Por Israel
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| domingo junio 14, 2020
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Frente a los fabricantes de grietas


Este martes hubo un ataque antisemita en Nueva Jersey. Eso es lo que sucedió. Y después del ataque, cuando se supo entonces los asesinados y los heridos, empezaron las explicaciones.

Parecería que uno de los criminales que entró disparando en un supermercado kosher habría tenido páginas de odio en sus redes sociales.24 horas después ya se admitió que no sólo tenía escritos en redes, sino que era un antisemita militante. Las autoridades no dieron su nombre todavía. Fue abatido junto a su cómplice. De los cuatro asesinados, dos eran miembros de la comunidad judía que está junto al supermercado, una joven señora de 33 años y otro joven de 24 años.
¿Por qué las autoridades estuvieron dando vueltas por 24 horas diciendo a los medios que no les parecía que había sido un ataque antisemita? Difícil de descifrar. En esa zona de New Jersey hay un solo supermercado kosher (el que fue atacado),y al lado una yeshiva y una sinagoga.Y en ese barrio viven 100 familias judías.

El Rabino Moshe Schapiro narró una parte de la desoladora situación vivida cuando contó a los medios que había hablado con el dueño del supermercado apenas escucharon el ruido de las balas. El dueño del comercio había salido unos cinco minutos antes que los asesinos entraran, y cuando se encontró con el Rabino le mencionó que estaba muy angustiado porque no sabía como estaba su esposa que se había quedado a atender el negocio. Pasaron horas hasta que lo dejaron entrar a su comercio y encontrar que su joven esposa de 34 años había sido asesinada.

No se precisaba un día para que el Alcalde de Nueva Jersey admitiera que había sido una nueva agresión antisemita que se suma a las decenas y decenas que vienen sucediendo en las calles de varias ciudades de Estados Unidos.
Un mero ejemplo: hace una semana un autobús de una escuela judía fue atacado a pedradas en Crown Heights, Brooklyn.
Son realidades. Denunciadas por las organizaciones judías, combatidas por autoridades federales y locales, pero, es obvio que no es suficiente. La enfermedad está venciendo a los antibióticos, y no se va a mejorar la enfermedad si no se reconoce pública y efectivamente que hay que seguir luchando, con más antibióticos.

Cruzando el océano, este lunes pasado un estudiante israelí que estaba en París fue brutalmente atacado. Estaba hablando hebreo en voz alta en una línea de subte. El Cuerpo Nacional Francés de Vigilancia Contra el Antisemitismo identificó rápidamente al joven de 30 años.El estudiante contó que entró al vagón del subte y contestó una llamada de su padre,y cuando había comenzado a hablar fue atacado por dos hombres. Le pegaron en todo el cuerpo y el joven quedó desmayado, sus lentes rotos, hasta que despertó en un hospital.
Cuando lo dieron de alta, fue a la policía, pero la policía le dijo que volviera en seis horas. Con fastidio, no volvió sino que llamó a un conocido diputado judío francés, Meir Habib.El diputado pidió una inmediata investigación del Ministerio del Interior. Pero, a pesar de lo que se hace, tampoco en Francia (y en ningún lado, seamos realistas) es suficiente. Hace 2 años, en Francia, hubo 311 incidentes antisemitas, incluyendo heridos y muertos. En 2018, subieron a 541.

La democracia francesa lucha. La semana pasada el Parlamento aprobó por abrumadora mayoría que el anti sionismo es igual al antisemitismo. Mucho más que un paso adelante, varios, sin duda. Pero tampoco alcanza. Los fabricantes de grietas y odios atacan desde todos lados.

Y uno de los lugares favoritos para incitar es Naciones Unidas. Cuando los creadores del odio que lleva a las agresiones ven y escuchan que desde el máximo organismo internacional se puede depredar a Israel, poco les importa que Francia y varios gobiernos y parlamentos más, equiparen la demonización de Israel al antisemitismo.

Así que hace una semana se vivió un nuevo festival de seudo resoluciones inconsistentes, no vinculantes, que ni siquiera sabemos si sus redactores las han vuelto a leer, pero la opción de hacer daño parece ser muy atractiva: votar en un día cinco condenas a un país y,mientras,dejar descansar y tranquilos a verdaderos campeones de la moral y el derecho como Irán, Venezuela, Cuba.
Veamos un ejemplo de lo que sucedió en la Asamblea General. Se apoyó al Comité denominado “Comisión por los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino”, el cual recibe casi 10 millones de dólares por año, y aunque debiera preocuparse, de acuerdo a su estatuto, por ayudar a acercar la paz y darle un apoyo logístico a la Autoridad Palestina, se queda con el dinero y hace pasear por el mundo a sus representantes organizando mesas redondas de publicidad, que alejan mucho cualquier perspectiva de paz o algo parecido. Hace pocos años fuimos testigos de su trabajo cuando en Montevideo, organizaron una mesa redonda, a la cual no asistió casi nadie, no tuvo repercusión alguna, pero estuvieron tres días en un lujoso hotel hablando cómo hay que atacar, sí , atacar a Israel.

Este despropósito fue votado otra vez por mayoría, pero esta vez, Europa se hartó y no lo votó. Y ¿qué hizo América Latina?
Entraron sólo 23 países a la reunión. Los demás, ausentes. Por pudor quizás. 14 acompañando a Venezuela, Nicaragua, Cuba, apoyaron seguir con el festival del malgasto; Brasil, Guatemala, Colombia y Honduras votaron en contra; y Mexico, Panamá, Perú y Paraguay se abstuvieron.

¿En que estaban pensando democracias como Costa Rica, Argentina, Chile o Uruguay cuando levantaron la mano?
¿Qué contribuían a la paz?¡Por favor! Con este sistema de incitación, ¿alguien cree que estamos en América Latina lejos de más ataques y atentados de los que ya hemos tenido?.

De nuevo: ¡Por favor!. Ayuden a hacer de Naciones Unidas un lugar en serio y terminemos con dobles discursos que ya no cree nadie. Y mucho menos, las víctimas.

 
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