Por Israel
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| martes febrero 7, 2023

En medio de la Agitación en Medio Oriente, Sólo Israel Galvaniza a la ONU para que entre en Acción


David Harris

Jpost.com

 

manifestacion-egiptoCon Irán reprimiendo violentamente a manifestantes en las calles y Libia usando la fuerza bruta a pesar de las protestas masivas, fue tranquilizador saber que la ONU brincó hacia una acción rápida.

Así como lo hizo después de las elecciones fraudulentas en 2009, cuando Teherán efectuaba detenciones, disparaba fuego vivo, torturaba e intimidaba, para hacer frente a los que desafiaban al régimen. Así fue que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se reunieron el 18 de febrero en Nueva York.

Los miembros deliberaron solemnemente, cuando los informes de Libia sugerían que cientos de manifestantes pacíficos eran asesinados por las fuerzas del gobierno, con la ayuda de mercenarios extranjeros.

Sólo hay un pequeño problema. El Consejo de Seguridad de la ONU no se reunió para discutir la situación en Irán ni en Libia, sino, sorpresa de sorpresas, Israel.

Mientras tanto, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, encargado de vigilar y proteger los derechos humanos, tampoco pudo ser encontrado en ninguna parte, cuando se trató de Irán y Libia.

Pero entonces, de nuevo, ¿por qué eso debería ser chocante?

Después de todo, Libia es actualmente un miembro del cuerpo de 47 naciones. Su objetivo más importante es el de emitir juicio sobre los demás, principalmente Israel, asegurando, al mismo tiempo, que se evite cualquier examen serio.

Y a pesar de que Irán intentó, y fracasó en su intento de, ser reelegido al Consejo el año pasado, tiene su parte de defensores ahí – los demás miembros de la Organización de la Conferencia Islámica y del Movimiento de Países No Alineados, por ejemplo. Ellos hacen todo lo posible para proteger a Teherán de un atento escrutinio y, en lugar de eso, desvían la atención hacia el cabeza de turco favorito del Consejo, Israel.

De paso, a pesar de que Irán no logró volver al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, sí consiguió ser elegido para servir este año en la Comisión de 45 miembros de la ONU sobre la Condición de la Mujer, un organismo dedicado a «la igualdad de género y el progreso de las mujeres». No obstante la memorable afirmación del Presidente Ahmadinejad, en la Universidad de Columbia en 2007, que las mujeres de Irán son «las más libres del mundo», la noción de Irán sentado en este organismo de la ONU sería graciosa si no fuera tan trágica y reveladora.

Así que ¿por qué el Consejo de Seguridad decidió reunirse el viernes? Para discutir sobre la política israelí de construcción de asentamientos.

Ahora seamos claros. La política de asentamientos es, de hecho, de gran importancia para las negociaciones entre israelíes y palestinos de un acuerdo de paz definitivo. De hecho, es uno de los temas centrales.

Pero eso no significa que la ONU tuvo razón en considerarlo el viernes.

En primer lugar, los acontecimientos de última hora que ocurren en Irán, Libia y en otros lugares de la región, tienen implicaciones globales de seguridad y, seguramente, merecen atención inmediata por parte de la ONU. No la han tenido hasta la fecha.

En segundo lugar, los asentamientos no son el meollo de los temas centrales para resolver el conflicto palestino-israelí.

Si bien existe una industria global de los que afirman que los asentamientos son el único y solo asunto que vale discutir, colocando la entera responsabilidad de resolverlo sobre Israel, la verdad está en otra parte.

Israel ha indicado, repetidamente, su disposición a debatir sobre el futuro de los asentamientos en el contexto de conversaciones directas.

Además, suspendió la construcción de asentamientos durante diez meses, el año pasado, como un signo de buena fe, sólo para encontrarse con nueve meses de vacilaciones por parte de la Autoridad Palestina.

Y, como una prueba más de su sinceridad, Israel desmanteló los hogares de miles de colonos en cumplimiento del tratado de paz de 1979 entre Israel y Egipto y se retiró unilateralmente de Gaza en 2005.

Además, hay algunas otras, digamos, cuestiones no carentes de importancia, centrales en el conflicto palestino-israelí. No hace falta decir que se pasaron por alto, convenientemente, en las deliberaciones del viernes.

-¿Qué hay de condenar los misiles disparados este año contra ciudades y pueblos israelíes desde Gaza, controlada por Hamas? Su objetivo, simple y llanamente, es matar, mutilar y destruir.

-¿Qué hay de hacer frente a la masiva acumulación de armas por parte de Hezbollah, bajo las mismas narices de las tropas de UNIFIL desplegadas en Líbano y las amenazas, que hielan la sangre, de los líderes de Hezbollah de destruir Israel con su arsenal de misiles, cortesía de Irán y Siria?

 

A propósito, las exportaciones de Irán de esos misiles son una violación de la Resolución 1747 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en 2007, prohibiendo las exportaciones de Irán de cualquier tipo de armas, pero eso ha sido inexplicablemente ignorado.

 

-¿O qué de hacer frente a la incitación continua procedente de la Autoridad Palestina, como el ensalzamiento de Dalil Magrebíes, la terrorista palestina que lideró un ataque, en 1978, que masacró a 37 israelíes, incluidos 12 niños? Sólo el año pasado, la AP bautizó a un campamento de verano con su nombre. A principios de este año, la AP emitió un anuncio de televisión destacándola como un «modelo» para las mujeres palestinas. ¿Contribuye ésto a una cultura de paz?

 

-¿O qué acerca de insistir en que la AP, en la búsqueda de un fin al conflicto, reconozca a Israel como estado-nación del pueblo judío? Después de todo, Israel ya ha aceptado reconocer al futuro país de Palestina como estado-nación del pueblo palestino, intentando así crear una base sólida para la futura convivencia entre los dos estados.

Y en tercer lugar, el Consejo de Seguridad de la ONU no hizo avanzar la causa de la paz en su reunión del viernes. Por el contrario, la retrasó. Entre los 15 países miembros, sólo Estados Unidos tuvo el buen sentido de ver este punto aparentemente obvio, lo que provocó el primer ejercicio del veto por parte de la administración Obama.

El lugar para discutir, debatir y decidir cuestiones que afectan a israelíes y palestinos es en directo, en conversaciones cara a cara. No hay otra manera, al menos si el objetivo es un genuino progreso.

Pero la Autoridad Palestina decidió hacer un corte, utilizando a la ONU, no por primera vez, para eludir las conversaciones.

Haciéndolo, alienó y avergonzó a Washington que, bajo la presidencia de Obama, ha mostrado una voluntad de progresar en el terreno. Y antagonizó a Israel, que es el socio esencial para cualquier acuerdo duradero, planteando nuevos interrogantes sobre el compromiso de la AP para, realmente, lograr un acuerdo.

Y así, mientras que esta transparente desviación continúa en el organismo mundial, justo ahora el verdadero espectáculo está en otra parte. De Teherán a Trípoli, a la ONU, lamentablemente, no se la puede encontrar en ningún lado.

**David Harris, Director Ejecutivo del Comité Judío Americano (AJC) y Asociado Senior, del San Antonio College, Universidad de Oxford,

http://blogs.jpost.com/content/amidst-mideast-turmoil-only-israel-galvanizes-un-action

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

 
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