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| sábado agosto 8, 2020
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La ayuda estadounidense a Israel es una inversión que genera grandes dividendos


Los Estados Unidos e Israel enfrentan y a la vez comparten numerosos desafíos, incluyendo el terrorismo, la proliferación de armamento nuclear, la guerra cibernética y difusión y diseminación de la ideología islamista radical. Estados Unidos puede depender de manera constante del faro de estabilidad representado por un Israel democrático dentro del tumultuoso y turbulento Medio Oriente, donde los dos países comparten las mismas preocupaciones de seguridad nacional e internas: la megalomaníaca visión de los ayatolás en Irán, la amenaza del terrorismo islámico sunita y chiita y los requisitos críticos de seguridad por parte de los vulnerables regímenes árabes pro-estadounidenses. Israel también invierte fuertemente en la economía estadounidense y es uno de los 20 principales proveedores en inversiones directas dentro de los Estados Unidos.

Estados Unidos e Israel poseen una relación de mutuo beneficio la cual le brinda a Estados Unidos un alto retorno a su inversión anual de $3.8 billones que este realiza en el país. Entre los años de 1985, cuando Estados Unidos e Israel firmaron un Acuerdo de Libre Comercio y el 2016, el comercio entre los dos países se incrementó diez veces a $49 billones. El acuerdo tuvo éxito en tres dimensiones: política, económica y estratégicamente. Israel invierte ahora cerca de $24 billones en los Estados Unidos, casi el triple de lo que invirtió en la década anterior. Estratégicamente, Israel es lo que pudiéramos denominar como la cabeza de playa estadounidense en el Medio Oriente y el único aliado regional en el que Washington puede confiar.

La relación entre Israel y Arabia Saudita junto a otros estados del Golfo Árabe ha mejorado dramáticamente en el pasado reciente, independientemente de lo que ocurra con el tema palestino. Debido a esta nueva calidez en las relaciones, los Estados Unidos no tiene por que elegir entre cooperar estratégicamente con Jerusalén o Riad. Las relaciones Estados Unidos-Israel y los Estados Unidos con los estados árabes se complementan entre sí y esa sinergia funciona en beneficio de Washington.

En el frente económico, los componentes críticos de los principales productos de la alta tecnología estadounidenses son inventados y diseñados en Israel, lo que hace que las empresas estadounidenses que fabrican dichos productos sean más competitivas y mucho más rentables. Cisco, Intel, Motorola, Applied Materials y HP son solo algunos de estos ejemplos. La relación económica y comercial entre Estados Unidos e Israel abarca ahora a empresas tales como TI, empresas en biotecnología, ciencias de la vida, soluciones de atención médica, energía, productos farmacéuticos, alimentos y bebidas, industrias de defensa, ciber-seguridad, aviación, desalinización, reciclaje, conservación, gestión y manejo gerencial e irrigación.

Las empresas estadounidenses establecieron dos tercios de los 300 centros de investigación y desarrollo con inversión extranjera en Israel en Start-Up Nation (una organización independiente sin fines de lucro que construye puentes hacia las empresas de innovación israelíes). Las empresas israelíes representan la segunda mayor fuente de listados extranjeros en el NASDAQ después de China y mucho más que las empresas de India junto a las japonesas y surcoreanas combinadas. Según un estimado de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, Israel alberga a más de 2.500 empresas estadounidenses que emplean a unos 72.000 israelíes.

Los Estados Unidos e Israel poseen tres fundaciones conjuntas de investigación y de desarrollo: la Fundación Binacional de Investigación y Desarrollo Industrial (FBIDI), la Fundación Binacional de Ciencias (FBC) y la Fundación Binacional de Investigación y Desarrollo Agrícola (FBIDA). Desde su inicio en el año 1977, la Fundación Binacional de Investigación y Desarrollo Industrial le ha otorgado $282 millones a 813 proyectos que han generado directa e indirectamente $8 billones en ventas.

Las empresas israelíes invierten fuertemente dentro de la economía estadounidense en donde Israel se ubica entre los 20 principales proveedores de inversión directa en los Estados Unidos. Las compañías israelíes invirtieron más de $150 billones en los Estados Unidos entre los años 2010 y 2015 (más de $25.1 billones solo en el año 2015). Al momento de escribir este artículo, más de 30 estados en los Estados Unidos han firmado acuerdos bilaterales con Israel a fin de fomentar lazos más estrechos en campos tales como empresas, tecnología, agricultura, seguridad nacional y energía.

Estratégicamente, los Estados Unidos e Israel han desarrollado lazos estratégicos profundos a fin de enfrentar las amenazas comunes. Esta relación estratégica es pilar crucial del marco de seguridad de Estados Unidos en el Medio Oriente y la sociedad crece y se expande continuamente hacia nuevas áreas. Ambas naciones se benefician de una sólida asociación estratégica, la cual tiene como base en parte las capacidades de Israel para diseñar nuevas y avanzadas tecnologías militares, de seguridad nacional, antiterrorismo y de protección en el área cibernética que ayudan a Estados Unidos a enfrentar sus crecientes desafíos de seguridad. El poderío militar de Israel y su ubicación geoestratégica central proveen un fuerte elemento disuasorio a aquellos actores regionales que se oponen a las políticas estadounidenses.

Israel es el lugar donde las unidades de operaciones especiales estadounidenses entrenaron antes de ser desplegadas en Irak y Afganistán y la tecnología de blindaje creada por los israelíes protege a los soldados estadounidenses. Israel es un laboratorio rentable y altamente probado en batalla para las industrias de defensa estadounidenses y provee a los Estados Unidos con más organizaciones de inteligencia que todos los países de la OTAN juntos. Las tácticas de batalla estadounidenses están formuladas de acuerdo a la manera de hacer las cosas unidas a las estrategias en Israel.

Israel es un lugar de defensa estratégico de los Estados Unidos en el Medio Oriente. En efecto, es el mayor portaaviones estadounidense, pero no requiere de ningún soldado estadounidense en su suelo. Israel es el único aliado estable, confiable, capaz, democrático e incondicional de los Estados Unidos y que está dispuesto a demostrar su poderío.

 

Traducido por Hatzad Hasheni

El Dr. Frank Musmar es especialista en gestiones financieras y de desempeño e investigador asociado no-residente en el Centro BESA.

 
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