Por Israel
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| martes octubre 19, 2021

Parshat Hashavua Toldot


B´´H

 

Itzjak se casa con Rivka. Luego de veinte años sin hijos, sus plegarias son respondidas y Rivka concibe. El embarazo es difícil, ya que «los niños se pelean dentro suyo»; Di-s le dice que tiene «dos naciones en su vientre», y que su hijo menor prevalecerá por sobre el mayor.

Eisav sale primero. Iaacov nace tomando el talón de Eisav. Eisav crece para ser un «cazador, un hombre del campo»; Iaacov es un «hombre completo», un habitante de las tiendas del estudio. Itzjak prefiere a Eisav, Rivka a Iaacov. Volviendo exhausto y hambriento del campo luego del día de caza, Eisav vende a Iaacov los méritos que le corresponden como primogénito por un guiso de lentejas rojas.

En Grar, en la tierra de los Filisteos, Itzjak presenta a Rivka como su hermana, por temor a ser asesinado por alguien que desee la belleza de Rivka. Trabaja la tierra, destapa los pozos que su padre Avraham cavó y cava una serie de nuevos pozos de agua: sobre los dos primeros hay una lucha contra los Filisteos, pero las aguas del tercer pozo son disfrutadas con tranquilidad.

Eisav se casa con dos mujeres Jititas. Itzjak se pone anciano y ciego, y expresa su deseo de bendecir a Eisav antes de su muerte. Mientras Eisav sale a cazar para preparar la comida preferida de su padre, Rivka viste a Iaacov con la ropa de Eisav, cubre sus brazos con piel de cabra para simular a su velludo hermano, prepara un plato similar y envía a Iaacov hacia su padre. Iaacov recibe la bendición de su padre para tener «el rocío del cielo y lo mejor de la tierra» y para gobernar a su hermano. Cuando Eisav vuelve y el engaño es revelado, todo lo que Itzjak puede hacer por su hijo es predecir que vivirá por su espada y que, cuando Iaacov descienda, Eisav subirá.

Iaacov deja su casa hacia Jarán para escaparse de la ira de Eisav y para encontrar una esposa en la familia del hermano de su madre, Laban. Eisav se casa con una tercera mujer, Majlat, la hija de Ishmael.

POR UN PLATO DE LENTEJAS

 

 

Nuestra Parashá nos relata que Esav vendió la primogenitura a Iaakov por un plato de lentejas.

¿Qué significa la primogenitura? Antes del Pecado del Becerro de Oro el sacerdocio estaba reservado para los primogénitos. Ellos eran el nexo entre el pueblo de Israel y el Creador. O sea una actividad netamente espiritual y elevada. Esav la cambió por un p

lato de comida. Dejó de lado lo espiritual para obtener lo material.

La Torá no es simplemente un libro de historia o un compendio de leyes. Es también una guía para todas las generaciones.

En nuestra época cuántas veces vendemos lo espiritual por lo material: Viajes, lujos, lo más avanzado en computación, el mejor televisor de plasma o el último modelo de celular. Y ese es nuestro plato de lentejas, pues para obtenerlo dejamos de lado la parte espiritual de nuestro ser.

 

 

 

 

Humor, Amor y Temor

 

 

Por Tuvia Bolton

 

Esta Parshá comienza con las palabras: «Esta es la descendencia de Itzjak el hijo de Abraham, Abraham es el progenitor de Itzjak» Lo redundante de este versículo es obvio para todos. Entre las diferentes explicaciones, encontramos esta: Abraham representa el AMOR e Itzjak representa el TEMOR. La Torá trata de decirnos que ambos sentimientos aparecen en diferentes circunstancias. Pero ¿por qué son tan importantes estas características?

Para ilustrarlo contaremos un famoso chiste: Una fría noche de invierno, un pobre obrero judío pasó por la puerta de un caro restaurant. Se detuvo unos minutos para mirar a través del vidrio, y observó a un grupo de personas adineradas que charlaba animadamente, mientras comían deliciosos blintzes.

«Blintzes (Panqueques)» murmuró y continuó su camino. Al llegar a su hogar, anunció: «Sara, me encantaría que me prepararas unos blintzes»

«Por supuesto, Moishe, haré lo mejor que pueda» respondió ella. Sara tomó su viejo libro de cocina y abrió en la página que decía: blintzes. Entonces comenzó a trabajar: 2 tazas de harina, 2 tazas de agua, «Oh! ¡No!» exclamó Sara, «debo rellenarlo con queso crema. ¡Moishe, no tenemos queso crema en casa!»

«Sabes qué, Sara, olvídate del queso»

«Pero también dice que debo agregar nueces, pasas de uva y miel!»

«Olvídate de eso también» dijo Moishe comprensivo.

«¿Y qué hago con respecto a la canela y el azúcar negra?»

«No son importantes. Por favor, prepárame los blintzes que tengo hambre»

Al cabo de un rato, los blintzes estaban servidos en la mesa. Moishe se colocó ceremoniosamente una servilleta en cuello, tomó el cuchillo y el tenedor y comenzó a comer. Después de unos instantes, Sara le preguntó: «Nu… ¿qué me dices? ¿Te gustan?» Él la miró directamente a los ojos y le dijo: «Sabes, no entiendo qué atractivo le encuentran los ricos a los blintzes»

Judaísmo: Estudiar Torá y cumplir los Preceptos, sin amor y temor a Di-s, es similar a comer blitzes sin relleno. El ‘relleno’ es lo que Abraham nos dio. Nuestro patriarca fue el primero que amó a Di-s verdaderamente. Otros, antes de Abraham, eran como el señor Goldberg. Cuando el Rabino entró al restaurant, vio que el señor Goldberg devoraba con fruición un trozo de pescado. «Rabino, por favor, discúlpeme por la manera en que como, pero es que yo amo el pescado»

«No señor Goldberg» dijo el Rabino, «usted miente. Si en verdad amase al pescado, dejaría que éste lo comiera a usted. Usted se ama a sí mismo, por eso come pescado»

El amor es un sentimiento. El temor también lo es. Itzjak, nuestro patriarca, tenía el atributo del temor, o más exactamente guevurá. Guevurá implica fuerza y cambio. Ésa es la característica del miedo, que produce que la persona haga cosas que pueden ser totalmente opuestas a su personalidad. Itzjak deseaba transformar drásticamente al mundo. La Torá relata que él se dedicaba a cavar pozos de agua. Itzjak deseaba transformar el desierto y convertirlo en un oasis.

Por eso ambos son llamados patriarcas. Ya que heredaron a sus hijos, la nación judía, la habilidad de aprovechar ambas emociones en el servicio a Di-s.

(Extraído de www.es.chabad.org )
Contacto: jabad_esp@yahoo.com.ar)

 
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