Por Israel
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| jueves julio 7, 2022

Lo central no son las cámaras, sino el mal ejemplo


Ana Jerozolimski

Semanario hebreo. Uruguay

Desde hace varios días, la opinión pública israelí está en ebullición a raíz del caso del Teniente Coronel Shalom Eisner, quien fue filmado en un incidente violento en el Valle del Jordan, golpeando en la cara con su rifle a un activista pro palestino de Dinamarca. Los compañeros del individuo, que se encuentran en la zona hace un tiempo y algunos de los cuales están viviendo en ciudades y aldeas palestinas, captaron en sus cámaras lo sucedido, editaron la filmación y la difundieron ampliamente, presentándola como “muestra de la violencia de la ocupación israelí”.

El alto oficial fue suspendido de inmediato y su comportamiento  fue dura y públicamente criticado al máximo nivel, tanto por parte del Ministro de Defensa, el Primer Ministro, el Portavoz del Ejército israelí, y numerosos altos oficiales activos en la reserva consultados por los medios israelíes. Absolutamente todos recalcaron que un oficial de Tzahal, las Fuerzas de Defensa de Israel, no puede actuar de esa forma, que tiene que honrar el uniforme que viste y saber comportarse también en situaciones de presión, de acuerdo a las normas , controlándose y sin perder los estribos.

El Jefe del Estado Mayor decidió ayer que Eisner deberá dejar su cargo como vice Comandante de las tropas en el Valle del Jordán y que no estará en roles de comando durante los próximos dos años. Tampoco  será nombrado, contrariamente a lo planeado hace un tiempo, como el nuevo jefe de la Escuela de Oficiales. Según un comunicado oficial del ejército, las consideraciones son de orden “moral”, señalándose que Eisner “falló profesionalmente y como comandante”.

También hubo quienes pidieron detener la tormenta de críticas a Eisner, compañeros de armas y soldados suyos que publicaron una carta condenando una especie de “linchamiento” público antes de que se termine de investigar y exhortando a que se tome en cuenta su carrera, su alto nivel, su aporte a la seguridad nacional.

Eisner mismo recalcó que los extranjeros que se hallaban en el lugar del incidente habían provocado primero a los soldados y a él mismo, que le habían fracturado dos dedos y atacado y que si bien él cometió el error de reaccionar “ante cámaras”, el problema no era él sino el comportamiento de esos individuos que debían ser alejados. Anteanoche fue inclusive grabado diciendo que sus explicaciones “parece que no le interesan al Jefe del Estado Mayor”, de hecho criticando así abiertamente a su jefe máximo por permitir que se lo condene públicamente antes de finalizar la investigación.

El oficial que se encuentra hoy en el ojo de la tormenta, puede tener en su historial numerosos puntos a favor. Puede haber aportado considerablemente a la seguridad, puede haber sido un buen comandante y puede haber mostrado inclusive valentía en situaciones extremas. Pero aún sin que se borre todo eso de su carpeta personal, no puede seguir en funciones  como si nada hubiera sucedido.

Aunque nunca restamos valor al tema de la imagen-ya que somos conscientes de que especialmente hoy en día, con el funcionamiento de los medios de difusión masiva, ello es tiene su importancia-, esa no es la consideración principal en este caso. El problema no es que cámaras internacionales captaron el comportamiento impropio de este oficial israelí sino que sus propios soldados lo vieron. Y a raíz de la difusión, numerosos jóvenes , hoy soldados en servicio activo o quienes  dentro de un tiempo lo serán, y más que nada jóvenes oficiales que tienen responsabilidades en el terreno, vieron la actitud del Teniente Coronel, que por mejor oficial que haya sido hasta ahora, esta vez erró. Claro está que inclusive si fue provocado antes, debe reaccionar con criterio, no como cualquiera de la calle que se enoja, estalla y busca con qué golpear. Ese no es el comportamiento que se espera de un oficial del ejército. Y nos consta sin duda alguna que no es a eso, en absoluto, que se educa en el ejército de Israel.

Entre los activistas pro palestinos que llegan del exterior como “defensores de derechos humanos” hay quienes auténticamente quieren aportar. Pero también hay quienes están contra la legitimidad de Israel y quienes presentándose como voluntarios pacifistas, cruzan la línea entre ayudar a los palestinos y pretender que Israel no se defienda de acciones violentas. No generalizamos en absoluto, pero hay también de ellos.

 

Esto no justifica sin embargo la actitud indebida del Teniente Coronel en cuestión. Quien actúa ilegalmente, puede ser detenido. Golpear en la cara con la culata del rifle, no es forma de actuar.

Ese oficial no representa a Tzahal. No debe educar a nuevos oficiales. Ese no es el espíritu de las Fuerzas de Defensa de Israel.

 
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