Por Israel
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| miércoles enero 22, 2020
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El estrecho de Ormuz, el ‘cuello de botella’ con cierto protagonismo en el conflicto EU-Irán


El Estrecho de Ormuz es, de nuevo, centro de tensiones globales. El crudo de Medio Oriente y el flujo de gas natural fluye a través del estrecho conducto marítimo hasta los mercados internacionales, lo que lo convierte en el ‘cuello de botella’ más crítico del mundo.

Incidentes allí, como cuando Irán atacó e incautó un petrolero británico el año pasado-, pueden desestabilizar los precios de los energéticos y encarecer increíblemente las tarifas de envío y seguro de los navíos.

Las tensiones regionales volvieron a estallar después de que Estados Unidos mató a un general iraní de alto rango a inicios de este mes, por lo que cargadores han evitado, brevemente, enviar barcos al estrecho. La República Islámica ha amenazado periódicamente con cerrar la vital vía fluvial, lo que provocó que EU y Reino Unido intensifiquen su presencia militar en medio de llamadas para garantizar que el estrecho permanezca abierto.

Con forma de V invertida, la vía fluvial conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, con Irán hacia el norte y los Emiratos Árabes Unidos y Omán al sur. Tiene una longitud de 154 kilómetros de largo y casi 34 de ancho en su punto más angosto.

Su poca profundidad hace que los barcos sean vulnerables a las minas, y la proximidad a la tierra (en particular desde Irán), deja a los grandes petroleros abiertos al ataque desde misiles en tierra o a la intercepción por rápidos patrulleros o helicópteros.

Es esencial para el comercio mundial de petróleo. Los petroleros transportaron alrededor de un tercio del petróleo que se movió en el mar a través del estrecho: 20.7 millones de barriles por día de crudo según la Administración de Información Energética.

El estrecho también es crucial para el gas natural licuado, dado que más de una cuarta parte del suministro mundial lo cruza, principalmente de Qatar.

Las sanciones de EU, particularmente aquellas destinadas a detener las ventas de petróleo, han hundido a la economía de Irán en una recesión, lo que llevó al presidente Hassan Rouhani a acusar al gobierno estadounidense de entablar una ‘guerra económica’ contra su país.

La interrupción en el estrecho demuestra que Irán tiene el poder de infligir dolor a EU y sus aliados por restringirle el flujo de los energéticos. Cualquier aumento en el precio del petróleo también puede ayudar a compensar los ingresos que Irán está perdiendo por las menores ventas debido a las sanciones.

«Ciertamente tenemos la capacidad de» cerrar el Estrecho de Ormuz, afirmó el canciller iraní Javad Zarif en julio de 2019, y agregó que Irán no querría hacerlo «porque el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico son nuestra línea de vida«.

Sin embargo, cerrar completamente la vía fluvial sería contraproducente pues evitaría las exportaciones de petróleo de Irán, quedándose sin ingresos. Los comerciantes de petróleo dudan de que el país llegue tan lejos.

La armada de Irán tampoco es rival para la Quinta Flota de EU y otras fuerzas en la región, aunque todavía es capaz de una interrupción considerable. En julio de 2019, su Guardia Revolucionaria, encargada de mantener la seguridad del Golfo Pérsico para el país, se apoderó en el estrecho de un buque tanque registrado en Reino Unido y propiedad de la sueca Stena.

Irán dijo que el barco había violado reglas marítimas. También sugirió que la medida fue en represalia por la incautación que Reino Unido hizo de un petrolero iraní cerca de Gibraltar, bajo la sospecha de que estaba violando las sanciones contra Siria.

El buque fue liberado más de dos meses después, luego de que el navío iraní fuera liberado en Gibraltar. A principios de julio, la Armada británica había intervenido para evitar que otro buque cisterna operado por BP fuera bloqueado por buques iraníes al pasar por el estrecho.

La respuesta es no, pero sí ha sido protagonista de algunos conflictos. Durante la guerra entre Irán e Irak en la década de los ochenta, fuerzas iraquíes atacaron la terminal iraní de exportación de petróleo en la isla Kharg, en la parte noroeste del estrecho, con el objetivo de que los iraníes respondieran y eso ‘arrastrara’ a EU al conflicto.

Aunque Irán no trató de cerrar el estrecho, se produjo una llamada ‘guerra de cargueros’ durante la cual ambos bandos atacaron 451 buques, la mayoría con petróleo o productos refinados de petróleo. Eso aumentó significativamente el costo de asegurar buques, aumentando a su vez el costo de las exportaciones de petróleo. Cuando se impusieron sanciones a Irán en 2011, los iraníes nuevamente amenazaron con cerrar el estrecho, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores del país lo negó.

Durante la ‘guerra de los buqueros’, la Marina EU recurrió a la escolta de buques a través del Golfo. En 2019, EU envió un portaaviones y bombarderos B-52 al Golfo Pérsico, pero repetir la operación de la década de los ochenta vincularía grandes partes de las flotas estadounidenses y aliadas.

El presidente Donald Trump, en un tuit publicado en junio de 2019, cuestionó por qué las fuerzas estadounidenses deberían ser responsables de proteger los barcos de otros países.

Reino Unido, Australia, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos se unieron a la operación ‘Canal de Seguridad Marítima Internacional’, liderado por EU que se estableció en respuesta por los ataques de 2019.

Corea del Sur está aportando personal y Japón está enviando un barco a aguas fuera del Estrecho de Ormuz. No obstante, los propietarios de buques que manejan el Golfo enfrentan costos en espiral. Las primas de riesgo de guerra pagadas cada vez que un barco ingresa a la región aumentaron de 30 mil a 185 mil dólares a principios de 2019, mientras que las tarifas de carga aumentaron más del doble, a 26 mil dólares por día.

Irán, Kuwait, Qatar y Bahréin realizan todas sus exportaciones de petróleo a través del estrecho. El noventa por ciento del petróleo exportado de Irak también lo atraviesa. EAU puede evitar en parte el estrecho enviando 1.5 millones de barriles por día a través de un oleoducto desde sus campos petroleros hasta el puerto de Fujairah, en el Golfo de Omán.

Por otra parte, Arabia Saudita tiene la mayor capacidad para desviar los flujos de la zona de riesgo, mediante el uso de un mega oleoducto de mil 200 kilómetros conectado a una terminal de exportación en el Mar Rojo.

Saudi Aramco dijo que la capacidad de esa línea se incrementará a 6.2 millones de barriles por día para fines de 2019 y que podría transportar 7 millones de barriles de manera ‘temporal’. Aramco transportó 2.1 millones de barriles diarios de crudo a través del conducto en 2018.

El oleoducto este-oeste fue atacado en mayo de 2019 por un vehículo aéreo no tripulado que transportaba explosivos, cerrándolo brevemente. Si bien los precios más altos del petróleo provocados por cualquier cierre de Ormuz dañarían a los consumidores en todas partes, el mayor impacto se sentiría en Asia: dos tercios del crudo que pasó por el estrecho en 2019 terminó en China, India, Japón o Corea del Sur.

 
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