Por Israel
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| martes septiembre 27, 2022

Ocaso y/o fracaso del Estatalismo árabe


 

La descripción profesional  de los acontecimientos que tienen origen en el Medio Oriente, necesita definiciones concertadas para disminuir los obstáculos que surgen al tratar de entenderlos , algunos de ellos resultado de las características propias de la zona que dificultan el análisis del observador occidental.

Denominarlos «estados fracasados», o «estados frágiles», o «estados colapsados», o «estados en crisis», o «estados incapaces»,  exige especificar las razones de tal descripción y las fuentes de la situación: económicas, políticas, sociales, étnicas, estructurales, etc. sin obviar combinaciones de esas fuentes.

 Influyen también en la elección  de esas acepciones  los factores que se ocupan de esos análisis: organismos internacionales – salud, trabajo, educación; instituciones económicas – FMI, Banco Mundial, BCE, etc.;  servicios de inteligencia – CIA, Mosad, Interpol, etc.;  comandos militares – NATO, Comunidad Europea, etc.  Para todos ellos la definición acertada resultará crucial para interpretar los procesos y precisar los niveles de toma de decisiones. Cada uno de ellos habrá de dar distinto acento a los mismos fenómenos o sucesos.

Guiados por ese área de inquietudes, los investigadores Kobi Michael y Yoel Guzansky publicaron un minucioso estudio de 152 páginas bajo el título «El Mundo Árabe en la ruta del fracaso estatalista».  (estatalismo, estatismo:  Tendencia que exalta el poder y la preeminencia del Estado sobre las demás entidades sociales – RAE). En la presentación del trabajo, participaron destacadas personalidades que influyen en la conformación de la opinión pública.
 

fot2KOBI MICHAELI,

ex Jefe de la Sección Palestinos en el Ministerio de Asuntos Estratégicos, docente de las Universidades Ben Gurion (2008-2011), Ariel (2013-2015) y profestor visitante de la Northwestern University en Illinois (2006-2007).

EN NOMBRE DE LOS AUTORES 

Los autores destacaron la importancia de conocer e identificar apropiadamente la situación de un país, entendiendo que conociendo los síntomas se podrían aplicar medidas que permitan retomar el sendero de la gobernabilidad e incluso proporcionar ayuda exterior para tal propósito.

Por ejemplo, uno de los índices iniciales es el debilitamiento del poder central, su dificultad en aplicar su autoridad en todo el territorio nacional y evitar la consolidación de grupos de fuerza que vayan minando las facultades operativas de la autoridad central. Conociendo esa situación, sería también factible indicar esfuerzos que eviten el peligro de la transformación de un trastorno local en un problema internacional. 

Los cinco años transcurridos desde la iniciación de la así llamada «primavera árabe» ofrecen una excelente oportunidad para evaluar lo sucedido, localizar los protagonistas,  apreciar las decisiones – o absoluta falta de ellas , y delinear las implicaciones futuras.  

Generalmente los factores disidentes fueron grupos marginales, no estatales, de tendencias radicales y violentas, que utilizaron los vacíos producidos por regímenes debilitados por la corrupción, desprestigiados por la ilegitimidad, odiados por sus métodos de represión.

Naturalmente  será difícil redactar definiciones universales en base a hechos en sociedades tribales y regímenes totalitarios,  más aún cuando «el modelo» son sociedades occidentales de prolongada tradición de funcionamiento democrático, pero resulta primordial estandarizar las herramientas interpretativas y reforzar la gobernabilidad de territorios definidos.

fot3YOEL GUYANSKY,

ex integrante del Consejo de Seguridad Nacional de la Oficina del Primer Ministro.

LAS MONARQUÍAS EN EL MUNDO ÁRABE

Contemplando lo sucedido en el mundo árabe desde 2011, resulta que los países más alterados fueron los que funcionaban bajo la apariencia de «regímenes democráticos», con economías empobrecidas, con líderes totalitarios, ex militares que asumieron el poder tras golpes de estado, de tendencia laica, carentes de legitimidad étnica: Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Irak, Siria – los cuatro últimos, con procesos avanzados de desintegración nacional. 

¿Pasará lo mismo con los estados monárquicos: Arabia Saudita, Jordania, Marruecos, Qatar, Bahrein, Emiratos del Golfo? Estos regímenes se interpretan como anacrónicos donde el nepotismo es la conducta rectora. Expresiones de descontento hubo en todas partes, y los analistas sostienen que una de las causas fue la baja de los precios del petróleo.

Para tomar el poder y lograr conservarlo, debe haber cierta medida de legitimidad y capacidad de adecuación a las exigencias de la realidad cambiante. Las capas jóvenes nacieron en épocas de prosperidad y aspiran recibir parte del bienestar de los sectores dirigentes. La   interconexión cibernética es un factor importante: si bien la mayoría de la población joven no participa de estas metodologías modernas, se trata de sectores amplios:

Facebook          8.0  millones    25%

Twitter              6.4          »         20%

Instagram         5.4         »          17%

Google               4.8         »         15%

Linkedin            3.5         »          11%

Esos jóvenes no están dispuestos a renunciar a  ventajas o beneficios conocidos, aspiran a asumir áreas de poder, afianzarse en posiciones políticas, gozar de prestigio socio-económico, etc.

No se pretende poder prever todos los cambios y reacciones, pero lo sucedido en estos últimos años fue siempre inesperado, sorpresivo, sangriento y esto destaca la importancia fundamental de herramientas de previsión y atención.

MESA REDONDA

 

  • Prof. (Emeritus) Shimón Shamir, Universidad de Tel Aviv – ex Embajador de Israel en Egipto y en Jordania;
  • Prof. Uzi Rabi, Director del Instituto Dayán para Estudios de Medio Oriente y África, UTA;
  • Prof. Benny Miller, Escuela de Ciencias Políticas, Univ. Haifa – Jefe de la Cátedra de Estudios de Paz y Solución de Conflictos;
  • Gallia Lindenstrauss, especialista en Política Exterior de Turquía – Univ. Jerusalén – Centro Interdisciplinario Hertzliya.

 (P1) ¿Cuáles son las características distintivas y/o comunes de los procesos que nos ocupan?

Estamos en una región que incluye gran cantidad de «países fracasados». Se los suele analizar en bloque, pero las diferencias son muchas: Siria e Irak tienen poco en común con Libia y Yemen. Sin embargo, lo que sucedió en ellos habrá de repetirse en otros lugares.

En resumen, los factores preponderantes fueron:

 

  1. Organización estatal según moldes occidentales: los británicos impusieron monarquías y los franceses propiciaron repúblicas, estructuras que fueron adjetivizadas en árabe como «davla«, definición que acentúa al régimen y no al esquema total – al caer la cabeza del régimen, el esquema total se desmoronó.
  2. Separación entre religión y estado: No hubo tal cosa. Si bien los que tomaron el poder no eran líderes religiosos, quisieron apoyarse en el Islam como factor de cohesión, y cuando el Islam comenzó a plantear dificultades, hubo que aplicar medidas de represión.
  3. Producción y sistemas competitivos: Los países, creados a mediados del siglo pasado, debían basarse en esquemas de producción que les permita responder a la demanda interna y que les facilite participar de los mercados internacionales, pero fracasaron en ambos desafíos.  Tuvieron abundante recursos para adquirir tecnologías pero falló la creatividad – copiaban las unas e ignoraban la otra.
  4. ¿Efecto «dominó»?: Al comenzar a desintegrarse las estructuras locales, no supieron cómo enfrentar las eventualidades: a falta de horizontes arraigados, cundió el colapso.
  5. Orden establecido: Con el tiempo, las poblaciones desarrollaron desprecio hacia las instituciones centrales – gobierno, fuerzas armadas, funcionarios jerárquicos. Se perdió el miedo. De todas maneras las estructuras gubernamentales impuestas no tomaron en cuenta los enfoques tribales y étnicos tan arraigados y tan diversos de la zona.

 

(P2) ¿Cuáles fueron los factores preponderantes que desencadenaron a la primavera árabe?

No podemos sostener que la violencia es intrínseca del Islam. Si los mecanismos gubernamentales no funcionan, no podemos suponer que las conductas sociales sean serenas. Si bien el estatismo es ajeno a la concepción musulmana, las identidades nacionales tienen bases arraigadas, con matices propios. Para los egipcios, todos son «egipcios» sean musulmanes o coptos; para los iraquíes, unos serán suníes, otros chiíes y otros kurdos – quiere decir, hay aquí diferencias internas que tienen alcances externos que cruzan fronteras nacionales y que crean identidades diferenciadas.

Incluso Turquía estuvo al borde del fracaso estatal, pero entendió la dificultad cuando se inclinó por la religión a pesar del legado de Ataturk, y se repuso rápidamente: la insistencia en el uso masivo de la bandera turca que transmiten por televisión después del fallido levantamiento militar, es una prueba de ello. No se ven banderas verdes en las frecuentes y multitudinarias manifestaciones turcas.

Egipto nunca fué un «estado fracasado». Soportaron durante 30 años a Moubarak hasta que fue derribado por protestas callejeras. Probaron el régimen islamista, que disgustó rápidamente. Parecía que los jóvenes tomaban el poder, pero fue una imagen pasajera. Finalmente aceptaron a Al-Sisi, que sería como volver al régimen de Moubarak: es decir, adoptaron un régimen que les parece adecuado a la realidad del momento. Paralelamente a todos esos intentos, el país quebró: deuda exterior en aumento, exportación en descenso, incapacidad de proveer alimentos a toda la población.  Egipto es el más grande importador de trigo del mundo, y no tienen dinero para pagarlo.

(P3) ¿Qué probabilidad existe que los kurdos obtengan independencia y se unifiquen?

Después de la 1a. Guerra Mundial, el pueblo kurdo obtuvo la promesa internacional que habrían de ejercer su propia soberanía territorial, promesa que hasta la fecha no se concretizó. Cerca de 48 millones de kurdos, distribuidos en muchos países – Turquía, 22 millones; Irán, 13 millones; Irak, 8 millones, Siria, 3 millones; etc. están convencidos que habrán de formalizar su independencia antes que los palestinos. Pero, a semejanza de éstos, tienen los mismos problemas: nepotismo, corrupción, incapacidad internacional de respaldar sus aspiraciones.

El futuro de la economía mundial está en el Extremo Oriente, que resulta hoy un área mucho más importante que Oriente Medio para los intereses de occidente, en particular por la cercana presencia de China. ¿Es este cambio de orientación uno de los fracasos más notables de la política exterior americana, que prefirió velar por sus propios intereses económicos al este de Asia que desarrollar políticas globales en su condición de superpotencia mundial?.

(P4) ¿Qué probabilidad existe que los palestinos formalicen su independencia?

Es evidente que los palestinos deberán hacer esfuerzos especiales para que su «fracaso estatista» sea limitado. Las escisiones internas, las desavenencias del liderazgo,  la corrupción arraigada y expandida, las limitaciones económicas, serán barreras que impondrán desafíos tremendos.

 Durante el siglo XX era axiomático que la solución del tema palestino habría de ayudar a superar todos los problemas regionales. En su oportunidad, Moshé Dayán (1915-1981) resaltó la idea de «dos economías combinadas», pero la economía palestina resultó presa de los intereses israelíes.

Bien harían ambos sectores en separarse por completo: Israel no tiene razones para estar preocupada: no hay enemigos amenazantes, los países suníes son moderados y tienden a establecer relaciones diplomáticas, el clima internacional ha modificado sus acentos. La idea de Dayán habrá de diluirse en la historia.

fot4Lic. Samuel Leillen, 17 de agosto 2016

 

  • Lic. Samuel Leillen es Estadígrafo, Asesor financiero, Publicista, Conferencista.
  • Miembro Honorario de la Cámara de Comercio Israel América Latina y de CEVI – Cámara de Economía Venezolana Israelí.
  • Miembro de la Comisión de Ética de OLEI – Organización de Latinoamericanos en Israel.
 
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