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| miércoles julio 6, 2022

Los cuatro meses de Hadás


Alberto Mazor

 

foguel«La diferencia está a la vista…»

 
Hadás Foguel tenía apenas cuatro meses cuando fue degollada a sangre fría por un terrorista palestino.

Hadás no sabía que era judía ni eligió vivir en el asentamiento de Itamar; nunca escuchó hablar de israelíes y palestinos y no tenía la menor idea del largo y sangriento conflicto que ambos pueblos mantienen.

Esos antecedentes no le alcanzaron para salir con vida de la masacre. No existe sentido común ni misericordia para las bestias.

 

El viernes 25 de febrero de 1994, también en vísperas de Purim, Baruj Goldstein, un judío fundamentalista ultraortodoxo residente en Kiryat Arba y miembro del ilegalizado grupo Kaj – fundado por el rabino Meir Kahane -asesinó a 29 musulmanes e hirió a más de 120 mientras oraban en la Tumba de los Patriarcas, un lugar sagrado para judíos y musulmanes. Cuando se le acabaron las municiones, él también fue asesinado a golpes por los sobrevivientes.

 

El entonces primer ministro de Israel, Itzjak Rabín, condenó enérgicamenre la matanza y afirmo de forma categórica que Israel reprobaba totalmente el asesinato de víctimas inocentes.

Las palabras del mandatario israelí no sorprendieron a la comunidad internacional ni a la opinión pública. Pero para Rabin no fue suficiente. Él, personalmente, necesitaba que quienes apoyaban a viva voz semejante barbaridad supieran su opinión sobre ellos. Y así les dijo en su discurso en la Knéset: «¡Ustedes son la vergüenza del sionismo y la degradación del judaísmo!».

 

Hadás Foguel tenía apenas cuatro meses cuando fue degollada a sangre fría por un terrorista en Itamar. Ella no sabía que existe Israel ni Judea y Samaria ni Gaza ni Tzáhal ni Al Fatah ni Hamás.

Y así declaró Sami Abu Zuhri, portavoz de Hamás en Gaza, refiriéndose a la degollación de Hadás de cuatro meses: «Nuestra organización apoya estas operaciones de resistencia contra los ocupantes».

 

La diferencia está a la vista, pero aún así, lo incomprensible del terror es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de mandar a sus huestes a exterminar criaturas de cuatro meses.

 

Difusion: www.porisrael.org

 
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