Por Israel
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| miércoles diciembre 4, 2019
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Crimenes de odio, antisemitismo: No es cuestión de nombres

Audio con transcripción


JAI – Hace una semana, casi 60 organizaciones judías se reunieron en Nueva York para analizar el antisemitismo, pero fundamentalmente la ola de antisemitismo dentro de Estados Unidos.

Y en ese contexto se escucharon razonamientos variados algunos de los cuales deseamos compartir.

¿Quién hubiera imaginado hasta no hace mucho tiempo que en Estados Unidos, antisemitas intoxicados de odio desde internet iban a masacrar judíos en una sinagoga de Pittsburgh, y atentar contra Rabinos que van caminando por las calles?

Hasta hace muy pocos años, veíamos el movimiento BDS (boicot, desinversión y sanciones) como un arranque antisemita en campus universitarios propiciados por académicos simpatizantes de Hamas y del discurso de Abbas. Hoy, lo apoyan Congresistas aún contradiciendo a la mayoría de su propio partido.

¿Quién en la comunidad judía norteamericana podría imaginar que hubiera Congresistas acusando a la comunidad de doble lealtad y diciendo que el dinero judío ha comprado elecciones?

Nada más antisemita que hoy desde tribunas públicas y desde el Congreso de Estados Unidos, se le diga a la comunidad judía, después de 350 años de trabajo para construir el país junto a toda clase de inmigrantes, que los judíos no son leales al país.

Y hubo muchas más reflexiones y preguntas en la reunión de referencia.Porque resulta claro que si después de 350 años de vida judía en Estados Unidos, se alienta a los peores estereotipos antisemitas desde foros universitarios, desde el Congreso, los atentados se van a sumar y cada vez será más claro que la incitación al odio puede más que la educación.

En esta semana, las víctimas del odio cayeron en El Paso, Texas y en Dayton, Ohio. Supremacistas que se ufanaron de la matanza que hicieron desplegaron su intoxicación contra lo que ellos llaman “inmigrantes”. Tratemos de ser más precisos que los perpetradores. Cuando los descerebrados, alentados desde la palabra y la escritura por quienes convocan a sumar crímenes, cometen una y otra matanza, desde afuera y de lejos se puede decir que son crímenes de odio o como se quiera, pero todo sale de la misma raíz: no se acepta al otro, al que se considera diferente, al que tiene otro color de piel, al que tiene otra religión, al que viene de otro país.

Parece que estamos tan turbados por la catarata de violencia racista y xenófoba, que parecería que ya ni siquiera podemos al menos intentar razonar hasta dónde estamos dispuestos a llegar, sea en Estados Unidos, sea en América Latina, sea en Europa.

¿Atrapar a los asesinos?. Por supuesto, es obvio. ¿Buscar culpables para hacer un debate político de conveniencia sin mirarnos al espejo?. En ese terreno resbaladizo parece que estamos.

En esta ola de odio, suceden hechos como el que vamos a compartir. Enseguida de la matanzas en EEUU esta semana,la hija del Presidente de Estados Unidos escribió: ”Mientras nuestro país llora las pérdidas de vida sin sentido en El Paso y en Ohio, y rezamos por las víctimas y sus seres queridos, debemos alzar nuestras voces en rechazo a estos cobardes y repugnantes actos de odio, terror y violencia”.

A nadie le llamaría la atención si algo similar o hasta igual hubiera sido dicho por gobernantes de cualquier país que se hubieran solidarizado con el pueblo norteamericano que perdió 30 civiles a manos de criminales.

Sin embargo, la congresista del Partido Demócrata Rashida Tlaib, nacida en Estados Unidos, de origen palestino y que este año ha banalizado la Shoá varias veces, decidió politizar la tragedia y le contestó a Ivanka Trump que “sus oraciones no están funcionando” y que quien incita a la violencia es el padre, o sea, el Presidente Trump.

Sin embargo, el asesino de El Paso, muy orgulloso de lo que hizo, se proclamó partidario de la Congresista Elizabeth Warren, del Partido Demócrata y que piensa igual a Rashida Tlaib en este y todos los temas. Es que la politización de las tragedias llevan a esos desbordes. Nadie va a culpar a la Congresista Warren por la barbarie de El Paso porque el asesino diga que la admira y la sigue.

Nadie va a culpar, o al menos no debería racionalmente hablando, culpar al gobierno de Alemania por el crecimiento de la violencia antisemita, que esta semana llevó a una violenta agresión a un Rabino y a que la comunidad judía denunciara por twitter al diario Der Spiegel por reiteradas caricaturas, dibujos y comentarios ferozmente antisemitas.

En los primeros seis meses del año 2019 se registraron 892 incidentes antisemitas en el Reino Unido, triste record histórico.¿Es el gobierno, en este caso, que incita a esta ola de antisemitismo en Inglaterra?. Tampoco.
¿Ha sido el gobierno argentino el que alentó a que agredieran a un parlamentario judío?¿Fue el gobierno uruguayo culpable de que hace tres años asesinaran a David Fremd por ser judío?

Se necesitan urgentes llamados a la responsabilidad. Es evidente que desde los gobiernos de países democráticos, hay una fuerte oposición y combate al racismo, la xenofobia, la discriminación, el antisemitismo, y que los crímenes de odio están penados por ley, en grados distintos, pero penados.

Pero no es suficiente. Los horrores que sufren las sociedades lo demuestran. Es necesario más educación y más contundencia en las medidas que toman los Estados. Pero mucho más aún. Si no hay cordura desde los que conducen a los países, y desde los responsables políticos, no hay democracia que resista.

Los desbordes verbales desde el poder llevan a los desbordes violentos. Somos testigos y víctimas de ello en todos lados. Y como pasó en Estados Unidos esta semana, nadie está libre de la tentación que da el uso de la palabra desde el poder.

¿Cuántas veces hemos mencionado en esta columna a las Congresistas?. Las democracias tienen mecanismos de defensa. Si no se usan o se los debilita, en donde sea, lo que tendremos frente a nosotros es la reiteración de la violencia extrema y más indefensión para la sociedad civil.

 
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