Por Israel
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| sábado noviembre 27, 2021

Del dicho al hecho, cada vez hay más trecho


JAI-Tras el execrable ataque a dos mezquitas de Nueva Zelanda hace un par de semanas, en el que 50 personas fueron asesinadas y otras 50 resultaron heridas, la Asamblea General de la ONU está votandoesta semana una resolución para condenar la islamofobia y el antisemitismo.

Dicho así, parecería que estamos en el comienzo de la creación de las Naciones Unidas cuando el mundo se ilusionaba con la creación de un organismo internacional ejecutivo y eficiente para enfrentar autoritarismos y defender los derechos humanos. Pero vayamos paso a paso, caminando por el mundo de hoy, y sin nostalgias.
Un borrador de la resolución de esta semana, propuesta por Turquía declara que los Estados miembros están “profundamente alarmados por todos los ataques terroristas contra lugares de culto motivados por el odio religioso, incluido el antisemitismo y el odio anti-musulmán”.

Pero no fue tan sencillo. La misión israelí ante la ONU explicó que una versión anterior de la resolución no mencionaba el antisemitismo y se refería solo a la islamofobia.

Danny Danon, el embajador israelí en la ONU, coordinó un frente diplomático con otros Estados que acordaron no apoyar la resolución sin mencionar el antisemitismo. Turquía se vio obligada a aceptar,cambió la redacción de la resolución y agregó el término antisemitismo.

Otro artículo de la resolución expresa “profunda preocupación por los casos de intolerancia y discriminación y los actos de violencia que ocurren en el mundo, incluidos los casos motivados por la discriminación contra personas pertenecientes a minorías religiosas”.

Danon dijo enfáticamente que ante una ola de antisemitismo que arrasa el mundo, no podemos permanecer en silencio, sino que debemos permanecer como un frente sólido.

Sigamos viendo el contexto. El viernes pasado, Erdogan dijo en la Conferencia panarábiga en Estambul:»De la misma manera que el mundo combatió el antisemitismo después de la catástrofe del Holocausto, la humanidad debe combatir con la misma determinación el odio al islam que está en alza».

“Existe claramente una hostilidad hacia el islam y un odio hacia los musulmanes. Esta amenaza se ha convertido en un problema del que tienen que ocuparse las fuerzas de seguridad, los dirigentes y los ciudadanos de a pie». Y agregó:»Hay que abordar a los grupos neonazis como organizaciones terroristas y tratarlos como tales”,pero Erdogan ,y todos los que apoyan su dialéctica en Oriente y Occidente no suelen ser condescendientes.

El ataque a la mezquita en Nueva Zelanda fue un horror y el mundo musulmán que Erdogan pretende liderar, está exigiendo respuestas. Erdogan entonces, acepta la resolución con la inclusión del antisemitismo.

Pero, ni Erdogan ni sus aliados y socios, por llamarlos de alguna manera, son en realidad tan abiertos y creyentes en la cuestión del antisemitismo, entre otras cosas, porque Erdogan es un judeofobo militante y consecuente.

En julio del año pasado, el presidente turco declaró que «Israel es el Estado más sionista, fascista y racista del mundo», donde ha resurgido «el espíritu de Adolf Hitler».Erdogan hizo esas declaraciones en una reunión en Ankara con su partido, el gobernante Partido Justicia y Desarrollo, de tendencia islamista.

Ahora llegamos al Erdogan real. El Erdogan antisemita que compara a Israel con el nazismo,el Erdogan que pretende banalizar el Holocausto y ponerse a la altura de los negadores de la Shoá y del recalcitrante antisemitismo que hoy baña Europa, entre otros lugares, pero que por presión y a disgusto tiene que aceptarlo en la resolución de ONU de esta semana, pero no nos equivoquemos ni con él ni con los que piensan y actúan como él.

La cruda realidad es que este tipo de resoluciones que no son en absoluto vinculantes no cambian nada. Como tampoco cambia el Consejo de Seguridad que termina apoyando aberraciones porque alguno de los que tienen veto lo interpone debido a sus intereses en juego.

Mientras llueven resoluciones que en realidad son declaraciones que no le cambian la vida a nadie en el terreno,el antisemitismo, la islamofobia,la persecución a cristianos continúa y avanza.

¿Alguna declaración internacional ha detenido el avance de los fascistas antisemitas chalecos amarillos en Francia? ¿Alguna declaración internacional detuvo a los nazis que mataron 50 musulmanes en Nueva Zelanda?¿Algún organismo internacional ha detenido 8 años de genocidio en Siria con masacres inenarrables contra minorías cristianas?

El Secretario General de la ONU Antonio Guterrez,con la mejor intención (¿por qué ponerlo en duda?) dijo hace dos días que todo el mundo tiene que estar de pie y unido para proteger los lugares religiosos, y para impedir el crecimiento de la islamofobia, del antisemitismo,la xenofobia, el racismo y el discurso del odio.Y todos de acuerdo,¿ no?. Pero Guterrez sabe que el 50 por ciento de los que lo aplauden en la Asamblea General cuando dice esas bonitas frases, son las dictaduras que promueven y ejecutan esos flagelos que nacen desde el discurso del odio.

¿Le va a decir Gutierrez a Erdogan que su propuesta de declaración de esta semana no oculta en nada su incitación constante al odio antisemita? Si aunque sea se atreviera a ese pequeño gesto, quizás se abriera una ventana de esperanza.
Pero…el nacimiento de la ONU, como dijimos al principio de estas reflexiones, sigue quedando bien lejos.

 

 
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