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| jueves julio 30, 2020
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DEVARIM-JAZON 5780


B’H 

El primero de Shvat (37 días antes de su fallecimiento), Moshé comienza su repetición de la Torá para toda la congregación de los Hijos de Israel, repasando los eventos ocurridos y las leyes entregadas en el transcurso del viaje de 40 años desde Egipto a Sinaí y a la Tierra Prometida, amonestando a la gente por sus fallos e iniquidades, y enlistándolos en el cumplimiento de la Torá y la observación de sus preceptos en la tierra que Di-s les está dando como herencia eterna, a la cual ingresarían luego de su muerte.

Moshé recuerda el nombramiento de jueces y magistrados para aliviar la carga de administrar justicia a la gente y enseñarles la palabra de Di-s; el viaje desde Sinaí a través del enorme y temeroso desierto; el enviado de espías y el subsiguiente rechazo de la Tierra Prometida, de manera que Di-s decretó que la toda generación del Éxodo debía perecer en el desierto. “También contra mí”, dice Moshé, “Di-s se enojó por causa de ustedes, diciendo: Tú, tampoco, entrarás allí”.

Moshé también recuerda algunos de los eventos más recientes: la negativa de las naciones de Moab y Amón de permitir al Pueblo Judío pasar por su tierra; la guerra contra los reyes emoritas Sijón y Og, el asentamiento en sus tierras por las tribus de Reubén, Gad y media tribu de Menashé; y el mensaje de Moshé a su sucesor, Ieoshúa, que llevará al pueblo a la Tierra y los liderará en las batallas por su conquista; “No los teman, porque Di-s, tu Señor, luchará por ti”

 

LA RUEDA DEBE GIRAR

Había cierto judío muy adinerado, con inversiones que abarcaban desde propiedades hasta cuentas bancarias y negocios. Pero en un momento dado los negocios comenzaron a ir mal, fue perdiendo todo, hasta quedar convertido en un mendigo. Una víspera de Shabat fue al baño público y cuando salió se dio cuenta que le habían robado su única camisa. Inmediatamente comenzó a reír y cantar alegremente. Los que lo conocían y sabían que había perdido hasta su camisa pensaron que se había vuelto loco. Pero él les dijo: “No es que me he vuelto loco. Simplemente la vida es como una rueda que gira. Cuando uno está arriba debe cuidarse porque, Di-s no permita, la rueda puede girar hacia abajo. Pero cuando uno está abajo como yo, debe estar feliz, la rueda sólo puede girar en una dirección: ¡Hacia arriba!” ¿A qué viene esta historia? La próxima semana es el 9 de Av, el día que señala el punto más bajo de la caída del pueblo judío (la condena a vagar 40 años en el desierto, la destrucción de los dos Templos, la caída de Betar, la expulsión de España, el comienzo de la aniquilación del Gueto de Varsovia, etc.). Pero en ese día, mientras lloramos esas desgracias, también debemos tener en mente que la rueda sólo puede girar en una dirección: ¡¡¡HACIA ARRIBA!!!

 

¿Por qué ayunamos?

¿Por qué ayunamos? ¿Acaso es mitzva sufrir?

No; No es un precepto sufrir. Déjame explicarte.

Hay dos clases de ayuno. El ayuno de Iom Kipur y el resto de los ayunos.

Iom Kipur es el día en que retornamos a Di-s por todo lo que no hicimos bien durante el año.

Ese día, somos comparados a los ángeles. De la misma forma que un ángel está desprovisto de cuerpo físico, y no necesita alimentarse, también nosotros nos abstenemos de comer y beber. Esta es también la razón por la cual en Iom Kipur no está permitido lavarse, usar cosméticos, zapatos de cuero o mantener relaciones maritales; alejarse de asuntos terrestres ayuda a la persona a dedicarse a objetivos más elevados.

Los otros ayunos del año (cuatro de los cuales están conectados a la destrucción del Templo Sagrado de Jerusalén) sin embargo, poseen sentido diferente. Fueron fijados por nuestros profetas en recuerdo a las desgracias que ocurrieron con nuestros antepasados. Ellos son: Ayuno de Guedalia, día en que fue asesinado Guedalia, el último líder del pueblo judío restante en Israel después del Primer Templo; 10 de Tevet, inicio del cerco de Jerusalén por los babilonios; 17 de Tamuz, cuando las murallas de Jerusalén fueron demolidas por los babilonios, conquistando la ciudad; 9 de Av, cuando fueron destruidos los dos Templos de Jerusalén; y Ayuno de Ester, en la víspera de Purim.

Estos ayunos sirven para llevar a nuestro corazón hacia la Teshuvá, el arrepentimiento por nuestras malas acciones y el compromiso de comenzar a hacer el bien. Estos días deben ser dedicados a la oración y al examen de conciencia, pues son considerados días propicios para que nos acerquemos a Di-s.

Según nuestros sabios, cuando venga el Mashiaj todos los días de ayuno serán días de fiesta y alegría. (www.es.chabad.org)

 

Destrucción en Aras de la Construcción

Este Shabat se debe intensificar la alegría más que en un Shabat común

Durante los días de «Bein Hametzarim«, las tres semanas de duelo, nos conducimos con restricciones en la alegría, para recordar la destrucción del Templo de Jerusalem, enmendar nuestra conducta y apurar la redención mesiánica. Sin embargo, en los días de Shabat de estas semanas está prohibida toda expresión de duelo, y debemos conducirnos con alegría. Más aún: este Shabat se debe intensificar la alegría más que en un Shabat común, para que no haya posibilidad alguna de que las leyes de duelo de estas «tres semanas» influyan sobre la alegría del Shabat. A simple vista, este motivo es sólo tangencial (debemos aumentar la alegría para evitar la manifestación de tristeza) pero no ofrece motivación positiva al por qué de la alegría específicamente en estos Shabat. Sin embargo, el Jasidismo enseña que existe una relación especial entre la negación del dolor y del duelo, e incluso para una alegría acentuada y estos Shabat.

Shabat en general es un símil de la época de la redención mesiánica, la que es descripta como «el día que es totalmente Shabat”. Siendo que cuando sea la redención mesiánica no quedará vestigio alguno del amargo exilio diaspórico, por eso también en el Shabat, que es un «símil del futuro», no hay lugar para expresión alguna de las «tres semanas de duelo». Ese es el motivo interior de la prohibición de duelo en Shabat.

La razón mística del aumento de alegría en este Shabat está ligada a la verdadera esencia del sufrimiento a lo largo de nuestra historia. Una vez que tuvo lugar la dispersión y desde entonces ansiamos la redención, no es nuestra intención que luego del exilio volvamos al mismo estado de liberación del que gozábamos previo a la destrucción de Jerusalem, sino que alcancemos una redención de un nivel infinitamente superior al estado previo.

Es conocido al respecto el ejemplo que se da de la regla legal judaica de «destruye para construir»: cuando alguien demuele una casa para construir en su lugar otra, es absolutamente claro que, la nueva construcción será mucho más grande y bella que la anterior. Si no fuese así, no hay motivo para demoler la existente. Resulta de aquí que el verdadero objetivo de la destrucción del Gran Templo de Jerusalem fue para erigir en su lugar un Templo y una redención varias veces superior a lo anterior.

Si este principio se aplica a cualquier liberación, cuanto más con la verdadera y completa redención, que será una, a la que no seguirá nunca más destierro ni sufrimiento alguno. Es absolutamente tácito que esta redención será extraordinaria y elevada, en la que se revelará una luz Divina totalmente nueva, al punto que comprenderemos que valía la pena pasar por las penumbras dolorosas del galut para llegar a esta redención.

En base a esto se comprende que, los Shabat de estas «tres semanas», que son un símil del «mundo venidero», simbolizan la redención y la reconstrucción que emerge del propio exilio. En estos Shabat se encuentra oculta una luz semejante a la del «Mundo Venidero», una luz que tiene la fuerza de transformar a los mismos días de luto en alegría y regocijo. Es por eso que en estos Shabat debemos alegrarnos con intensidad, hasta el punto que la ley halájica marca que en el propio Shabat que coincide con el 9 de Av, puede celebrarse un banquete como el del rey Salomón en su apogeo. Estos Shabat nos confieren la fuerza de transformar los días de dolor y duelo en días de alegría y festejo, con la llegada del Mashíaj, realmente de inmediato. (Likutei Sijot, tomo 2, Pág. 358) (www.es.chabad.org)

 

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