Por Israel
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| jueves abril 16, 2020
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La Judería de Peñafiel

La provincia de Valladolid tenía el mayor número de aljamas de Castillas -48- y la de Peñafiel era de las mayores.


D Juan Manuel

La localidad de Peñafiel,  en lo que hoy es la provincia de Valladolid y más concretamente en la comarca de los vinos de la Ribera del Duero, tiene fuero real desde que se lo otorgara en 1256 Alfonso X El Sabio. Poco después, en 1282, la villa fue donada al infante D. Manuel, padre de D. Juan Manuel, el autor de obras de la naciente literatura castellana -Conde Lucanor- y personaje de la realeza muy vinculado con los judíos; por ejemplo, en la villa alcarreña de Cifuentes otorgó a los judíos  el derecho de asentamiento con exención de impuestos durante diez años.

En la Edad Media se pagaban muchos impuestos – la lista de sus denominaciones es asombrosamente prolija- y los judíos , como los mudéjares, pagaban más, porque tenían que pechar un impuesto exclusivo de estas minorías. Los de Peñafiel, en el famoso Padrón de Huete, donde queda  registrado todo ese pago, en 1290 pechaban la cantidad de 6.597 maravedíes, de donde se infiere que el tamaño de la judería era de de tamaño pequeño entre las del obispado de Palencia, al cual pertenecía en esa época la localidad. No obstante era la más grande de la comarca, si nos atenemos a las cantidades registradas por las localidades aledañas. El gran historiador de los judíos sefardíes, F. Baer , no se atreve a dar una cifra concreta, pero estima que estaba lejos de llegar a veinte familias. Aunque las suposiciones no son propias de la ciencia histórica, dadas las peculiares características de la sociedad medieval, tendríamos que suponer algo que nadie toma en cuenta. ¿Y si hubiera personas físicas que no pagaban impuestos como quien hoy no está obligado a hacer la declaración de la renta?

Castillo de Peñáfiel

Fuese como fuese, la documentación de la existencia de comunidad en Peñafiel está basada en el conocimiento de D. Juan Manuel, sobrino de Alfonso X El Sabio,  que era duque y príncipe de Villena, señor de Escalona, Cuéllar, Elche, Cartagena, Lorca, Alcocer, Salmerón, Valdeolivas , Almenara y Peñafiel. En esta última localidad decidió montar el epicentro de la administración de todos sus territorios en Castilla. Y en sus Ordenanzas, de 1345,  se nos evidencia la existencia de una comunidad judía en la localidad, pues el señor de la villa regula el préstamo  de los judíos -al 33,3 %- y  también la prohibición de comprar pescado antes de mediodía (para que el pescado fresco lo compraran los cristianos, porque así se hace en todas las villas ) Por otra parte,  500 maravedíes de los impuestos cobrados a los judíos   irían a parar al convento de los dominicos.

Luego, en 1448, la villa fue cedida por Enrique IV de Castilla a Pedro Girón, maestre de la Orden de Calatrava, pasando Peñafiel a ser dominio de la familia Téllez-Girón, condes de la cercana Ureña -donde habitaban 18 familias judías antes de la expulsión- y duques de Osuna.

Para esta fecha, tenemos los datos del impuesto llamado  de «servicio y medio servicio» , que ascendía a la  cifra de 450.000 maravedíes en toda la corona de Castilla, y que debía ser pagada entre todas las juderías de la corona castellana. Las cifras registradas oscilan entre los años 1464 -con 1500 maravedíes-  y 1491 -con 4000. ¿Aumentó la población? ¿Se incrementó la presión fiscal para sufragar la última campaña de la toma de Granada?

Por aquel entonces existía un impuesto especial para lo de Granada: el castellano de oro, que se pagaba por cabeza de varón (excluía a mujeres y niños, así como a varones insolventes) La cifra más alta pagada en castellanos de oro por los judíos de Peñafiel es la de 1491, con la cantidad de 38.150 maravedíes  (vid. Efrén de la Peña Barroso, «Los judíos de Peñafiel», Uned)

En esos tiempos de dominio del señorío de los Téllez Girón se disolvió toda entidad administrativa posible, empezando por el alcalde y los alguaciles, para dar paso a una nueva. Pero en la transición, quedaron por ejemplo pendientes algunos juicios, como el que un cristiano tenía con un judío llamado Abraham Uziel. Se desconoce la resolución, pero el mismo  Uziel aparece aportando 150 maravedíes al muncipio para su saneamiento, lo que pone de relieve que los judíos tenían participación en el consistorio municipal; en 1467 el representante de los intereses de los judíos en el municipio era d Yehuda Picazo. También constan dos juicios por deudas entre un judío de Peñafiel , Bueno Abolafia, con dos hermano de Pastrana,  Guadaljara, los hermanos Francés. O el juicio interpuesto por Moshé Baço contra una señora de Medina del Campo que le debía 39.000 maravedíes de la compra de paños. El judío ganó el juicio y le pagaron con una viña y seis palomares.

También constan procesos inquisitoriales. Alfonso Sánchez de Soto fue condenado a la hoguera por judaizante y le expropiaron la mitad de una heredad valorada en 66.000 maravedíes, que vendieron  por 66.000 a Juan Téllez Girón.

Con el decreto de expulsión , que se anunció más tarde que su promulgación, y que los judíos creyeron se revocaría, se dio el caso de que quedaban pendientes deudas entre judíos y cristianos (por ambas partes) y se encargó al juez de Peñafiel dirimiera en casos como los de las de acreedores judíos como Abraham Uziel, Yehuda Benade o el rabino David. Y hasta casos de reclamaciones posteriores a la expulsión, como el de Juan Zapatero, que debía a Moshé de Nájera y a Uziel miles de maravedíes que estos no llegaron a ver jamás. Así lo cuenta Efrén de la Peña,  en Revistas Espacio, Tiempo y Forma. (Series I-VII Espacio, Tiempo y Forma, Serie III, Historia Medieval. Uned, 2009.)

Una de las fuentes de riqueza de los judíos de Peñafiel era el de la posesión de los molinos , apetecidos por el mismo señor de la villa tras la expulsión. Los molinos, entonces tecnología punta, generaban sustanciales rentas. Fueron vendidos por 60.000 maravedíes con la expulsión a Francisco Cabrera, gobernador de Peñafiel y lo cobró el primo del rabino David, Yuda Ayate, la familia más poderosa de los judíos de Peñafiel ,  que le dio ese poder. Dña Fadueña, la rabanit de Moshé Nájera, ya viuda, vendió por 20.000 maravedíes su molino, llamado «del apretudo«. En total, consta la venta de cuatro molinos, de los cuales tres era de Doña Fadueña.

 
Comentarios

En ningun pais tal vez como en España, dejaron los judios su imprónta, y ello desde tiempos remótos , anteriores en varios siglos a la éra comun …
Tal vez por ello su traumática expulsion a finales del siglo XV dejó en ellos el amargo sabor de un exílio no deseado, de una «amputacion» dolorosa, que trasladaron a los lugares de su diáspora …
Para la entonces joven nacion española, supuso amen de un error de consecuencias históricas, un desgarro considerable, una orfandad tambien en muchos aspectos, y un retroceso evidente en tantos otros …
Por suerte púdo mas el «karinyo» y la añoranza , que el dolor del agrávio, lo cual explica el mantenimiento de una lengua y unas constumbres heredadas de generacion en generacion …
En el ótro lado. púdo mas tambien, la mala conciencia emanada de una decision injusta y desacertada, que el orgullo herido que supone reconocerlo y rectificar, aunque para ello hayamos debido esperar demasiados siglos …
Hoy por fortuna, decir «Sefarad» nos es solo referirse a un pasado esplendoroso, sino a una realidad física, en la que todo sefaradi, pueda reconocérse siempre que asi lo desee, y sea el mismo reconocido en su integridad, como un ciudadano de este pais de pleno derecho …
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