Cuando Mahmud Abás inaugure el congreso de su partido, Al Fatah, esta semana en Ramala, toda la atención se volcará sobre el posible nombramiento de un sucesor o heredero. En teoría, los congresos de Fatah deben celebrarse cada cinco años, a fin de que el partido tenga la oportunidad de elegir a unos nuevos líderes para sus órganos de dirección. Este será el séptimo congreso desde su fundación, en 1959, y el primero desde 2009, y llega en un momento crucial. Con 81 años, y nada más salir de una operación de corazón, Abás está entrando en su duodécimo año de presidencia –fue elegido para una legislatura de cuatro años– bajo la acechante incógnita sobre quién será su sucesor.




















GENESIS 12:3 AMEN