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| martes julio 16, 2024

¿Está Irán perdiendo la guerra de inteligencia?



Esta mañana a las 10:13 am, la agencia de noticias Fars informó que Masoud Ali Mohammadi, un prominente físico, conferencista, había sido muerto por un acto “terrorista”. De acuerdo al informe, fue muerto por una bomba con control remoto ubicado en una motocicleta. La bomba explotó cuando salió de su casa en el barrio Gheytariye de Teherán, de mediana categoría.
Una hora y cinco minutos después, a las 11:22 am hora de Teherán, la misma agencia de noticias, esta vez citando al fiscal jefe de Teherán, declaró que la víctima era, en realidad, un científico nuclear. De acuerdo con el mismo informe, la motocicleta bomba-trampa que lo mató fue ubicada al lado de su automóvil. La explosión fue suficientemente poderosa como para destrozar ventanas cercanas. La noticia fue recogida por Press TV, con base en Teherán.
Masoud Ali Mohammadi era un muy conocido conferencista en la Universidad de Teherán. Se especializaba en física cuántica y, en 1992,  había recibido su PhD de la prestigiosa Universidad Sharif.
Esta mañana, las oficinas del bureau de contrainteligencia Oghab-2 debieron haber estado zumbando con interrogantes y preocupaciones. Este bureau fue especialmente creado, en diciembre de 2005, para impedir que información concerniente al programa nuclear de Irán, sus científicos e instalaciones, cayeran en manos de agencias de inteligencia extranjeras o de grupos de oposición internos.
La probabilidad de que Mohammadi fuera asesinado por un grupo de oposición iraní, como Mujahideen del Pueblo (MKO), podría ser pequeña. Sin embargo, no puede ser desechada. El MKO ha asesinado, ya antes, a importantes funcionarios militares, a plena luz del día. Un ejemplo famoso fue el asesinato del General Ali Seyyed Shirazi, el jefe de personal del ejército iraní, en el umbral de su casa, en abril de 1999. Aunque, normalmente, ellos tendrían mucho que ganar apuntando a una figura política, como a un político importante, asesinar a un científico nuclear podría, también, ser beneficioso para ellos. Esas personas serían blancos altamente valiosos y, su eliminación, un bochorno para el gobierno de Ahmadinejad. Asimismo, enviaría un fuerte mensaje al gobierno de Teherán, acerca del aumento de la capacidad del grupo de reunión de inteligencia.
Es también posible que Mohammadi fuera asesinado por una agencia de inteligencia extranjera.
Si ese fuera el caso, este incidente se suma a una serie de reveses para el bureau de contrainteligencia Oghab-2.
Primero fue la misteriosa muerte de Ardeshir Hassanpour, un científico nuclear, en enero de 2007. De acuerdo con el Times de Londres, fue asesinado. Esto fue seguido por la desaparición del General Ali Reza Asgari en marzo de 2007. Algunos creen que desertó a USA.
Y este año, Shahram Amiri, un científico nuclear, desapareció durante una peregrinación a Arabia Saudita. Algunos creen que desertó, mientras otros informes hablan de su secuestro. Cualquier perspectiva es una mala señal para la comunidad de inteligencia de Irán.
Esto fue seguido por la exposición, por el Presidente Obama, del emplazamiento nuclear secreto en Fordo, cerca de Qom.
Los reveses para el aparato de inteligencia de Irán, contra sus contrapartes occidentales, hacen que se debiliten las manos de Teherán en sus tratos con occidente. Muestran que la inteligencia occidental está haciendo progresos en penetrar el programa nuclear de irán.
Esto significa que las metas y capacidades nucleares de Irán se harán más claramente conocidas, haciéndoles más difícil desarrollar una fuerte posición de negociación.
De hecho, es muy posible que ésta sea una de las razones por las que USA insiste en que Irán transfiera el 75% de su uranio de bajo enriquecimiento (LEU), un lote a Rusia y otro a Francia, para convertirlo en combustible nuclear.
No se puede dictaminar sobre la posibilidad de que funcionarios de inteligencia de USA, vía sus propios recursos o a través de agencias de inteligencia, hayan descubierto que a Irán se le está agotando el óxido de uranio concentrado, que es necesario para fabricar LEU. Por lo tanto, una vez que los 1.200 Kg. de LEU se conviertan en combustible nuclear, Irán ya no podrá producir una bomba, por no tener la cantidad de LEU requerida a su disposición. Y ésta podría ser la razón por la cual Irán insiste en transferir el LEU en lotes. Teherán tendría la esperanza de que, prolongando el proceso, podría encontrar nuevas fuentes. El hecho que Teherán fue recientemente atrapado tratando de comprar óxido de uranio concentrado en Kazakhistan agrega peso a esta posibilidad.
Desde que George Bush dejó el cargo, mucha gente comenzó a descartar la posibilidad de un ataque de USA contra Irán.
A juzgar por el acontecimiento de hoy, no se puede decir lo mismo acerca de una guerra de inteligencia contra Irán. Obama no es Bush, pero tampoco es pacifista. Es posible que, junto con otros aliados, habrá de confiar más y más en inteligencia, como alternativa a la acción militar. Con problemas internos incrementándose en casa, esto frustrará al Ayatolah Khamenei, ya que tales operaciones no le suministran las necesarias excusas para probar y congregar al público alrededor de la bandera.


 
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