Por Israel
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| martes octubre 19, 2021

De Jerusalén a Singapur


6 de Octubre de 2009.- Cuando pasea por Jerusalén, no todos le reconocen. Eso sí, sus obras no dejan indiferente a nadie ya sea en Norteamérica, Asia e Israel donde el arquitecto Moshe Safdie es por ejemplo el padre del nuevo aeropuerto internacional de Tel Aviv, el remodelado Yad Vashem (Museo del Holocausto) de Jerusalén o el complejo de modernas avenidas y edificios que conectan la parte occidental de esta ciudad con su casco histórico.

«En los 70 empecé a diseñar el Paseo Mamila y esta avenida que conecta lo nuevo con lo viejo. Yo apenas tenía 30 años Cuatro décadas ha tardado acabar este proyecto en Jerusalén tras superar dos Intifadas, ecologistas, ultraortodoxos, arqueólogos, palestinos, etc», comenta el famoso arquitecto de 71 años. «En Jerusalén si quieres construir algo grande e importante debes empezarlo muy joven», concluye sonriendo.

Con decenas de aeropuertos, museos, plazas y hoteles en Estados Unidos, Canadá, Asia e Israel, lamenta no haber hecho carrera en la vieja Europa. «Participé en algunos concursos pero nunca salió nada. También es culpa mía porque siempre he estado ocupado en proyectos en Estados Unidos y el Lejano Oriente. Me gustaría hacer algo ahora en Europa», confiesa y habla de España: «Tengo buenos amigos españoles como Rafael Moneo, con el que coincidí en Harvard, o Santiago Calatrava. Admiro la escuela española y me gusta mucho por ejemplo el desarrollo urbanístico de Barcelona. «Sería un sueño trabajar algún día en España ya que soy sefardí».

Desde su despacho en el sensible corazón de Jerusalén, sigue de cerca su futuro nuevo bebé en un parto a distancia: Un impresionante proyecto en la lejana Singapur. El moderno paseo marítimo combinará tres imponentes hoteles de 65 pisos (2500 suites), un anfiteatro con capacidad para 20.000 personas, un casino, un museo, restaurantes, centros comerciales y el centro de convenciones más grande en Asia. Por no hablar de las piscinas, gimnasios y cafeterías en el tejado de los tres rascacielos, a una altura de más de 200 metros.

El proyecto lo lleva a cabo el multimillonario estadounidense Sheldon G. Adelson, cuyas empresas están presentes en varios continentes. «Mi objetivo siempre es desafiar el statu quo económico y Singapur es otro ejemplo como en el pasado hicimos con Las Vegas o Macao», afirma este veterano estadounidense a ELMUNDO.ES.

«Sheldon me dijo que había decidido cambiar su arquitecto tres meses antes de presentar su propuesta ante Singapur. Yo acepté el reto y trabajamos como locos para presentar un modelo nuevo. Y ganamos el concurso», recuerda. Según Safdie, uno de los motivos por los que el proyecto se inaugurará esta primavera tras solo tres años de trabajo es precisamente Singapur. «No hay nada que se compare a su eficacia. Tenemos 12.000 trabajadores que se turnan las 24 horas de los siete días de la semana. Y con un equipo directivo coordinado de forma impresionante que nunca había visto».

«¡Hace 3 años no había nada, es increíble!», repite una y otra vez ante los planos. El proyecto de Adelson y Safdie ha creado 30.000 empleos en Singapur hasta el 2010 y espera recibir millones de turistas en los próximos años.

El moderno plan asiático contrasta con la lucha diaria en la milenaria y conflictiva Jerusalén. «Los resultados me dan mucha satisfacción. Ver por ejemplo el Centro Mamilla frecuentado por judíos y árabes, laicos y religiosos, turistas, todos juntos». Una frase que estos días se pone a prueba con el significativo aumento de la tensión en torno a la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo. Y es que por mucho talento que se tenga diseñando, calculando y eligiendo materiales, la inercia del conflicto influye o se impone en cualquier proyecto arquitectónico de importancia.

«Mi sueño es ampliar la Explanada del Muro de las Lamentaciones. Todos están de acuerdo con la idea, incluido los palestinos pero hoy es imposible ponerlo en práctica porque hay discrepancias entre los ultraortodoxos y los arqueólogos israelíes. Y el Gobierno se cambia constantemente. Sin que se convierta en un asunto nacional, no saldrá adelante», asume.

Nacido en Haifa, tiene tres nacionalidades. «Me siento muy bien en EE.UU y Canadá pero Israel son mis raices, aquí nací. Desgraciadamente es también donde más me critican», reconoce resignado. Sefardí orgulloso, se despide lamentando que le hubiera encantado hablar ladino, el idioma de los judíos expulsados de España en 1492.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/06/orienteproximo/1254815130.html

 
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