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| lunes noviembre 4, 2019
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Escritor egipcio: El Ministerio de Dotaciones Religiosas egipcio debería enfocarse en combatir el extremismo y la ignorancia en lugar de interferir en la vida de la gente


En su columna publicada el 21 de agosto, 2019 en el diario egipcio Al-Watan, ‘Adel Na’man se burló de la decisión tomada por el Ministerio de Dotaciones Religiosas egipcio de enviar una delegación de clérigos hacia la costa, la principal región de ocio y recreación de Egipto, con el propósito de asesorar a los vacacionistas sobre asuntos como el dónde cenar y cómo vestirse. Na’man se quejó de que el ministerio enfoca sus esfuerzos en tales trivialidades en lugar de atender los problemas más apremiantes del país. Este pidió que enviaran a sus clérigos hacia los focos de extremismo, ignorancia y pobreza de Egipto para que de esta manera promuevan allí el Islam moderado y aborden las raíces de los problemas del pueblo. Este dijo que el pueblo egipcio ha optado por un estado civil y por minimizar la participación de los clérigos en su vida cotidiana y que el ministerio perderá su batalla contra todo esto.

‘Adel Na’man (Fuente: Al-Watan, Egipto)

Lo siguiente son extractos traducidos de su artículo:[1]

«El día llegará en el que encontraremos las oficinas y los empleados del Ministerio de Dotaciones Religiosas dentro de nuestros propios armarios junto a nuestra ropa, en los estantes de nuestros refrigeradores al lado de nuestros alimentos y bebidas, de pie en nuestros baños, [y] durmiendo junto a nosotros debajo de la misma manta en la cama todas las noches. Los jeques del Ministerio nos enseñarán cómo vestirnos, comer, utilizar el baño y tener relaciones con nuestras esposas; no se rendirán hasta que realicen su aspiración de «predicarle a todos los ciudadanos».

«[Recientemente] el Ministerio de Dotaciones Religiosas decidió enviar convoyes repletos de predica religiosa que constan de sobresalientes jóvenes imames a las aldeas costeras del norte [y] a la ciudad de Al-Alamein, semanalmente durante todo el verano, con el fin de responder las preguntas de los vacacionistas sobre el burkini, (el traje de baño que cumple con el sharia), sobre la vestimenta islámica para utilizar de noche, sobre la posición religiosa respecto a los condescendientes restaurantes en la costa, e incluso sobre el cómo cubrir los autos desnudos y expuestos. Es como si esta gente [en la costa]… posee gran carestía en su religión que debe ser completada; deben enderezar su torcido y cojo camino; su felicidad es demasiado grande y debe ser refrenada [y] su fe es débil y tenue y requiere ser mejorada. Quizás [después de las visitas de los imames] las mujeres reconsiderarán y cambiarán de exhibirse en un bikini a un burkini y de rostros expuestos a un niqab y los hombres también se sentirán temerosos y cambiarán de ataviarse con pantalones cortos a pantalones largos y barbas recibirán mayores bendiciones y tales [hombres] abandonarán sus trabajos y lugares de comercio y de trabajo y se ubicarán cerca de las mezquitas para vender ungüentos y mondadientes…

«Sería preferible y más efectivo, caballeros, que estos convoyes se dirijan hacia las provincias que sufren de ignorancia, extremismo y de terrorismo, como varias de las aldeas en la provincia de Al-Minya y que le pidan a sus residentes [musulmanes] que vivan en paz y seguridad con sus hermanos cristianos y dejen que [otros] recen y hablen con su Señor como lo deseen…

«O, sería [mejor] que estos convoyes se dirijan a algunas de las aldeas pobres de la provincia de Al-Fayoum, de donde surgen los peores terroristas y extremistas y les den algunos buenos consejos, los dirijan hacia el camino correcto de la religión e insten a la gente a que abandonen la ideología yihadista y takfiri y vivan en paz con [otras] personas y con el estado. [Sería mejor para los convoyes] ir hacia las aldeas más pobres y necesitadas cuyos [residentes] casan a sus hijos cuando estas son menores de edad y donde incluso unos cuantos las venden descaradamente. [Los predicadores] señalarán con su dedo bendito las razones del problema y las dificúltales y tendrán un papel en su solución…

«Hay muchos fenómenos negativos en nuestros pueblos. Estos predicadores deben rectificar su situación interna, ya que estos son los individuos más dignos en la predica y en el [dar] buenos consejos. En la región costera, [por otra parte], no existe el [problema de los] extremistas, terroristas o asesinos, e incluso [el pecado de] utilizar un traje de baño no es comparable al [hecho de] cargar con explosivos…

«La razón del porque los clérigos se adhieren descaradamente a nuestras vidas es [el hecho de que] la gente ha elegido el estado civil como modelo para el gobierno, la ciencia como medio y camino de la vida y la razón para que puedan comparar opciones y tomar decisiones… El deseo [por el modelo civil de gobierno] ha crecido entre los jóvenes, quienes son el futuro de la nación, [y] no hubiese sido [tan] fuerte si este modelo no hubiese permitido una vida de libertad y dignidad para todos los ciudadanos sin diferencias o discriminación entre ellos – mientras que el modelo religioso no ha logrado tratar con justicia a los hijos de este país, e incluso sembró las semillas de la guerra civil entre ellos…

«[Por ende] nuestros jeques temen que serán abandonados – [un temor] que es razonable y posible – o que, al menos, no estarán en el centro de la toma de decisiones… Les molesta renunciar a su condición de líder. Por lo tanto, han afinado sus objetivos y han cerrado sus filas en la lucha contra esta corriente [que quiere limitar su influencia] y que le ha declarado la guerra a este hasta que salgan victoriosos o martirizados por Alá. [A este fin], estos se han esparcido por todas partes: en las estaciones del metro, calles y plazas; en las estaciones de radio y canales de televisión y recientemente en la costa norte, con el fin de presionar [esta tendencia] y hacer que la gente más sencilla venga hacia ellos [y] erradicar y revertir esta tendencia.

«Pero observándolo de esta manera, ya es demasiado tarde, porque las olas que se originan una tras otra y el estado civil, ya ondean la bandera de la victoria y de la libertad. Nosotros les decimos [a los predicadores], manténganse en sus mezquitas, protejan los fondos públicos y dejen que el pueblo se encargue de los asuntos que le corresponden al pueblo y a las leyes».


[1] Al-Watan (Egipto), 21 de agosto, 2019.

 
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