglo 20 por los pioneros sionistas, y las hordas de árabes irregulares habían masacrado a la mayoría de los judíos de estas aldeas durante la guerra de 1948, el retorno de israelíes a estos sitios crearon asentamientos adicionales Tipo B.

C. Asentamientos de Suburbios Expandidos de Ciudades Israelíes en o sobre la “Línea Verde”

Áreas desocupadas alrededor de Jerusalén y al este de Kfar Saba y Netania (cerca de Tel Aviv) y al noreste de Petah Tiqvah fueron usados como sitios para grandes proyectos de construcción, los cuales creaban vivienda de bajo costo para la creciente población de las áreas de Jerusalén y Tel Aviv. En la mayoría de los casos, la tierra utilizada para estos proyectos era “Tierra de la Corona ” jordana, tierra sobre la cual no podía individuo alguno reclamar propiedad privada. Ante la ausencia de la voluntad jordana de entrar en negociaciones de paz después de la guerra, la expropiación que de estas tierras desocupadas hizo Israel fue legal dentro de su soberanía, y fue legal pues fue creada vía acciones defensivas contra una nación agresora.

En casos donde árabes de Cisjordania legalmente poseían tierra que Israel quería para estos proyectos de expansión, Israel compraba la tierra a precios justos de mercado. La venta de tierra a Israel fue muy activa a lo largo de décadas tras la guerra de los Seis Días; tanto que cuando la Autoridad Palestina fue establecida en 1994, Arafat declaró que la venta de tierra a los judíos era una ofensa capital: y como resultado de esto, familias palestinas que se habían beneficiado de estas ventas fueron súbitamente puestos en peligro mortal, e inclusive algunos de ellos forzados a huir de Cisjordania.

El rápido crecimiento de la población judía de Jerusalén después de la guerra, presentó al gobierno israelí tanto con un problema como con una solución de considerable valía política. Áreas de denso asentamiento judío fueron desarrolladas con el fin de acomodar este crecimiento, y estos asentamientos fueron usados para rodear a Jerusalén, para que así el fenómeno 1948-1967 de un “Corredor Jerusalén” (donde Jerusalén fue rodeada en tres y media partes por pueblos y aldeas árabes hostiles con acceso a otras áreas israelíes restringido a un solo estrecho camino) no fuera recreado en el contexto de un futuro acuerdo de paz con los árabes. Las áreas circundantes (French Hill, Ammunition Hill, Gilo, Ma’aleh Adummin, Har Hamah, entre otros) fueron transformados en suburbios de altura que expandían el perímetro de la ciudad y acomodaban a la población burguesa. De éstos, solamente Gilo fue creado en propiedad privada. Una familia cristiana en Beit Jalla vendió el lugar a la municipalidad de Jerusalén en 1974.

D. Asentamientos No Relacionados con los 3 Tipos Anteriores

A lo largo del tiempo, la presión religiosa y de política de extrema derecha apoyó la creación de asentamientos en otros lados en Cisjordania y Gaza. Bajo los primeros ministros Begin y Rabin estos asentamientos proliferaron. Frecuentemente eran fundados cerca de viejos sitios sagrados judíos, como es el caso de la Tumba de José cerca de Nablus (Shechem bíblico).

Voceros árabes reclaman que estos asentamientos, algunos de los cuales fueron construidos dentro de Cisjordania y Gaza, robaban tierra de granjeros árabes. Israel reclama que la mayoría de la tierra utilizada para estos desarrollos estaba desocupada y no apropiada, por lo tanto calificando como “Tierra de la Corona ” en la cual Israel tenía pleno derecho a construir y desarrollar. En cuanto propiedad privada era necesaria para la expansión de asentamientos, Israel clamaba haberla comprado de sus propietarios legítimos a precios justos de mercado.

Hubo considerable debate en el gobierno y sociedad israelíes respecto a si permitir estos asentamientos tipo D era productivo en el contexto del objetivo a largo plazo de Israel de alcanzar la paz. Ultimadamente, el gobierno sentía que crear “uvdot bashetah” (hechos en el campo – asentamientos que estaban ahí, literalmente en concreto, con edificios, poblaciones, actividades agrarias e industriales, conectados con infraestructura eficiente a las áreas israelíes pre-1967) serían útiles como fichas de negociación en futuras pláticas.

E. Asentamientos Ilegales [16]

Los asentamientos ilegales (o ruines ) fueron iniciados por asentadores renegados, comúnmente contrarios a la IDF y/o a las instrucciones del gobierno, en propiedad privada palestina en ocasiones. Los reclamos palestinos sobre dichas tomas ilegales de tierra han sido adjudicados en el sistema de cortes israelí con decisiones no poco frecuentes a favor de los palestinos. Estos asentamientos, ya sea en tierra ilegalmente tomada o no, son considerados ilegales por muchos en Israel. Algunos han sido desmantelados por la fuerza. Este es un asunto que en Israel involucra muchas emociones, con mayoría de judíos ortodoxos reclamando que todos los judíos puedan asentarse en cualquier lugar de la Tierra Prometida (especialmente en cualquier región donde Abraham vivió; p.e., Cisjordania desde Shechem/Nablus a Hebrón). El sentimiento contrario a los asentamientos entre los israelíes (especialmente los no religiosos) es difundido en mayor medida por estos asentamientos ilegales; y es casi exclusivo de este tipo de asentamiento en Cisjordania que el primer ministro Sharon ha considerado desmantelar, aun antes de las negociaciones de paz con la Autoridad Palestina.

La Legalidad de los Asentamientos

Los voceros anti-asentamientos (árabes, israelíes y otros) han repetidamente llamado a los asentamientos como ilegales, de conformidad con la Cuarta Convención de Ginebra y el derecho internacional. Sin embargo, inclusive un análisis superficial de los elementos relevantes del derecho internacional demuestra que esta interpretación de la Convención de Ginebra es un típico ejemplo del “doble discurso” orweliano. Son precisamente el derecho internacional, la Convención de Ginebra, y las resoluciones relevantes de la ONU las que definen estos asentamientos como legales.

De conformidad con la Cuarta Convención de Ginebra, la prohibición de exiliar poblaciones conquistadas y asentar población del territorio del conquistador en territorio conquistado corresponde a territorio conquistado en una guerra ofensiva. Estas secciones de la Convención fueron escritas para disuadir futuras acciones como las de los nazis en Europa del Este durante la Segunda Guerra Mundial. Dado que Israel adquirió soberanía sobre territorios en una guerra defensiva, es altamente cuestionable si estas prohibiciones aplican. El hecho de que el oponente beligerante (Jordania) permaneciera en guerra (hasta 1994) significó que la población conquistada era potencialmente hostil. Además, Israel nunca exilió ningún árabe de ningún territorio (excepto en 1992 cuando deportó a 400 terroristas al sur de Líbano en un intento de detener actividades terroristas).

Al contrario, debido a la política israelí de “puentes abiertos” a lo largo del Jordán (a pesar de que Jordania estaba aún en estado de guerra declarada con Israel), los árabes inmigraron a Israel en vasto número, y la población árabe de Cisjordania se triplicó de cerca de 650,000 en 1967 a más de 2,000,000 en 1994, con un crecimiento de asentamientos árabes (algunos estimados sugieren que durante este tiempo 260 nuevas aldeas o expansiones de sitios existentes árabes ocurrieron).

Es obvio, por lo tanto, que la actividad de asentamientos israelíes no solamente no infringió el bienestar de la población nativa, sino más bien creó un benéfico ambiente económico en el cual cientos de miles de árabes se pudieran integrar.

En lo que se refiere a territorio conquistado en una acción defensiva, la Carta de la Liga de las Naciones (la misma que le dio a Gran Bretaña el derecho a establecer un Mandato de Gobierno sobre Palestina y la cual declaró que el Mandato Palestino Británico sería la patria del pueblo judío) indica que la disposición de dicho territorio será parte de un tratado de paz entre las partes en guerra. Ante la ausencia de dicho tratado, la disposición de estos territorios permanece en disputa. Tales territorios serán referidos como “territorios disputados”, no “territorios ocupados”. Su ocupación continua por la parte defensiva es legal. Dado que las guerras de 1948 y 1967 fueron defensivas, la ocupación de territorios por parte de Israel más allá de los límites de la partición de 1947 y los límites del armisticio de 1949 es completamente legal. La Carta de la ONU acepta, y sin autoridad para modificaciones, la Carta de la Liga de las Naciones. Así que la Carta de la Liga de las Naciones es aún derecho internacional, y ofrece un balance congruente y racional de la Cuarta Convención de Ginebra (por ejemplo, la Carta describe los derechos de una nación ocupando territorio en una acción defensiva, y la Convención describe las limitaciones a la nación ocupando territorio en una acción ofensiva). Ambas son válidas bajo el derecho internacional.

Asimismo, es legal para la parte defensiva mantener ocupación ante la ausencia de un tratado de paz, con el fin de tomar medidas para mantener la seguridad. Por lo tanto, los asentamientos de Nahal (por razones militares) son legales de acuerdo al derecho internacional.

El derecho internacional es también claro respecto a que las poblaciones que han sido desposeídas de sus hogares ancestrales por una acción ofensiva, tienen el derecho de reasentarse cuando una exitosa acción defensiva recapture la tierra de la cual fueron echados. Por lo tanto, el retorno de judíos a Hebron, Gush Etzion, y el Cuadrante Judío es también legal dentro del derecho internacional.

La resolución 242 de la ONU (22 de noviembre de 1967) deja en claro que el propósito de la resolución es crear una paz justa y duradera, con garantías para la inviolabilidad territorial, fronteras mutuamente reconocidas, e independencia política para cada Estado en el área. De acuerdo a Eugene Rostow, uno de los redactores de la 242, el sentido simple de la resolución es que la administración israelí de Cisjordania y de Gaza es completamente legal hasta que una paz justa y duradera sea alcanzada. Dicha administración, en ausencia de un tratado de paz, y ante la continua hostilidad de las naciones árabes y los grupos terroristas, puede incluir el desarrollo de segmentos desocupados para vivienda de una población en crecimiento. Dicha actividad no es lo mismo que transportar población al territorio para reasentamiento. Así que el tercer tipo de asentamiento (C) es también legal.

El tipo D de asentamientos es más complejo. Nada en la Convención de Ginebra prohíbe desarrollo voluntario de los territorios en disputa. Lo que está prohibido es la deportación forzada y el desalojo organizado de población originaria por un asentamiento forzado de la población conquistadora. Así que, al punto que los asentamientos tipo D son una función de israelíes voluntarios asentándose en áreas de Cisjordania y la franja de Gaza sin secuestrar tierra palestina ni la remoción de población palestina, estos asentamientos tipo D son legales. Además, desde que Cisjordania y Gaza nunca fueron legalmente parte de ninguna nación soberana (eran parte del Mandato Palestino Británico hasta el 29 de noviembre de 1947, eran pretendidos por la ONU para ser parte del Estado de Palestina, y eran manejados y ocupados ilegalmente por Jordania y Egipto en la guerra de 1948, en claro desafío del plan de partición de la ONU y sus resoluciones 181 y 194, así como del derecho internacional), la ocupación de Israel de estos territorios después de la guerra de 1967 no viola los reclamos legítimos de ninguna nación.

Sin embargo, dado que algo de propiedad privada palestina fue tomada por el gobierno, y podría ser argumentado que, ya sea por complicidad o por diseño, el gobierno israelí patrocina estos asentamientos (por ende haciéndolo más un plan de gobierno que un asentamiento voluntario), parece justo decir que los asentamientos tipo D, aunque legales conforme a la Cuarta Convención de Ginebra y a las resoluciones relevantes de la ONU , podrían ser un área moralmente gris.

Por último, los asentamientos tipo E son palpablemente ilegales. Los funcionarios del gobierno israelí se han referido a ellos como asentamientos “ruines”, las fuerzas de la IDF han desmantelado algunos, y el Primer Ministro Sharon ha señalado algunos más para seguir la misma suerte.

El Impacto de los Asentamientos en la Población Árabe

El impacto de los asentamientos israelíes (excluyendo los tipo E) ha sido casi exactamente lo contrario a los que dice la propaganda árabe.

Es importante notar que desde 1967 a 1992, la población y la economía de Cisjordania crecieron substancialmente. El nivel de vida de los palestinos, así como el ingreso per cápita promedio, se incrementaron casi exponencialmente. Esto se debió en parte al “Plan Marshall” israelí, el cual expandió la infraestructura, modernizó los caminos y las provisiones de agua, electricidad, y drenaje, e hizo disponible cuidado médico del Siglo 20. El progreso económico fue también en parte debido a la integración de la fuerza de trabajo palestina en la economía israelí, mediante el empleo de cientos de miles de palestinos en una gran variedad de negocios y esfuerzos agrícolas israelíes.

El crecimiento del turismo a través de Cisjordania fue un empuje mayor a la economía del área. La población de Cisjordania y la franja de Gaza se triplicó de 1967 a 1994, con una población árabe de 950,000 en 1967 a más de 3,000,000 para 1994. Siete universidades, algunas patrocinadas por donantes judíos y el gobierno israelí, se volvieron realidad donde antes sólo existían tres instituciones de entrenamiento de maestros.

Más que desplazar a los palestinos, la soberanía israelí sobre Cisjordania estimuló substancialmente el crecimiento y la mejora. Ha sido notado que cuando un asentamiento israelí de cualquier de los primeros 4 tipos es erigido, las áreas aledañas que habían estado inhabitadas se volvieron atractivas para tiendas palestinas que venden bienes agrícolas y herramientas industriales para los israelíes. Más tarde, casas palestinas secundaban a las tiendas.

Además, durante las décadas después de 1967 no hubo retenes o cierres o candados (excepto en raras ocasiones cuando la milicia israelí o las agencias centrales de inteligencia se percataban de la presencia terrorista en una aldea o pueblo específico). Los árabes de Cisjordania y la franja de Gaza compraban en Tel Aviv, y los judíos compraban al este de Jerusalén y Ramallah.

Es solamente a partir de 1994 (cuando el 96% de los palestinos viviendo en Israel pasaron al control autónomo e independiente de la Autoridad Nacional Palestina) que las economías de Cisjordania y la franja de Gaza se han minusvalorado y las vidas de los palestinos se han descompuesto por la dirigencia terrorista y despótica de la Autoridad. El PIB de Cisjordania en 2003 fue cerca de una décima de lo que era en 1992. Solamente por la guerra de terror de Arafat, es que Israel fue forzado a implementar las ahora famosas y grandemente exageradas medidas difíciles para detener los ataques terroristas y proteger las vidas de civiles.

Es también importante notar que los llamados “caminos apartheid” no existían previamente al ascenso de Arafat al poder en 1994, ni son realmente “apartheid”. Durante las décadas de 1967 en adelante, los árabes y los israelíes usaban los mismos caminos, muchos de los cuales eran calles principales a través de pueblos y villas de Cisjordania, trayendo millones de dólares de turistas a los empobrecidos mercaderes árabes de pequeños pueblos. Solamente después de que Arafat comenzó su guerra de terrorlos israelíes manejando a través de pueblos árabes se encontraron a sí mismos en peligro mortal, e Israel construyó los caminos “Sólo para Israelíes” (no “Sólo para Judíos”). Más que medidas punitivas contra los ofensores árabes que asesinaron o lastimaron a los conductores israelíes (judíos, cristianos y musulmanes), el gobierno optó mejor por crear este sistema de paso para que los israelíes pudieran llegar a sus destinos en Cisjordania y la franja de Gaza sin exponerse a ataques terroristas.

En suma, hasta que Arafat comenzó su guerra de terror, el crecimiento de la población israelí en Cisjordania y Gaza, y la expansión de aldeas y pueblos israelíes en esos territorios, fue altamente benéfico econonómicamente en las poblaciones de éstos, además de que no significó pérdida considerable de propiedad privada árabe, y fue acompañado de un mucho mayor crecimiento de la población y asentamientos árabes en Cisjordania y Gaza.

El Papel de los Asentamientos en el Proceso de Paz

El papel de los asentamientos en el contexto del conflicto actual, así como en el asunto contencioso de aplicar el “Mapa de Ruta” a futuras negociaciones de paz, es quizá el más complejo y difícil asunto con el cual lidiar. Esto es precisamente porque la propaganda árabe ha sido efectiva en establecer como axiomático que los asentamientos son:

a) Ilegales

b) Un síntoma del intento israelí de conquistar tierra palestina y son, por ende, un obstáculo para la paz

c) Un bastión de la ocupación permanente israelí de Cisjordania y la franja de Gaza y que, por ende, hacen imposible el compromiso territorial

d) Señal de la inherente falta de voluntad israelí a negociar una paz justa

Por lo tanto, será más útil analizar estas argumentaciones árabes, y ver qué tanto corresponden a la realidad histórica.

¿Son ilegales los asentamientos? Hemos visto ya que no lo son.

¿Son los asentamientos un obstáculo para la paz? De 1949 a 1967 no hubo asentamientos en Cisjordania y la franja de Gaza. Ni había paz. La beligerancia árabe no tenía relación alguna con los asentamientos de Cisjordania y Gaza. Los asentamientos a los cuales los árabes se opusieron en ese tiempo eran Tel Aviv, Haifa, Hadera, Afula, etc.

En junio de 1967, inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días, y antes de que hubiera asentamientos israelíes en Cisjordania y la franja de Gaza, Israel propuso su dramática iniciativa de paz a la ONU y en pláticassub rosa con Jordania. Esta iniciativa fue rechazada por todos los Estados árabes y la OLP en la Conferencia de Khartoum en el período agosto-septiembre de 1967. El obstáculo para la paz fue la mera existencia de Israel, no asentamientos en Cisjordania.

En 1979, como parte del acuerdo con Egipto, los asentamientos israelíes en el Sinaí fueron evacuados. En el contexto de un tratado de paz, los asentamientos son negociables y, por ende, desmantelados.

En 1979, como parte del acuerdo con Egipto, Israel congeló la expansión de asentamientos por tres meses, para así animar la entrada de Jordania en el proceso de paz egipcio-israelí. El congelamiento de asentamientos no estimuló la interacción pacífica. Arafat (para entonces ocupado en crear un Estado terrorista en el sur de Líbano) fue invitado para unirse a Egipto en las pláticas de paz, y el congelamiento de asentamientos fue pensado para animar su participación. Él se rehusó. La existencia de asentamientos en el Sinaí no interfería con los acuerdos de paz Israel-Egipto; y el congelamiento de actividades de asentamientos no animó a Jordania o a la OLP a entrar en acuerdos de paz.

En 1994, Jordania firmó un acuerdo de paz con Israel, mientras los asentamientos en Cisjordania y en la franja de Gaza seguían creciendo en tamaño y número. La existencia y expansión de los asentamientos de ninguna manera lesionó el proceso de paz con Jordania.

¿Los asentamientos hacen imposible el compromiso territorial? Los acuerdos discutidos en Madrid, Wye, Oslo y Taba incluyen todos el reconocimiento de que los asentamientos (unos cuantos, algunos, muchos, probablemente no todos) serán desmantelados en el contexto de un acuerdo de paz. Estos acuerdos fueron discutidos mientras los asentamientos se estaban expandiendo. Entonces los asentamientos no impiden las negociaciones.

Actualmente, cerca de 250,000 judíos viven en un total de 144 comunidades esparcidas a lo largo de Cisjordania y la franja de Gaza. 80% de ellos podrían ser traídos dentro de las fronteras del Israel pre-1967 con sólo un arreglo menor de los límites de la “línea verde”.

Parte de la oferta de Barak a Arafat en el 2000 fue el intercambio de tierra de tal forma que los palestinos fueran compensados por el pequeño número de asentamientos que no serían desmantelados por la cesión de tierra israelí dentro de los límites pre- 1967 a la Autoridad Nacional Palestina. Esta oferta fue adicional al aproximado 95% de toda la tierra en disputa en Cisjordania y el 100% del territorio en Gaza que estaría bajo el control de la Autoridad Palestina. Arafat rechazó esta oferta, para la sorpresa y mohína del presidente Clinton.

¿La violación de acuerdos internacionales por parte de Israel, al construir los asentamientos, muestran su nula voluntad a negociar una paz justa? De acuerdo a la Convención de Ginebra y a la Resolución 242, hemos visto que los asentamientos no constituyen violaciones al derecho internacional. Por lo tanto, este argumento es una falacia.

Los acuerdos de Campo David ordenaban una moratoria de 3 meses en los asentamientos. El Primer Ministro Menahem Begin cumplió este acuerdo.

Los acuerdos de Oslo no dicen nada acerca de asentamientos. Estaba tácita e informalmente acordado que una moratoria en asentamientos sería una de las 16 medidas “constructoras de confianza” que Israel y la ANP tomarían. La provisión acerca de no cambiar el “estatus” de los territorios se refería al acuerdo de que ningún lado unilateralmente anexaría áreas (o las declararía como Estado independiente). Ante la presencia de notables, abiertas y provocativas violaciones de cada uno de los Acuerdos de Oslo por la Autoridad Nacional Palestina, casi inmediatamente después de su firma, el gobierno del Primer Ministro Netanyahu se sintió libre de toda obligación de mantener el acuerdo tácito informal. Dado que la Autoridad Nacional Palestina no estaba construyendo confianza al no cesar los ataques terroristas (de hecho estaba detrás de ellos), ¿por qué habría Israel de comprometer su seguridad y posición para negociaciones futuras?

Mientras Israel ha construido un total de 144 asentamientos en Cisjordania y Gaza, más de 260 nuevos asentamientos palestinos han sido construidos. Estos sirven como testimonio de la floreciente economía de Cisjordania y al crecimiento de la población palestina bajo el control israelí (1967-1994), contrario a los alegatos árabes de que Israel ha perpetrado genocidio y lesionado la economía de Cisjordania. ¿Bajo qué lógica podría alguien sugerir que estos asentamientos palestinos son menos amenaza a las negociaciones o a un cambio de estatus de los territorios que lo que podrían serlo los israelíes?

Resumiendo: Todos los asentamientos, excepto los tipo E (o “ruines”), son legales. Su crecimiento y expansión ha contribuido sustancialmente al mejoramiento económico de Cisjordania y la franja de Gaza. Cuando no había asentamientos allí, no se alcanzó compromiso territorial o acuerdos de paz algunos. Los compromisos y acuerdos que se pudieron alcanzar con posterioridad fueron alcanzados a pesar de la existencia de asentamientos en Cisjordania y Gaza. Los asentamientos israelíes no violan acuerdo internacional alguno; por lo tanto, es irracional sugerir que asentamientos israelíes en Cisjordania y la franja de Gaza obstaculizan la paz. Por el contrario, es la falta de voluntad de la Autoridad Nacional Palestina de controlar a los grupos terroristas árabes, de parar la incitación y negociar honestamente, lo que hace imposible el compromiso.

¿Qué Tal el Retiro Unilateral?

Parte de la intención en crear “uvdot bashetakh” (hechos en el campo) era crear “fichas de negociación” para futuras pláticas. Son uno de los asuntos que Israel negociará. Eso es lo que claramente Netanyahu y Barak tenían en mente cuando animaron la expansión de asentamientos después de la violación de Arafat de los Acuerdos de Oslo. No hay justificación racional para detener unilateralmente el crecimiento de la población, mientras la otra parte mantiene un estado de guerra a pesar del acuerdo para cesar la violencia.

La seguridad necesita el Plan Alon y que existan asentamientos militarmente garantizados; especialmente a la luz del surgimiento de actividades terroristas patrocinadas abiertamente por Hamas y por lo menos otros 9 grupos terroristas operando en Israel. Adicionalmente, estas necesidades existen a la luz de muchas facciones terroristas y Estados árabes que se rehúsan a considerar cualquier paz con Israel, que continúan perpetrando odio a lo judío en los medios y en la educación, y que continúan promulgando los objetivos de Hamas y otros grupos de terror para la total destrucción de Israel. Los asentamientos y la presencia de la IDF en los núcleos de mayor población árabe en Cisjordania reducen sustancialmente la habilidad de los grupos terroristas de exitosamente lanzar sus ataques. El retiro unilateral refuerza la habilidad de los grupos terroristas para sostener una guerra de terror.

Cualquier desmantelamiento unilateral de asentamientos será fácilmente interpretado por la Autoridad Nacional Palestina y por el liderazgo terrorista como una victoria para el terrorismo. Esto, de hecho, es exactamente lo que ha sucedido tras la decisión del Primer Ministro Sharon de unilateralmente desmantelar asentamientos judíos en la franja de Gaza y en la parte norte de Cisjordania. Los voceros terroristas se regocijan en el aparente éxito de su actividad terrorista, la cual, dicen, es la verdadera motivación de la decisión de Sharon; y mientras voceros palestinos sugieren que el retiro unilateral de la franja de Gaza es otra decepción israelí. De acuerdo a su lógica, en cambio de real una real concesión a la demanda palestina de autodeterminación, el retiro unilateral está de hecho encaminado a distraer al mundo y al liderazgo palestino de tal forma que Sharon pueda reforzar su sujeción sobre Cisjordania y continuar expandiendo los asentamientos judíos allí.

Después de Oslo, Netanyahu abandonó cualquier idea sobre un congelamiento de los asentamientos porque la Autoridad Nacional Palestina dejó en claro su intento de no honrar Oslo y perseguir una política de terror implacable. Algunos creen que parte de su propósito en crear más asentamientos era para enviarle a Arafat una clara señal: ‘Si tú sigues con tu comportamiento anti-Oslo, el área que puede terminar siendo el Estado palestino se irá haciendo más y más pequeña’. Suena lógico, especialmente desde que una respuesta militar habría sido justificada pero habría causado ira mundial. No funcionó, aunque un número de intelectuales palestinos y líderes políticos (más notablemente Elyas Freij, alcalde de Bethlehem, citado en el Washington Post , 1991) abogaron públicamente por la negociación, pues el crecimiento de los asentamientos israelíes en Cisjordania dejó en claro que “el tiempo está del lado de Israel ahora”.

No funcionó, probablemente porque Arafat nunca intentó negociar realmente. Él siempre intentó perpetrar su largamente soñada solución final de la destrucción total de Israel. En su discurso de 90 minutos por teléfono móvil a una estación libanesa de radio de la OLP , el 4 de abril de 2002 (desde su cuarto en los cuarteles de Ramallah los cuales Israel había rodeado y parcialmente destruido en la Operación Escudo Protector), Arafat delineó su estrategia. Con la ayuda de otros Estados árabes, con el éxito de la propaganda árabe de gradualmente debilitar la legitimidad de Israel a los ojos del mundo, de tal modo que las fuerzas de la ONU pudieran ser instaladas para asistir a los palestinos y maniatar a los israelíes en una batalla futura, y con los EE.UU. como único amigo de Israel pero en mal clima, teniendo dificultades morales y políticas para proveer asistencia a lo que se definiría como una nación “granuja” o “pícara”, los ejércitos del terror y sus aliados podrían usar Cisjordania como una plataforma de lanzamiento de la gran Jihad final contra Israel. El intento de Arafat, como fue expresado en ese discurso, ha sido corroborado por la destrucción israelí de grandes redes de contrabando de armas manejando cientos de toneladas de armamento ilegal y municiones desde 2001, más recientemente las 50 toneladas de armas en el barco Katrine A, y los túneles de contrabando desde Sinaí hasta la franja de Gaza. Si se permite continuar a esta acumulación de terror, comprometerá en última instancia el bienestar de todo el mundo libre, tal y como lo conocemos.

No hay justificación racional para un compromiso unilateral cuando la otra parte mantiene un estado de guerra. El retiro unilateral refuerza la habilidad de los terroristas de sostener una guerra de terror. A la luz del implacable compromiso de los grupos terroristas y de las frecuentes declaraciones públicas de Mahmoud Abbas elogiando a los grupos terroristas, definiendo a sus bajas como mártires, y haciendo votos para nunca usar la fuerza contra ellos, es irracional sugerir que futuras concesiones israelíes generarán una voluntad palestina de reciprocidad. De hecho, ha sucedido lo opuesto. El fracaso de Campo David II se debió en gran parte a la estrategia de Arafat de embolsarse las concesiones de Barak, sin hacer concesiones sustanciales en retorno, y luego demandando más de Barak (ver Dennis Ross, The Missing Peace , 2005).

En agosto de 2005, Israel unilateralmente se retiró de la franja de Gaza y removió todos los asentamientos israelíes del área, junto con todos los 8,500 pobladores judíos; adicionalmente, desmanteló asentamientos al norte de Cisjordania. Israel ha hecho una concesión sin precedentes históricos en un intento de relanzar el proceso de paz y demostrar a los palestinos que está abierto a intercambiar tierra por paz. Aun así no hubo movimiento de parte de ningún líder palestino en reciprocidad; al contrario, hubo líderes terroristas en la radio, la TV y los periódicos declarando que el retiro era una gran victoria para el terrorismo árabe, y que debía haber una escalada de ataques terroristas para que Israel pudiera ser eliminado y toda Palestina “liberada”. En otras palabras, el problema no son los asentamientos. Éstos fueron desmantelados. El problema es la existencia de judíos en la tierra entre el Río Jordán y el mar, y el compromiso del liderazgo terrorista árabe a la destrucción de Israel y el genocidio de su gente.

CONCLUSIÓN

El más famoso episodio reciente del rechazo a la creación de un Estado palestino contiguo que sea viable, y a la solución del problema de los refugiados, fue en el año 2000 cuando el presidente de la Autoridad Palestina , Arafat, rechazó la más generosa oferta del presidente Clinton e inició una cruel intifada contra Israel. En ese tiempo, el Primer Ministro israelí Barak, esperando terminar el prolongado conflicto con los árabes, aceptó la oferta a pesar del hecho de que hubiera forzado a Israel a hacer dolorosas concesiones.

La mayoría de los asentamientos israelíes en Cisjordania y la franja de Gaza son legales y no violan el derecho internacional o resoluciones relevantes de la ONU. La mayoría no implica el robo de ninguna tierra palestina. El movimiento de asentamientos ha provisto enormes beneficios a los árabes de esas áreas y ha triplicado a la población árabe y disparado la economía de Cisjordania –hasta el inicio del gobierno de Arafat. Los asentamientos no crean bloques para que tropiece la paz u obstáculos a las negociaciones de paz. Pueden ser, y han sido, desmantelados en el contexto de negociaciones con una contraparte honesta. Las concesiones sobre asentamientos deben ser hechas solamente en el contexto de negociaciones, las cuales pueden iniciar solamente después de que los líderes palestinos detengan la violencia, finalicen la guerra de terror, y den por terminado el discurso de odio, el sermón de odio, y la enseñanza del odio que ha permeado a la sociedad palestina desde 1994.

Ahora que, dolorosa y unilateralmente, Israel ha abandonado todos los asentamientos de la franja de Gaza y la parte norte de Cisjordania, será más fácil para los palestinos demostrar si tienen intención de caminar rumbo a la paz. Sus acciones hasta ahora no son muy promisorias.

No hay asunto relacionado con los asentamientos en Cisjordania que no pueda ser honorablemente resuelto, para la mutua satisfacción en la mesa de negociaciones, entre partes honestas y pacíficas negociando de buena fe. La pregunta de los asentamientos restantes es materia de negociaciones finales.

Es un hecho que de ningún Estado soberano se esperaría otra cosa.

Nota de Porisrael. Se calculan 450.000 judíos en Cisjordania.

 

 
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