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| sábado mayo 21, 2022

La Doble Moral de Obama Hacia Netanyahu


 

El 22 de abril de 2015, el Primer Ministro del RU, David Cameron, y el Presidente Barack Obama de EE.UU. respondieron a una pregunta formulada en una conferencia de prensa, de si es apropiado que Obama diga si el RU debe permanecer o no en la Unión Europea.]

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

Cuando el presidente Obama termina su gira de despedida por Europa, es apropiado considerar las implicaciones más amplias del alboroto que produjo en Gran Bretaña. En una conferencia de prensa conjunta con el Primer Ministro británico, David Cameron, el Presidente Obama defendió su intromisión en la política británica al tomar partido en el polémico y divisivo debate Brexit. En un artículo de opinión, Obama se colocó claramente del lado de la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea – una decisión con la que tiendo a estar de acuerdo por sus méritos. Pero él fue muy criticado por los medios de comunicación británicos y los políticos británicos por entrometerse en un debate acerca del futuro de Europa y del papel de Gran Bretaña en el mismo.

Obama defendió sus acciones sugiriendo que, en una democracia, los amigos deben poder decir lo que piensan, incluso cuando visitan otro país:

 

  • «Si uno de nuestros mejores amigos está en una organización que aumenta su influencia, aumenta su poder y mejora su economía, entonces yo quiero que permanezca ahí. O, al menos, quiero poder decirle ‘Pienso que esto los hace jugadores más importantes'».

Tampoco se detuvo en simplemente darles a los votantes británicos consejos no solicitados, también pronunció una amenaza no tan velada. Dijo que «el RU se colocará en el final de la cola» en los acuerdos comerciales si se retira de la UE.

El presidente Obama debe tener una memoria corta o bien debe adherir a la máxima de Emerson que la «consistencia estúpida es el duende de mentes pequeñas». Recordemos lo indignado que estuvo el mismo presidente Obama cuando el Primer Ministro de un país amigo, Benjamin Netanyahu, dijo lo que pensaba sobre el acuerdo con Irán.

Hay, por supuesto, diferencias: en primer lugar, Israel tiene un mucho mayor interés en el acuerdo con Irán que el que Estados Unidos tiene en cualquier decisión de los votantes británicos acerca de Brexit: y en segundo lugar, Benjamin Netanyahu estaba representando la visión casi unánime de sus compatriotas, mientras que hay poca evidencia de que los estadounidenses, en gran número, estén a favor o en contra de Brexit.

Otra diferencia, por supuesto, es que Obama fue invitado a hablar por Cameron, mientras que Netanyahu fue esencialmente desinvitado por Obama. Pero, bajo nuestro sistema de gobierno tripartito – que es diferente del sistema Parlamentario Unitario de Gran Bretaña – ese hecho es monumentalmente irrelevante. Netanyahu fue invitado por una rama co-igual del gobierno, a saber, el Congreso, que tiene la misma autoridad sobre la política exterior que el presidente y la misma autoridad para invitar a un líder amigo. Además, los votantes británicos no sólo están divididos sobre Brexit, sino que el mismo Partido Conservador de Gran Bretaña está profundamente dividido. De hecho, la principal figura que se opone a la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea es un posible sucesor de Cameron como líder del partido conservador. Así que, sin duda, estas diferencias no explican la inconsistencia entre la interferencia de Obama en asuntos británicos y sus críticas a Netanyahu por aceptar una invitación del Congreso para expresar la posición de su país sobre un tema que afecta directamente a su seguridad nacional.

Así que ¿cómo es la cosa, Señor Presidente? ¿Deben los amigos expresar sus opiniones sobre temas controvertidos cuando visitan otro país, o deben mantener sus puntos de vista para sí mismos? ¿O su respuesta es que los amigos deben decir lo que piensan sólo cuando están de acuerdo con otros amigos, pero no cuando están en desacuerdo? Tal punto de vista sería sesgar el mercado de las ideas hasta que no puedan ser reconocidas. Si los amigos deben hablar sobre estos temas, es aún más importante hacerlo cuando están en desacuerdo.

Una persona ingeniosa observó una vez que «la hipocresía es el homenaje que el vicio le rinde a la virtud». También es la moneda de la diplomacia y la política. Eso no significa que sea correcto.

El Presidente le debe al pueblo estadounidense, y a Benjamin Netanyahu, una explicación de su aparente hipocresía e inconsistencia. Que haya una regla que cubra a todos los amigos – no una para los que están de acuerdo y otra para los que no están de acuerdo. Para mí, la mejor regla es el diálogo abierto entre amigos sobre todos los asuntos de importancia mutua. En virtud de esta norma, que el Presidente Obama ahora parece aceptar, debería haber dado la bienvenida a la defensa del Primer Ministro Netanyahu ante el Congreso, en lugar de condenarla. Le debe al Primer Ministro Netanyahu una disculpa, y también se la deben aquellos miembros Demócratas del Congreso que groseramente estuvieron ausentes durante el discurso informativo de Netanyahu ante el Congreso.

**Alan Dershowitz es el autor de «Abraham: El Primer (pero Ciertamente No el Último) Abogado Judío».

 

http://www.gatestoneinstitute.org/7921/obama-double-standard-netanyahu

 

 
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