En los últimos años venimos enfrentado un crecimiento del antisemitismo en el mundo; nos asombra porque tras la Shoá y el descubrimiento de auténticas fábricas de muerte hubo cierta mengua. Pero, desde hace un tiempo, la virulencia retornó: se usan los mismos prejuicios, estereotipos y calumnias, adaptándolos al presente.











Es indignante, pero la solucion no existe. EL antisemitismo es obra de la conciencia de humanos, que la envidia o la mala historia le han podrido el cerebro. Los judios agradecen a DIOS