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| jueves febrero 27, 2020
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¿Sabes quién era Elá Abukasis? Entendamos por qué la recordamos


Este jueves 6 de febrero se conmemoró en la ciudad israelí de Sderot un triste aniversario: 15 años de la muerte de Ela Abukasis, la jovencita de 17 años que murió al incrustarse en su cuerpo varias esquirlas despedidas de un cohete Qassam  lanzado desde la vecina Franja de Gaza. Elá iba por la calle Ierushalaim de su ciudad natal, al finalizar la actividad en el movimiento juvenil Bnei Akiva, con su hermano menor Tamir, entonces de 11 años, y su amiga Mijal. Se oyó primero la alarma, el conocido “Tzéva Adóm, Tzéva Adóm”, que significa “color rojo” y que la población local ya conoce. Es la señal : hay 15 segundos para refugiarse.

Elá no dudó ni un instante. Se tiró de inmediato sobre su hermano menor, lo abrazó fuerte y lo protegió con su propio cuerpo. Tras una semana en el hospital sucumbió a sus heridas.

“Elá no me salvó sólo porque fue valiente”, dijo su hermano años después en una entrevista. “La valentía puede ser decisión de un momento. Me salvó por algo mucho más profundo: su gran amor, por la familia  y por el lugar en el que vivimos, lo que siempre nos mantuvo”.

Tamir se casó hace ya varios años, muy jovencito. Desconocemos si ya es papá. Hace un año y medio, era el organizador de las actividades de los voluntarios llegados al sur desde diferentes partes de Israel para ayudar a lidiar con los incendios provocados en los campos de la zona adyacente a Gaza por los globos que volaban desde la franja vecina con botellas incendiarias.

En el interín, los globos ya no son “sólo” incendiarios, sino explosivos. Más de 60 globos con explosivos atados al hilo, volaron desde Gaza hacia Israel en las últimas dos semanas y media.

Mijal, la amiga de Elá que aquella nefasta noche hace 15 años también resultó herida y luego se recuperó, está casada, tiene varios hijos y sigue viviendo en Sderot. También estos días corre a refugiarse, seguramente levanta en brazos a sus hijos para protegerlos y se preguntará cada vez si alcanzará a cerrar la puerta del refugio antes de oír el impacto, el estallido.

Pasaron 15 años y Sderot continuó desarrollándose. Desde el piso más alto de una de las yeshivot más grandes de Sderot, vimos recientemente el horizonte lleno de grúas, señal de desarrollo, de movimiento intenso de construcción y empuje.

Y enfrente, en la Franja de Gaza, lo único que ha crecido es el arsenal de la organización terrorista que gobierna a ese territorio palestino desde junio del 2007. Y el tiempo que dedican quienes aceptan la incitación de odio de Hamas, a ver cómo dañar a Israel, en lugar de intentar mejorar su futuro.

Además de furia, inspira pena ver las filmaciones que los propios palestinos difunden de los encargados de preparar los racimos de globos con el artefacto explosivo en la cola del hilo, para mandarlos hacia Israel. Suelen elegir varios colores, aunque también hay racimos sólo blancos…A menudo, con motivos infantiles, para atraer niños. Y ayer, uno muy original, con varios globos en los que escribieron, en árabe “El virus Netanyahu”.

Pobrecitos… Dónde están ellos y dónde está Israel.

Cada vez, claro, tienen otra explicación.

Ahora, el gran empuje se los dio el plan Trump. Y el tema no es que los palestinos, sea en Gaza o desde Ramallah, no tengan derecho a discrepar y criticar. Por supuesto que sí. El problema es la tradicional respuesta automática negativa antes de tener los detalles…Y la violencia a la que incitan como respuesta, como la del Juez Supremo de los Tribunales religiosos de la Sharía, alto funcionario en la Autoridad Palestina, que proclamó que todo aquel que acepte el acuerdo, deberá pagar el precio “de la traición”.

Pasaron 15 años desde la muerte de Elá y toda la zona adyacente a Gaza continúa siendo blanco de los cohetes. Se vive de milagro en milagro, aunque a Elá no la salvó ninguno.

En la última semana, casi todos los días sonaron las alarmas. También mientras escribimos estas líneas siendo miércoles de noche en Jerusalem, nos llega un comunicado sobre dos morteros disparados desde  Gaza a uno de los kibutzim cercanos a la frontera. El martes, tres cohetes Qassam.

Y en el camino, cada uno sorprende a otros jóvenes como Elá y otros niños como el Tamir de entonces.

Cohetes, globos…como los que volaban el martes en el cielo de la ciudad de Kiryat Gat, pasando sobre un jardín de infantes. La maestra jardinera los divisó y comenzó con sus ayudantes a movilizar a todos los niños hacia adentro, estimando que se trataba de globos con explosivos que podían estallar sobre ellos, tal cual sucedió en más de una ocasión en la última semana en distintos puntos de la zona.

“Los niños entraron sin problema”, contó a la radio israelí la maestra jardinera. “Y son tan conscientes de la situación, que no sólo entraron, sino que sin que les digamos nada, fueron directo al refugio”.

¿Por qué Israel tiene que vivir eso? ¿Qué derecho tienen los terroristas a imponer esta situación? Ninguno. Absolutamente ninguno.

El drama que vive Israel desde hace casi 20 años con los ataques desde Gaza, no se mide solamente en muertos. No, no han muerto decenas ni centenas desde entonces a causa de los cohetes. Pero cada uno de ellos tiene el potencial de matar a cientos. Indudablemente serían muchas más las víctimas, de no ser por la Cúpula de Hierro que protege, por los refugios y las alarmas que advierten.

Ningún país normal del mundo aceptaría esta situación.

Ningún país toleraría lo que vive Israel.

Ningún país avanzaría tanto, apostaría tanto a la vida, mientras sus vecinos intentan con tanta insistencia perjudicarlo lo más posible, y siempre que pueden, matarlo.

Y Elá Abukasis seguirá teniendo siempre 17 años. Murió joven, para siempre.

Imagino que hay del otro lado de la frontera con Gaza y en Ramallah, quienes lo entienden. Lamentablemente, no son los que se imponen.

Mientras tanto, Israel seguirá adelante. Recordará hoy a Elá…y  en su bendita memoria, seguirá viviendo.

 

http://www.semanariohebreojai.com/editorial/128

 
Comentarios

El valor sereno de héroes anónimos como el de ésta joven, nos redíme en párte de la míseria moral que impera entre los enemigos de Israel, del respeto a la vida y a la razon …

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