Por Israel
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| sábado mayo 21, 2022

El turno de Siria


Ruben Kaplan

La República Árabe Siria, uno de los países  más dictatoriales y despóticos de Medio Oriente, ubicado en la orilla oriental del Mar Mediterráneo, con una población de casi 20 millones de habitantes, que comparte fronteras con Turquía por el norte, Irak por el este, Israel y Jordania al sur y Líbano por el oeste, afronta el cimbronazo que está estremeciendo a muchas de las naciones  islámicas de la región.

En Egipto, el derrocamiento de Hosni Mubarak, posicionó  como fuerza política mayoritaria  para las elecciones parlamentarias de septiembre en ese país, a la Hermandad Musulmana, el movimiento jihadista sunita del que surgió la organización terrorista Hamas que gobierna Gaza. En Libia, la intervención de la NATO para evitar que el sanguinario Muammar Gadafi siguiera asesinando a sus opositores,  tardíamente hará replantear a EE.UU. que su participación en el conflicto, aunque sea por razones humanitarias, y su intención de proveer de armas a los insurgentes, es funcional a los planes de Al Qaeda, cuya meta es establecer un califato pan-islámico en el mundo y trabaja para derrocar a los regímenes que considera no musulmanes y pretende expulsar de los países islámicos a los ciudadanos occidentales  no afines a su religión.

Por el contrario, detrás de la revuelta en Siria, no están los elementos más radicalizados musulmanes, sino un pueblo hastiado del régimen tirano de Bashar al-Assad, quien gobierna con mano de hierro desde hace 11 años, después de suceder por herencia a su padre Hafez al- Assad, que rigió los destinos del país desde 1970-producto de un golpe de Estado- hasta su muerte en el año 2000. Bashar es a la sazón, Presidente del Partido Baaz y líder del Frente Nacional Progresista.

El levantamiento popular de la población de mayoría sunita en Siria (74%) contra el régimen de Bashar Assad, cruel y salvajemente reprimido, con un saldo de muertos y heridos difícil de determinar fehacientemente,  tuvieron como epicentro la ciudad meridional de Deraa y se propagaron el viernes 25 de marzo a las localidades de Homs, Alepo, Latakia y algunos sectores de Damasco.

En noviembre de 2009 se produjo el hallazgo, por parte de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), de uranio enriquecido en tres lugares de Siria, reforzando la convicción que los sirios, quienes no pudieron dar explicaciones convincentes al respecto, estaban desarrollando energía atómica.

Este episodio, motivó en su momento que  la OIEA exigiera una urgente e inmediata revisión de los presuntos sitios nucleares. La principal causa de sospecha fue el descubrimiento de rastros de material de esa índole cerca de un pequeño sector nuclear de investigación de las afueras de Damasco. En agosto del 2007, el Ministro de Comercio de Corea del Norte firmó un acuerdo con Siria sobre “Cooperación en el Comercio, la Ciencia y la Tecnología.” El 6 de septiembre del mismo año, en forma sorpresiva, ocho aviones Cazabombarderos F-15I “Trueno” perteneciente al Escuadrón 69 Hammers ( Martillos) de la fuerza aérea israelí cruzaron la costa Siria.

En tierra, un grupo comando hebreo que había desembarcado antes, marcaba con láser el objetivo de las aeronaves. Los F-15I se dirigieron a la zona norte guiados por el inercial asistido por GPS y sus dispositivos LANTIRN, localizaron el blanco y el punto láser. En un instante, dejaron caer sus bombas Paveway y el target literalmente voló en mil pedazos. Las fuerzas sirias almacenaban material nuclear procedente de Corea del Norte. Los informes de inteligencia indicaban que unos días antes del bombardeo israelí, por la noche, un barco carguero norcoreano desembarcó  esa carga en el puerto de Tartous, desde donde fue trasladado al objetivo atacado por la aviación israelí. Siria afirmaba que la nave contenía cemento. 

El incidente por el que Siria acusó a Israel de invadir su espacio aéreo y prometió responder el ataque, se dilucidó pronto.  Presuntamente, el destino del bombardeo era la instalación militar de Al Kibar. Más tarde, se confirmó oficialmente que se trataba de un reactor nuclear sirio, construido con la ayuda de Corea del Norte. Calificados especialistas afirmaron que el régimen comunista chino tenía también una conexión con el mismo. El Doctor Ronen Bergman, periodista y autor del libro The Secret War with Iran (La guerra secreta con Irán), afirmó: “Yo diría que, a pesar de que el reactor nuclear que fue bombardeado en Dir A-Zur, en Al Kibar Siria, era un reactor de Corea del Norte, la base de los conocimientos nucleares sirios son chinos, y China a lo largo de los años ha estado ayudando en la investigación y proveyendo de know-how a los sirios”. Los inspectores del Organismo que visitaron el sitio Dir-Azur después del bombardeo de 2007, detectaron plutonio altamente procesado. Los rastros de ese mineral sugieren que  el programa nuclear de Siria está  más avanzado de lo que previamente  se había evaluado. En su momento, Siria alegó que el reducto Al Kibar -sospechosamente parecido en estructura a uno en Corea del Norte, según la inteligencia estadounidense- era sólo una instalación militar convencional, aunque tras el bombardeo procedió a limpiar cuidadosamente el lugar y construyó un nuevo edificio encima del destruido, dificultando el trabajo  posterior de los inspectores de la OIEA. Éstos, no obstante, encontraron durante una visita a ese lugar numerosas huellas de uranio y también de grafito, dos elementos que suelen usarse en la construcción de instalaciones nucleares. Siria había asegurado que esos restos procedían de las bombas usadas por la aviación israelí, algo que los expertos del OIEA consideraron “poco probable”. Hace unos años, el general George Sada, quien fuera el segundo oficial de mayor rango en la fuerza aérea de Irak escribió en su libro “Saddam’s Secrets”: “Hay un indeterminado número de armas de destrucción masiva llevadas de Irak a Siria y deben ser encontradas y devueltas a manos seguras”. 

La República Árabe Siria fue definida en su momento  por el gobierno estadounidense, como “el régimen que respalda el terrorismo, toma decisiones para desestabilizar el Líbano, permite el ingreso de combatientes extranjeros a Irak y reprime a su gente. A pesar de esas expresiones, el gobierno del presidente Barak Hussein Obama, decidió en febrero de 2010 reanudar las relaciones diplomáticas con Siria luego de casi cinco años en que estuvieron congeladas. La Casa Blanca creía ilusoriamente que la medida distanciaría a Damasco de Irán. 

Siria dominó el Líbano durante cerca de 30 años hasta que un levantamiento libanés y la presión internacional por el asesinato, en febrero del 2005, del ex primer ministro Rafik al-Hariri, lo forzó a retirar sus tropas.

La supresión física de los adversarios antisirios es una práctica habitual de Damasco. Entre los asesinados se encuentran el periodista Samir Kasir (02-01-2005), el ex comunista George Ají (21-06-05), el magnate y parlamentario Gebran Tueni (21-12-05), el ministro de Industria Pierre Gemayel, hijo de Amin Gemayel (21-11-06), el legislador Antoine Ghannem (02-09-07), el brigadier general Francois al-Hajj (12-12-07), y  Wisam Eid (25-01-08), capitán de la unidad de inteligencia de la policía libanesa. En otra época el druso ahora pro-sirio Walid Jumblatt, llamaba al extinto presidente sirio Hafez Assad “criminal cultural” y al gobierno del presidente actual, su hijo Bashar, lo definió como “la cabeza de la mafia, no un régimen”. 

En mayo del año 2009, en virtud de duros comentarios del líder druso contra el grupo terrorista chiíta de Hassan Nasrallah se produjeron feroces enfrentamientos entre los seguidores de Jumblatt y el Hezbollah, en las montañas libanesas de Shouf. Desde entonces, Walid Jumblatt ha morigerado su retórica, probablemente para no continuar con la saga trágica, que en 1931 inauguró su abuelo Fouad Jumblatt, asesinado tras una emboscada en agosto de 1931 en Wedi Ain Bel, y siguió su padre Kamal Jumblatt , ultimado a la edad de 59 años, también en una celada cerca de la localidad de Baaqlin, Shouf. Walid Jumblatt, heredero de una honrosa prosapia, ha claudicado con los otrora enemigos sirios, verdugos de su progenitor.

La demencia criminal de Gadafi no implicaba que fuese un riesgo para Estados Unidos ni para la NATO y sin embargo, ambos decidieron intervenir.

La República Árabe Siria, donde renunció todo el gabinete a instancias de Assad, junto con Irán,  son patrocinadores consuetudinarios del terrorismo y proveen armamento y misiles al Hezbollah, asentado en Líbano, y al Hamas en Gaza, constituyéndose en un peligro para Israel y Medio Oriente. Sus respectivos pueblos son asesinados y violentamente reprimidos en sus protestas, pero no surge evidencia que haya planes de Occidente para liberarlos de las dictaduras que los oprimen.

Rubén Kaplan

Autor «Tras el velo»- La mujer en el Islam

http://www.rkpress.com.ar/

 
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