Por Israel
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| martes septiembre 27, 2022

Uruguay, Irán, Israel: hay lugar -y motivos para


Ana Jerozolimski

Semanario Hebreo.

Uruguay

La relación entre Uruguay durante el gobierno del Presidente José Mujica, y la República Islámica de Irán, sigue despertando asombro.

En Cancillería recalcan repetidamente que las relaciones no tienen nada de anormal, que lo que hay de por medio es un deseo de preservar los intereses comerciales de Uruguay y que también en el pasado gobiernos uruguayos comerciaron con países no democráticos. Sin embargo, lo preocupante no es que se venda y se compra, sino todo aquello que da claramente la sensación que hay algo más allá de ello.

No entraremos aquí en detalles en relación a encuentros con figuras iraníes.

Esta vez, quisiéramos concentrarnos en algo quizás menos palpable y “fotografiable”, pero no menos preocupante: la sensación de que hay un esfuerzo de parte de Cancillería por entender a Irán, por minimizar sus crímenes y restar importancia a sus actitudes inexcusables, por disculpar donde no cabe.

Lo sentimos nuevamente al leer ayer una nota publicada en “El Observador”. Creemos oportuno, ante todo, reproducir algunos de sus párrafos.

…el canciller relativizó lo expresado por el embajador de Irán a El Observador el 26 de febrero sobre el holocausto judío. En esa oportunidad Soltani dijo: “En la segunda guerra mundial muchas personas fueron torturadas y asesinadas de diferentes naciones y religiones, incluso iraníes. Nosotros condenamos el asesinato de los inocentes. Si en verdad la comunidad internacional es tan seria, el holocausto del siglo XXI es el holocausto del pueblo palestino. ¿Acaso no son los israelíes los que utilizan bombas prohibidas, bombas ilegales con fósforo que queman a los niños palestinos? ¿Acaso no son los israelíes los que torturan a los niños palestinos y asesinan a los palestinos inocentes? Entonces eso es un holocausto. Acá también debemos condenarlo. ¿Dónde está la reacción de la comunidad internacional sobre el holocausto palestino”.

Almagro recordó que el gobierno llamó en consulta al embajador iraní cuando tiempo atrás negó el holocausto judío pero dijo que en esta oportunidad no era igual. “En este caso me parece una respuesta un poco elíptica pero no se refiere al holocausto del siglo XX: se refiere al holocausto del siglo XXI, en el cual el embajador iraní tiene una posición crítica respecto a Israel, pero no dice que no hubo ningún holocausto en el siglo XX. Entonces definitivamente no hay una negatoria como la vez anterior que ameritó nuestro llamado al embajador”, explicó Almagro.

A decir verdad, hubiéramos deseado ver al Canciller rechazando las expresiones del Embajador iraní acusando a Israel de un “holocausto” de los palestinos y otras difamaciones, algo que Almagro bien sabe no es cierto sino una diatriba escandalosa . Pero digamos que en la retórica entre Irán e Israel, no quiere ni considera oportuno intervenir.

Se puede comprender, aunque no estaría de más recordar que los únicos gobernantes del mundo que llaman a exterminar a otro pueblo, son los del régimen de los Ayatollas en Irán. Pero eso, realmente, es aparte. La respuesta del Canciller a “El Observador” sonó a esforzado intento de sacar al embajador iraní de un aprieto. ¿Acaso su postura no es clara? ¿Acaso no ha ya desmentido y relativizado el Holocausto públicamente en Montevideo? Bien sabemos cuál es la posición de Teherán y de sus representantes en el exterior, por más que una vez sean explícitos y otras logren jugar más hábilmente con las palabras.

El propio embajador Soltani fue bastante claro al respecto hace varios meses, al declarar a fines de julio, comienzos de agosto del año pasado: “Tal vez murieron, asesinaron, a unos, no sé, miles de judíos. Pero esa cifra, 2 millones, 4 millones, 6 millones, eso es una mentira”.

El mensaje viene desde arriba, del régimen mismo, y para sus embajadores en el exterior, son modelos a copiar. De boca del Presidente Mahmud Ahmadinejad salieron repetidamente varias declaraciones en este sentido, hablando siempre de Holocausto como un supuesto invento. Por dar sólo un ejemplo: en agosto del 2011, declaró: “Todos los fundamentos de este régimen (Israel) están basados en mentiras y engaño. El Holocausto es una de esas grandes mentiras”.

En la misma nota arriba citada, “El Observador” comenta al Canciller Almagro sobre las declaraciones que el Embajador de Israel en Montevideo Dori Goren formuló al diario, diciendo que “no está feliz” con la relación entre Uruguay e Irán.

Esta fue la respuesta del Canciller:

“A nosotros lo que nos preocupa obviamente es la relación entre Irán e Israel, porque eso es verdaderamente preocupante para todo el mundo en función de que hay componentes que no son los adecuados, como amenazas veladas de un lado y de otro. Eso sí verdaderamente preocupa y hacemos un llamado a ambas partes a buscar los caminos de paz”.

Claro está que la paz, como meta de la humanidad y los pueblos, es lo supremo. La pregunta es si Israel no se ve obligado a prepararse para la alternativa, cuando un régimen que llama a su destrucción busca –según la propia Agencia Internacional de Energía Atómica- tener armas nucleares.

Y lo más preocupante no son las amenazas que circulan hoy entre Israel e Irán, sino las razones que Irán ha dado para que Israel sienta que su propia existencia corre peligro. El problema no es que Irán critica a Israel en cuanto al tema palestino sino la combinación entre el llamado iraní a destruir a Israel y el poderío nuclear que busca.

La posibilidad eventual de una ofensiva militar israelí contra Irán-que no es por ahora nada segura y quizás nunca se concrete-no surge en un deseo del Estado judío de buscar una confrontación, sino en la percepción de peligro existencial que Irán le transmite. En la mencionada entrevista del Embajador de Israel a “El Observador”, se mostró sorprendido por el hecho que Uruguay haya sido “ el único país en América Latina cuyo canciller se encontró con el iraní”. El Canciller Almagro respondió que la reunión fue pedida por la parte iraní para tratar temas vinculados a los trabajos del Consejo de Derechos Humanos”…. Y que “siendo Uruguay el Presidente pro témpore del Consejo de DDHH, era “importante” para Irán conocer “el posicionamiento” del gobierno de Mujica.

Pues a nosotros nos parece que lo más relevante al ocupar la presidencia del Consejo, es velar por los derechos humanos .Dentro de pocos días, cuando el Consejo, en el marco de su sistema de revisión periódica de situaciones tratadas en distintos países, vuelva a debatir lo que ocurre en Irán, Uruguay tendrá la oportunidad de dejar en claro la defensa de los derechos humanos que le caracterizó tradicionalmente. Ese sería el más importante posicionamiento del gobierno de Mujica.

Será una oportunidad para rectificar el error cometido hace casi un año, cuando en una votación en el Consejo sobre el tema de Irán, en la que se pedía enviar un equipo a investigar la situación, Cancillería dio la orden de abstenerse. Ni siquiera era una condena, sino un pedido de estudiar la situación. Ahora, un año después de aquello, cabe esperar que la Cancillería , precisamente por estar al frente del Consejo, comprenda que la postura de un país como Uruguay, debe ser otra, debe ser totalmente distinta de otros países del continente, que defienden a déspotas y los presentan como víctimas acosadas mientras matan a sus civiles. Uruguay adoptó una postura importante y destacable al votar días atrás una condena a Siria por su flagrante violación de los derechos humanos .

Esperamos que actúe de la misma forma en el tema de Irán. Esto no tiene nada que ver con las políticas de Israel. Lo que cuenta aquí, es la política de Uruguay.

 
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