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| jueves abril 16, 2020
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La importancia de las divisiones sociopolíticas en la (no) formación de gobierno en Israel


Interior del Parlamento de Israel (Knéset). Foto: Noam Chen / Israeli Ministry of Tourism. Israel_photo_gallery (CC BY-ND 2.0)

Tema

El elemento clave de la inestabilidad política de Israel son las divisiones sociopolíticas o cleavages que conforman su sociedad.

Resumen

El pasado 11 de diciembre la Knéset aprobaba –por segunda vez en 2019– su autodisolución. Ni las elecciones celebradas en abril, ni las celebradas en septiembre han servido para conformar una mayoría suficiente (61 diputados) sobre la que sustentar a un ejecutivo. Los dos grandes partidos –el Likud y la coalición Azul y Blanco– no han logrado aglutinar los apoyos necesarios para evitar la celebración de unas nuevas elecciones (el 2 de marzo de 2020) que serán las terceras en un período de sólo 11 meses. La extrema pluralidad de la sociedad israelí y su consiguiente fragmentación parlamentaria, han provocado que Israel viva en una interinidad nunca conocida.

Este análisis pretende dar a conocer la situación política actual de Israel y como ésta afecta tanto a la política exterior de Israel como a la estabilidad de toda la región. Para ello se dividirá el documento en las siguientes partes: (1) debido a sus particulares condiciones, se analizará sucintamente el sistema político israelí para entender mejor lo que está ocurriendo en Israel; (2) se revisarán los elementos que llevaron a la convocatoria electoral de abril, sus resultados y cuáles fueron las condiciones que provocaron la disolución de la Knéset; y (3) se evaluarán las elecciones de septiembre atendiendo a la campaña, a los resultados y, sobre todo, a las consecuencias que se derivan de este proceso. En este punto, se prestará atención especial a las divisiones sociopolíticas o cleavages que conforman la sociedad israelí ya que, bajo mi punto de vista, son el elemento clave de la inestabilidad política de Israel.

Análisis

(1) El sistema político israelí1

Si bien es cierto que el Estado de Israel cuenta con un sistema parlamentario, éste posee algunas particularidades que deben ser tenidas en cuenta ya que en buena medida están en la base de su ajetreada vida política.

El del Estado de Israel es un sistema parlamentario unicameral (Knéset) donde el presidente (Nesí Hamediná) propone a un candidato a primer ministro (Rosh HaMemshala) que debe lograr la confianza de la cámara, cuya mayoría se sitúa en 61 escaños. Si bien es cierto que desde su creación Israel ha mantenido este procedimiento clásico, como consecuencia de los reiterados momentos de bloqueo político, en la década de los 90 Israel introdujo la elección directa del primer ministro con un procedimiento similar al de los regímenes presidenciales. Esta modificación constitucional no se mantuvo ya que, al contrario de lo que se creía, no logró los objetivos esperados y lamentablemente el bloqueo político continuó.

También es necesario mencionar que la circunscripción electoral en Israel es única y que además adoptó el sistema D’Hondt como forma de reparto de escaños. Para evitar la hiper-fragmentación de la Knéset, la representación de los pequeños partidos está limitada por una barrera electoral del 3,25% que, en la práctica, se suele traducir en cuatro escaños.2 La realidad es que, tras más de 70 años de existencia, Israel nunca ha conocido una mayoría absoluta, por lo que siempre ha necesitado de pactos postelectorales para conformar ejecutivos. Es por esta razón por la que los pactos en Israel poseen “rango de ley” y, por tanto, los partidos tienen que respetarlos o bien salirse de la coalición gubernamental en el caso de no estar dispuestos a cumplirlos. Esto fue lo que ocurrió con Yisrael Beitenu al final de la legislatura de 2015 y que dio lugar a la situación actual.

En lo que al sistema de partidos se refiere, aunque Israel siempre ha sido claramente multipartidista, eso no quita para que haya habido períodos en los que determinados partidos políticos hayan tenido un peso específico en el sistema. Por ejemplo, desde su creación en 1947 y hasta 1977, el Partido Laborista o Ha’Avoda3 dominó todos y cada uno de los gobiernos de Israel, aportando líderes tan carismáticos como David Ben Gurion y Golda Meier. Por otro lado, desde finales de los 70 hasta finales de los 80 fue el Likud quien dominó la esfera pública, transformando tanto la concepción de la seguridad como la economía del país. Ya en el siglo XXI la tónica no ha sido muy distinta y el Likud (2001-2006 y 2009-2019) y su escisión Kadima4 (2006-2009) han sido los dominadores de la política israelí. Ahora, tras el fracaso de Netanyahu por formar gobierno, está por ver si esta dinámica se mantiene o si entramos en un período nuevo.

Otro elemento que debemos incluir en esta introducción es la heterogénea composición de la Knéset. La principal causa de la hiper-fragmentación han sido las diferentes oleadas de inmigrantes (olim) que han ido “formando” la diversidad del pueblo de Israel. Su población presenta una naturaleza tan plural que hace de su sociedad una de las más heterogéneas y, por tanto, ricas del mundo. Son muchos los colectivos sociales en los que se puede dividir la sociedad israelí (árabes, etíopes, askhenazíesharedíes, seculares, etc.), lo que traducido al plano político genera una serie de divisiones sociopolíticas o cleavages5 que, si bien es cierto que aportan un interesante pluralismo político al configurar partidos políticos muy variopintos, también hace muy complicada la gobernabilidad del país. Así, podemos destacar los siguientes seis cleavages como principales dentro de la sociedad israelí: (1) el nacional; (2) el religioso; (3) el étnico; (4) la seguridad nacional; (5) la inmigración; y (6) la organización económica y social.

(1.1) Nacional

La primera y más importante de las fracturas que presenta Israel es la división entre la población judía (75%) y los árabes6 (21%). Si bien es cierto que todos son ciudadanos del Estado de Israel, los árabes se quejan por ser tratados en muchas ocasiones como ciudadanos de “segunda clase”7 y, sobre todo, por sentir que tanto su compromiso como su lealtad con Israel se pone en cuestión8 en demasiadas ocasiones. Sin ir más lejos, en las elecciones de septiembre de 2019 Netanyahu propuso instalar cámaras en los colegios electorales árabes para “vigilar” que no se producían irregularidades en el proceso electoral.

Así, como consecuencia del cleavage nacional encontramos el surgimiento de diferentes partidos árabes-israelíes –Balaad y Ta’al– que en los comicios de 2015 y en los de septiembre de 2019 se presentaron en una sola candidatura, aunque habitualmente lo hacen por separado.

Precisamente sobre este cleavage ha girado uno de los asuntos más controvertidos de las dos campañas: la legalidad o no de las mencionadas cámaras de seguridad en los centros de votación de mayoría árabe.

(1.2) Religioso

El Estado de Israel tiene una relación muy particular con la religión judía. Tal es así, que autores judíos seculares como Gideon Levy han calificado a Israel de “semiteocracia”9 basándose en hechos tales como que algunas “leyes religiosas” sean obligatorias en todo el país.10 De hecho, la ruptura de la coalición liderada por el primer ministro Netanyahu vino propiciada por una controvertida proposición de ley que extendía el reclutamiento obligatorio a los estudiantes de las yeshivás.

Es necesario precisar que este cleavage no debe ser entendido como una división entre judíos religiosos y seculares sino más bien entre los ortodoxos (haredim)11 y el resto12 de la población ya que, debido a la participación de partidos religiosos en buena parte de los gobiernos, desde el Estado se ha privilegiado la corriente ultraortodoxa13 frente a las otras más moderadas, como la reformista y la conservadora.14 Es por esto por lo que en Israel encontramos partidos religiosos como el Shas y la coalición Yahadut Hatorah Hameuḥedet,15 cuyos programas han estado centrados en el mantenimiento de la intencionada confusión entre iglesia y Estado. Este grupo de partidos ha sido calificado por Galnor y Blander16 como el grupo de la Halakha17 por su especial atención a la observancia de las normas religiosas.

Frente a estos partidos religiosos estarían los que apuestan por la separación radical entre iglesia y Estado, donde encontramos tanto a los tradicionales (LikudHaAvoda) como aquellos surgidos en los últimos años (Yisrael BeitenuKulanuMeretz y Yamina), cuyas posiciones están cercanas laicismo radical. Este cleavage provoca un choque frontal de propuestas que conduce irremediablemente a situaciones como las ocurridas en septiembre y abril, haciendo imposibles las coaliciones de gobierno.

En las dos campañas de 2019 los partidos religiosos han defendido vehementemente sus posiciones, lo que ha hecho imposible conformar una coalición tanto en el bloque de la derecha como en el de la izquierda.

(1.3) Étnico

En lo que a la composición étnica de la población judía de Israel se refiere, podemos hacer una diferencia entre los mizrachi, o judíos procedentes del Norte de África y Oriente Medio, y los azkenazíes, cuyo origen lo tenemos que buscar en Europa Central y Oriental. Si bien los mizrachi han sufrido cierta discriminación basada en la asunción de estereotipos tales como personas excesivamente cálidas, poco formadas y con escasas habilidades profesionales, por su parte los azkenazíes han sabido cultivar una imagen mucho más benigna de su comunidad.

En la práctica, los azkenazíes han disfrutado de un mejor nivel socioeconómico gracias a la promoción de una autoproclamada superioridad cultural y política. Como forma de defensa de los intereses de los mizrachi, en 1984 se produjo una escisión del partido Agudat Israel que cristalizó en la formación del partido Shas, cuya base electoral se centró en la población sefardí del Norte de África. Además de las diferencias étnicas, sus postulados económicos se diferenciaban de los del resto de partidos religiosos al poner un mayor acento en las posiciones sociales como forma de reducir las diferencias económicas existentes entre sefardíes y askenazíes. Este hecho se ha traducido en una mayor cercanía del partido Shas a los laboristas.

Por su parte, los askenazíes tradicionalmente han votado al partido de los judíos hasídicos Agudat Israel y en menor medida a su escisión mitnagdí Déguel HaTorá, que en la actualidad conforman la coalición Yahadut HaTorah.

(1.4) Seguridad nacional

La seguridad nacional es uno de los aspectos que más, por no decir el que más, influye en la política de Israel. Tanto las complejas relaciones con los palestinos como sus siempre convulsas relaciones con los países árabes han generado profundas divisiones en la clase política israelí. Así, podemos distinguir entre los postulados duros de los denominados “halcones” y aquellos que plantean opciones más cooperativas, las “palomas”. En buena medida, el nacimiento y posterior desarrollo del Likud se explica gracias a este cleavage, ya que sus posiciones en seguridad nacional son mucho más extremas que las de HaAvoda. Sin embargo, en las últimas elecciones la coalición Kahol ve Lavan (Azul y Blanco) ha planteado opciones de seguridad muy similares, restando por ello parte de su electorado tradicional al Likud. De hecho, si bien es cierto que durante las campañas electorales de abril y septiembre el líder de Kahol ve Lavan, Benny Gantz, ha mantenido una intencionada ambigüedad respecto de la anexión del Valle del Jordán, recientemente ha admitido su voluntad de llevarlo a cabo en el caso de alcanzar el gobierno en marzo.22

Es en este cleavage en el que debemos encuadrar los debates sobre la aceptación o no de dos Estados (uno palestino y otro israelí) y, sobre todo, las anexiones de las zonas controladas por Israel en Cisjordania, cuestión sobre la que también son muy activos los partidos sionistas –HaBait HaYehudi y Tkuma–,23 que en 2019 formaron la coalición Yamina.

(1.5) Inmigración

La inmigración conforma un cleavage que gira en torno a las diferentes oleadas de inmigrantes (aliyah) que han llegado a Israel. En lo que a la inmigración se refiere, la sociedad israelí divide a su población entre aquellos judíos que conformaban el Yishuv,24 a los que se unen los que llegaron en las primeras décadas de la existencia de Israel, y aquellos otros inmigrantes más tardíos que llegaron sobre todo procedentes de la antigua Unión Soviética y en menor medida de América Latina. El caso más claro de partido formado sobre la base de este cleavage es el liderado por Avigdor Liberman –Yisrael Beitenu–, cuya base electoral es esencialmente población procedente de la ex Unión Soviética.

En líneas generales sus postulados respecto a la economía, a la cuestión palestina y a la presencia pública de la religión son diferentes a aquellos que poseen los que descienden de familias del Yishuv.

(1.6) Organización económica y social

Israel ha pasado de ser una economía con un alto grado de intervención pública, a ser uno de los Estados más liberales del mundo. La primera transformación llegó a finales de los 70 con el Likud y la siguiente llegó en la presente década con el boom tecnológico promovido por los gobiernos Netanyahu. Este cleavage ha provocado por un lado el surgimiento de partidos como Kulanu, que abogan por una mayor liberalización económica, y por el otro de formaciones como Meretz, que han recogido el malestar del movimiento de “los indignados” para entrar en las instituciones israelíes.

Precisamente, estos partidos han centrado la campaña en asuntos tales como el mantenimiento del Estado del bienestar, la reducción de la desigualdad o el papel que debe tener el Estado en la economía de Israel.

Los cleavages aquí esbozados son, en mi opinión, la base sobre la que los diferentes partidos políticos israelíes fijan sus posiciones en relación con los asuntos que preocupan y afectan a la sociedad israelí. Estas posiciones son las que marcan la compatibilidad entre los diferentes partidos y, por tanto, las que determinan la viabilidad o la imposibilidad de formar coaliciones de gobierno.

Figura 1. Relación entre los cleavages y los partidos políticos en Israel
Cleavage 1º Cleavage 2º Cleavage 4º Cleavage Otros25
Cámaras de Seguridad (colegios árabes) Reclutamiento de Haredim Uniones civiles no autorizadas por rabinos Transporte público en Sabbat Solución dos Estados Anexión Zonas C de Cisjordania Economía neoliberal Sentencias Tribunal Supremo Inmunidad por corrupción
Kahol ve Lavan X V V V ¿? ¿? X X X
Likud V ¿? X X X V V V V
Lista Unida X N/D V V V X X X X
Shas V X X X N/D ¿? X V V
Yisrael Beitenu V26 V V V X V V V X
Yahadut Hatorah V X X X N/D ¿? X V V
Yamina V ¿? ¿? X X V V V V
Ha’Avoda-Gesher X V V V V X X X X
Unión Democrática X V V V V X; X X X
Fuente: elaboración propia con información del Jerusalem Post.

(2) El año electoral

En el pasado año 2019 se celebraron en Israel dos elecciones parlamentarias. Los principales temas sobre los que giraron las dos campañas electorales, tanto la de abril como la de septiembre, fueron los siguientes:

  1. La instalación de cámaras en los colegios electorales donde votan los árabes-israelíes. Durante las elecciones de abril salió a la luz que miembros del Likud habían instalado ilegal y secretamente cámaras en los colegios de mayoría árabe. El argumento para llevar a cabo esta medida era asegurarse de que los comicios se desarrollaban de forma legal, lo que ponía en cuestión la lealtad de los árabes con el Estado de Israel. Durante la segunda campaña, el Likud trató de “legalizar” la medida aprobando una ley en la Knéset, propuesta que fracasó al no encontrar los apoyos necesarios.
  2. Asuntos relacionados con la secularidad del Estado. Uno de los asuntos que más divide a la sociedad israelí es el compromiso de los estudiantes de las yeshivás con las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF). De hecho, la propuesta de Avigdor Lieberman para que el alistamiento fuera obligatorio fue lo que propició el colapso del último gobierno de Netanyahu. Mientras que el Likud y los partidos religiosos siguen defendiendo su exención, la izquierda y los partidos seculares abogan por una igualdad de todos los ciudadanos ante la obligatoriedad del servicio militar. Junto a este tema también se puso en cuestión que los rabinos siguieran manteniendo el monopolio de la celebración de matrimonios y que el transporte público no funcionara durante el Sabbat.
  3. Asuntos de seguridad. Casi de forma permanente la cuestión de “los dos Estados” ocupa una parte importante de los debates electorales en Israel. Si bien es cierto que el Likud no niega expresamente la posibilidad de que existan dos Estados, sus políticas en Cisjordania lo hacen cada vez más difícil. Entre estas medidas estarían las promesas realizada por Netanyahu de anexionarse la Zona C de Cisjordania.27 Si bien es cierto que sobre la anexión de la zona C sólo Lieberman ha secundado a Netanyahu, sobre la cuestión de los dos Estados los partidos políticos mantienen posiciones intencionadamente difusas.
  4. Política económica neoliberal. Israel es uno de los Estados que más ha liberalizado su economía. Si bien hasta los 70 su economía era esencialmente agrícola y el Estado tenía un papel muy importante, desde la llegada al poder del Likud, Israel ha vivido un proceso de liberalización económica cuya culminación ha sido la transformación digital emprendida por los diferentes gobiernos de Netanyahu. Esta liberalización ha llevado a Israel a ser el país de la OCDE con mejores cifras macroeconómicas, pero al mismo tiempo la sociedad Israel ha tenido que acostumbrarse a unas cifras de desigualdad no conocidas hasta el momento.

Estos cuatro asuntos han centrado los debates electorales de abril y septiembre. Sin embargo, no debemos verlos como hechos aislados, sino como cuestiones que se enmarcan en los diferentes cleavages que desde hace años están presentes en la sociedad israelí.

(2.1) Las elecciones de abril de 2019

El ciclo electoral comenzó el pasado 9 de abril, cuando Israel celebró unas elecciones anticipadas que ponían fin de forma apresurada al último gobierno de Netanyahu. Las desavenencias entre los partidos que formaban la heterogénea coalición de gobierno provocaron que el 24 de diciembre de 2018 el primer ministro Benjamín Netanyahu disolviera la Knéset acabando así con el que era su cuarto gobierno. Además de reforzar su ejecutivo, con esta medida Netanyahu pretendía ganar tiempo y, por tanto, evitar que su reelección coincidiera con el inicio de su horizonte penal.

Figura 2. Israel: resultados electorales de las elecciones de abril
% de votos Escaños Diferencia con 2005 Favorable a Netanyahu
Likud 26,46 35 +5
Kahol ve Lavan 26,13 35 +24 No
Shas 5,99 8 +1
Yahadut Hatorah 5,78 8 +2
Jadash/Ta’al 4,49 6 +6 No
Ha‘Avoda 4,43 6 -13 No
Yisrael Beitenu 4,01 5 -1 No
Derecha Unida 3,70 5 -3
Meretz 3,63 4 -1 No
Kulanu 3,54 4 -6
Balaad 3,34 4 -3 No
Fuente: Comité Electoral Central.28.

A pesar de que las encuestas apuntaban a que el Likud podría formar gobierno con la ayuda de los partidos religiosos y de Yisrael Beitenu, tal y como se aprecia en la Figura 3, las desavenencias por los “asuntos religiosos” y, en menor medida, la corrupción, hicieron imposible un ejecutivo de coalición formado por la derecha laica (LikudYisrael Beitenu) y por los partidos religiosos (Shas y Yahadut Hatorah).29

Figura 3. Cleavages insalvables para una coalición de gobierno (abril)
Figura 3. Cleavages insalvables para una coalición de gobierno (abril). Fuente: elaboración propia a partir de información publicada por el Jerusalem Post

Fuente: elaboración propia a partir de información publicada por el Jerusalem Post.

Por ello, la estrategia de Netanyahu, lejos de reforzar su mayoría parlamentaria, ha provocado una situación nunca conocida en Israel: la imposibilidad de formar un gobierno tras la celebración de dos procesos electorales.

(3) Las elecciones de septiembre de 2019

Tras la nueva disolución de la Knéset se convocaron elecciones para el 17 de septiembre. Si bien los dos grandes partidos no presentaron cambios sustanciales en sus candidaturas,30 otras formaciones como los laboristas o la izquierdista Meretz sí que lo hicieron. Por el lado de la izquierda los laboristas volvieron al liderazgo de Amir Peretz, y por su parte Meretz se unió con Ehud Barack bajo una coalición que llevaba por nombre Unión Democrática. En lo que a la derecha se refiere, por un lado, la derecha radical31 se unió en una heterogénea coalición electoral (Yamina) y, por otro, el partido de Moshe Kahlon –Kulanu– se integró en el Likud bajo la promesa de que ocuparía la cartera de finanzas en un futuro gobierno. Quizá el cambio más radical ocurrió en la comunidad árabe-israelí, cuando los partidos árabes (JadashTaal y Baalad), para evitar un nuevo gobierno de Netanyahu, decidieron presentarse a las elecciones en una sola coalición denominada Lista Conjunta.

Como muestra la Figura 4, los dos grandes partidos, especialmente el Likud, fueron los únicos que empeoraron sus resultados respecto a abril. Sin embargo, en lo que a los bloques se refiere, las diferencias no fueron significativas, lo que se tradujo de nuevo en la nueva imposibilidad para la formación de gobierno.

Figura 4. Israel: resultados electorales de septiembre de 2019
% de votos Diferencia con abril Escaños Diferencia con abril
Kahol ve Lavan 25,93 -0,2 33 -2
Likud 25,09 -1,37 32 -3
Lista Conjunta 10,62 +2,79 13 +3
Shas 7,44 +1,45 9 +1
Yisrael Beitenu 6,99 +2,98 8 +3
Yahadut Hatorah 6,06 +0,28 7 -1
Yamina 5,88 +2,18 7 +1
Ha’Avoda-Guesher 4,80 +0,37 6 0
Unidad Democrática 4,34 +0,71 5 +1
Fuente: Comité Electoral Central.32

A pesar de que la coalición Kahol ve Lavan fue la lista más votada, el 25 de septiembre el presidente de Israel encargó a Netanyahu la formación de gobierno ya que los apoyos del Likud (55), sin alcanzar los ansiados 61 escaños, eran mayores que los presentados por la lista más votada (54).33 La situación de partida no era muy diferente a la de abril: Netanyahu contaba con el apoyo de su propio partido (32), con el de los ortodoxos, con el Shas (nueve) y con Yahadut Hatorah (siete) y, por último, con los de Yamina (siete). Sin embargo y, a pesar de los esfuerzos realizados por Netanyahu durante las cuatro semanas que duró su mandato de formación de gobierno, el primer ministro no fue capaz de convencer a Lieberman para que apoyara su candidatura. Si bien las desavenencias sobre los asuntos religiosos seguían bloqueando la negociación, en esta ocasión fue la acusación formal34 dictada por el fiscal general Mandelblit contra Netanyahu, la que cerró definitivamente la puerta de un gobierno de coalición liderado por el actual primer ministro.

El 21 de octubre Netanyahu comunicó al presidente Rivlin que no había logrado conformar una mayoría de 61 diputados, por lo que comenzaba el turno de Benny Gantz. Entre los apoyos que había logrado reunir la coalición Kahol ve Lavan (33) estaban, además de los de su propio partido, los de los Laboristas (seis) y los de la Unión Democrática (cinco). Pendientes estaban los 10 escaños de la Lista Conjunta de los árabes que, aunque rechazaron la opción de entrar en un futuro gobierno de coalición, se pusieron a disposición de Gantz para su investidura, aunque sería más correcto decir que se ofrecieron para evitar que Netanyahu volviera a liderar un gobierno.35 En el mejor de los casos, Gantz podría aglutinar un total de 54, muy lejos de los 61 necesarios para la investidura.

La mayoría de gobierno propuesta por Gantz además de insuficiente era altamente inestable ya que los partidos árabes plantearon dudas sobre la figura del propio Benny Gantz. Además de su vaguedad sobre la viabilidad de un hipotético Estado palestino, los árabes criticaron algunas declaraciones hechas por Gantz durante la campaña de abril donde presumía de haber devuelto a Gaza a la Edad de Piedra o de haber asesinado a más de 1.300 terroristas durante el tiempo que fue jefe del Estado Mayor del gobierno de Netanyahu. Recientemente, Gantz se ha mostrado favorable a la anexión del Valle del Jordán, lo que de cara a marzo puede complicar aún más su relación con los partidos árabes.

Figura 5. Cleavages insalvables para una coalición de gobierno (septiembre)
Figura 5. Cleavages insalvables para una coalición de gobierno (septiembre)Fuente: elaboración propia a partir de información publicada por el Jerusalem Post

Fuente: elaboración propia a partir de información publicada por el Jerusalem Post.

Siguiendo con las dificultades de Gantz para formar gobierno, también tenemos que mencionar que a pesar de contar con el apoyo de los partidos de izquierda y de los árabes, Gantz todavía necesitaba convencer a Lieberman para que le apoyase, ya que con los grupos anteriormente mencionados se quedaba a siete escaños de la mayoría absoluta.

Figura 6. Cleavages insalvables para una coalición de gobierno
Figura 6. Cleavages insalvables para una coalición de gobierno. Fuente: elaboración propia a partir de información publicada por el Jerusalem Post

Fuente: elaboración propia a partir de información publicada por el Jerusalem Post.

Si bien las discrepancias entre Lieberman y Gantz eran profundas en temas clave como la visión económica, el papel del Tribunal Supremo y el control sobre los ciudadanos árabes-israelíes, el principal obstáculo estribaba en que Gantz necesitaba el apoyo de los partidos árabes36 para formar gobierno. Para Lieberman, la única opción viable de gobierno pasaba por una coalición entre el Likud y Kahol ve Lavan,37 algo que ya había sugerido el presidente Reuvén Rivlin en los encuentros de septiembre38 cuando se iniciaron las conversaciones poselectorales. Aunque Benny Gantz rechazó formar parte de un gobierno en el que estuviera Netanyahu, este no era el único obstáculo que salvar ya que las discrepancias entre el Likud y Kahol ve Lavan todavía eran, y aún son, tan significativas que el acuerdo resultó imposible.

Figura 7. Cleavages insalvables para una coalición de gobierno
Figura 7. Cleavages insalvables para una coalición de gobierno. Fuente: elaboración propia a partir de información publicada por el Jerusalem Post

Fuente: elaboración propia a partir de información publicada por el Jerusalem Post.

Conclusiones

En el futuro inmediato, Israel se prepara para votar por tercera vez en menos de un año. Se trata de unas elecciones que nadie deseaba ya que todos los partidos, de una manera u otra, empiezan a sufrir el desgaste de tantas convocatorias electorales. Los desacuerdos son tan grandes que, tal y como dijo el presidente Rivlin, puede que no sea la última vez que los israelíes voten. El nivel de tensión es tal que hasta la propia fecha de los comicios ha sido un problema. Debido a los plazos marcados por la legislación israelí las elecciones deberían celebrarse entre el 2 y el 17 de marzo. En un primer momento se pensó en el 10 de marzo, aunque finalmente se descartó la fecha por coincidir ésta con la celebración del Purim, una efeméride que podíamos equiparar con el Carnaval y que es muy popular en Israel. En segundo lugar, se planteó posponer los comicios una semana –al 17 de marzo– pero el día coincide con la conmemoración de la muerte de un importante Rebbe hasídico, lo que provocó el veto de los partidos ultraortodoxos. Finalmente, se ha optado por el 2 de marzo que, sin ser ni mucho menos una fecha adecuada por coincidir con una importante reunión del AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) y con el Día de los Caídos de Israel, parece la opción menos mala.

Ante la inminente convocatoria electoral, los partidos israelíes han comenzado a configurar sus candidaturas. En la izquierda, los laboristas de HaAvodá mantienen su alianza con Guesser y se unen a Meretz en un intento de aglutinar todo el voto de izquierda. En la derecha radical, el partido de Bennet y el de Smotrich parece que concurrirán juntos a los comicios, aunque en esta ocasión no podrán reeditar el pacto a tres con Rafi Peretz que los llevó en septiembre a obtener siete diputados. Por último, ni el Likud ni Kahol ve Lavan cambiarán a sus líderes para marzo, aunque la formación de Netanyahu sí que celebró unas interesantes primarias a las que concurrieron el propio primer ministro y su rival político Gideon Saar.40

De cara al día 2 de marzo, parece complicado hacer pronósticos no sólo sobre cuáles serán los resultados, sino también sobre cómo se podrían articular las coaliciones, ya que las posiciones de los partidos políticos están muy polarizadas. Según las encuentras publicadas en diciembre y en enero, ninguno de los bloques alcanzaría los deseados 61 escaños necesarios para formar gobierno y el único partido capaz de desbloquear la situación sigue siendo Yisrael Beitenu.

Figura 8. Encuestas electorales para el 2 de marzo de 2020
Partidos M.Rishon 19/XII/19 Maariv 1/I/20 Walli 9/I/20 Cha-13 16/I/20 Cha12 16/I/20 Kan 23/I/20 Mejor Peor Diferencia
Kahol ve Lavan 38 36 35 34 34 35 38 34 +/-4
Likud 34 30 33 31 32 31 34 30 +/-4
Lista Conjunta 14 13 13 14 13 13 14 13 +/-1
Shas 8 8 8 6 8 8 8 6 +/-2
Yahudat Hatorah 7 7 8 7 7 8 8 7 +/-1
Hayemin Hehadash 7 6 8 7 7 6 +/-2
Yisrael Beitenu 7 8 8 8 8 8 8 7 +/-1
HaAvoda-Guesher-Meretz 5 5 941 9 8 9 9 5 +/-4
Otzma Yehudit 4 4 4 0
Yamina 7 4 10 8 10 4 +/-6
Bloque derecha42 56 51 55 55 57 55 57 51 +/-6
Bloque izquierda 57 54 57 57 55 57 57 54 +/-3
Fuente: Haaretz.

Aunque las encuestas no hacen presagiar un desbloqueo de esta situación política, podemos plantear algunos escenarios de futuro:

  1. Una coalición entre el Likud y Kahol ve Lavan sería complicada ya que además de las diferencias anteriormente señaladas, haría falta que Netanhayu se retirara de la escena pública. Esta condición parece improbable salvo acción judicial inesperada o que Gantz y Netanyahu aceptaran la propuesta hecha por el presidente Rivlin en septiembre: Gantz asumiría la jefatura del gobierno hasta que Netanyahu solventara sus problemas con la justicia. La coalición entre Likud y Kahol ve Lavan evitaría complicados pactos a tres o a cuatro bandas que convierten al ejecutivo en organizaciones mucho más inestables. Además, esta opción dotaría al gobierno de una amplia mayoría parlamentaria que iría desde los 64 a los 72 diputados.
  2. Un acuerdo de toda la izquierda incluyendo a los árabes parece cada vez más difícil, sobre todo después de que Gantz haya asumido algunas de las tesis del Likud como la de anexionarse el Valle del Jordán. En este punto habrá que esperar a las próximas encuestas, aunque es de prever que esta nueva postura le reste votos por la izquierda y está por ver que éstos se compensen por la derecha. También habrá que esperar a ver cómo funciona la alianza entre Meretz y HaAvodá aunque, por el momento, atendiendo a las encuestas (un máximo de nueve) resulta complicado pensar que el ascenso de esta coalición izquierdista sea tal como para poder suplir los 13 o 14 escaños de los partidos árabes.
  3. Un acuerdo de toda la derecha que incluya a los partidos religiosos es la opción más plausible, aunque en este pacto difícilmente podría incluirse a Yisrael Beitenu. En este escenario, difícilmente se alcanzarían los 61 escaños, sobre todo porque el Likud parece haber alcanzado un techo electoral en los 34 escaños. Los partidos religiosos tampoco son capaces de superar los ocho y en el mejor de los casos la derecha radical consigue 10. Sería necesario que Yisrael Beitenu abandonara sus políticas laicistas o que se convenciera a los laboristas de entrar en el ejecutivo. Otra opción sería lograr la escisión de Yesh Atid de la coalición Kahol ve Lavan. Si bien puede parecer difícil, hay que recordar que su líder, Yair Lapid, ya formó parte de los ejecutivos de Netanyahu.

En lo que a coaliciones de bloques se refiere, las opciones tampoco son sencillas ya que las posiciones están muy fijadas, y salvo cambio inesperado, no parece que ningún partido vaya a adoptar una opción transversal que permita un cambio político en Israel. Habrá que esperar a las elecciones o a la aparición de un cisne negro, que quizá podría ser el prometido Plan de Paz de Trump, que bien podría trastocar las previsiones que se han hecho hasta ahora. Otro elemento que podría alterar el curso de las elecciones es el futuro de Netanyahu, ya que cuando en las encuestas se preguntó por la intención de voto a un Likud liderado por Gideon Saar los resultados bajaban en cuatro o cinco escaños.43

Alberto Priego
Profesor del Departamento de Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, Universidad Pontificia de Comillas | @AlbertoPriego


1 Para una visión detallada del Sistema Político Israelí véase Gideon Rahat y Reuven Hazan (2013), “Israel”, en Phillips Shively y Paulette Kurzer (eds.), Comparative Governance, McGraw Hill, Nueva York.

2 La Ley Básica de Israel declara que las elecciones deben celebrarse un martes del mes de Chesvan, un período que va desde finales de septiembre a noviembre.

3 Literalmente significa “El trabajo”, por lo que ha sido traducido como Laborista.

4 Literalmente significa “Adelante”.

5 Este trabajo sigue la definición clásica de Lipset y Rokan y, por tanto, los cleavages son rupturas o fracturas profundas basadas en la historia de las sociedades que permiten a los individuos posicionarse sobre temas que pueden ser polémicos o controvertidos. Véase Seymour Martin Lipset y Stein Rokkan (2008), Structures de clivages, systèmes de partis et alignement des électeurs: une introduction, Éditions de l’ULB, Bruselas.

6 El Estado de Israel los denomina israelíes-árabes, aunque la mayoría prefieren recibir la denominación “palestinos en Israel”.

7 Una de las principales diferencias es que los árabes no realizan el servicio militar.

8 Miriam Berger (2019), “Palestinian in Israel”, Foreign Policy, 18/I/2019.

9 Gideon Levy (2009), “Let’s face the facts, Israel is a semi-theocracy”, Haaretz, 10/XII/2009.

10 Entre otras, podemos citar la prohibición de circular en transporte público durante el Shabbat o la inexistencia de matrimonio civil.

11 Haredim significa literalmente “aquellos que tiemblan ante Dios”.

12 En este grupo podemos incluir tanto a los no religiosos (hilonis) como a aquellos que observan los mandamientos básicos (masoratis).

13 Dentro de los ultraortodoxos también hay varias corrientes que podrían resumirse en dos: los hasídicos y los mitnagdíes.

14 Los rabinos ortodoxos tienen competencias exclusivas estatales atribuidas por el Estado, como la supervisión de las conversiones y la celebración de matrimonios. Asimismo, las sinagogas ortodoxas reciben más ayuda económica que las reformistas o las conservadoras.

15 Judaísmo Unido por la Torá es una coalición compuesta por dos partidos: Déguel HaTorah (Nuestra bandera es la Torá) y Agudat Israel (Unión de Israel).

16 Itzhak Galnoor y Dana Blander (2018), The Handbook of Israel’s Political System, Cambridge University Press, Cambridge, p. 336.

17 Se trata del conjunto de reglas o leyes religiosas derivadas de la tradición escrita y oral.

18 Su significado sería “Judío del Este”.

19 Su significado sería “Judío del Oeste”.

20 Esencialmente proceden de Europa Central y EEUU.

21 Aziza Khazzoom (2008), Shifting Ethnic Boundaries and Inequality in Israel: Or, How the Polish Peddler Became a German Intellectual, Stanford University Press.

23 Literalmente se traduce por “Resurrección”.

24 Aquellos que llegaron antes de la creación del Estado de Israel aunque, siendo generosos, también incluiríamos los llegados en los años posteriores.

25 Debido a los problemas con la justicia del primer ministro Netanyahu, se creó un debate sobre el alcance de las Sentencias del Tribunal Supremo y, sobre todo, acerca de la inmunidad del primer ministro frente a las investigaciones judiciales.

26 A pesar de estar de acuerdo con la instalación de cámaras de seguridad en los colegios electorales árabes, el 9 de septiembre Yisrael Beitenu votó en contra en la Knéset ya que a juicio de su líder la medida podría ser utilizada con fines electoralistas por el Likud.

27 Esta área acordada en Oslo supone el 66% del futuro Estado Palestino, lo que haría inviable su supervivencia. “Netanyahu promete la anexión del valle del Jordán si es reelegido”, El País, 11/IX/2019.

29 Un gobierno de LikudShas, Judaísmo Unido por la Torá y Unión de Derechas sumaría 56 escaños. Si a estos se le hubieran sumado los votos de Yisrael Beitenu llegarían a los 61 escaños necesarios para la formación de gobierno.

30 El partido de centro-derecha Kulanu se integró en el Likud bajo la promesa de que su líder Moshe Kahlon ocuparía la cartera de finanzas en un futuro gobierno.

31 En abril se habían presentado como Unión de Partidos de Derechas.

33 Eran 54 y no 57 los apoyos con los que contaba Gantz ya que tres diputados de la Lista Conjunta rechazaron apoyar esta candidatura.

34 Netanyahu ha sido acusado de fraude, soborno y trato de favor en tres casos (1000, 2000 y 4000) distintos.

35 La situación era muy similar a la de 1992, cuando los árabes prometieron apoyar a un gobierno, en este caso liderado por Rabin, aunque en ningún caso se plantearon entrar en el gobierno.

36 “Liberman: no nos sentaremos con los partidos árabes”, Israel Noticias, 24/IX/2019.

38 La propuesta del presidente Rivlin era que Netanyahu fuera primer ministro y Gantz vicepresidente, con la particularidad de que si Netanyahu fuera finalmente imputado, Gantz actuaría como primer ministro con plenos poderes.

39 Debido a los problemas con la justicia del primer ministro Netanyahu, se creó un debate sobre el alcance de las Sentencias del Tribunal Supremo y, sobre todo, acerca de la inmunidad del primer ministro frente a las investigaciones judiciales.

41 En la encuesta se consideró a HaAvoda (cinco escaños) y Meretz (cuatro) por separado y en la Figura 8 se presentan unidos.

42 No se incluye a Yisrael Beitenu en la coalición.

43 Maariv realizó una encuesta el 20 de diciembre en el que preguntaba por la intención de voto a un Likud liderado por Netanyahu y a un Likud liderado por Saar. Mientras que la primera opción obtenía 35 escaños, la segunda se quedaba en 30.

 

 
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