Por Israel
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| martes febrero 7, 2023

Netanyahu delenda est


David Mandel

Mi Enfoque #355,

Febrero 17, 2011,

www.mandeldavid.com 

NetanyahuFEBCatón el Viejo solía terminar todos los discursos que daba en el Senado Romano, durante los últimos años de las Guerras Púnicas (alrededor del año 150 A.E.C.), fuese cual fuese el tema, con la frase Cartago delenda est (Cartago debe ser destruida) o Ceterum censeo Cartaginem esse delendam (Además opino que Cartago debe ser destruida).

Similarmente, el flamante Marqués de Vargas Llosa, (el rey Juan Carlos acaba de otorgarle el título nobiliario en honor a su labor literaria), suele insertar en sus artículos insultos a los actuales gobernantes israelíes. El último párrafo de su reciente artículo, La libertad y los árabes, (artículo lleno de trivialidades y frases ya dichas por innumerables comentaristas, que se puede resumir en una corta frase: «Estoy a favor»), lo «corona» con un insulto gratuito, innecesario e injustificado al actual gobierno de Israel: la transformación de Oriente Próximo en una tierra de libertad no sólo beneficiará a millones de árabes sino al mundo entero en general (incluido, por supuesto, Israel, aunque el Gobierno extremista de Netanyahu sea incapaz de entenderlo).

Vargas Llosa acusa al gobierno democráticamente elegido de Israel, presidido por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, de ser un gobierno extremista. Y no sólo extremista, sino, peor aún, carente de inteligencia por ser «incapaz de entender» que la libertad y democracia en los países árabes beneficiarán a todo el mundo, incluido Israel.

Para información del Marqués, el «extremista» Netanyahu, en el discurso que dio en la Universidad de Bar Ilán el 14 de junio del año 2009, dijo lo siguiente: En mi visión de la paz, las dos naciones viven libres, una al lado de la otra, en amistad y respeto mutuo. Cada una tendrá su propia bandera, su propio himno nacional, su propio gobierno.

El «incapaz de entender» Netanyahu ha sido el único Primer Ministro de Israel que congeló durante 10 meses la construcción en los controvertidos y discutidos asentamientos, con la vana esperanza de inducir a los palestinos a que se sienten a negociar.

Parafraseando a Marco Antonio en Julio Cesar de Shakespeare: «El extremismo debería ser una sustancia más dura. No obstante, Vargas Llosa dice que Netanyahu es extremista y Vargas Llosa es un hombre honrado».

No es la primera vez que Vargas Llosa revela que uno de sus problemas psicológicos es una antipatía obsesiva hacia el actual Primer Ministro de Israel. Es difícil, excepto tal vez con la ayuda de un tratamiento psiquiátrico, que una persona se pueda librar de obsesiones. Es evidente que recibir un Premio Nobel por talento en literatura no hace que la persona automáticamente se vuelva más sabia, más versada, más ecuánime o más inteligente en otros campos de la inteligencia humana. Tampoco la cura de antipatías obsesivas.

 
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