Por Israel
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| lunes abril 6, 2020
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¿Cómo recordar a las víctimas del Holocausto? Guía para principiantes, despistados…y antisemitas


El 1° de noviembre de 2005 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 27 de enero de cada año como Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto. Dicha fecha fue elegida ya que El 27 de enero de 1945 se produjo la liberación por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau.

Recién pasadas las conmemoraciones por el 75ª aniversario de la liberación de dicho campo de exterminio, asistimos con preocupación a como el elemento judío se borra, sostenemos que deliberadamente, del recuerdo de tales sucesos. Políticos con las más altas responsabilidades gubernamentales esquivan mencionar el específico carácter antisemita del Holocausto, y quienes se atreven a denunciar esa disolución en la globalidad del dolor son acusados, paradójicamente, de antisemitas.

Este fenómeno banalizador tan asentado en España en los últimos tiempos (Presidente y Vicepresidente del gobierno eludieron mencionar a las víctimas judías) es una excepción, ya que en sus comunicados de conmemoración de la Shoá todos los líderes mundiales hicieron mención al crimen cometido contra el pueblo judío y a la memoria debida a las víctimas judías

Por dicho motivo, desde ACOM hemos elaborado esta guía argumental para que todas aquellas instituciones y/o particulares que quieran honrar de forma honesta, sincera y comprometida a las víctimas del mayor asesinato colectivo de la historia, sigan unas recomendaciones esenciales en base a unos hechos ineludibles:

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Como todo régimen criminal, los nazis cometieron todo tipo de arbitrariedades, abusos, asesinatos y masacres que afectaron a múltiples colectivos, desde los gitanos, a los opositores políticos, patriotas polacos, discapacitados físicos, enfermos mentales… La naturaleza despreciable del nacionalsocialismo y su infecto rastro de muerte y sufrimiento es incuestionable.

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La Shoá, el Holocausto judío es una circunstancia única en la historia, y absolutamente central en la miserable historia del régimen nacional socialista. La fijación enfermiza y obsesiva de Hitler contra los judíos, expresada en Mein Kampf, singulariza en ellos la responsabilidad de todo tipo de males.

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Como resultado de ello, las leyes raciales y su aplicación tuvieron un enfoque singular en los judíos, a los que se obligaba a identificarse frente al resto de los ciudadanos. Fueron los negocios y propiedades de los judíos el objetivo del pogromo de la “noche de los cristales rotos” (“kristallnacht”).

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La culminación de la pulsión criminal antisemita de los nazis es la elaboración de la “solución final” (Endlösung der Judenfrage), un plan industrializado de genocidio aprobado únicamente a la “cuestión judía”. En la Conferencia de Wannsee se hacen listas sólo de la población judía a exterminar. De ninguna otra minoría.

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A partir de ahí, la máquina asesina de los nazis se puso en marcha. En paralelo a los abusos y asesinatos de opositores, minorías étnicas y religiosas, o por orientación sexual de las personas, se acometió un plan específicamente designado para hacer desaparecer de la faz de la tierra a los judíos. Y para ello se les encerró hacinados en ghettos y se construyeron campos de exterminio. Ese era el objetivo de Auschwitz: no era un campo de concentración al uso, con condiciones sanitarias, alimenticias o de maltrato infrahumanas como las que se aplicaban a otros prisioneros. El objetivo era la desaparición, la deshumanización última de la víctima y de su estirpe, el ensañamiento más sádico y más extremo. Mientras esa crueldad se aplicó a otras víctimas, sólo había un plan para acabar definitivamente con un colectivo de modo completo y definitivo: los judíos.

Sin el impulso antisemita, Auschwitz nunca hubiera existido.

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Eso es lo que hace de la Shoá un suceso único. Eso es lo que hace del aniversario de la liberación de Auschwitz la conmemoración de la memoria de la Shoá, que no es el día que recuerda la victoria sobre el nazismo, ni en el que se recuerda a todas sus víctimas, ni a todas las víctimas de la II Guerra Mundial, sino el recuerdo de las víctimas de un genocidio que acabó con 6 millones de judíos. El judío es a día de hoy el único colectivo que no ha recuperado demográficamente sus números desde la guerra.

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Hacer una moción en el aniversario de la liberación de Auschwitz que no haga una sola mención a esos seis millones de víctimas que murieron en el plan criminal de borrar al pueblo judío de la faz de la tierra sólo puede representar, cínicamente, una muestra de banalización de la Shoá, cuando no, precisa y paradójicamente, de antisemitismo.

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Si recordamos Holomodor, el genocidio estalinista de los campesinos ucranianos, ocultando la nacionalidad de las víctimas (lo que las hizo objetivo de esas hambrunas planificadas) y se habla de todas las víctimas de hambrunas que en el mundo han sido, se obvia y desprecia la memoria del suceso que recordamos y sus víctimas. Y también de las víctimas de otros sucesos que merecen no ser usadas interesadamente para diluir los motivos de los criminales asesinos. Lo mismo si hablamos del genocidio armenio: no mencionar la condición armenia de las víctimas mientras se habla de cualquier otro colectivo que injustamente haya sufrido de atrocidades a manos de los regímenes turcos minusvalora el sufrimiento de los armenios.

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Cuando en el día en que se recuerda el asesinato por motivos antisemitas de un millón y medio de niños judíos, y por eso se conmemora en la fecha en que se liberó su matadero, pero se obvia la condición por la que fueron masacrados, por ser judíos, mientras se traen a colación otras víctimas y otros odios, no se rinde en realidad verdadero tributo a esas otras víctimas, sino que se diluye y menosprecia de un modo premeditado el verdadero motivo de la conmemoración

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Y si se niega el carácter esencialmente antisemita del Holocausto (desgraciadamente ya una tendencia) con el indisimulado objeto de obviar que la planificación del asesinato industrializado de un pueblo, la cacería de familias enteras en países cultos y avanzados, la invención de las cámaras de gas y los hornos crematorios fueron todos resultado de una política acuñada cínicamente con el término de «La solución final al problema judío», precisamente se acaba produciendo el odio o menosprecio a los judíos, el fenómeno que se pretende combatir.

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Recordar la especificidad del odio asesino nazi contra los judíos no es en ningún caso un menosprecio ni una minusvaloración de los otros muertos de la Segunda Guerra Mundial ni del sufrimiento de los otros colectivos víctimas de los crímenes nazis. Pero el respeto y el recuerdo que se les debe no puede ser a costa de diluir la memoria del genocidio específicamente antisemita que representa la Shoá.

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Cuando se dice que cualquier asesinato masivo es un holocausto, el resultado (pretendido o no) es negar las características únicas del que Holocausto: Los nazis y sus colaboradores no hicieron nada especial contra los judíos que no hicieran contra muchos otros.

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Curiosamente (o no tanto), muchas formaciones que presentan y apoyan mociones de recuerdo del Holocausto disgregando el componente judío como un ingrediente más en una larga amalgama, son los mismos que apoyan hoy la discriminación antisemita en nuestro país con sus mociones de odio contra los judíos y su estado.

Esto sólo puede reafirmarnos en nuestra convicción de que el objeto de muchas de estas resoluciones no es la memoria de los muertos para que nunca vuelvan a suceder tan trágicos sucesos, sino una cortina de humo similar a la que se usan los que, no queriendo condenar el terrorismo etarra hablan de “todas las víctimas”.

Sin duda, que los que dicen condenar el maltrato a los judíos muertos sean los mismos que lo promueven contra nuestros compatriotas judíos vivos, es el peor de los sarcasmos y el más evidente ejemplo de su burla antisemita.

 
Comentarios

Las púrgas contra la poblacion judia llevadas a cabo por Stalin, los «progroms»protagonizados sobre esa misma poblacion por el régimen sovietico a lo largo de la historia, y que se extendieron a paises bajo su área de influencia como Ucrania, Hungria, Rumania , Bulgária y Polonia entre otros, las persecuciones, violencia y detenciones que sufren aún hoy los judios de China, y otros muchos ejemplos entre los cuales podriamos citar , la Venezuela chavista, ponen de manifiesto, la secular hostilidad de la izquierda comunista hacia los judios, y su beligerancia respecto a Israel …
lease y escuchese sino los discursos de sus lideres politicos aqui mismo en Europa, para cercionarse de la veracidad de este hecho …

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