Mario Satz

La Liga Arabe está de acuerdo con la operación aliada contra Gadaffi, pero una vez desatada está en desacuerdo. La guerra es un juego muy serio, no un programa de play station que si no nos gusta cambiamos por otro. La Liga Arabe se aviene a ayudar a sus hermanos, pero no a enviar gente a los países vecinos y en lucha para mejorar las condiciones de vida y enseñar organización y un mínimo de racionalidad administrativa. Puede que si dejan desprotegidos sus propios tronos ¡alguien se los robe! Y llevan razón: los breves disturbios en Arabia Saudita se produjeron cuando el mandamás estaba recibiendo tratamiento en el extranjero ¡Con la estupenda medicina israelí tan cerca! La situación en el Medio Oriente ya no es, nos parece, tan auspiciosa como creíamos hace un mes. Con Siria en llamas y el público egipcio machacando-el día del referendo- a alguien tan honorable como El Baradei, nos viene a la mente esa clásica expresión francesa que Israel debería tomar muy en cuenta: plus ca change, plus cést la même chose. Hay personas, hay pueblos que sólo se ponen de acuerdo para odiar, muy pocas veces para amar. Hay pueblos, y el palestino es uno de ellos, torpemente orgullosos de su ignorancia.
De otro modo buscarían opciones distintas a la de los cohetes contra Israel. Ni esos peligrosos disparos ni los asesinatos a inocentes apartarán la mano de nuestros gatillos o nos predispondrán al diálogo. Israel, que gozó de unos años de paz gracias al sentido común de los líderes egipcios ( no todos, es cierto ), debe aumentar otra vez su presupuesto militar mal que les pese a muchos, a la par que redoblar su tarea vigilante ahora que tan incierto se ha vuelto su entorno. Incierto y peligroso. No se pesca bien, se dice, en aguas revueltas, y si acaso hay pescadores que ganan, son pocos y no tienen fácil el vender a otros sus capturas. Es difícil ser optimista a la manera de Shimon Peres, pero está terminantemente prohibido ser pesimistas. Las razones para vivir e intensificar el sentido y destino del pueblo judío en su propia tierra son hoy más válidas que nunca.
Pues como dijo Hillel el Viejo, allí donde nadie es un ser humano, intenta serlo tú.




















Pienso que estos terroristas sean de Hamas, Hezbollah, o de la Jihad islámica, son definitivamente una especie infrahumana…son burdos e irrecuperables, no son aptos para la vida, aman la muerte, tanto que nada más ocupa sus cabezas, la desean como un premio, la sueñan como un logro, la persiguen con su fanatismo y su inutilidad infinitos. Creo que podríamos ayudarlos a encontrar ya mismo su muerte, que el mundo les diga basta y se cure a sí mismo de estos fracasados obsesivos.