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| domingo abril 18, 2021
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Los Judíos Sefaradíes y el Holocausto

Una nueva exposición en línea de Yad Vashem Comunicado por Yad Vashem


Auschwitz-Birkenau fue el lugar donde, los nazis y sus colaboradores, enviaron a la muerte a miles de judíos sefardíes durante el Holocausto. Allí, la otrora rica cultura de los judíos sefardíes estuvo al borde de la extinción. Un mundo que se redujo a la destrucción, siniza i fumo (ceniza y humo).

«La situación de los judíos de Grecia era más difícil que la de otros judíos, porque los judíos de Europa hablaban ídish, y el ídish es parecido al alemán, tiene palabras parecidas. Nosotros, los judíos de Grecia, de Salónica, hablamos ladino. Cuando nos hablaban y veían que no sabíamos ídish, se asombraban y decían: ¿no sabes ídish? ¿qué judíos sois vosotros que no sabéis ídish? Entonces decíamos la oración del shemá Israel y comprendían que éramos judíos».

Moshe Haelión, sobreviviente de Salónica en su testimonio relatado en ladino.

Hace más de 500 años, en 1492, con la expulsión de los judíos de España, los judíos sefardíes se vieron obligados a huir de sus moradas y comunidades en busca de un nuevo hogar seguro. Obligados a restablecer no solo sus comunidades, sino también su forma de vida en tierras extranjeras de Europa y el norte de África. Al igual que sus hermanos askenazíes, los judíos sefardíes también tenían una lengua propia: el ladino o judeo-español. Gracias a esta lengua, lograron asegurar la continuidad de sus costumbres, su cultura y una forma de vida única que siempre les ligó con su origen en la Península Ibérica.

Los judíos sefardíes fundaron comunidades y centros de vida en diversas áreas del antiguo Imperio Otomano, como Grecia, la antigua Yugoslavia, Macedonia y Bulgaria; en el norte de África, en lugares como, Argelia, Túnez y Libia, pero también en el occidente europeo, en Francia, Italia e incluso en Holanda, ejemplo de ello, la floreciente comunidad judía hispano-portuguesa de Ámsterdam. Con el paso de los años, los judíos sefardíes comenzaron a desarrollar una rica vida cultural en sus nuevos hogares.

Sin embargo, con el ascenso al poder de Hitler y los nazis en Alemania a partir de 1933, los judíos sefardíes volvieron a estar en peligro. Las sombras del antisemitismo y la legislación antijudía que se extendieron por la Europa ocupada, afectaron a todos los judíos, sefardíes y askenazíes. Las comunidades judías de toda Europa fueron atacadas y perseguidas. Los judíos fueron aislados, obligados a vivir en guetos angostos, forzados a realizar trabajos en condiciones de esclavitud y finalmente enviados a la muerte en campos de concentración y exterminio. La una vez próspera cultura sefardí de Europa y el norte de África dejó de existir tal y como fue conocida antes del Holocausto.

Durante muchos años, Yad Vashem, el Centro Mundial de Conmemoración de la Shoá, ha estado recopilando cartas personales, documentación, artefactos, fotografías y testimonios de los sobrevivientes del Holocausto y sus familias, con el fin de contar las historias de los judíos antes, durante y después del Holocausto. Las colecciones de Yad Vashem contienen numerosas historias personales de judíos sefardíes de la época del Holocausto.

Estas historias en particular se han recopilado en una nueva exposición en línea que Yad Vashem está subiendo para conmemorar el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, el 27 de enero, que también señala la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en 1945, uno de los centros principales de la destrucción de la vida judía sefardí europea. A través de esta exposición en línea y otras similares, Yad Vashem se asegura aún más de que no se olvide la memoria de los judíos sefardíes. Las historias retratadas en esta exposición restauran los nombres, rostros e identidades de las víctimas del Holocausto.

Albert Kabili desde Gorna Dzumaja, en Bulgaria, envió su última carta a su hermano Nissim, prisionero en un campo de trabajos forzados en 1943. El receptor de la misiva, Nissim fue el único sobreviviente de la familia. En esta carta póstuma, Albert escribió:

«Nissim, debes saber, que nos están trasladando a campos de concentración, sin pan, sin nada, y estamos sufriendo mucho por falta de pan y otras cosas. Apenas nos dan 300 gramos de pan al día y czorba. No nos dejan comprar nada. Si vienes a encontrarnos, trae contigo pan y otras cosas.»

Puedes verlo con más detalles aquí

 

La pequeña Rachel-Sara Osmo de Corfú, en Grecia, lució este disfraz tradicional de Purim en 1941, cuando tenía seis años. Tres años después, los alemanes dieron orden de deportar a los judíos de la isla a Auschwitz-Birkenau. Allí, en el campo de la muerte, fue asesinada con el resto de los miembros de su familia, a excepción de su hermana Nata, quien logró sobrevivir y quien decidió perpetuar la memoria de la pequeña Rachel, entregando la fotografía y el disfraz a Yad Vashem.

La puedes ver aquí

 

 

A través de esta exposición única, en español, en cualquier parte del mundo y desde sus propios hogares podrán conocer las historias de los judíos sefardíes en el Holocausto. Para visitar la exposición en el sitio web de Yad Vashem en español, puede acceder a través de este enlacehttps://www.yadvashem.org/es/exhibitions/sephardic-ladino-jews.html

 

Foto cortesia de Ricardo Levy

 
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