Por Israel
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| martes septiembre 27, 2022

La única salida


Alberto Mazor

Gilad Shalit es el hijo de todos. Cada momento nos encontramos con su rostro joven y tierno. No existe una sola persona que haya permanecido indiferente; ni una sola que no haya deseado ver a este chico volver a su casa. El debate fue, y sigue siendo, el precio.

De hecho, es difícil para nosotros hablar de precios cuando se trata de un soldado de Tzáhal, pero sin embargo, lo hicimos. Los más preocupados se refieren a un incremento del terrorismo una vez que se produzca la salida de algunos de los asesinos de las cárceles; otros, en cambio, aprueban un acuerdo cueste lo que cueste.

Netanyahu tomó una decisión y ha decidido bien. Sabemos cuantos asesinos liberó y cuantos aún liberará y podremos ver el final del cínico uso de la foto de Gilad por parte de varios grupos ultra-radicales que buscan desequilibrar al gobierno apelando en vano a la seguridad.

Incluso no faltarán aquellos que traten de atribuir la “capitulación” y la liberación de Gilad Shalit a sus protestas.

Pero el gobierno y el pueblo de Israel no teníamos otra salida. No podemos renunciar al precepto de liberar prisioneros. Es una norma que debe cumplirse aun cuando el precio a pagar sea terrible, y no hay duda de que este es el caso.

Habrá nuevas víctimas de ataques terroristas, pero ¿qué otra opción teníamos? ¿Dejar que Gilad Shalit muera en la cárcel? ¿Que Tzáhal pierda la confianza de nuestros soldados y de la sociedad israelí?

Ninguno de todos los canallas que dejaron las cárceles israelíes – criminales que tienen sus manos llenas de sangre de inocente – merecen el terrible duelo que nos habría embargado a todos si Gilad Shalit no regresara de su cautiverio. El trauma de Ron Arad todavía está profundamente grabado en nuestra memoria, posiblemente debido a la negligencia o a la arrogancia.

Todos educamos a nuestros hijos y nietos a amar a Israel. Este es el país que generaciones de judíos han anhelado. Esta es la tierra donde, de haberse establecido un estado diez años antes, millones de judíos podrían haberse salvado del infierno nazi. No contamos con otro Israel de reserva. Por lo tanto, tenemos el ineludible deber de salvaguardarlo. Violar esa responsabilidad de cuidarlo y de cuidarnos mutuamente sería el principio de nuestro fin.

No tenemos el «lujo» de presentarnos ante la comunidad internacional como si no nos preocupara la suerte de nuestros soldados. E incluso si los árabes quieren 1.000 almas a cambio de una, eso no puede desalentarnos.

Garantizar esa mutua responsabilidad es el secreto de nuestra fortaleza, de nuestra existencia y de nuestra victoria.

Estemos orgullosos de formar parte de un pueblo que se relaciona así a sus soldados. A la hora de la verdad, ellos siempre estarán allí.

Fuente: Argentina.co.il
Difusion: www.porisrael.org

 
Comentarios

De ahora en adelante lo qeu tienen que hacer es estar alerta y si se puede, destruir los asentamientos, en los que tengas los missiles para bombardear Israel.

Israel tiene que garantizar su seguridad, y si para ello debe «sacar» los pies del tiesto, pues se hace,

En otro orden de cosas me parece bien el cambio hecho con los terroristas, ahora bien, sabiendo donde se esconden, el gobierno de Israel tiene la obligacion «por lo menos» de inmovilizarlos y destruir sus arsenales, supongo que esto no hace falta decirlo,pero se, que la tarea del intercambio no fue del agrado del gobierno Israeli, de todas formas esta bien lo que bien acaba

saludos

Jose Luis

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