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| jueves junio 11, 2020
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Una propuesta bien pensada para volver a trabajar y eliminar el virus

Con el Dr. Baruj Barzel , matemático de la Universidad de Bar-Ilan


¿Qué tiene que ver la matemática con el Coronavirus? ¿Qué pueden desarrollar matemáticos en un laboratorio para aportar a la elaboración de  una estrategia de salida inteligente que no sólo permita reactivar la economía sino  también hacerlo de modo que no se corra riesgos y se mate el virus con rapidez?

El Dr. Baruj Barzel (44), que comenzó su carrera profesional en Física y se especializa hoy en Matemática Aplicada, no tiene duda ninguna: mucho. Y lo ha hecho, desarrollando un modelo de salida que puede servir en cualquier país del mundo, pero que estima es ideal para aquellos sitios en los que el estallido del Coronavirus comenzó más tarde y por lo tanto no tienen aún una estrategia elaborada clara para salir sino que recién la están pensando.

América Latina es el ejemplo central.  No sólo Uruguay.

Barzel dirige el Centro de Investigación de Redes en el Departamento de Matemáticas de la universidad de Bar Ilan. Aclara que se refiere a todo tipo de redes: tecnológicas, biológicas, sociales, cerebrales. “Pero ahora, claro está, nos estamos concentrando casi exclusivamente en el Coronavirus”.

Conversamos con el Dr. Barzel para entender a fondo de qué se trata. Y cabe aclarar de antemano, que está dispuesto a compartir más detalles profesionales con cualquier autoridad que sienta que el modelo le puede servir a su país. “Acá no hay secretos para nadie. Lo que queremos es ayudar”.

 

Dr: Barzel (Foto: Levy Meshulam)
Dr: Barzel (Foto: Levy Meshulam)

 

P: Debo reconocer que no entiendo qué puede tener que ver la matemáticas, que es su campo, con el Covid-19.

R: Pues comienzo aclarando que yo no soy experto en virus, pero sí entiendo muy bien ecuaciones matemáticas que describen la forma en que el virus se propaga por las redes.

P: Usted dice que hay un patrón de comportamiento.

R: Sin duda ninguna. En cualquier parte del mundo, cuando llegó el virus, se comportaba igual. O sea, antes que cada país decida si impone o no cierre y en qué medida, el virus se propagaba en todos lados al mismo ritmo exponencial, o sea creciendo entre un 25% y 30% por día. Era así en Suecia, China, Israel, Estados Unidos, en todos lados. O sea que dentro del revuelo que estamos viviendo, hay ciertas leyes. Esas “leyes” son reglas matemáticas.

P:  ¿Para comprender eso basta con ver la curva de los contagios y cantidad de enfermos?

R: Exacto. No hace falta ser matemáticos para eso. Pero sí para entender el patrón de conducta del virus. Entendamos algo que puede sonar muy básico, pero que realmente de ahí empieza: cuando una persona sana se encuentra con una enferma, lo más probable es que de ese encuentro salgan dos personas enfermas.  Es una ecuación matemática simple que describe el proceso. Toda propagación de enfermedades, como casi todo fenómeno, se puede describir con modelos matemáticos.

P: Eso, usted dice, ya está comprobado…

R: Por supuesto. Todos sabemos que cada año Israel se prepara para campañas de vacunación de cara al invierno, por la gripe. ¿Cómo lo hace? En base a modelos matemáticos que dicen, de los que se contagien, cuántos  se debe estimar que llegarán al hospital, cuántos se limitarán a tomar Acamol en su casa y demás. Todo el tiempo se usan modelos matemáticos. La diferencia es que no se suele hablar tanto de otras enfermedades mientras que ahora, todo el mundo habla del Coronavirus que es mucho más contagioso y disruptivo que la gripe. Pero para el director de un hospital, también sobre la gripe le es importante saber cuántos pueden que lleguen a precisar sus servicios.

P: ¿O sea que en la rutina recurren a ustedes para estas cosas?

R: Sí, muchísimo.

P: Interesantísmo…no me lo imaginaba. ¿Y cuál es el aporte especial que ustedes pueden hacer en este caso del Coronavirus?

R: Pues ante todo quiero aclarar que en nuestro equipo está trabajando ahora también una especialista viróloga . A ella no le gustan las ecuaciones matemáticas, pero se encarga de que no perdamos detalles de cómo el virus se comporta. Como viróloga, ella puede tener un aporte especial respecto al ciclo de la enfermedad. Y todo influye para poder saber cuántos respiradores se pueden precisar. Todo, analizado según cada virus específico. Con toda la información podemos hacer la predicción  matemática.

El comportamiento del Coronavirus y la forma de erradicarlo

P: Entendamos entonces cómo funciona este virus.

R: El Coronavirus tiene un arma muy fuerte contra nosotros  que explica por qué se propaga tanto: contagia antes de la manifestación de síntomas en la persona infectada. Sabemos que si una persona tiene síntomas, fiebre, tos, lo que sea, nadie se le acerca, se le aísla. Pero el virus se propaga porque ya antes de la aparición de los síntomas, contagia y así caen más enfermos. Lleva un promedio de 5 días hasta que uno desarrolla síntomas y en ese lapso, infecta a otros que no se alejaron del enfermo porque nada indicaba que estaba enfermo.

P: El aislamiento es efectivo, pero no existe cuando todavía no hay síntomas evidentemente.

R: Exacto. Antes de los síntomas, el enfermo está oculto, propaga el virus pero no nadie lo sabe.El enfermo tampoco. Entonces, como está claro que no se puede aislar a los enfermos antes de saber que están enfermos, se impuso cierre a toda la población.

P: Pero ustedes idearon algo distinto.

R: Así es. Buscamos un “truco” que podemos usar contra el virus. Y la base de nuestro modelo, tomando en cuenta lo que ya dije, que durante 5 días en general uno es un “enfermo silencioso”, es que se divida a la población en dos partes , que se turnen entre sí, una semana cada una en el regreso a la actividad. O sea, en lugar de que todos estén en cierre o aislamiento, la mitad de la población trabaja y hace vida normal una semana, mientras la otra mitad está en cierre. Y así sucesivamente. Eso terminará rápidamente con el virus.

P: Interesante. Expliquemos en detalle.

R: Digamos que hay dos grupos en la población. Uno verde y otro rojo. Si yo estoy en el primer turno, el verde, voy a trabajar durante una semana, y a la siguiente estoy en cierre. Puedo haberme contagiado cuando salí y puede que no. Si me contagié, durante 5 días aproximadamente, estaré enfermo pero nadie, ni yo, lo sabré. Pero no importa, porque estoy en mi casa, en cierre. Según la enorme mayoría de los casos, antes de terminar la semana de cierre, tendrán que haber empezado los síntomas. Por lo tanto, si tengo síntomas, no vuelvo al trabajo.Si no tengo síntomas, sí vuelvo.

Es como un colador que va dejando a los enfermos en casa según van apareciendo. Pero cada vez serán menos. Los enfermos irán quedándose en casa y los sanos volverán a la actividad Así, cada vez hay menos enfermos y nos iremos quedando con los sanos.

Creo que es una forma inteligente de devolver a la gente al trabajo, sobre una base de periodicidad semanal, sincronizada con la periodicidad de la enfermedad.

 

P:  No por buscar las fallas, pero sabemos que siempre hay, en todo, excepciones a la regla. Por ejemplo, que los síntomas aparezcan más tarde, no en 5 días. O sea, que aparezcan cuando uno ya volvió al trabajo.

R: Por supuesto. Es lo que iba a aclarar. En un mundo perfecto en el que todo se da según lo que ya se sabe es la característica de la enfermedad y en  el que la gente cumple plenamente el cierre la semana que le toca, en dos semanas se termina con el virus. Pero el mundo es imperfecto, ya lo sabemos.

P: ¿Cuáles serían las otras imperfecciones?

R: Una sería que no todos cuiden exacto el cierre en la segunda semana y otra que los síntomas demoren más en aparecer, no 5 días.  A esos, los perdemos.  Pero en el modelo en la computadora, en el que tomamos en cuenta que haya por ejemplo un 15% de violadores del cierre y que haya casos en los que los síntomas aparezcan en más de 5 días o más de una semana, claro que el tiempo se prolonga un poco pero aún así es bastante rápido. En un mes y medio todo tiene que terminar.

P: Sigo complicando las cosas….supongamos que la implementación es más difícil todavía porque muchos no cuidan por ejemplo.

R: Te diré que analizamos nuestro programa en simulaciones en la computadora en condiciones más difíciles, en las que cuando se vuelve a trabajar, se lo hace como antes, como si aquí no hubiera pasado nada. O sea, sin máscaras, sin guantes, con besos y abrazos como en la rutina normal anterior, y tomando en cuenta que lo único nuevo que se hace sería la división entre una semana una parte y otra semana la otra. Pero yo creo que en los primeros tiempos, ningún país volverá así a la rutina, porque todos sabrán que también cuando se vuelve a la actividad, hay que cuidarse.

Y si uno además de turnarse por semana, también se comporta en forma responsable, si se mantiene distancia, si los niños estudian en grupos chicos y no participan en juegos de mucha cercanía física, si seguimos lavándonos mucho las manos y limpiamos la mesa junto a la que nos sentamos, todo es mucho más eficaz.

P: O sea que también aquí se requiere disciplina civil.

R: Por supuesto. De a una semana por vez. Pero la gran ventaja sería que la economía funcionaría en un 100%, aunque con la mitad de la gente cada vez. Pero se puede abrir todos los negocios, aunque haya cada vez la mitad del potencial de clientes. Claro que esto no salva la economía enseguida de modo absoluto, pero permite una actividad económica fluida, inclusive con la mitad de la población.

P: ¿Pero qué pasa con todos los casos, que cuando se trata de gente joven sabemos que son numerosos, de aquellos que tienen el virus pero son totalmente asintomáticos?

R: Claro. Ese es el punto que faltaba. Los que nunca tienen síntomas, los perdemos y complican todo. Pero aún si nunca nos enteramos de que están enfermos, después de una semana en la casa lo más probable es que ya no contagien. Esto está relacionado a una variante del modelo, que sería la ideal: que en lugar de 7 días afuera y 7 días en cierre, se haga 5 trabajando y de vida normal seguidos de 9 de cierre. Da otro marco. Recordemos que el fin de semana es menos clave para la economía. Esto sería un poco más desafiante socialmente pero no tanto económicamente. Y sería mucho más efectivo para erradicar el virus.

La implementación: ¿muy compleja?

 

P: ¿Cómo se implemente esto? ¿No es muy complicado?

R: Hay que entender ante todo que cualquier estrategia de salida que se haga en forma responsable, crea complicaciones de disciplina, logística ciudadana, mucho más que imponer cierre a todos. Pero nuestro modelo es más sencillo.

Hay varios puntos. Ante todo, cada casa, cada familia, tiene que estar por supuesto en el mismo turno. En cada consejo local o municipalidad  se divide a la población en, digamos, el turno verde y el turno rojo, determinado por ejemplo que las casas con número par son verdes y las de números impares son rojos.  Eso también tiene la ventaja, por ejemplo, que todo un edificio tiene el mismo turno, porque usan el mismo ascensor, las mismas escaleras. Y si uno precisa huevos, le puede pedir al vecino.

Claro que esto requiere coordinación con los empleadores, que entiendan que esto permitiría pasar de cero actividad a regreso al trabajo, al menos con la mitad. Cada ciudadano deberá informar a su jefe en qué turno está, de acuerdo a lo determinado por el consejo local, por su municipio. Puede que haya problemas, claro, que lo precisen indefectiblemente en el otro turno. Se puede establecer una línea de teléfono que concentre los pedidos de cambio. Claro que puede no ser perfecto .Pero no se desmorona el modelo si en lugar de 50 y 50, dos mitades, hay 49 y 51.

P: Pensemos en cómo se pone en práctica si hay gente que quiere engañar.

R: Pensemos. O sea, ya lo hemos pensado. ¿Cuáles pueden ser los motivos principales para engañar? Algo relacionado al trabajo y a la escuela de los niños. Es lo que más nos complica. Pero uno no podrá ir al trabajo fuera de su turno, porque no podrá entrar. Y tampoco a la escuela. Simplemente, no se podrá entrar. Cada uno puede tener una aplicación que indica a qué grupo pertence. Y a la entrada habrá guardias que lo controlen. Claro que también puede pasar que haya intentos de engañar para ir al centro comercial, al shopping.  Pero quien no está en el grupo correspondiente, no podrá pasar.

P: También aquí, claro, se precisa disciplina e intervención de las autoridades.

R: Por supuesto. Hay que organizarlo. Pero creo que aquí hay un tema sicológico importante. Ahora, recordemos, estamos hace más de un mes en cierre. Pero si el cierre es de solamente una semana, las autoridades pueden plantear fácilmente que la gente se organice para realizar sus compras de todo lo que va a precisar la semana siguiente, el viernes de la semana en la que sí sale, para que en la semana de cierre no tenga necesidad de salir para nada. Eso se puede exigir y se puede cumplir con facilidad. Cuando el cierre es un mes entero, es otra cosa. Y que en cada zona haya organización de ayuda por si a alguien le falta algo, se olvidó de comprar remedios o no alcanzó a comprar la comida antes de empezar su turno del cierre. Pero esas serán las excepciones.

Y todo esto, actuando también con cautela, lavándose las manos y manteniendo distancia. No en lugar de la precaución.

¿Quién lo usará?

P. ¿Quién cree usted que adoptará vuestro modelo?

R: Te diré que lo publicamos por primera vez hace dos semanas y en muy poco tiempo, fue impresionante la atención que despertó. En Israel lo hemos planteado ante la gente que toma las decisiones relevantes, lo difundimos en la comunidad científica, lo presentamos ante el Consejo de Seguridad Nacional, con gente del Mossad, universidades, el Ministerio de Finanzas y de Educación. Por un lado te diré que mi impresión es, claramente, que hay ahí gente inteligente, abierta a escuchar ideas. Pero por otro lado, en Israel hace ya dos semanas que se habla de la estrategia de salida. Y no me parece para nada que vayan a adoptar nuestro modelo, cuando ya tienen 100 páginas escritas en detalle sobre cómo quieren hacer la estrategia de salida. Es un tema conceptual.

P: Es difícil dice usted, hacer un cambio radical en la forma de encararlo, cuando ya lo tenían pensado.

R: Exacto. Te cuento que también lo presentamos ante autoridades de Brasil, de Alemania, un grupo de la universidad MIT de Estados Unidos que asesora a 17 países, o sea que llegó a muchos lados. Pero considero que esto es más factible y aplicable para países que empiezan a pensar en la salida en dos o tres semanas. Siento que ahí habrá menos filtros porque tienen la cabeza muy abierta a escuchar ideas, mientras que en Israel todo está ya bastante elaborado.

Y para resumir, una visión general

P: Aunque no es necesariamente una pregunta para un Matemático…¿cómo ve el mundo en la nueva etapa, después de la gran crisis?

R: Yo estimo que podremos volver a cierta rutina, pero con nuevas costumbres en lo relacionado a la distancia y a las reglas higiénicas.  Mientras no haya vacuna, podrá haber nuevos estallidos, aún no lo sabemos. Hay que aprender a vivir distinto. La rutina cuidadosa será la Cúpula de Hierro del Corona. Hay que volver a la rutina de modo inteligente y quirúrgico, para aprender a vivir mientras tanto con el Coronavirus.

La humanidad ya ha demostrado que encuentra respuestas a los desafíos con los que tiene que lidiar. Y hemos aprendido creo yo. Habrá que seguir aprendiendo.

 

 

http://www.semanariohebreojai.com/articulo/2598

 
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