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| miércoles agosto 5, 2020
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Puja Interna En Irán…Disparen Contra Rouhani


rohani

El incidente es narrado por el diario suizo “Neue Zürcher Zeitung” considerado por muchos el mejor diario en idioma alemán en el mundo. Según la versión de su corresponsal Jürg Bishoff desde Beirut, en la noche del 5 de febrero los televidentes que esperaban ver un reportaje en vivo con el presidente iraní Hassan Rouhani, fueron sometidos a una larga prueba de paciencia. Hubo una interminable discusión sobre quién iba a hacer el reportaje. El director de la televisión Ezzatolah Zarghani, un hombre que debe su puesto al ex presidente Ahmadinejad, quiso imponer a un periodista de línea dura y la puja duró una hora y media. Finalmente hubo dos periodistas de tendencias diferentes que se alternaron haciendo preguntas.

Karl Vick, un columnista de la revista “Time” sostiene que fue un compromiso muy racional ya que Rouhani, tiene un pie en cada uno de los dos bandos mientras Irán tiene una posición muy ambigua en relación al acuerdo con Occidente sobre el programa nuclear iraní. Por ahora, el presidente parece tener pleno apoyo del Líder Supremo, el Ayatollah Ali Khamenei, quien dijo a un auditorio de oficiales de la Fuerza Aérea que los críticos deben ser tolerantes con el gobierno.

Pero es indudable que los conservadores libran una guerra de desgaste contra Rouhani. Como lo señala la “Neue Zürcher Zeitung” los dardos de los conservadores están dirigidos no solo contra las negociaciones nucleares con Occidente sino que abarcan un amplio espectro de temas. Por ejemplo, los elementos duros del régimen iniciaron una campaña para reivindicar la brutal represión y la estafa de las elecciones de 2009. No hubo brutalidad policial, no hubo víctimas, no hubo muertos en las cárceles. Todo habría sido únicamente una siniestra conspiración de Occidente por Internet. El diario suizo estima que se trata de una acción preventiva para impedir que a Rouhani se le ocurra tratar de imponer medidas liberalizantes. Pero, por ahora, el presidente todavía gana algunas batallas. Por ejemplo, Rouhani logró que el Parlamento aprobara la cancelación de una prueba misilística al negarle los fondos necesarios para su realización. Dos docenas de parlamentarios conservadores protestaron. Por lo demás, la influencia de la línea dura en el propio gobierno ha declinado significativamente. Durante la presidencia de Ahmadinejad, el mismo un veterano de los Guardias de la Revolución, 18 ministros estaban vinculados a este influyente grupo conservador. Ahora solo 4 lo representan. En el período de su antecesor, 17 de los 29 gobernadores estaban vinculados a los Guardias de la Revolución, ahora el número se redujo a cuatro. De particular valor simbólico fue la reducción del último presupuesto del Basij, la rama juvenil de los Guardias de la Revolución.

Pero mientras el líder Supremo Ayatollah Khamenai siga apoyando a Rouhani, los partidarios de la línea dura tienen un margen de maniobra limitado. Esto no quiere decir que se resignen a la inacción. No pierden una oportunidad de hostigar al gobierno y cuentan con poderosos resortes dentro de las estructuras de poder, entre ellos el poder judicial, el aparato de inteligencia y los medios de difusión controlados por el estado. Su objetivo inmediato parece ser el desprestigio del presidente descrito como impotente e incapaz. La táctica parece muy similar a la utilizada en el pasado cuando el reformista Mohamed Khatami era el presidente.

Sin embargo, Rouhani tiene un arma muy poderosa a su favor: la denuncia de los disparates económicos de la era Ahmadinejad, como el ocultamiento de dineros públicos en cuentas privadas de personajes influyentes del régimen.

¡Lástima que en varios casos desaparecieron los “hombres de confianza” junto con el dinero!

Pero, en total, la tarea de la racionalización de la economía no es nada fácil. Un reciente fracaso en la distribución de paquetes de comida gratuitos para sectores pobres de la población puso en una situación muy desairada al gobierno frente a la opinión pública. Como lo señala Gareth Smyth en el “Daily Star” de Beirut, la luna de miel de Rouhani con sus compatriotas podría haber llegado a su fin luego del fracaso de una distribución de paquetes de comida que llevó a multitudes a hacer colas en temperaturas por bajo de cero, en las que murieron tres personas.

Sin duda, el futuro político de Rouhani va a depender del grado de éxito que obtenga en las negociaciones nucleares con Occidente, o sea en la eliminación de las sanciones que constituyen un factor paralizante para la economía del país. Pero aunque logre un avance importante en las negociaciones, su poder es limitado. En el régimen mixto iraní, que mezcla de manera muy curiosa la democracia con la teocracia, es el Líder Supremo quien tiene la última palabra y no el ejecutivo electo por voto popular. Y hay parcelas de poder en manos de los elementos duros en los que el Presidente no tiene verdadera autoridad. Por ejemplo, en la represión. Muy recientemente, la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán denunció la prohibición del diario reformista Bahar, la ejecución de 16 prisioneros baluchis y las sentencias de muerte contra dos prisioneros políticos kurdos, el encierro de centenares de prisioneros de conciencia y medidas restrictivas contra intelectuales y artistas como la actriz Pegah Aharangani a la que se prohíbe viajar al extranjero.

La Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán recordó también significativamente que en noviembre 10 del año pasado se cumplieron los 1000 días de arresto domiciliario de los dos candidatos presidenciales de la elección robada por el régimen en 2009 : Mir Houssen Moussavi y Mehdi Karroubi.

 
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