Por Israel
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| miércoles agosto 10, 2022

Reflexiones para la Paz interior


 

UN LLAMADO A  LA PAZ  INTERIOR

Días atrás, un conocido articulista israelí tituló su nota semanal: «Para el conocimiento de la izquierda: no se puede cambiar al público». El contenido se detenía en destacar que los jóvenes israelíes se han inclinado a la derecha por influencia de las circunstancias. Agregaba que ese cambio no se debe a razones ideológicas o concepciones de vida, sino a «una sana interpretación de la realidad que destaca que el verbo de la izquierda ha fracasado».

El  país está dividido no sólo en izquierda y derecha. Las guerras cada dos años, el terror permanente, el fracaso de las conversaciones de paz, las limitaciones económicas, la polarización social  y muchas cosas más, han acentuado las divisiones internas amenazando a la unidad nacional: izquierda vs. derecha, veteranos vs. Inmigrantes, pobres y ricos, distingos según país o comunidad de origen, los infinitos matices religiosos bajo el amparo de un Dios único, la corrupción de demasiados políticos, la falta de transparencia en la distribución de los recursos nacionales, etc. – No faltan razones para discrepar..

Debemos redefinir nuestras prioridades. ¿Tal vez la seguridad nacional no es más lo prioritario? ¿Tal vez lo fundamental no es sólo protegernos del odio de nuestros enemigos? ¿Tal vez lo más preocupante no son las frecuentes manifestaciones de deslegitimación en los países europeos? ¿Tal vez las amenazas nucleares son manejables en forma distinta? ¿Tal vez debemos dejar de ser «hermanos en la guerra» para convertirnos en «hermanos por la paz»?

Y para eso necesitamos en primer lugar paz interior. El tema fue analizado en una jornada que reunió a distinguidas personalidades del quehacer israelí y un numeroso público.

REFLEXIONES ACADÉMICAS:

CONSERVAR ESPERANZAS EN PLENA DESCONFIANZA

Dr. Gilead Sher, Investigador del INSS y Director del CAN – Centro para Negociaciones Aplicadas, fundador del Movimiento «Futuro Azul y Blanco» (promueve un acuerdo con los palestinos en base a dos países para dos pueblos), publicó en estos días el libro «LA LUCHA POR EL HOGAR», editorial Yediot Ahronot, 300 páginas.

El libro comienza alegando que nuestro control de casi 5 decenios sobre los territorios en litigio con los palestinos, ni es moral ni concuerda con el espíritu del sentir judío, atenta a la seguridad y carece de legitimidad, perjudica a Israel y conduce a la conclusión del sueño sionista.

Tras analizar logros y errores en la febril historia del sionismo,  hace un llamado de atención contra el anquilosamiento y la inacción política, proponiendo vías operativas concretas, pues  «si bien no somos la generación que levantó el estado, no quisiéramos convertirnos en la generación que lo pierda».

El punto cardinal del debate interno israelí es el conflicto palestino-israelí y sus dos mayores derivadas: los asentamientos y el principio de unidad nacional en parte de la Tierra Prometida.  En ese escenario, nos deslizamos por una plataforma muy frágil debajo de la cual bulle la discusión interna, que a menudo asume expresiones violentas que atentan contra  nuestra integridad como Pueblo. ¿Cómo conservar las esperanzas en un ambiente de angustia por la desconfianza?

Si conflictos de larga duración histórica en otras latitudes pudieron solucionarse – también el nuestro puede solucionarse. Los desafíos no son simples ni sencillos: habrá que desalojar por lo menos 100 mil residentes de las zonas en litigio para concentrar el máximo de judíos en un estado judío y democrático, habrá que tomar medidas con acuerdo palestino o sin él, deberemos preservar todas las garantías necesarias para evitar amenazas a la seguridad nacional: pero todo ello no exige que haya violencia dentro de la sociedad israelí – en algún lugar, en determinado momento, perdimos el control de nuestras conductas.

REFLEXIONES INTELECTUALES

REDACTAR PERMANENTEMENTE ALTERNATIVAS

Entrevistado por la periodista Dr. Ilana Dayán, el escritor David Grossman señaló que la paz es imprescindible para Israel y para su desarrollo. Israel requiere un largo período de paz para poder revisar sus prioridades y preferencias. Sher expone tanto las esperanzas de la izquierda como los temores de la derecha, y orienta a diseñar desafíos a solucionar que nos ayuden a marchar, señaló Grosman.

¿Acaso se podrá convencer a la derecha que la solución no está en el status quo?

El no creer que la paz es factible, es una desesperación que alimenta más desesperación, que petrifica la convicción que nada permitirá desenredar los embrollos, que no hay capacidad de hacerlo.  Pero hay que seguir intentando, redactar sin cansancio nuevas alternativas: preservar el conflicto no es la única salida a nuestra situación, puntualizó Grossman.

Vivimos en una región violenta que jamás aceptó nuestra presencia aquí. Por ello Israel debe mantenerse fuerte. Pero el Ejército no puede ser la única garantía de nuestra supervivencia. Nos consideran «colonialistas», pero no somos invasores: esta es nuestra tierra, aquí nos creamos, aquí desarrollamos nuestra lengua y nuestras costumbres. Mientras no quieran entender esta verdad, no habrá aquí paz.

Pero hay que aminorar las pasiones, hay que aprovechar toda fisura para abrir un diálogo que conduzca al entendimiento. Lamentablemente el liderazgo actual de Israel sigue insistiendo que todo está coartado.

Pero este liderazgo fue electo repetitivamente – ¿acaso la izquierda israelí ha fracasado?

De acuerdo a la distribución partidaria actual, son muy limitadas las posibilidades de influencia política de la izquierda. Es mucho más sencillo ser derechista: se enfrenta con menos contradicciones. El ciudadano de izquierda tiene que combatir tanto a la deslegitimación de Israel como a los asentamientos, tanto superar los atentados terroristas como luchar porque los palestinos logren su propia independencia.

¿Serían factibles las soluciones exteriores?

Es importante que tengamos nuestros propios planes de acción. Debemos dedicar mucho ingenio para reducir el trauma del desalojo si es que tendremos que hacer regresar a 100,000 residentes de los asentamientos a los límites de Israel. La población de los asentamientos no es violenta, pero medio siglo de dominio continuado nos ha pervertido. Y quien impone perdurar la falta de democracia, termina arrasando con los valores de la democracia incluso para sí mismo.

Iniciativas de paz israelíes fueron siempre acompañadas por violencia y derramamiento de sangre. Estamos rodeados por Hizbollá al norte, DAESH al este, Hamás al sur, Irán en las proximidades: ¿respetarían todos ellos acuerdos de entendimiento si los hubiera?

Luchar por la paz es como manejar una guerra: debe haber planes de acción, estrategias de combate, esfuerzos continuados, determinación por lograr los objetivos.

El así llamado «status quo» es un espejismo: no puede haber status quo cuando hay seres humanos oprimidos y humillados. No es esta la Israel que nosotros queremos, nuestra democracia no puede amparar violencia.

REFLEXIONES DE POLÍTICOS

¿GUERRA CIVIL?

Hábilmente moderado por Ilana Dayán, participaron de una mesa redonda tres notables activistas:

Por la izquierda, el Prof. Yoram Yuval, Escuela de Ayuda Social – Universidad de Haifa.

…El diálogo es de suma importancia: es evitar una guerra civil. Ésta no parece factible, pues está convencido que la salida de los territorios será antes que esto pudiera ocurrir. Pero no olvidemos: ya hubieron 21 víctimas asesinadas por el sector opuesto, el último de ellos Itzjak Rabin z»l.

…Por otro lado, debemos tener presente que mientras los árabes nos tilden de «colonialistas» todo adelanto será muy difícil. No somos colonialistas, no conquistamos tierras ajenas. Pero allí  viven seres humanos que aspiran a la independencia, que quieren dejar de estar «conquistados».

Por los residentes de los asentamientos, el Rabino Avi Gisser, Presidente del Consejo Nacional de Educación Religiosa, Rabino de la localidad Ofrá (territorios).

El diálogo es esencial, y puede lograrse. Pero todos se expresan como si fueran los únicos dueños de la verdad, los profetas de nuestros tiempos para quienes todo es claro y evidente. Ambas partes se quejan que el otro sector «está arruinando al país y haciendo peligrar su existencia». Necesitamos un liderazgo que oriente hacia ese diálogo tan vital

.

No habrá guerra civil, pues tal cosa requiere una infraestructura mental, ideológica, política, que no existe, a pesar que hay grupos extremistas que se consideran por encima de la ley.

Por la derecha, Danny Dayán, ex Presidente del Consejo Regional de Judea y Samaria.
La historia de nuestros tiempos nos recuerda dos enfrentamientos entre hermanos: la «saison» (1944) y el caso Altalena*** (1947). Pero Menachem Beguin insistió entonces en evitar derramamiento de sangre. Hoy no tendremos guerra

civil: hay líderes actualmente que la evitarán.

La situación actual carece de moralidad, pues se enfrentan dos poblaciones – una, que ha materializado sus aspiraciones de soberanía, y la otra que no logra materializar nada. Pero los causantes de ello son los mismos palestinos que siempre se han negado a toda posibilidad de acuerdo y exigen la completa retirada de Israel de los territorios.

¿Cómo será posible un entendimiento?

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***ALTALENA – nave adquirida en 1947 – antes de la resolución de la partición de Palestina – por el movimiento clandestino Etzel, para trasportar inmigrantes y una cantidad considerable de armamento, que llegó a Israel en junio 1948 – después de la declaración de la independencia. La negativa de entregar toda la carga a las autoridades provocó la muerte de 19 combatientes, 16 de Etzel y 3 de Tzahal.

«SAISON» – del francés, «Temporada», con referencia a las «temporadas de caza». Apodo al enfrentamiento armado a fines de 1944 y principios de 1945 entre Haganá, la organización armada de la población judía de Palestina mandataria, y Etzel, organización clandestina de la derecha – para inducir a estos últimos que interrumpan sus ataques contra las tropas británicas. En esa época hubo denuncias, raptos, torturas que provocaron víctimas de los activistas de Etzel en manos de los británicos.  Algunas consideran que este es el origen del violento y acalorado enfrentamiento entre la izquierda y la derecha en Israel.

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REFLEXIONES DEL EX COMANDANTE EN JEFE:

DAR ESPACIO PARA ESCUCHAR AL PRÓJIMO

El Tte. Gral. ® Benny Ganz, 20° Comandante en Jefe de Tzahal (2011-2015), destacó que la inquietud por la «continuidad del hogar» es valiente: este tema debe ser nuestro objetivo estratégico, siempre y con visión de futuro.

Debemos preferir no vivir más dependiendo de la espada.

Debemos llegar a entendimientos con nuestros vecinos.

Debemos intentarlo, aunque no más sea para poder mirar a nuestros hijos directamente a los ojos y decir «lo intentamos…». De lo contrario seguiremos chapoteando en el fango.

Conozco a mi Pueblo, a quien admiro, está conformado por gentes de buenas intenciones y sanas voluntades, pero debemos reordenar las prioridades:

educación,
bienestar y ayuda social,
justicia y orden legal,
seguridad interior,
mejora de infraestructuras,
seguridad nacional.
Este es nuestro desafío estratégico y debemos invertir todas nuestras energías por conservarlo, en ese orden de prioridades.  (No es el orden de prioridades que exigía el Ejército en las discusiones del Presupuesto Nacional, siendo B.G. Comandante en Jefe – S.L.)

Sabemos que los enfrentamientos políticos son violentos e interpretamos que sólo por la fuerza es factible lograr algo. Esta es una realidad peligrosa, pues sólo los extremistas hacen oír su voz e imponer sus criterios. Debemos promover el diálogo, escuchar al prójimo, tratar de ver qué es factible modificar y qué es renunciable sin perder la vigencia de nuestros principios. ¡Debemos dar espacio para el prójimo!

Aquí reside la importancia del liderazgo nacional: irradiando serenidad, evitando la violencia, estando atentos al sentir público. Para llegar al liderazgo, los canales de acceso son políticos. Pero un líder no puede seguir siendo sólo un político. Se debe ser político para llegar al liderazgo, y debes comportarte como líder para permanecer allí,  luchando contra el anquilosamiento estratégico, renovando iniciativas y redefiniendo prioridades,  venciendo obstáculos y ofreciendo amplios horizontes.

Nuestra generación obtuvo la oportunidad de construir el país, y lo debemos hacer con la mayor de las energías – pero escuchando unos a otros, participando todos juntos, superando a las zarzas marginales que atentan contra la convivencia y el entendimiento. ¡Israel es nuestro primordial  objetivo!

Lic. Samuel Leillen, 18.4.2016

 
Comentarios

Las de hoy no son las mismas personas que fueron expulsadas siglos atrás. Los anteriores fueron educados y construyeron sus vidas aquí, no en Europa, América o países musulmanes. Estos tienen las mezclas de esos países, además de su Jusaismo: Una mezcla de cultura y religión judía. Tal vez por ello no son reconocidos por los árabes.

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